TORRES EN EL CUMPLEAÑOS DE NORMA

Lo enlaza Entrecómics.

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Pepo Pérez
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Comento, sin orden ni concierto y brevemente, algunos tebeos que he leído estas semanas.
ROCO VARGAS: LA BALADA DE DRY MARTINI, de Daniel Torres (Norma). Sus sensacionales quince primeras páginas (una de ellas es la que he colgado ahí arriba) son de lo mejor que he leído en lo que va de año dentro de la categoría made in Spain. Más adelante hay algunos excesos verbales -de verbalización de ideas, me refiero- ya típicos en Torres, pero no impiden que este álbum sea el más logrado de la nueva etapa de la serie, con un Roco embarcado en una saga que dura ya tres álbumes y aún continuará en el siguiente. Daniel Torres escribe y dibuja a lápiz, y un estupendo Paco Cavero entinta y colorea imitando con éxito el estilo marca de la casa. Aventuras de ciencia-ficción en un futuro ya no tan retro con guiones más profundos -en el mejor sentido de la palabra- que nunca, poca acción pero mucho pensamiento. Qué envidia sigue dando este Torres.
SNOOPY Y CARLITOS 1955-1956, de Charles M. Schulz (Planeta DeAgostini). El tercer tomo recopilatorio de la magna obra de Schulz recoge las tiras en un momento dulce, cuando se están definiendo más y mejor a los personajes y Schulz exploraba nuevas y originales formas de humor. Si hay chistes en este tomo que a día de hoy resultan tan raros como originales, no me puedo imaginar qué le parecerían al lector en los años en que fueron publicados. Entre el 55 y el 56, lo dice el título.
TOPOLINO, EL ÚLTIMO HÉROE, de Alfons Figueras (Astiberri). O cómo la historieta referencial para niños ya existía en la España de finales de los sesenta y primeros setenta. La batidora Figueras (qué gran dibujante) sirve cócteles uno detrás de otro, multivitamínicos y con sabores variados: una de robots, una de villanos que quieren dominar el mundo, una de esbirros enmascarados, una de monstruos clásicos. ¡Cuidado, ahí llega el Doctor Siniestro! Molaba leído de pequeño en el Súper Mortadelo, y mola leído de mayor. Gran edición, y no sólo por el aspecto e impresión, sino por los detalles, prólogo de Toni Guiral a la cabeza.
APUNTES PARA UNA HISTORIA DE GUERRA, de Gipi (Sins Entido). El mejor Gipi que he leído, un tebeo sobre guerras europeas modernas donde abandona los titubeos y digresiones arties de obras anteriores como EXTERIOR NOCHE, y demuestra de nuevo su gran capacidad como dibujante: preciso, amable y a la vez afilado hasta lo agresivo, con una línea de croquis despojada y magníficas aguadas grises muy ajustadas, alejadas de tentaciones pirotécnicas. La sombra del gran Cabanes que planeaba sobre los guiones de EXTERIOR NOCHE casi ha desaparecido aquí para dejar paso a una personalidad propia. Mejor en su segunda parte, donde los personajes vuelan por sí solos más allá de los tópicos, APUNTES PARA UNA HISTORIA DE GUERRA es un tebeo para releer.
EL MINÚSCULO MOSQUETERO 1. LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES (Norma), o cómo el morro que le echa Joann Sfar funciona. Es una historia que parece parida sobre la marcha (¿cuántas de Sfar habrán sido paridas así?), pero que, como digo, funciona de una manera imprevisible y desconcertante. Y es que no todo el mundo tiene ni la frescura ni las ideas del hombre-orquesta Sfar, que improvisa en una loca jam session donde él toca todos los instrumentos (todos no: el color se lo suelen dar otros músicos). La historia: una parida en manos de (casi) cualquier otro. Mejor descúbranla ustedes mismos; yo de momento, espero la siguiente entrega con bastante interés. La cosa tiene gracia, ligereza y a la vez profundidad, además de esas subtramas de amores adúlteros y triángulos sentimentales que tan bien se le dan a Sfar (a su GRAN VAMPIR me remito, Sins Entido), autor felizmente casado en su identidad secreta. Mientras llega el siguiente Mosquetero, he leído también su último GATO DEL RABINO, el cuarto ya (Norma), bien pero no tan bien como anteriores entregas. Por ahí abajo en los cuadraditos hay un tal Monolo que comenta algo al respecto. En el post MÉTODOS DE TRABAJO (II).
Sobre la mesa, pero aún sin leer, BARDÍN EL SUPERREALISTA de Max (La Cúpula) y EL LADRÓN DE PESADILLAS de Àngel Puigmiquel (Glénat). Qué buenas ediciones en ambos tebeos, cada una a su modo (magníficos textos en el segundo caso, prólogo de Antonio Martín y epílogo de Salvador Vázquez de Parga, éstos ya sí leídos). Como digo, ambos pendientes de leer, entre otros. Ya, si eso, otro día les cuento....
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Pepo Pérez
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