domingo, septiembre 24, 2006

UN BOSQUE Y DETRÁS UN MAR

Durante diez laboriosos años, Charles Burns ha escrito y dibujado las 368 páginas de Agujero negro. El mundo ha cambiado mientras él lo hacía, empezando por el mundo del cómic adulto americano, donde triunfaban en 1995 los “comic books de autor” y donde ahora imperan los “libros estilo novela”. Sin planearlo, Burns empezó el viaje en el primer tren y ha llegado a destino a tiempo de coger el segundo. Pero por mucho que haya cambiado todo, Agujero negro ha sido fiel a sí mismo, increíblemente coherente si se tiene en cuenta su largo periodo de elaboración: no acusa altibajos estilísticos ni temáticos. Es así porque Agujero negro es una obra de madurez, que revela que todo lo que había hecho Burns antes era sólo el camino que llevaba hasta ella. Un aprendizaje para que por fin pudiera hacer lo que siempre había querido hacer.

Dice Burns que “es obvio que prácticamente todas mis historias giran una y otra vez en torno al descubrimiento de lo que hay más allá de la superficie” (entrevista con Óscar Palmer en U #17, 1999). Ésta y otras constantes del universo de Burns han sido identificadas desde hace años por la crítica: la cita a las subculturas pop, la iconografía comercial de los 50, la obsesión temática por la adolescencia, la enfermedad, la deformidad y la alienación. No es de extrañar que 'The Comics Journal' describiera Agujero negro como “pesadilla lynchiana”. Sin embargo, en lo primero que pensamos si aislamos una viñeta de Agujero negro, es en Lichtenstein. No es casual, pues como Lichtenstein, Burns nunca ha representado el mundo, sino las imágenes del mundo. Burns procesa imágenes procesadas. Pero si antes lo hacía con gusto por lo bizarro y empapado de ironía, en Agujero negro introduce el factor autobiográfico, de modo que aunque el tebeo sigue preñado de metáforas visuales fantásticas, horrores de la carne y crímenes atroces, los personajes viven experiencias que pertenecen al terreno de lo íntimo. Al final, el sabor de la cerveza, el vértigo de la droga, el temblor húmedo del sexo, el sonido nuevo de Bowie y de Emerson, Lake and Palmer en esta small town anónima de 1974, pertenecen a la adolescencia de Burns, y el lector percibe las sensaciones vivas y reales, aunque no le lleguen directamente, sino filtradas por un agujero negro que sirve de orificio de entrada y salida, de artefacto de placer y dolor, de llave de vida y de muerte. Un agujero negro que es, sobre todo, un bosque y detrás un mar.


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Una reseña sobre AGUJERO NEGRO (La Cúpula), escrita por Santiago García y publicada en la revista ROCK DE LUX en diciembre de 2005. Otra reseña (en realidad no es tal reseña, me avisan en los comentarios) sobre el mismo tebeo, en clubcultura.com (gracias por el enlace, Sebas).

9 comentarios:

Anónimo dijo...

La reseña de ClubCultura no es tal, se trata del texto de solapa del libro de La Cúpula, autoría, imagino, de Sergi Puertas.

JCP dijo...

thanks! Es que no tengo el libro.

santibilbo dijo...

Ya sé que corro el riesgo de que me eches del blog,Pepo, pero ahí va mi filípica. Que conste que sólo la he leído una vez, por lo que seguro que no he captado todos sus matices simbólicos ni arquitectónicos.A mí es una obra que me produce,sobre todo,extrañeza.Cierta fascinación,cierto misterio.Pero me siento muy ajeno al asunto,(¿cómo si lo percibiera desde otro universo?)Esa distancia de cirujano en la narración,esa fría belleza del dibujo,las situaciones delirantes,la abstracción metafórica(que parece tragarse a la peripecia vital con su fuerza gravitacional),en fin,todo parece apelar más a mi cerebro que a mis emociones(la comparación con Lietchenstein es muy pertinente;también me recuerda al Clowes de David Boring)Formalmente la veo magnífica,explotando los recursos gráficos de forma magistral8sobre todo en planificación,montaje y usos de dibujos limpios y manchas de negro macizas,pero yo, con frecuencia ,lo que siento es ganas de dar dos hostias a los niñatos para que espabilen,me cuesta entrar en esa visión tan enfermiza del sexo y en ese valle de lágrimas de la adolescencia que para mi no fue tal.Sólo me conmueve de verdad esa visión del primer polvo como virus de una enfermedad adictiva,que nos deja marcas que no podemos ni queremos borrar y que siega la hierba de nuestra infancia hasta que podamos sembrar un cultivo más fuerte y duradero (que no tan oloroso y confortable).Por cierto, no sobra toda la historia de la casa de los vecinos y el psicópata barbudo?Vale, que soy un rancio

JCP dijo...

"Ya sé que corro el riesgo de que me eches del blog,Pepo, pero ahí va mi filípica."

Ja, ja, ya sabes que aquí no se echa nadie.

(al margen: mira lo que dice en cambio John Byrne cuando se mosquea en su blog: “I cannot adequately express how DISGUSTED I am by those of you who took a ‘peek’ when I specifically labeled the thread asking you not to.
“Maybe you’d like to tell me now why I shouldn’t kick your miserable asses off the Forum?”)

