lunes, enero 01, 2007

CUANDO EL DESTINO NOS ALCANZA


Ayer me impresionó releer el texto de Clowes, EL HISTORIETISTA MODERNO (léelo mejor antes de seguir leyendo mi opinión, si aún no lo has hecho) por varias cosas. No me acordaba prácticamente de nada, son diez años ya desde que el texto se publicó, pero en primer lugar me asombró el realismo de Clowes al analizar la historia del cómic. Clowes acepta sin ninguna complacencia los comienzos más bien modestos del cómic, y no cree que el pasado sea insuperable ni que las grandes obras estén hechas todavía; más bien justo lo contrario. Algunos de los que a veces habéis escrito aquí, yo también, pensamos lo mismo. El resultado es que, a tenor de esta opinión comparada sobre la historia del cómic, es AHORA cuando el paisaje inexplorado se abre ante nuestros ojos, pero tenemos además tooodo el equipaje de la tradición del cómic para poder explorar ese nuevo y vasto territorio.

Segundo, hace diez años Clowes ya era consciente de que la generación actual de autores son los mejores, los más completos, de toda la historia, al menos hasta el momento. Son autores que tienen conciencia "de sí mismos", del cómic como arte (son "autores" y "artistas", no empleados desechables al servicio de una compañía), del valor de todo lo que se ha hecho antes de ellos, y también de lo que ellos pueden hacer, de que todas esas herramientas del cómic tradicional se pueden usar al servicio de contenidos que NUNCA ANTES habían existido en el cómic. Y, además, pueden hacerlo con una libertad creativa que YA NO EXISTE en otros medios más comercializados e industrializados, como el cine o la televisión. Y frente a la literatura, en claro retroceso ya en lo que algunos han llamado "era posliteraria", lo visual se impone entre las nuevas generaciones a las que tanto trabajo, cada vez más, les cuesta coger un libro (los que tengan hijos o den clases saben de qué hablo). Por eso el cómic, aunque emplee la palabra escrita, ofrece la ventaja de ser un medio visual y emplear imágenes: no es por tanto un medio anticuado sino válido para el mundo de comunicación visual en el que estamos inmersos.


Tercero, en la parte final de su texto, Clowes anticipa también la "explosión" de todo este nuevo movimiento del cómic ante el público general: las obras relevantes que se han producido en los últimos 20 años en el cómic empiezan a ser tantas y de tanta calidad que es imposible que el "mundo real" continúa ignorándolas. No ya por el interés de historiadores del arte y de la crítica cultural, que también (y yo siempre he creído que eso es positivo y necesario), sino sencillamente porque al público general inteligente siempre les va a interesar descubrir obras buenas e inteligentes. Y ese público empieza a descubrir tebeos "que no sabían que existían", tebeos donde les cuentan "cosas que no creían que los tebeos contaran", y más importante aún, esas cosas se les cuentan de un modo que les resulta fascinante. Porque la forma del cómic es distinta a la de otros medios y es una forma que ese público asocia con "los tebeos de toda la vida", que viene a querer decir los tebeos que leyeron en su infancia. ICE HAVEN (Mondadori), por poner un ejemplo con una obra de Clowes, es y no es un tebeo tradicional: usa herramientas del tebeo tradicional totalmente reconocibles (como hacen Chris Ware, Jaime Hernandez o Max, entre tantos otros), los estilos gráficos, las tiras de "distinto título", los personajes de "distintas series", la estética, los colores, que pasan a veces por los baratos bitonos que durante tanto tiempo se emplearon (incluyendo nuestra Editorial Bruguera). Sin embargo, NADA de lo que se nos cuenta en ICE HAVEN lo habías leído antes en un tebeo tradicional clásico. Por eso ICE HAVEN parece más nuevo aún de lo que en realidad es, pero por eso mismo resulta NUEVO de verdad: es una innovación sólida, con raíces, parte de una tradición perfectamente asumida sin traicionarla -y sin imitar las formas de medios ajenos al cómic: no quiere hacer seudocine, no quiere hacer seudoliteratura- y lleva esa tradición más allá: por su contenido y también porque esas formas tradicionales de repente le vienen como anillo al dedo al autor para expresar (con las herramientas tradicionales y propias del cómic, insisto) nuestro mundo contemporáneo: fragmentario, deslavazado, perplejo, carente de sentido y "autoconsciente" de ese sinsentido, etcétera.


