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viernes, enero 09, 2009

SUPERHÉROES (1938-1986)


(...) nuestro presente todavía no ha reflexionado suficientemente sobre cuáles fueron y siguen siendo el alcance histórico de la aparición de los superhéroes y las razones de su inmediato asentamiento en la América contemporánea, y tampoco sobre cómo este género pudo hallar tan buen acomodo, como una invención más del Modo de vida americano, en la "cultura popular" de algunos de los países occidentales que se han aventajado en la construcción del mundo histórico que se configuró tras el final de la II Guerra Mundial. (...) ¿Sabían Jerry Siegel y Joe Shuster, los padres del Superman de 1938, cuán largo sería y hasta dónde podría conducir el hilo ficticio que habían entresacado de la trama de su propio mundo? ¿Acaso podían saber que en esas primeras viñetas de Superman estaba ya reclamando su lugar una figura de ficción antes desconocida y que, en definitiva, en eso que sería la obertura del género superheroico se alumbraba un nuevo modo de decir las cosas, de dirigirse al hombre medio de nuestro tiempo y de abundar en las decisiones y las indecisiones propias del American Way?


(...) Por supuesto, el género de ficción de los superhéroes no puede dejar de pertenecer a su tiempo, por más que quiera negarse desde la "crítica" de éste su "valor cultural", rechazándolo por quedar necesariamente unido a las industrias del entretenimiento del cómic, el cine y las series televisadas -podría incluso pensarse que sus contenidos ficticios están esencialmente determinados por la escala de mercado en que deben moverse esos formatos para resultar rentables, como determinados están los contenidos musicales de la música popular desde la llegada de los receptores de radio y los reproductores de discos a los hogares de las nuevas clases medias. En este trabajo partiremos de la hipótesis de que la ausencia de los superhéroes en museos o en galerías de arte contemporáneo aporta ya suficientes razones para su estudio.

(...) Nosotros estamos intentando, al defender una determinada lectura de la novela gráfica Watchmen, revelar algo sobre los vínculos entre el género de superhéroes y determinados rasgos de nuestro mundo contemporáneo, (...) Cuando un género de ficción aparece, y también cuando se agrieta y comienza a quedar en el olvido, sigue siendo parte de acontecimientos y procesos cuya significación queda manifestada en sus ficciones, a la vista de los propios autores y los lectores inmediatos, a la vez que sustraída. El género de superhéroes, inaugurado a finales de los años 30 del pasado siglo y todavía popular -aunque quizás ya "roto", sometido a "fugas de sentido" por obras como la que estamos intentando analizar- puede resultar expresivo de nuestros tiempos en la misma medida en que aparenta ante nosotros ser "trivial", "vulgar", "subcultural". En su desarrollo y puesta en marcha como género, la ficción superheroica no tuvo por qué pretender constituir un fenómeno en que se estuviese revelando un aspecto de su época, y hasta llegó a prescindir de toda "autoconciencia crítica" que pudiese resultar atractiva para los "críticos culturales" y los "estudiosos de la cultura contemporánea". (...) El género de superhéroes no cuenta con ningún pretencioso "manifiesto autoconsciente", y sin embargo ha tenido su papel como fenómeno propio de nuestros tiempos. Sólo mediante obras que, como Watchmen, abran en él una fisura que permita ver más allá de su sentido opaco, podríamos alcanzar a posteriori algún tipo de conciencia de su significación histórica y de las fuentes de su atractivo. Aunque por efecto del desplazamiento histórico estemos impedidos para situarnos de nuevo en la posición de sorpresa y admiración de los norteamericanos que tuvieron ante sus ojos la primera historieta impresa de Superman en 1938, contamos de nuevo, gracias a la aparición de Watchmen y el paso de los años, con la posibilidad de dejarnos reclamar por el género de superhéroes, aunque sólo sea para darnos cuenta de que pone en juego más de lo que, como "entretenimiento para jóvenes bizarros", se diría que contiene.


(...) si, como veremos, de hecho la trama de Watchmen no presenta ningún superhéroe, tendremos que empezar a aducir algunas razones por las que quizás dicha trama no pueda ya alojar ninguna figura superheroica, (...) Del mismo modo que el Superman de 1938 pudo ser presentado como una línea más de la "cultura" del American Way y marcar un hito en el tiempo, Watchmen está recogiendo todo un proceso de desgaste y cambio de significados que no queda encerrado en ninguna "conciencia genial" o "voluntad creativa" de los autores. Quizás unos años antes de su publicación, su trama hubiese sido no sólo incomunicable al público, como tendría que serlo un pensamiento plenamente "genial", sino llanamente inconcebible.

