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viernes, octubre 10, 2008

THE LIBERTARIAN

“Money is power. And when the government takes money from you they also take the power from you.”

--Chester Brown, en un debate de su campaña. Más declaraciones:

“If it’s a matter of civility in government, you can ask anyone who knows me.

I’m a very polite person.”



(Vía)

jueves, octubre 02, 2008

EL CANDIDATO


El hombre que se oculta en las sombras tras ese cartel hecho a mano es el mismísimo CANDIDATO. Más fotos donde se le ve mejor, en el blog de Drawn & Quarterly (dale al cursor un poco hacia abajo). Sobre el asunto de su candidatura al parlamento canadiense ya hablamos aquí hace unos días. Y ahora Steve Murray ha entrevistado a Chester Brown en forma de cómic para el National Post, lo explican y enlazan en 13 Millones de naves. Abajo, Chester contesta a la pregunta de cómo ha dado el salto desde el anarquismo a la política activa con el Partido Libertario.

viernes, septiembre 19, 2008

VOTA CHESTER BROWN


El canadiense Chester Brown, 48 años, se quiere presentar al Parlamento de su país, y lo hace en las listas del Libertarian Party of Canada. El propio Brown -que anda enfrascado en su nueva novela gráfica, una crónica de 200 páginas sobre sus experiencias con prostitutas que cuenta con una beca del Canadian Council of Arts- comenta la noticia en el reportaje del enlace, y dice cosas como éstas:

"Seth me dijo, después de saber que estaba metido en esto, que algo había muerto dentro de él".

El Partido Libertario de Canadá defiende la reducción del Estado y que éste debe limitarse a facilitar el marco para ejercer los derechos individuales, especialmente la vida, la libertad y la propiedad privada. También tiene fama de derechista, como el mismo Brown admite que pensaba, al menos hasta que conoció a varios miembros del partido y descubrió "que estaba de acuerdo en muchas cosas con ellos". Según explican en el reportaje, Brown ha evolucionado desde sus posturas anarquistas de juventud hacia las de este partido a raíz de su lectura de un libro de John Bethell, que le convenció de que la institución de la propiedad privada ha sido el principal factor para el progreso de la civilización occidental. Brown está recogiendo las cien firmas necesarias para ir en la lista.


(vía The Beat. Arriba, viñetas de LOUIS RIEL)

viernes, julio 04, 2008

DENTRO DEL LABERINTO

Tengo sobre la mesa varias lecturas pendientes porque en estas semanas de "fin de temporada", curiosamente, han aparecido por sorpresa un buen número de novedades a priori interesantes. Una de ellas es la nueva edición (Ponent Mon) en formato novela gráfica -ya apareció así en su día en los USA- de una obra que ya editó en su día La Cúpula serializada en dos tebeos de grapa, en la colección Brut Comix. Me refiero a EL PLAYBOY, de Chester Brown, uno de los tebeos confesionales que abrieron la nueva ola del cómic autobiográfico de principios de los noventa y que en su momento me descubrió al autor canadiense. No sé qué tal habrá resistido "el paso del tiempo" (lo que significa en este caso mis gustos como lector, el que era cuando lo leí por primera vez, y el que soy ahora) porque en su momento me impactó bastante, pero lo descubriré en breve porque es el siguiente tebeo de mi lista. Antes voy a leer BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS, lo nuevo de Fermín Solís, un libro primorosamente editado (también en formato NG, sí ;-) por Editora Regional de Extremadura. El tebeo es, básicamente, leo en la solapa, una recreación ficcionada del rodaje de Luis Buñuel durante 1932 de LAS HURDES, TIERRA SIN PAN, y así a vista de pájaro me da la sensación de ser la obra más ambiciosa y densa de toda la carrera de Solís.

El tercer tebeo, este lo tengo empezado, es EL MANUAL DE MI MENTE, un contundente recopilatorio (con algunos extras) de diverso material de Paco Alcázar, desde TODO ESTÁ PERDIDO (1997-2001) para acá, lo que incluye un buen montón de historietas e ilustraciones publicadas en diversos fanzines y revistas como El Víbora. Ideal para comprobar retrospectivamente la evolución creativa de (creo) uno de los autores más interesantes del panorama actual de nuestro país; la realidad cotidiana filtrada a través de un viscoso mecanismo blanco hasta dejarla "irreconocible". Hay más tebeos que caerán (el otro día Judith me recomendaba intensamente el nuevo volumen de LOS MUERTOS VIVIENTES, una serie con la que creo que me estoy perdiendo algo porque no la estoy siguiendo, básicamente porque el primer volumen no me terminó de), pero de momento esto es lo que hay sobre la mesa.

