PENSAR (O NO) EN TÉRMINOS CINEMATOGRÁFICOS
No eres alguien cuyo trabajo vendría a la cabeza como algo adaptable de forma natural a otro medio. ¿Cuánto de tu trabajo se ha desarrollado a partir de de la comprensión de los enfoques o técnicas del cine?
Probablemente ninguno. Siempre he rechazado conscientemente las analogías cinematográficas en los cómics. De hecho, yo diría que componer cómics del mismo modo que una película a menudo lleva a una técnica defectuosa. Hay una entrevista con Krigstein (en "Squa Tront" o en algún sitio como ese), donde explica cómo sentía que se había producido un desarrollo en los comic books, y creo que le echaba la culpa a Eisner, que dio lugar a una corrupción de la integridad de la imagen. Con eso quería decir que dividir las imágenes en fragmentos, como hacen habitualmente los montadores de cine, no tiene la misma legibilidad en una página impresa. En un post de mi blog utilicé el final de Krigstein en "Master Race" como un ejemplo de su solución al problema de crear un efecto cinético sin fragmentar imágenes. Las 12 o 13 viñetas de esa secuencia contienen tanto el perseguidor como al perseguido y la relación entre ellos es legible en todas las viñetas.
En contraste con eso recuerdo leerle los tebeos de "Batman Aventures" a mi hijo pequeño, y aquellos tebeos se suponían que estaban destinados a los chavales. El muchacho tenía dificultades para darle sentido a algunas de las imágenes, a causa de la forma en que las personas y los objetos estaban truncados por el borde de las viñetas. Aquellos dibujantes necesitaban verdaderamente algunas lecciones de claridad, y el problema era que la mayoría de las veces estaban pensando en términos cinematográficos. Los mejores cómics sacan su magia de otros pozos.
--Eddie Campbell, entrevistado por Tom Spurgeon
---------
ACTUALIZACIÓN 14:59
La comida duró tres o cuatro horas. Pudo haber sido más corta (para mi desgracia) si no hubiera yo sacado a relucir mis propias teorías acerca de la relación entre cómic y el cine. Sin darme cuenta, llegué a decir del cómic que era como un cine para pobres, argumentando que cada viñeta era el equivalente de un fotograma fijo del celuloide. Will me hizo pedazos.
Verbalmente quiero decir. La verdad es que estuvo muy amable conmigo. Todavía hoy me sorprendo de lo bien que supo contenerse. Allí estaba él, soportando hora tras hora la compañía de aquel crío insignificante y bocazas que era yo. Como suele hacerlo, Will definía y aclaraba el tema que estábamos debatiendo. Lo que cuenta, me dijo, es el contenido de la viñeta, la función de la viñeta individual para narrar la historia. Toda viñeta debe tener un contenido del relato, insistió, pese a mis protestas. Si quieres hacer películas, ve a hacer películas.
(…)
Por desgracia a los dibujantes de cómic se les ha tenido durante mucho tiempo como a ciudadanos de segunda clase en lo que a narrar una historia se refiere. Las razones de que haya sido así son varias y aburridas. No es este el lugar apropiado para entrar en ello. El resultado ha sido un campo que está constantemente mirando hacia otros medios en busca de confirmación.
(…)
Ni que decir tiene que allá en Atlanta, Will ganó el debate ¡E hizo un converso!
La comparación entre el cómic y el cine no se sostiene a la que se examinan ejemplos serios. Cada cual tiene sus virtudes, y ambos refieren historias con imágenes y palabras. Pero ¿qué comic puede competir con la garra y fuerza visceral del clímax de Taxi Driver? Y a la inversa, ¿qué película puede puede explorar el mundo inacabable de la fantasía infantil como el Calvin Y Hobbes de Bill Watterson?
----
Frank Miller, en la introducción del número cuatro de LOS ARCHIVOS DE SPIRIT, fechada en 2000. La comida con Eisner a la que se refiere tuvo lugar 18 años antes. Texto cortesía de vm, que lo ha copiado en los comentarios (gracias)