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Joaquín A. F., en su blog Lecturas de Watchmen

miércoles, agosto 20, 2008

SUPERMAN Y EL CINE CLÁSICO

Como este año se han cumplido los 70 años de la primera aparición impresa de Superman, desde hace meses vengo dedicando unos cuantos posts a comentar curiosidades sobre el primer superhéroe, sus creadores originales y otros autores que pasaron por el personaje en posteriores etapas. En esta ocasión, para hablar sobre las influencias cinéfilas de Jerry Siegel y Joe Shuster y los actores en que se basaron a la hora de crear la imagen del Hombre de Acero. 

Siegel y Shuster eran dos chavales muy aficionados al cine que iban a ver películas todas las semanas, y se inspiraron en los actores Douglas Fairbanks Sr. y Harold Lloyd para el físico de Superman y Clark Kent, respectivamente. Así lo declararon los autores en vida más de una vez, por ejemplo, en esta entrevista de 1983. El dibujante Shuster en concreto era un gran admirador de Douglas Fairbanks Sr., que le parecía "muy ágil y atlético", y usó al actor como modelo para visualizar a Superman, tanto para los rasgos corporales como para las poses acrobáticas, incluyendo su postura típica "con los brazos en jarra y las piernas bien abiertas", según contaba el propio Shuster:


Douglas Fairbanks Sr. -y su "calzón por fuera" del pantalón- en EL LADRÓN DE BAGDAD (1924, Raoul Walsh), y el primer Superman dibujado por Joe Shuster en 1934


Harold Lloyd en 1925 y el primer Clark Kent en ACTION COMICS nº1 (1938)

"Las películas fueron la mayor influencia para nuestra imaginación: especialmente las de Douglas Fairbanks Sr." (Joe Shuster)

"Leía montones tremendos de pulps, y Joe y yo prácticamente vivíamos en las salas de cine" (Jerry Siegel)

Para el nombre de Clark Kent, Jerry Siegel combinó los de los actores Clark Gable y Kent Taylor. Por su parte, el nombre de la ciudad que acogió a Superman, Metrópolis, fue un homenaje a la película de Fritz Lang de 1927. También hubo alguna inspiración gráfica de Shuster en dicho film a la hora de dibujar el mundo del que provenía Superman:


Incluso el primer traje de Superman estuvo inspirado por el vestuario de aquellas viejas películas protagonizadas por Fairbanks Sr., según contaba el propio dibujante:

"Estaba inspirado por los trajes de las películas que hizo Fairbanks, tuvieron una gran influencia en nosotros. Fairbanks hizo La marca del Zorro y Robin Hood, y otra maravillosa titulada El Pirata Negro, esas son las tres que recuerdo que nos encantaban. Fairbanks podía balancearse en una soga de forma muy parecida a como Superman volaba, o como Tarzán en una liana" (Joe Shuster)


Más sobre los primeros tiempos de Superman y los tiras y aflojas de sus creadores con los editores, aquí.

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Por cierto, y ya que el post anterior de ahí abajo iba de lo que iba, también fue precisamente LA MARCA DEL ZORRO (1920, Fred Niblo) una de las principales influencias de Bob Kane a la hora de crear en 1939 a Batman, junto al guionista Bill Finger. Kane también estaba fascinado por los diseños del "ornitóptero" de Leonardo Da Vinci y por otra película, THE BAT WHISPERS (1930, Roland West), pero LA MARCA DEL ZORRO le obsesionaba tanto que de niño había llegado a bautizar a su pandilla del barrio como Los Zorros. Por eso Batman, al igual que El Zorro interpretado por Fairbanks Sr. (imagen de abajo), fue un justiciero atlético y acróbata que tenía una identidad secreta, la de un rico que aparentaba ser un pusilánime (Don Diego Vega / Bruce Wayne). También como El Zorro, Batman usaba una entrada secreta y llevaba máscara y capa negra para actuar como un justiciero perseguido por la autoridad.