martes, junio 12, 2007

NOVELA GRÁFICA

En 1978, Will Eisner definía su obra Contrato con Dios como una "novela gráfica". No es que el término fuese nuevo (que nos lo digan por aquí, que más de uno recordará con nostalgia las "novelas gráficas" que editaba Dólar allá por los sesenta, con las aventuras del Príncipe Valiente o Flash Gordon), pero la indudable influencia del creador de Spirit consiguió que esa definición calase como una manera diferente de referirse al tebeo, con obras de naturaleza unitaria dedicadas a un público adulto, alejadas de la imagen infantil que siempre se asocia a la historieta. Hoy, treinta años después, parece que sigue existiendo reticencia a decir que leemos y disfrutamos con los tebeos, mientras que resulta mucho más políticamente correcto decir que somos apasionados de la novela gráfica. Pues nada, bienvenido el eufemismo y aprovechemos los tiránicos dictados de la moda y hayamos lista de la obligada compra para poder estar al día.

El fundador. Nos lo ponen fácil: Norma Editorial acaba de publicar Contrato con Dios, la obra que estableció el uso del término y que se presenta ahora en un cuidado volumen que incluye además Avenida Dropsie y Ansia de vivir, configurando una excepcional trilogía de obras maestras que hablan de la vida de cada día en los barrios periféricos de Nueva York. Si en la primera se retrata con dureza la cruda realidad de los inmigrantes que llegaban a EEUU, la segunda toma como protagonista a a una calle para acercarnos a la vida diaria de sus vecinos. Sentimientos, alegrías, dramas, ilusiones y decepciones: la vida atrapada en viñetas por el maestro Eisner. Lectura obligatoria, la semana que viene preguntaré por ella.

El renovador. A finales de los ochenta, el canadiense Chester Brown rompía moldes en la escena independiente con su fanzine Yummy Fur, donde publicaba la sorprendente Ed, el payaso feliz (editada en España por La Cúpula), una feroz sátira surrealista que era capaz de unir enanos caníbales, atractivas vampiras y un Ronald Reagan homosexual de una realidad alternativa encarnado en el glande de un pobre payaso (se lo juro, oigan, no he tomado nada; el autor... no podría asegurarlo, eran los ochenta). Una obra rompedora y radical que derivó posteriormente en historias de corte más intimista, en las que Brown reflexionaba sobre su propia vida. Una nueva trayectoria que alcanzó su momento culminante con Nunca me has gustado, una saga en la que el autor se desnuda completamente ante el lector, plasmando las relaciones personales y familiares de su adolescencia a modo de desapasionado discurso en el diván de un psicoanalista. El distanciamiento de la narración, paradójicamente, amplifica la carga emocional del discurso de Brown, que consigue un retrato tan íntimo como generacional. Casi tres lustros después de su concepción, la editorial vasca Astiberri edita por fin su versión en castellano.

El continuador. Lucille es una joven anoréxica; Vladimir, un adolescente violento y desclasado. Dos marginados que vivirán una historia de amor diferente, en la que lo que entendemos por amor toma nuevos significados. Un duro argumento que Ludovic Debeurme despliega lo largo de las más de 500 páginas de Lucille (Norma Editorial), enlas que encontramos muchas coincidencias narrativas y estilísticas con los trabajos de Chester Brown, de los que el francés es claro deudor, que se enfocan hacia el relato de ficción en lugar de hacia la autobiografía. Reconocido como uno de los tebeos "esenciales" de 2006, en el último Festival de Angoulême recibió también el premio René Goscinny.

Puños fuera. Vale, tiene poco que ver con la novela gráfica, pero este aviso es necesario: en breve se podrán observar legiones de cuarentones incipientes saliendo de los quioscos lanzando gritos de "¡Puños fuera!", "¡Fuego de pecho!" y "¡Planeador abajo!". El fenómeno no tiene nada que ver con las alteraciones hormonales propias de la primavera, sino con que esta semana llega a los quioscos -cortesía de RBA- un coleccionable de Mazinger Z, el inolvidable manga de Go Ngai. Hay mangas mejores, sin duda, pero con éste la regresión instantánea a la infancia está asegurada.
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Álvaro Pons, hoy en Revista de Tebeos de El País.

