domingo, octubre 15, 2006

EL CHICO MARAVILLAS

Joann Sfar pertenece a una generación de autores que, precisamente, asumen de buen grado y desarrollan el mundo que les inició a la cultura popular cuando niños y adolescentes: historias de género que les descubrieron nuevos mundos que, por suerte, no estaban en éste. Una afirmación que debe asumirse como parcial, incompleta, porque Sfar es bastante más que eso, pero una buena parte de su obra surge de esa fascinación por su cultura popular, una fascinación bien digerida, que le abrió la mente a la fantasía y liberó un néctar de imaginación desatada que Sfar transmite como pocos a sus lectores. El Valle de las Maravillas responde a ese néctar, a sus lecturas e influencias concretas referidas al mundo primitivo y a la fantasía heroica, una fantasía simple, bárbara y emocionante, que Sfar quiere recuperar recreando un mundo en el que se mezcla la teoría del buen salvaje, la magia de brujos insondables o el sabor primitivo de los mundos perdidos, posibles porque se liberan en una imaginación, la de Sfar, prodigiosa, y que encuentran su propia coherencia en la libertad del artista de mezclar aquello que le venga en gana, sin perder la verosimilitud de la fantasía más desatada.

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Extracto de una reseña de Toni Guiral en el número 21 del Boletín Cómic Tecla, sobre uno de los mejores tebeos de Joann Sfar que he leído hasta el momento.

Más en el Boletín Cómic Tecla: artículo de Norman Fernández sobre Hermann, y reseñas de APUNTES PARA UNA HISTORIA DE GUERRA, EL LADRÓN DE PESADILLAS, LA POBREZA NO ES RENTABLE, CONCRETE: LAS PROFUNDIDADES, STRANGEHAVEN, THE ULTIMATES, PASCIN, COLOR CAFÉ y STUCK RUBBER BABY. MUNDOS DIFERENTES.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es un tebeo tan simple que te desarma. En serio, yo no he buscado el transfondo filosófico, ni las referencias, ni siquiera me he fijado en la técnica o la narrativa. Simplemente lo he disfrutado (como supongo que disfrutó Sfar haciéndolo). Tarro de Miel (y amigos) te contagia(n) de su inocencia y leer este tebeo es como ser niño de nuevo, cada página te transmite alegría. Es, como suele decirse, "un canto a la vida".