Entiendo ferpectamente cuanto dices, y tus reparos, y mejor, así podemos discutir!! ;-). Mi experiencia Black Bujero es la siguiente: conforme me la fui leyendo en comic books, a lo largo de los años, me pareció bien, muy bien de hecho, lo mejor de Burns hasta entonces (conste que a mí no me gusta todo lo de Burns ni mucho menos, aun siendo tan bueno como siempre ha sido; hay cosas suyas demasiado paródicas, demasiado estériles para mi gusto) pero no terminaba de maravillarme.
Digamos que no veía el conjunto ni la intención global de Black Hole, aunque ya me bastaba con lo formal y las sensaciones. Cuando terminó la serie, me la leí de corrido y fue como si leyera algo ligeramente distinto, y mejor. Esta vez sí hubo flash. Pero atención, porque hace poco me la volví a leer una tercera vez para reseñarla y, bum. Sin ánimo de exagerar, porque ya ves que mi camino Black Agujero ha sido paulatino y no de deslumbramiento, te diré que ahora mismo me parece uno de los mejores tebeos que he leído en mi vida. La manera de captar sensaciones y emociones que hay en esta obra yo no la he visto en mi vida en un tebeo, te lo digo de verdad. Las sensaciones y emociones del primer polvo, el primer acid-trip, el primer amor: decía Álvaro en la cárcel de papel que FRESA Y CHOCOLATE, que no he leído, es uno de los poquísimos teboes que capta verdaderamente el amor; bueno, Agujero Negro es otro, porque hay un capítulo, el del fin de semana que pasa Cris en la playa con su novio, que es absolutamente inolvidable, una barbaridad.

Son sensaciones que están tamizadas -estoy de acuerdo con lo que escribía Santiago- a través de la visión personal de Burns, que es la de siempre: lo subconsciente, lo freak, lo onírico y surreal; pero, A LA VEZ, son reales. Las sensaciones y emociones que transmite este tebeo te parecen destiladas de la realidad, y además están captadas con una potencia e intimidad que yo no recuerdo haber visto en un cómic. Digamos que es como si Burns hubiera conseguido aunar de manera más perfecta que nunca los dos lados de la realidad: la interior y la exterior, lo real y lo que pasa en nuestra mente, también en nuestros sueños. No es un tebeo de historia propiamente dicha, aunque la historia es buena y está muy virtuosamente narrada (con cambios de punto de vista muy logrados y cierto rompecabezas temporal que al final encaja perfectamente), yo lo veo más como un tebeo sensorial y, desde luego, más de poesía que de prosa.

Aún hay más: hay pasajes en el tebeo en los que la combinación de imágenes y palabras es tan, tan perfecta, tan exacta, que consigue captar el misterio del mundo,por así decir, de una manera que yo sólo he visto en los grandes escritores.

Lo digo y lo repito: es uno de los mejores tebeos que he leído en mi vida, y si hubiera superhéroes en la historia (y mira que me gustan muchos tbos de superhéroes), te aseguro que todo el mundo lo diría y lo estarían comparando con WATCHMEN. Bueno, la realidad es que Agujero Negro es mejor que Watchmen. Para mí, desde ya, una cima del cómic.

JCP dijo...

Se me olvidaba, entre tanta perorata: no creo que sobre la trama del barbudo, pues es la que aporta el resorte dramático que precipita la historia desde el nudo hacia su desenlace. Además de eso, el barbudo representa a los adolescentes que no aceptan el cambio, y no por casualidad encarna en la historia a la muerte (no aceptar los cambios es no aceptar la vida, es deseo de muerte en el fondo), llevándola a los demás y a sí mismo.

Los personajes que por el contrario aceptan la mutación (hacia la vida adulta, la metáfora es casi literal, pero tampoco hace falta interpretarla, se puede leer literalmente: mutación, muda de piel, colas que crecen), sí se reencuentran consigo mismos y tienen un nueva vida por delante. Es el caso de la chica, Chris, y de la otra nueva pareja que se forma.

Señor Punch dijo...

y yo que no lo releí...¡y ya me parece una maravilla, de lo mejor de los últimos diez o quince años!
pepo, me has metido el gusanillo...de cabeza a releer, y bravo por todo lo que has dejado escrito aquí arriba.
No lo hubiera dicho mejor (venga, haz con tu propio texto lo que sueles hacer a veces con los nuestros, que lo merece: extracta y saca un post ;))

Arturo Miguez dijo...

Pepo, capullo, no digas estas cosas que me lo voy a tener que comprar y no ando bien de pelas... :D

Alex dijo...

Pepo, estupendo el repaso a este cómic del que, desgraciadamente, en nuestro país se está hablando más por el continente que por el contenido.
Coincido totalmente contigo en que se trata de una obra importantísima. A mi, personalmente, me fascina cómo un tipo tan peculiar y marciano como Burns (mi impresión cuando le conocí no fue la de estar ante un tío cercano ni especialmente sensiblero) es capaz de dotar de un halo de nostalgia y emoción a una serie de historias y situaciones a las que, inevitablemente les sobreviene también lo disfuncional.
Creo que Burns es un gran autor al que Agujero Nego ha encaramado hasta lo alto de lo mayúsculo. Falta ver qué pasa con "el día después"

vm dijo...

Me salgo, como de costumbre, del tema, pero lo ví ayer por la tele y me hizo gracia:

http://www.youtube.com/watch?v=mpeTHek7qRk

http://www.youtube.com/watch?v=ym3xjH8yiZ8

Por cierto, ¿sabe alguien en que va a consistir el prometido coleccionable de MAD?