lunes, mayo 21, 2007

NUNCA ME HAS GUSTADO

Estamos acostumbrados a que las obras autobiográficas nos revelen traumas y problemas de los artistas de una manera casi histriónica, con golpes de efecto que tratan de convertir las historias en algo único (lo cual sin duda es cierto para los propios autores), pero que al final lo único que logran es tratar de convencernos por el camino más fácil, el de la compasión y la sensiblería.
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Extracto de la reseña que ha escrito Tío Berni sobre NUNCA ME HAS GUSTADO, de Chester Brown.

martes, enero 30, 2007

LOUIS RIEL, ESTA VEZ SÍ

El canadiense Chester Brown (Montreal, 1960), autor de “El Playboy” y “Ed, el payaso feliz” (La Cúpula), plantea una aproximación muy personal al género histórico en esta biografía de Louis Riel, controvertido líder que dirigió en el siglo XIX la revuelta de los métis, mestizos de habla francesa que se opusieron a la anexión de su territorio por Canadá. El destino mesiánico de Riel, apasionante de por sí, deviene en manos de Brown una experiencia fascinante gracias a sus técnicas narrativas de extrañamiento: planificación distante y fría –sólo planos generales y medios, nunca primeros planos-, dibujo caricaturesco e icónico, pausas largas con viñetas mudas, frases cortas. El resultado, excepcional, demuestra que el terreno aún por explorar en el cómic es vasto y fértil.
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Ya está en las librerías la nueva edición de LOUIS RIEL (La Cúpula). La reseña es del Rock de Lux de diciembre.

jueves, enero 18, 2007

CLUB CULTURA

Mi madre se enfadó mucho. Esas cosas ocurrieron cuando era un niño y ella creía que no recordaba nada. Así que se sorprendió mucho al conocer mi versión de los hechos. Ella pensaba que todo lo que le ocurrió a mi hermano le pertenecía y que yo no tenía derecho a hablar por mí mismo de aquello.
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Textos sobre cómic en Club Cultura, el portal de la FNAC:

entrevista a David B. (suya es la declaración que he copiado arriba, se refiere a LA ASCENSIÓN DEL GRAN MAL),
reseñita sobre LOUIS RIEL (por cierto: ¿alguien ha visto ya la nueva edición correcta de LOUIS RIEL? ¿qué están vendiendo en la FNAC?),
noticia sobre el súper ventas (lo del súper ventas es MUY literal) TODAS LAS MUJERES ALTERADAS, de la nunca bien ponderada Maitena (lo siento, chicos, pero la primera Maitena era buena, la vida es así, no la he inventado yo),
y anuncio del MANGLAR TOUR por España.

Sí, amigos, cultura en la FNAC.

lunes, diciembre 25, 2006

WONDER WOMAN BY CHESTER BROWN


Subasta en e-Bay para una colecta de fondos de The Doug Wright Awards for Canadian Cartooning: el material subastado son los lápices de Chester Brown para una página de Wonder Woman que ha dibujado basándose en la plancha 8 de SENSATION COMICS #8 (Agosto 1942), escrita por W.M. Marston y dibujada por H.G. Peter. La cuestión es que en las fotos que hay colgadas en e-Bay se puede seguir todo el proceso creativo de Chester Brown, que dibuja la página usando papeles vegetales para calcar los bocetos (creo que Carlos Giménez trabaja de un modo parecido) y superponiendo luego las diversas figuras, a menudo dibujadas en papel aparte. Si es que esto lo hace cualquiera.

martes, septiembre 19, 2006

SOSPECHOSOS HABITUALES


De izquierda a derecha: Joe Sacco, Seth fumando de pie, Art Spiegelman sentado fumando, Chester Brown y Adrian Tomine. Del audio reportaje de THE NEW YORK TIMES que enlazaba antes, titulado GRAPHIC NOVELS, A VISUAL LANGUAJE.

domingo, octubre 23, 2005

RIEL Vs. RIEL



En visto del éxito del post anterior... vamos a seguir con el mismo tema. Les cuelgo algunas páginas del Chester Brown de LOUIS RIEL (2003; Drawn & Quarterly), para que veamos en directo la narrativa de este tebeo. Como ya se dijo, y su propio título indica, es una biografía sobre un personaje histórico, Louis Riel, un líder revolucionario canadiense del siglo XIX.