"El uso de la máscara por El Zorro para ocultar su identidad como Don Diego me dio la idea de darle a Batman una identidad secreta... Bruce Wayne sería un hombre rico con una fachada decadente. El Zorro montaba un caballo negro llamado Tornado y entraba en una cueva y salía por el salón a través del reloj de su abuelo. La Bat-cueva se inspiró en la de El Zorro. No quería a Batman como un superhéroe con superpoderes… Así que le hice como un ser humano ordinario; sólo era un atleta que tenía la fortaleza física de Douglas Fairbanks Sr., que era mi héroe favorito de todos los tiempos del cine"  (Bob Kane)


lunes, mayo 05, 2008

QUISIERA PODER ESCAPAR, PERO...


Absence enlaza este blog y le devuelvo el enlace no tanto por agradecerlo (que también) sino porque su galería sobre el Superman más loco, fantástico y memorable -versión mexicana de Editorial Novaro- es sencillamente espectacular. En El blog ausente

martes, abril 01, 2008

EL HOMBRE DE ACERO, 1981

Ya que parece el tema de actualidad, Entrecomics enlaza en YouTube un completo documental de la BBC de 1981 sobre los creadores de Superman y el impacto del personaje en la cultura popular. Starring: Jerry y Joanne Siegel y Joe Shuster (tres sexagenarios entonces, contando con comprensible orgullo sus batallitas sobre la creación de Supes), un joven lleno de vida llamado Christopher Reeve (estremecedor por razones obvias), Margot Kidder y su gracia natural (tan petarda como siempre), Larry Niven, Will Eisner en clase (en la Escuela de Artes Visuales de NY) y Fredric Wertham y su acento (impresionante intervención). Además de un joven y BIGOTUDO Art Spiegelman.

lunes, marzo 31, 2008

MALDIGO ESA PELÍCULA

Yo, Jerry Siegel, el co-creador de SUPERMAN, maldigo la película de Superman! Le deseo una super-bomba. Espero que los fans leales de Superman permanezcan alejados de ella en masa. Espero que el mundo entero se dé cuenta del hedor que envuelve a Superman, y que eviten la película como la peste.

¿Por qué echo esta maldición sobre una película basada en mi creación SUPERMAN?

Porque el dibujante Joe Shuster y yo, que creamos juntos a SUPERMAN, no recibiremos un sólo centavo del contrato de la super-película de SUPERMAN.

SUPERMAN ha sido una enorme mina de oro durante 37 años. Durante la mayoría de esos años, Joe Shuster y yo, que creamos originalmente el personaje SUPERMAN, no obtuvimos nada de nuestra creación, y la mayoría de esos años hemos pasado necesidades, mientras los editores de SUPERMAN se hacían multimillonarios.

Todos los detalles en el comunicado adjunto.

(...) Los editores de los tebeos de SUPERMAN, National Periodical Publications Inc., mataron mis días, asesinaron mis noches, ahogaron mi felicidad, estrangularon mi carrera. Considero a los ejecutivos de National asesinos económicos, monstruos locos por el dinero. Si ellos, y los ejecutivos de Warner Communications que poseen National, tuvieran conciencia, arreglarían lo que nos hicieron a Joe Shuster y a mí. (...) Joe está parcialmente ciego. Mi salud no es muy buena. Los dos tenemos 61 años. Durante la mayoría de nuestras vidas, mientras Superman era un gran éxito, hemos pasado necesidad.

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En octubre de 1975, el guionista Jerry Siegel escribió un comunicado a la prensa (un facsímil de la carta en el enlace) al saber de los preparativos para una nueva película de Superman. Siegel y Shuster ya habían litigado en vano para recuperar los derechos de Superman en varias ocasiones. A comienzos de ese año habían perdido una nueva demanda sobre la renovación del copyright del personaje por parte de National (el hombre original de DC), pero habían renunciado a apelar la sentencia después de llegar a un acuerdo económico con DC. Como a la altura de octubre aún no había pasado nada, Siegel estalló y escribió una carta llena de rabia y amargura, explicando con pelos y señales el trato que les habían dispensado a él y a Shuster. Su "maldición" sobre la película de Superman llamó la atención de la prensa, que aireó suficientemente el asunto y atrajo la atención de autores de cómic tan respetados en la industria de entonces como Neal Adams y Jerry Robinson, que a su vez orquestaron una campaña mediática.

