Mostrando las entradas con la etiqueta Isabelle Beaumenay-Joannet. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Isabelle Beaumenay-Joannet. Mostrar todas las entradas

martes, enero 22, 2008

EL ÚLTIMO VUELO DEL F-52

Qué cosa el segundo álbum incluido en el tomo dos que recopila LAS AVENTURAS DE FREDDY LOMBARD. Se tituló F-52, se publicó originalmente en 1989 (aunque en España permanecía inédito hasta ahora) y es una de esas obras donde en una primera lectura no parece suceder nada, de tantos lugares comunes de la dramatización que se evitan hasta la misma página final. En la relectura sin embargo se suceden los hallazgos, los pequeños chistes ocultos y las múltiples lecturas, y el microcosmos a bordo de un avión supersónico de pasajeros, el F-52 del título (un modelo imaginario cuyo diseño estaba inspirado en el futurismo de finales de los años 40 ), deviene en metáfora de la división de clases sociales, entre otras cosas.

"Me inspiré en las revistas 'Science et vie' de finales de los años cuarenta. Allí encontré aviones parecidos a mi F.52 La gente pensaba que los aviones del futuro serían gigantes, estratosféricos y atómicos" (Chaland)

Escrito junto a Yann Lepennetier, guionista con el que Chaland ya había colaborado en las otras dos obras maestras de la serie, EL COMETA DE CARTAGO (1986) y VACACIONES EN BUDAPEST (1988), y coloreado por la habitual Isabelle Beaumenay-Joannet, F-52 es un prodigio de inspiración por la originalidad de su planteamiento, una comedia negra donde nada sucede de modo previsible, pero también por su realización técnica. La historia está contada de forma lineal y con unidad de espacio y tiempo, sin lugar para cambios de escenario, flashbacks u otros recursos que "alivien" a los guionistas a la hora de contar y hacernos tragar la historia, y con todos los personajes moviéndose por el avión en que viajan mientras interactúan entre ellos. Decía Alan Moore que desde WATCHMEN (1986-1987) no se había hecho nada tan impactante técnicamente en el cómic. Bueno, este álbum me parece un buen candidato, entre otros, aunque el virtuosismo técnico que hay en él, que es mucho, en ningún momento se exponga a la vista del lector.


F-52 también ha pasado a la historia como el último álbum de Chaland. Al año siguiente, concretamente en julio de 1990, el autor perdió la vida junto a su hija en un accidente de automóvil (Isabelle Beaumenay sufrió heridas graves). Tenía 33 años y su carrera no había hecho más que empezar.