Cuando uno empieza a leerse este tebeo, las dos cosas que más llaman la atención son,

LA CARICATURA COMO MEDIO

1) El dibujo caricaturesco. Algunos personajes incluso gastan narices gordas. El grafismo, además, practica una línea clara lejanamente inspirada en las tiras clásicas norteamericanas de comienzos del siglo XX -y también en Hergé, claro-, un estilo habitual desde hace tiempo en Chester Brown, si bien aquí lo ha depurado más que nunca.
Como Brown dibuja en blanco y negro, a veces añade sombras y rallados con intenciones volumétricas y, a veces, narrativas. La cuestión es que este estilo caricaturesco es rarísimo de encontrar en el cómic histórico (ahora se me ocurre únicamente el Carlos Giménez de BANDOLERO, 1987; Glénat, e incluso ahí Giménez dibujó de manera más "realista" a la de su estilo habitual), un género que siempre ha tendido en el cómic al realismo y a la reproducción detallista de los decorados históricos. Y, desde luego, este estilo caricaturesco tiene efectos narrativos por contraste con lo que se está narrando, al fin y al cabo, sucesos sociales y políticos que a los chavales canadienses se les explica en la escuela como parte de la historia de su país. ¿Qué efecto les provoca (pinchen sobre las páginas para verlas ampliadas) este estilo caricaturesco aplicado a la vida de un personaje histórico?

EL PLANO COMO MEDIO

y 2), el uso obsesivo del plano americano, el plano entero y el general para planificar toda la historia. Lo máximo que Brown se acerca a sus personajes es mediante planos medios, evitando de manera sistemática el uso del primer plano. Tomemos al azar una página de LOUIS RIEL:



Ni un solo primer plano. Y ello a pesar de que lo que se cuenta es crucial para el personaje en ese momento de la historia. La cuento rápidamente: el gobierno canadiense ha puesto precio a la cabeza de Riel por razones largas de contar aquí (que tienen que ver con la viñeta suelta con la que abría este post). Riel, que es el tipo de bigote y pelo a lo Dragon Ball que aparece a la derecha de las viñetas 1 y 2, se percata del asunto oyendo a dos paisanos hablando sobre la recompensa que pesa sobre él. Viñeta 3, plano general para mostrar cómo Riel corre que se las pela. Viñeta 4, otro plano general más alejado aún con la fachada del hotel donde se aloja. Viñetas 5 y 6, plano americano para acercarnos a su ventana y mostrarle preocupado oteando el paisaje.

En una narración convencional actual, el plano se habría acercado al rostro del personaje para mostrarnos con un primer plano sus emociones, para enfatizarlas y, así, aumentar la intensidad emocional de la historia y la implicación del lector en ella. Aquí no se ha hecho en ningún momento, en ninguna de las viñetas. De todos modos, la página, de por sí, aisladamente, tampoco resulta muy rara que digamos. Brown ha elegido alejarnos de la acción con esos planos generales y medios, y es una opción que podemos encontrar en muchos tebeos, antiguos y actuales. Hergé, por ejemplo, tendía a usar este tipo de planificación distante, de planos medios, enteros y generales, aunque sí recurría de vez en cuando al primer plano.

LEJOS, LEJOS

Pero la cuestión es que, si uno sigue leyendo LOUIS RIEL, descubre que en todo, absolutamente todo el tebeo, se encuentra con este mismo tipo de planos alejados. Por cierto, esta retícula de 6 viñetas, dispuestas en 3 tiras de 2 viñetas cada una que estamos viendo, es la que repite en todo el libro. Libro cuyo tamaño y formato es el de una novela (tapa dura, eso sí), no un álbum clásico de cómics.

La acumulación de páginas así, una tras otra, provoca una sensación de extrañeza, al menos en un tebeo actual y con este planteamiento. Veamos la siguiente página de LOUIS RIEL:



Al evitar Brown el uso del primer plano, incluso en escenas de clímax emocional, ¿qué efecto narrativo está buscando?

En esa página de ahí arriba, ha mantenido el mismo plano (plano americano, mostrando el personaje a la altura de sus rodillas, más o menos) en cuatro viñetas (a las que debemos sumar las dos últimas viñetas de la página anterior). Luego ha roto el ritmo con un plano general que muestra corriendo a Riel cuando descubre que le pisan los talones (el tal Schultz). Última viñeta, de nuevo el plano sigue alejado a pesar de que Riel ha recibido una carta pidiéndole que regrese a su comunidad (The Red River Settlement), porque el representante de la misma en el parlamento canadiense ha muerto y es muy probable que si Riel se presenta a candidato, gane su puesto. De esa viñeta me llama la atención lo simbólico e intencionadamente primitivo del decorado, esa pared "falsa" con un cuadrito que, sólo si uno se fija, parece casi de atrezo. La renuncia a dibujar decorados de época realistas es habitual en todo el libro. De nuevo, el contraste entre la representación irreal y simbólica y el realismo de los hechos narrados. ¿Es esto efectivo, o se consigue mayor realismo recurriendo a una representación gráfica más clásica, académica y detallista?