"Otros hacían millones mientras los creadores de Superman vivían cerca de la pobreza. Jerry trabajaba de empleado y Joe era un hombre legalmente ciego que vivía en el apartamento de su hermano durmiendo en un catre. Les conocí y luché por una pequeña parte de sus derechos cuando ambos habían alcanzado los 60 años de edad. La batalla duró meses y el acuerdo fue exiguo, pero les permitió vivir los años de vida que les quedaban de una forma digna. ¿Sabes qué era lo que más les preocupaba? ¡Que sus nombres estuvieran asociados de nuevo a su personaje, Superman! ¿Por qué? Porque eso es lo que eran como personas. Eran su trabajo" (Neal Adams)

A raíz de todo esto, Warner/DC accedió a otorgar a cada uno de los creadores una pensión vitalicia anual de 20.000 dólares (que fue aumentada con los años; cuando Shuster murió en 1992, estaba recibiendo 85.000 dólares anuales) y un seguro médico durante el resto de sus vidas. Además, restauró la leyenda SUPERMAN CREATED BY JERRY SIEGEL AND JOE SHUSTER en los tebeos y en cualquier cosa relacionada con el personaje, incluyendo los créditos del comienzo de la película que dirigió Richard Donner en 1978.


UNO DE LOS CASOS MÁS INFAMES


Obviamente, este caso será apelado, y la batalla legal durará años. No he podido encontrar ninguna mención a la edad de Joanne Siegel [la mujer de Jerry Siegel y una de las demandantes], la inspiración original para Lois Lane, pero debe andar ya por los 90. Empieza a ponderar los años de lucha por los que ha pasado esta mujer, y esta victoria legal -que no procede de ningún precedente, pero sí de la aplicación de la legislación sobre derechos de autor— y no podrás evitar pensar que los buenos han ganado, al menos por un día.

Con eso en la cabeza, las actitudes de muchos comentaristas en los foros acusando a la familia Siegel de "avaricia" o preocupándose de que es una terrible decisión para el personaje de Superman son ejemplos impresionantes de ignorancia y egoísmo. Hay una razón por la que tenemos leyes que aplican un grado de ética y moral superior al que la masa es capaz de aplicar. El tema de los derechos de autor no es algo que el hombre o la mujer de la calle parezca capar de comprender. Pero el caso de Joe Shuster y Jerry Siegel –que vivieron en la pobreza durante años, incluso aunque un personaje que nadie negaba que hubieran creado estaba dando millones de dólares- es infame y uno de los ejemplos más desafortunados de disparidad económica en la historia de la propiedad intelectual.

--Heidi MacDonald


(los detalles del asunto)

sábado, marzo 29, 2008

LA DECISIÓN SOBRE SUPERMAN


70 años después de la primera aparición de Superman, los herederos de Jerry Siegel, co-creador del personaje, han ganado el juicio en el que reclamaban los derechos de autor por el material publicado en ACTION COMICS #1. Traduzco el fallo de la sentencia:

Después de setenta años, los herederos de Jerome Siegel recuperan lo que él les concedió hace tanto, los derechos de autor en el material de Superman que se publicó en Action Comics 1. Queda por hacer un reparto de los beneficios, guiados en cierta medida por las decisiones contenidas en esta Orden, y un juicio sobre si se incluyen los beneficios generados por la explotación de los derechos sobre Superman por parte de las filiales de DC Comics.

El guionista Jerry Siegel (1914-1996) y el dibujante Joe Shuster (1914-1992) vendieron los derechos sobre Superman por 130 dólares, que fue lo que cobraron por la primera historieta del personaje: 13 páginas que entregaron a National (la actual DC) en abril de 1938 para el primer número de un nuevo comic-book que sacó la editorial (con fecha de portada de junio de aquel año), el hoy histórico ACTION COMICS. Así es como se hacían las cosas entonces y así solían ser los contratos: los colaboradores cedían los derechos de sus personajes a la editorial, y además tenían prohibido usar en otras editoriales los personajes que habían creado. Aunque ambos autores consiguieron luego el pago de un porcentaje de los inmensos beneficios que estaba generando Superman, los sucesivos tira y afloja con la compañía terminaron con las demandas que los autores interpusieron en 1947 reclamando los derechos sobre sus creaciones (obtuvieron los de Superboy, que había sido creado bajo otras condiciones, pero no los de Superman; de todos modos, ambos autores llegaron rápidamente a un acuerdo con la compañía para venderles los derechos de Superboy por 94.000 dólares). A raíz del litigio, Siegel y Shuster fueron despedidos por la editorial y en las décadas siguientes sus nombres dejaron de figurar en los cómics de Superman como creadores del personaje.


