domingo, enero 21, 2007

EL PROCESO QUE NO ARRANCABA

Habían pasado meses desde el alto el fuego y el anunciado proceso de paz no acababa de arrancar, pretexto para que los terroristas volviesen a lo suyo. Concluyeron colocando una enorme bomba en un aparcamiento de la capital y, aunque avisaron a la policía antes de detonarla, dos personas murieron en la explosión.

El jefe de Gobierno, que había intentado negociar una salida pacífica al largo conflicto, respondió con una mezcla de perplejidad y rabia. Declaró que el atentado había sido una "atrocidad" y desafió al brazo político de los terroristas a condenarlo. Éstos no lo hicieron, pero su líder, aparentemente sorprendido por el atentado, respondió de manera confusa. Dijo que era indispensable restaurar el alto el fuego, pero agregó que si el Gobierno no daba señales de sinceridad en su búsqueda de la paz, "estamos todos perdidos". (Un comunicado del grupo terrorista lamentó las dos muertes, achacándolas a la lenta reacción de la policía tras su "clara y precisa advertencia").
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John Carlin, hoy en El País. Y no se refiere a lo de Barajas.