NO TE ALEJES DE MÍ

Pasamos la página:



En la viñeta 1, Riel es "aclamado" en su entrada en Jerusalén, digo, en The Red River Settlement. Pero el plano sigue siendo un plano casi medio, lo mismo que el de las viñetas 4 y 5, donde Schultz reclama una orden de arresto contra Riel.
Viñetas 5 y 6, plano general para mostrar cómo llega alguien a avisarle de que....



....dos policías vienen a arrestarle, le dicen en la viñeta 1 de esta página, la siguiente. La viñeta 2 me llama mucho la atención, por lo icónico-mítico del dibujo que muestra a Riel huyendo en ese caballo tan "realista", con ese fondo silueteado en negro y el rallado ominoso de las nubes, un poco de grabado antiguo. En el resto de viñetas, de nuevo todos son planos medios o, como en la última viñeta, un plano entero para mostrar cómo le dan una nueva noticia "poco importante" a Riel.

Siguiente peich:



Plano medio para mostrarnos el careto de Riel mientras... le dicen que ha ganado las elecciones, y que ya es miembro del parlamento canadiense porque los miembros de su comunidad (los Métis) le han votado y elegido como representante.

Sin embargo, cuando Riel llega a Ottawa, teme que todo sea un engaño para atraparle: "¡No! Es una trampa! Los 5.000 dólares de recompensa todavía se ofrecen por mí!", dice Riel en la última viñeta. Ese plano medio de las últimas dos viñetas (y de la viñeta 1) es lo máximo que Chester Brown "acerca la cámara" a los personajes (nótese también el plano fijo, la repetición del dibujo con escasas diferencias en ambas viñetas).

En la siguiente página,



viñeta 1, se repite el mismo plano y composición que la viñeta 4 de la página anterior, con Riel y sus dos ayudantes repitiendo poses parecidas pero diálogo distinto (muy bonita la composición de esta viñeta 1, por cierto). De nuevo, una elección anticlimática en el plano, para mostrarnos de manera alejada ese momento de "clímax" en que Riel no se decide a ocupar su escaño. Viñeta 2, un plano más alejado aún para enseñarnos cómo al final deciden no entrar y batirse en retirada, algo más convencional puesto que transmite sensación de pequeñez (¿derrota momentánea?), de pausa, de posponer el enfrentamiento para más adelante. A continuación, plano general en la viñeta 3 y plano americano en la 4, vuelta al plano general en la 5 y otro plano medio en la última. Las tres últimas viñetas pretenden mostrar cómo Riel se ha ocultado por encontrarse ya desquiciado, intentando descansar tras tanta persecución.
Eso es lenguaje. Eso es ser un historietista y no un ilustrador. Eso es usar la cabeza y tomar decisiones narrativas importantes antes de ponerse a dibujar.

FRASES CORTAS, PAUSAS LARGAS

Si tienen curiosidad por saber qué dice el propio Chester Brown sobre LOUIS RIEL, ahí les enlazo una corta pero interesante entrevista de Newsarama. De ella, me resulta llamativo cómo se habla del uso de Brown en LOUIS RIEL de las pausas largas y las frases cortas, igual que en sus tebeos autobiográficos. Brown explica: "Las frases cortas tienen sentido en un comic book. Si pones un montón de discursos, entonces la cosa no siempre fluye. Supongo que es como creo yo que funciona el cómic. No intento meter globos de diálogo demasiado cargados, me centro en lo visual y uso viñetas mudas tanto como me es posible".

MIRANDO ATRÁS SIN IRA

En la entrevista también se le pregunta a Brown por esas viñetas donde repite a los personajes en las mismas poses pero con diálogo diferente. Brown responde que se inspiró en LITTLE ORPHAN ANNIE, de Harold Gray (1894-1968), tira clásica de prensa en la que se usaba ese recurso todo el tiempo. Ya ven que, de nuevo, alguien vuelve la vista atrás para poder ir hacia delante. Porque, claro, lo que Harold Gray contaba en su famosa creación es muy distinto a lo que narra LOUIS RIEL. Es decir, Brown le da un uso y un tratamiento distinto al mismo recurso. Igual que Chris Ware ha empleado a su manera, como ya vimos, recursos de autores de principios del XX.