En 1966 hubo otra demanda de los creadores sobre la propiedad de Superman, que fue desestimada, lo mismo que en 1975. Precisamente a finales de ese año, y gracias a un duro comunicado que Siegel envió a la prensa explicando el trato que DC les había dado a ambos autores -que entre otras cosas aireó las modestas condiciones en que vivían, particularmente Shuster, que vivía acogido y estaba prácticamente ciego-, la compañía Warner, ya por entonces propietaria de DC, decidió finalmente llegar a un acuerdo con ambos creadores. La compañía les otorgó una pensión vitalicia de 20.000 dólares anuales a cada uno y un seguro médico, y garantizó que en todos los créditos de tebeos, películas, series de TV, juegos, etc. basados en el personaje aparecería la leyenda "Creado por Jerry Siegel y Joe Shuster". Así estaban las cosas hasta que hace unos años la mujer y la hija de Siegel demandaron nuevamente a Warner/Time/DC Comics en el caso que ahora ha sido sentenciado. Además de éste, hay otro litigio aparte sobre Superboy que ha sido ya objeto de dos sentencias.

(arriba, viñeta de Grant Morrison y Frank Quitely para ALL STAR SUPERMAN #10; en medio y abajo, viñetas de ACTION COMICS #1, por Siegel y Shuster)


(vía The Beat)

miércoles, marzo 26, 2008

EL VERDADERO DISFRAZ DE SUPERMAN

Como sabes, soy bastante aficionado a los cómics. Especialmente a los de superhéroes. Encuentro fascinante toda la mitología que envuelve a los superhéroes. Cojamos a mi superhéroe favorito, Superman. No es un gran cómic. No está especialmente bien dibujado. Pero la mitología… la mitología no es solamente grandiosa, es única. Uno de los elementos principales de la mitología del superhéroe es que hay un superhéroe y hay un alter ego. Batman es en realidad Bruce Wayne, Spiderman es en realidad Peter Parker. Cuando ese personaje se levanta por la mañana, es Peter Parker. Tiene que ponerse un disfraz para convertirse en Spiderman. Y es ahí, en esa característica, donde Superman es único. Supermán no se convirtió en Superman. Superman nació Superman. Cuando Superman se levanta por la mañana, él es Superman. Su alter ego es Clark Kent. Su traje con la gran S roja es la manta que le envolvía siendo un bebé cuando los Kent le encontraron. Ésa es su ropa. Lo que lleva Kent -las gafas, el traje de negocios- es el disfraz. Es el disfraz que Superman lleva para integrarse entre nosotros. Clark Kent es tal como Superman nos ve a nosotros. ¿Y cuáles son las características de Clark Kent? Es débil… es inseguro… es un cobarde. Clark Kent es la crítica de Superman a toda la raza humana.

--Bill, en KILL BILL VOL. 2, de Quentin Tarantino.




 
En realidad la idea básica de ese monólogo escrito por Tarantino ya estaba en lo que Jules Feiffer escribió en 1965 sobre Superman, en su ensayo THE GREAT COMIC BOOK HEROES. Extracto:

La brillantez particular de Superman no reside sólo en el hecho de que fuese el primer superhéroe, sino también en el concepto de su alter ego. Lo que hacía a Superman diferente de la legión de imitadores que le siguieron no era que cuando se quitaba la ropa podía dar una paliza a cualquiera; todos hacían eso. Lo que hacía extraordinario a Superman era su punto de origen: Clark Kent.

Recordad, Kent no era la verdadera identidad de Superman, como Bruce Wayne era la de Batman o (en la radio) Lamont Cranston era la de The Shadow. Justo al contrario. Clark Kent era lo ficticio. Los héroes previos –The Shadow, El Avispón Verde, El Llanero Solitario- no sólo eran más vulnerables; eran falsos. No lo digo por criticar, es simplemente un hecho. The Shadow tenía que nublar la mente de la gente para actuar en el ramo. El Avispón Verde tenía que pasar por toda la parafernalia fetichista de ponerse el traje, el sombrero de ala ancha, la máscara negra, la pistola de gas, el automóvil amenazador y los efectos de sonido de insecto antes de estar listo para salir a la calle. El Llanero Solitario necesitaba los accesorios de un caballo blanco, un indio y un grito establecido de Hi-yo Silver para diferenciarle de todos los demás hombres enmascarados que correteaban por el Oeste en los días de antaño.

Pero Superman sólo tenía que levantarse por la mañana para ser Superman. En su caso, Clark Kent era el falso. Aquel tipo con las gafas y el acné y las chicas que paseaban riéndose de él no era real, no existía, era un disfraz de sacrificio, un discreto acto de martirio. ¡Si hubieran sabido…!

¿Y esto para qué? ¿Acaso se convertía Superman en Clark Kent para llevar una vida normal, tener amigos, parecer un tipo agradable, conocer chicas? Difícilmente. (...) La verdad podría ser que Kent existía no tanto para los propósitos de la historia como para el lector. Kent es la opinión que tiene Superman sobre nosotros, una caricatura mordaz de lo que somos, el elemento civil, como somos realmente. Su identidad falsa era la nuestra real. Por eso le amamos. Si eso no es lo que fuéramos realmente, si no hubiera Clark Kents, sólo un montón de gafas y trajes baratos que, al quitarse, revelaran en todos nosotros nuestras verdaderas identidades... ¡Qué mundo mejor habría sido!

domingo, marzo 09, 2008

SUPERMAN INDIE



by Chris Appelhans (aka Froghat Studios)

(vía Drawn!)

LA PIEL SECRETA

Hablando de tipos disfrazados y de (auténticos) superhéroes, ya que el otro día charlábamos aquí sobre los superpijamas pego ahora algunos extractos de un extenso artículo del escritor Michael Chabon publicado esta semana en el New Yorker. En él, el autor de LAS ASOMBROSAS AVENTURAS DE KAVALIER & CLAY (novela para la cual se documentó a fondo sobre la industria del comic-book de los años treinta y cuarenta, inspirándose para ella en autores reales como Will Eisner, Joe Simon o Jack Kirby) y guionista de la serie de cómic THE ESCAPIST, diserta largo y tendido sobre la naturaleza del traje del superhéroe, que según Chabon es "por definición, un objeto imposible", un objeto que "no puede existir":

Now the time has come to propose, or confront, a fundamental truth: like the being who wears it, the superhero costume is, by definition, an impossible object. It cannot exist.

One may easily find suggestive evidence for this assertion at any large comic-book convention by studying the spectacle of the brave and bold convention attendees, those members of the general comics-fan public who show up in costume and go shpatziring around the ballrooms and exhibition halls dressed as Wolverine, say, or the Joker’s main squeeze, Harley Quinn. Without exception, even the most splendid of these getups is at best a disappointment. Every seam, every cobweb strand of duct-tape gum, every laddered fish-net stocking or visible ridge of underpants elastic—every stray mark, pulled thread, speck of dust—acts to spoil what is instantly revealed to have been, all along, an illusion.

(...) But realism is not, in fact, merely difficult; it is hopeless. A plausibly heroic physique is of no avail in this regard, nor is even the most fervent willingness to believe in oneself as the man or woman in the cape. Even those costumed conventioneers who go all out, working year-round to amass, scrounge, or counterfeit cleverly the materials required to put together, with glue gun, soldering iron, makeup, and needle and thread, a faithful and accurate Black Canary or Ant-Man costume, find themselves prey to forces, implacable as gravity, of tawdriness, gimcrackery, and unwitting self-ridicule.


Por otra parte, para Chabon hasta que aparece Superman (1938) no existe realmente el género de superhéroes. Aunque por entonces ni siquiera existía aún esa palabra, como puede leerse en el relato de Eisner del post anterior, digo yo que precisamente creamos nuevas palabras para nombrar cosas o conceptos que nos parecen nuevos. A lo que íbamos: según Chabon, es en Superman donde se inventa y agota el género. "Todos los tropos, clichés, convenciones, posibilidades, anhelos, deseos y neurosis que han conducido y alimentado y cargado los cómics de superhéroes durante los últimos 70 años estaban implícitos y contenidos dentro de aquel pequeño cohete rojo que se precipitó hacia la Tierra":

There were costumed crime-fighters before Superman (the Phantom, Zorro), but only as there were pop quartets before the Beatles. Superman invented and exhausted his genre in a single bound. All the tropes, all the clichés and conventions, all the possibilities, all the longings and wishes and neuroses that have driven and fed and burdened the superhero comic during the past seventy years were implied by and contained within that little red rocket ship hurtling toward Earth. That moment—Krypton exploding, Action Comics No. 1—is generally seen to be Minute Zero of the superhero idea.