domingo, enero 14, 2007

FOLCLORE MODERNO

Perdí a mi madre a la edad en la que uno encuentra satisfacciones en el dibujo. Tenía tres años y medio y, desde entonces, de manera muy obsesiva, dibujo. Es el centro de mi existencia. No se trata de desarrollar la parte estética, sino de contar historias, dar vida a personajes, tal y como lo hicieron nuestros antepasados prehistóricos con tótems. Inventé una especie de religión previa a la religión, por la imperiosa necesidad de tener una presencia; como un niño con un osito de peluche. Seguramente, esconda alguna neurosis, pero desembocó en un trabajo, que me permitió integrarme perfectamente al juego social.

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Joann Sfar, en una entrevista. Anoche me leí KLEZMER 1. LA CONQUISTA DEL ESTE (Norma) y es desde ya uno de mis tebeos favoritos suyos, junto a algún GATO DEL RABINO (Norma) y EL VALLE DE LAS MARAVILLAS (Sins Entido). La historia de estos parias judíos de Europa del Este que tocan klezmer, música tradicional para celebraciones hebreas, es divertida, violenta, sensual y profunda de verdad de un modo casi (casi) inconsciente, como en los cuentos tradicionales depurados a base de transmisión generacional. Leyendo el perfil biográfico que se incluye al final del libro, descubro que Sfar tiene un doctorado en Filosofía, y no me extraña; a Sfar además, como le sucede a tantos buenos artistas, su cultura y conocimientos no se notan explícitamente en sus obras.

Estoy buscando entrevistas del autor por razones que no vienen al caso, y he dado con ese párrafo suyo que me ha resultado muy revelador para entender mejor ese aroma "precivilizado" y casi atávico que desprenden tantas viñetas suyas. Joann Sfar, "reconocido bribón", como él mismo escribe en la página 1 de este KLEZMER, presenta: