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jueves, enero 11, 2007

COTIDIANÍA COMBATIVA

Había leído con interés creciente los dos primeros álbumes de LOS COMBATES COTIDIANOS, obra por cuya tercera parte Manu Larcenet está recibiendo el aplauso unánime. Desde un primer álbum correcto, con un dibujo atractivo, un tema hondo pero con grandes dosis de humor, y con titubeos efectistas como el empleo desmedido de las pausas de silencio, el galo saltó a un segundo libro mucho más sólido, donde maneja con soltura varios asuntos (el compromiso, el miedo a la vida, el humor cotidiano y cierto toque social) hasta llegar a un final brutal, con (perdón, spoiler) el suicidio del padre del protagonista...


En este punto inicia LO QUE DE VERDAD CUENTA, y lo hace como es lógico desde la negrura, el vacío y la desesperanza. Larcenet domina ya sus recursos. Es notable su capacidad para crear diálogos naturales (que ahora, a veces, pena, ahoga en soliloquios profundos). Sus pausas de silencio ya no son torpes (ya no lo eran en el 2º libro), su dibujo gana enteros, en expresividad, soltura y espontaneidad. Y en los temas que se tratan ahora ya no cabe el humor, o es humor con sordina, para entendernos. Diría que la idea a transmitir es que no hay válvulas de escape cuando se cierra una puerta a tu vida de un modo tan brutal. Todo es grave, y eso se traduce en un álbum oscuro, hundido, excesivamente trascendente, y deprimido. Casi deprimente.


Todo ello, si contemplamos el tebeo como unidad, lo convierte en un cómic pesado, denso, donde echo de menos la frescura y la ligereza de los mejores momentos de sus precedentes: los mismos que daban, por contraste, fuerza a los asuntos más serios. Por eso, en su gravedad afectada, este libro me resulta una lectura menos lograda que TANTAS PEQUEÑAS COSAS..., el segundo álbum de la serie.

No obstante, y si ahora lo contemplamos como un eslabón más en un “work in progress”, es muy posible que el tercer Combate, en su oscuro nihilismo, sea un acierto, un nudo en medio de una historia que necesitará de este momento y de este tono para sacar conclusiones en futuros álbumes (porque aquí no las hay, afortunadamente), crecer en sus nuevas ramificaciones (no desvelo nada aclarando que la paternidad es un fantasma que ronda desde siempre, y que terminará por cristalizar en la serie necesariamente), y abordar nuevos tonos (o recuperarlos). Por el contrario, vería como un error que este camino de “seriedad al cubo” acabe perpetuándose como “el verdadero camino a seguir”, anulando los logros pretéritos.
Por tanto, buena lectura, aunque finalmente agarrotada en su pretensión de hondura y trascendencia, pero que, bien asimilada, puede significar un momento decisivo en la vida de Marco, el fotógrafo que, cómo no, todos conocemos como ¡Geooooges!


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Señor Punch ha escrito, a petición mía, esta reseña sobre LOS COMBATES COTIDIANOS 3: LO QUE DE VERDAD CUENTA (Norma) --mil gracias, así da gusto ; ). Otras reseñas, aquí, aquí y aquí.