Por cierto, no sólo la narrativa de Brown en LOUIS RIEL, también su grafismo recuerda un poco a LITTLE ORPHAN ANNIE. En la línea y el modo de caricaturizar. Un detallito a modo de ejemplo: los ojitos como óvalos blancos que Brown les pone a veces a sus personajes, igual que Gray hacía con su ANNIE y Hergé con su Capitán Haddock.
Veamos algunas páginas de muestra de LITTLE ORPHAN ANNIE para poder comparar:





RIELABA LA LUNA...

Les dejo con una página de LOUIS RIEL donde nuestro héroe acepta su destino mesiánico. Mmm....¿de qué me suena esta escena?


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sábado, octubre 22, 2005

NUNCA ME GUSTASTE

Y ya que el otro día citaba a I NEVER LIKED YOU, del canadiense Chester Brown (Montreal, 1960), como ejemplo de un buen cómic adulto, veamos unas páginas. I NEVER LIKED YOU fue recopilado en 1994 por la editorial Drawn & Quarterly, y serializado previamente en YUMMY FUR entre 1991 y 1993, la cabecera de Brown. El álbum está aún inédito en castellano (¡ejem!).

En 2003, apareció en Drawn & Quarterly otro libro suyo, LOUIS RIEL: A COMIC STRIP BIOGRAPHY, una biografía sobre un famoso líder rebelde canadiense del siglo XIX, además de un fascinante experimento sobre cómo hacer cómic histórico utilizando sólo planos generales y medios (nunca primeros planos) y un dibujo caricaturesco de línea clara nada realista. El resultado, discutible en algunos aspectos -como todo buen experimento que se precie-, excepcional en otros, me pareció una nueva demostración de todas las cosas que quedan aún por hacer en el cómic. No, me temo que este libro tampoco está en castellano, al menos de momento.

De Brown, lo único que hasta ahora se ha traducido de él a nuestro idioma han sido algunas historietas cortas en la revista EL VÍBORA, además de dos Bruts Comix recopilando su historia EL PLAYBOY (1992; La Cúpula), que fue lo primero que leí de este tipo. Que también me impresionó porque encontré en él una voz propia, una visión personal de cómo abordar los temas, un ritmo y tratamiento narrativos que no había visto antes en el cómic.

Pero volvamos a I NEVER LIKED YOU . Se trata de un cómic que, para empezar, deja bien claro desde el principio que es de índole autobiográfica. Y, desde ese punto de vista, narra diversas vivencias de la adolescencia del autor, algunas banales, otras no tanto. El libro también tiene una parte digamos trágica, en la que aborda temas muy serios con la debida seriedad y un tratamiento narrativo riguroso, seco, neutro e incluso desabrido. No se busca tanto la identificación ni la empatía con los personajes, sino, más bien, desafiar al lector a comprenderlos. A mi juicio, Chester Brown, grias a su estilo narrativo, logra dotar a lo que está narrando de la suficiente hondura y matices como para poder mirarse de igual a igual con la alta literatura contemporánea. Para ello sólo emplea diálogos, algún globo de pensamiento, y cero textos de apoyo.

Vamos a las páginas. Pertenecen a un pasaje de la parte final de este libro de formato pequeño, parecido al de una novela de bolsillo. Brown emplea un característico diseño de página que utiliza durante toda esta historia, rompiendo a menudo la clásica estructura de tira y disponiendo las viñetas a lo largo de la plancha de modo "roto", casi siempre para evocar la dispersión de sus recuerdos.

La historia: la madre de Chester está en el hospital muriéndose, parece -no queda claro, como tantas otras cosas en este tebeo- que de cáncer, tumor cerebral. En las dos primeras viñetas, alguien -suponemos que el padre de Brown- dice, más o menos, que "Ella parece que se encontraba en un estado de... confusión. Vagaba por los corredores del hospital y se cayó por las escaleras".. En la página siguiente (he escaneado las páginas dobles, para que veamos la composición en su conjunto), elipsis y salto a otra escena. Una amiga de los hermanos Brown les pregunta que si ya han ido a ver a su madre al hospital. "No, nuestro padre la visita mucho, pero nunca nos lleva", le responden. Chester Brown, por cierto, es el que lleva pelo largo y gafas.





A continuación vemos cómo finalmente el padre les lleva a visitar a su madre al hospital. No creo que haga falta saber mucho inglés para captar qué es lo que sucedió.





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