Y lo mejor de todo este fenómeno, no me quedo con las ganas de volver a repetirlo, es estar asistiendo LIVE-EN DIRECTO a un proceso que Clowes, aunque con dudas, ya pudo entrever hace diez años: el cómic está "explotando" ante el mundo real, los aficionados ya no somos unos "frikis locos" que habíamos confiado en balde durante todos estos años en el medio, al mundo real el cómic empieza a importarle como medio artístico, y les importa no por simple casualidad sino porque, a), conocen y reconocen el medio cómic porque tuvieron acceso a él durante su infancia, y b), algo mucho más crucial, se están publicando todos los años un montón de obras de alta calidad que aportan su granito al movimiento de avance artístico del medio: Chris Ware, Daniel Clowes, Jaime Hernandez, Chester Brown, Charles Burns, Joann Sfar, Blutch, Christophe Blain, Max, David B. y bastantes nombres más de parecido nivel están vivos y activos, son jóvenes aún y están en las mejores facultades para seguir haciendo los mejores cómics de la historia. Y lo que es mejor, como digo, es que el mundo de ahí fuera empieza a hacerles caso precisamente porque se lo merecen, artísticamente hablando. Todo esto está ocurriendo AHORA y delante de nuestros ojos. Si nos seguimos quejando, es porque somos (patética pero conmovedoramente) humanos y nos gusta quejarnos por todo, pero éste es, a mi juicio, el mejor momento HASTA AHORA de la historia del cómic. Hasta ahora, por supuesto, porque aún quedan mejores cosas por venir; esto no ha hecho más que empezar, como suele decirse. Y no siempre te toca poder asistir a ello en directo, como les pasó a la generación que en los cincuenta vieron surgir el rock, o que en los sesenta vieron saltar a la fama a Andy Warhol, los Beatles y la nouvelle vague. Algo parecido está sucediendo ahora en el cómic, y tenemos el irrepetible e intransferible privilegio de poder ser parte de ello.

14 comentarios:

Alvy Singer dijo...

La verdad es que estoy de acuerdo. Mira el otro día leía con especial interés un Clowes inédito para mí, DAVID BORING, y caía en la cuenta, a veces de lo que es la nostalgia (de lo que nunca sucedió). ¿Qué es la nostalgia del cómic? (viva el texto de Clowes) No sé, no la entiendo porqué ahora hay un montón de eclecticismo y parece que esa nostalgia va más enfocada a la estampa retro de carácter estético que a la hondura de estar echando de menos algo.

Era ¿posliteraria? No lo creo (lo sé, lo sé) pero tampoco le falta la razón que somos una generación "visual": la literatura vivirá con o sin papel aunque esa es otra historia ;) (que ya puestos los nuevos titanes literarios no se quedan cortos: David Foster Wallace, Lorrie Moore, Richard Powers, Jonathan Lethem, Eloy Fernández Porta....)

¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Para valorar una generación de autores y un momento artístico en su justa medida se necesita cierta persperctiva historica. En este sentido, el cómic me hace bastante gracia por lo cíclico que puede resultar. Recuerdo los primeros años 80 y el entusiasmo que había. El globo se desinfló rapidamente y entramos en una etapa de pesimismo. Ahora estamos de enhorabuena, es un momento excelente por la cantidad de obras publicadas, y el altísimo nivel de muchas de ellas. Es verdad que algunos de estos autoree estan aportando muchas cosas nuevas al medio pero no creo que estemos en el mejor momento y con los mejores creadores de la historia del cómic. Es más, no creo que estemos en el mejor momento de ninguna forma de expresión artística.

JCP dijo...

recuerdo la situación de los 80 porque tengo edad para ello y no me parece ni de lejos parecida a la de ahora. Aquello, en efecto, fue un globo que igual de rápido que subió, cayó y no tenía ningún sustento debajo (sobre todo, obras que defender). Ahora me parece que la situación se ha construido poco a poco, desde la crisis de los noventa hasta ahora, que continúa construyéndose precisamente, y todo lo que se construye con esfuerzo y tiempo (incluidas las relaciones sentimentales) es mucho más duradero y sólido. Por lo demás, tienes razón en que el cómic es un medio muy cíclico, con auges y crisis muy acusados que se suceden periódicamente, y no sólo en ESpaña, sino también en países mucho más importantes para la historia del cómic como Francia o el mismo EEUU. Sobre lo de valorar una generación de autores, también tienes razón. A lo mejor falta tiempo para una perspectiva global, pero no para juzgar sus carreras, porque la cosa es que muchos de los autores (Hernandez, Brown, Ware, Burns, Clowes, Max) que he mencionado llevan trabajando como mínimo 20 años si no más.

Sergio dijo...

