viernes, enero 19, 2007

CINCO MINUTOS PARA EL FIN DEL MUNDO

La advertencia no viene esta vez de Nostradamus, sino de la principal publicación de los científicos atómicos, un comité asesor con 18 premios Nobel y la Royal Society de Londres: faltan cinco minutos para el fin del mundo. No teman: en este "reloj del juicio final", cinco minutos es una cantidad figurada. Pero tampoco se relajen demasiado, porque las buenas noticias se acaban ahí.

El Bulletin of the Atomic Scientists, fundado por físicos del Proyecto Manhattan y la Universidad de Chicago, ideó el reloj del juicio final en 1947, frescos aún los ecos de Hiroshima, para concienciar a la opinión pública mundial del enorme riesgo asociado a la proliferación de las armas nucleares. Un día en este reloj viene a representar la historia de la civilización humana; a medianoche llegará el apocalipsis, y los minutos que faltan para él se aumentan o reducen según la situación internacional.

Los años noventa empezaron muy bien, con el fin del mundo situado a unos tranquilizadores 17 minutos, pero la cifra ha bajado en picado desde entonces. Los científicos acaban de decidir recortarlo a cinco minutos, uno de sus mínimos históricos, y no sólo por los nuevos riesgos nucleares -con los programas armamentísticos de Irán y Corea del Norte sumándose a las 27.000 bombas atómicas ya existentes-, sino también por la destrucción de hábitats causada por el cambio climático. (...)


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Javier Sampedro, hoy en El País.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sé que comento sobre lo accesorio, pero perfecta elección de la imagen del post

Stereotopffer dijo...

Que optimistas los científicos.

JCP dijo...

cómo "nos toca la fibra" Watchmen, ¿eh? sí es que somos unos críos. ;-)

elpablo dijo...

bah, bah, llevo preconizando el fin del mundo desde que tengo uso de razón y ahora vienen estos a tocarme los cojones... una moda, os lo digo yo...
de todas maneras, os adelanto la fecha, 22 de febrero de 2012, la causa, indeterminada...
enjoy!

Anónimo dijo...

Os suena el cuento del lobo...?
La gente está acostumbrada a las nucleares y no percibe riesgo alguno. Igualmente, se acostumbrarás al cambio climático y sus consecuencias, por catastróficas que sean. De hecho, podemos fumar aún a sabiendas de que nos pueda costar la vida, tenemos esa pulsión suicida.