Pues estoy totalmente de acuerdo sobre todo porque creo que toda esta nuevas generaciíon de artistas no tienen complejos de ningún tipo frente a otras artes y tratan de sacar lo mejor del medio en que se mueven. Además el cómic es un arte novísimo y aunque tiene más o menos la misma edad que el cine creo que su evolución ha sido muchísimo más lenta en parte debido a su menor popularidad y sobre todo a esa carga de "medio para niños" que siempre ha arrastrado y todavía en parte seguimos viendo con términos como "novela gráfica" para tratar de dar respetabilidad a un medio que no la necesita en absoluto.

Por otro lado muchos de los clásicos, obras maestras, etc., etc. del cómic son hoy (es una opinión personal) ilegibles. Quizás no gráficamente pero argumentalmente no tienen prácticamente ninguna vigencia hoy salvándose sólo los cómics que se movían en un entorno más fantástico o abstracto. Sólo ahora los cómics empiezan a ser verdaderamente complejos e interesantes también para los no aficionados (hay honrosas excepciones en todas las épocas obviamente pero no son muchas).

Guille dijo...

Interesante reflexión.

Por cierto, sobre la edición de Ice Haven en castellano, intentaré opinar sin dejarme llevar por la vena purista así como también ser sucinto: deberían colgar por los epidídimos al que decidió emplear Comic Sans para rotular.

JCP dijo...

sí, la rotulación de los bocadillos es muuuy cutre.
no sólo es la Comic Sans, es lo mal encajados que están los textos en los bocadillos. Diosss, con lo guapa que es la rotulación manual de Clowes....

Toni Boix dijo...

No voy a contradecir a nadie - y mucho menos a Clowes -
Sobretodo coincido con Pepo en lo del globo de los 80 que, hasta cierto punto, hizo más mal que bien porque se desdijo a sí mismo. Gritando que los cómics podían ser adultos, ofrecieron bien poco y se quedaron en productos para adolescentes (en líneas generales, por supuesto)

Pero me embarga una cierta duda con respecto a esta "verdad": "conocen y reconocen el medio cómic porque tuvieron acceso a él durante su infancia"

Creo que el manga ha propiciado que eso vuelva a ser cierto, pero creo también que durante un tiempo ha habido un puñado de generaciones de niños sin acceso apenas al cómic.

Los cómics para niños desaparecieron en gran medida, los niños también dejaron de pedirlos y los padres de comprarlos, generando ese cierto vacio generacional que no sé cómo puede afectar a los presupuestos de Clowes.

Ahora, además, los niños entran en el cómic a través del manga, con su estética tan particular. Tampoco sé si eso limitará la capacidad de ciertas estéticas más tradicionales para resonar en los lectores de la manera que señala Clowes.

Feliz Año Nuevo a todo el mundo!

JCP dijo...

"Creo que el manga ha propiciado que eso vuelva a ser cierto, pero creo también que durante un tiempo ha habido un puñado de generaciones de niños sin acceso apenas al cómic. "

los niños imitan a sus padres. Si los padres leen tebeos, y los tienen en casa, hay posibilidades de que ellos también lo hagan, y lo sigan haciendo cuando crezcan.

Toni Boix dijo...

¿Pero tiene tebeos a los que acceder? Entiendo que sí, pero la oferta es pobre en muchos sentidos... y hablo como padre que lee tebeos y que les compra tebeos a sus hijos, que conoce las librerías especializadas...

JCP dijo...

"No voy a contradecir a nadie - y mucho menos a Clowes - "

bueno, porque sea Clowes no quiere decir que no se le pueda contradecir. El texto de El historietista moderno tiene aspectos discutibles. Eso es lo bueno, que expresa su postura personal con bastante sinceridad, y está mostrando de fondo su concepción del cómic, con la cual se puede o no estar de acuerdo.

Señor Punch dijo...

a mí me cuesta no admitir que un tebeo como Krazy Kat no marca una cumbre. Y creo que efectivamente hay cumbres ya logradas en los tebeos clásicos. El matiz es otro. Creo que la nueva generacón tiene esa tradición, es consciente de sus posibilidades, que le son específicas y con las que ya se han, incluso, logrado obras maestras en algún caso. Y tiene otro bagaje, el que en los 70-80 pretendió dar obras "de altura" (pienso en Eric Sió, en Toppi, en Creppax...en el Breccia pictórico...) pero que a veces falarn el tiro al no dominar los mecanismos básicos del cómic en sus experimentaciones (que en lo temático, lo recalco, lograban ser adultos de verdad).
Convergen ahora la concienciación de las posibilidades del lenguaje específico (que es donde pudieron patinar en los setenta-ochenta, que es donde ya hay obras maestras de los veinte o diez) con la conciencia de que los temas pueden elevarse (que es donde los Breccia, Battaglia etc ahondaron, pero donde pocas veces los clásicos pudieron o se atrevieron a buscar)
Han habido casos como Eisner, que equidistó el lenguaje propio y la búsqureda de temas adultos, y en los ochenta, precursores(Palomar, Maus, Alan Moore). Pero hoy ese punto de encuentro está a la orden del día, es generalizado, al menos en cierto tebeo, y es lo que puede llamar, positivamente la atención. Y por eso, además, yo creo que vivimos un momento importantísimo en la historia del tebeo. Porque, frente a los 70, ya tenemos un verdadero logro en todos los aspectos. Porque ya no hay vuelta atrás.

Ah, la asignatura pendiente es, al menos en España, recuperar publicaciones tan buenas como U :-(

JCP dijo...

"con la conciencia de que los temas pueden elevarse (que es donde los Breccia, Battaglia etc ahondaron, pero donde pocas veces los clásicos pudieron o se atrevieron a buscar)"

TOTENTANZ de Battaglia, además de intentar esa "elevación" del cómic por la vía equivocada (en mi opinión) de adaptar relatos literarios de autores prestigiosos, es ilegible y se queda en seudoliteratura ilustrada. Como ése podemos poner más ejemplos, ¿eh? Incluyendo algunas "obras maestras" de Breccia, tipo LOS MITOS DE CTHULHU, otra plasta de importancia.
CONTRATO CON DIOS fue un paso importante en la dirección del cómic adulto, igual que MORT CINDER antes, pero no dejan de rascar apenas la superficie de aquello a lo que aspiran. Algunas cosas de Crumb y, desde luego, MAUS fueron intentos más finos, igual que a su modo WATCHMEN o DK. Tardi es otro pionero MUY importante en este asunto de conseguir hacer tebeo adulto de verdad. El gran paso siguiente creo que vino de EEUU, como la mayoría de los hitos históricos del cómic, y concretamente de Fantagraphics: los Hernandez y los que vinieron tras ellos, Clowes, Burns, Ware, etc.

Como dice Sergio, la evolución del cómic ha sido mucho más lenta que la del cine, y (es mi opinión) es ahora cuando se está consiguiendo aplicar con mayor sofisticación que nunca hasta ahora las herramientas del cómic a temas realmente adultos. Y creo que este "movimiento" actual del cómic sólo es un paso en esa dirección, aún veremos cosas más logradas. Porque una cosa es el tema que se quiere tratar, y otra muy distinta cómo consigues tratarlo y con qué matices y profundidad.

Francisco J.R.Buil dijo...

Creo que el fenómeno de "reconocimiento cultural" del cómic no es tan nuevo como a menudo se insiste en esta página, y habría que retrotraerlo al menos a mediados de los 70 aunque a algunos, estoy seguro,les parecerá demasiado temprano.
Lo que sí es de "ahora mismo" es el hecho de los blogs en internet y el rápido intercambio de opiniones entre el puñado de seguidores fieles.
Pero en el 74 ya hablaba Román Gubern de que para los cómics había muerto definitivamente la edad de la inocencia, y lo hacía con base en el experimentalismo de Crepax, Sió, Giménez, Pellaert, etc., autores que hacían del propio lenguaje el protagonista de sus obras. No lo digo yo, creo que debe estar en las pocas historias disponibles: hubo entre los 60 y los 70 una fase de vanguardismo formal en los cómics al que hay que sumar la progresiva incorporación de temas cada vez más adultos, desde el underground americano y luego europeo a los autores alternativos y luego incluso muchos álbumes italianos y franceses (No sólo el citado Tardi, sino Lauzier, Comés,Bourgeon,Hermann, Pratt, Berardi y Milazzo, Muñoz y Sampayo...), entre todos ellos consiguieron que el cómic dejara de ser un simple entretenimiento para niños y adolescentes y se planteara como un medio dirigido a un público amplio de una cultura media y en algunos casos alta. En esos autores era posible encontrar una búsqueda de soluciones lingüísticas con el dibujo y el montaje que estaba al servicio de una búsqueda expresiva de nuevos contenidos nunca antes tratados en los cómics. Desde aquellos intentos renovadores podemos entender mejor las buenas obras actuales, algunas ya consolidadas y otras, a mi juicio, aún meros balbuceos.
Otra cosa es que ahora empiece a aparecer un tipo de relato que rompe con el programa tradicional de presentación-nudo-desenlace y que digamos que eso refleja mejor la multiplicidad de sentidos (o de ausencia de sentidos) y que de eso no había antes, pero eso, ya digo, es otro tema.

JCP dijo...

pues sí, tienes toda la razón. LA lista de autores por la senda del cómic adutlo es ampliable, obviamente, no tenía tiempo ni ganas de citar a más gente, pero todos tus citados entrarían por ella, claro.