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jueves, noviembre 27, 2008

UNA MÀ DE CONTES





UNA MÀ DE CONTES es un programa de cuentos infantiles para TV3, recitados con voz en off e ilustrados sobre la marcha por un dibujante. Entre otros, ya han participado Max, Albert Monteys, Manel Fontdevila, Gallardo, Meritxell Duran, Rafa Castañer, Juanjo Sáez, Man, Arnal Ballester, Pep Montserrat, Pere Joan, Calpurnio, Lluïsot y más. Busca "per il.lustrador", hay un montón para perderse ahí un buen rato. Enlace

domingo, febrero 17, 2008

VIAJE A BIZANCIO

Nos alegra presentaros nuestro salto de la virtualidad al papel. Viaje a Bizancio Ediciones se hace mayor y se tira de cabeza a las resmas de la celulosa con historias dibujeras y muchos
proyectos por delante. Nacemos con el espíritu lector de la persona de a pie, para mostrarles nuestras lecturas y nuestras vergüenzas cada vez que se abra un cómic nuestro y se percate que existimos y que ya somos una realidad. Esperamos abrir puertas al cómic español y de autor, que desde la inmensa minoría y la absoluta calidad seamos un intermediario cálido entre
autores y lectores, que no es poco.

Y abrimos boca con las dos primeras publicaciones que a continuación os presentamos:

Desde el abismo
(Varios Autores)

Novedad en el XIII Salón Internacional del Cómic de Granada 2008

Desde el abismo es un cómic que ahonda en el horror interno del individuo y de las cosas. No busca la verdad de conocimiento ni los elementos universales, ni materia reflexiva, sólo la ausencia general de la mente, el instinto hondo de los espacios y las sombras de la carne, solamente el uno y lo otro: yo y el miedo.

Con un especial de 26 páginas sobre Max: una historia de horror y dibujos inéditos en España, y, una entrevista de más de 40 preguntas hablando sobre la ‘narración ilustrativa’ y la arquitectura de la página.

Además tenemos historias de horrores cotidianos e íntimos de David Rubín, Pere Joan, Sonia Pulido, Esteban Hernández, LuisNCT, Zoraida Zaro, Brais Rodríguez, elfélix, Jorge Parras, Carlos Arrojo, Juan Gargallo, Mik Baro, Geo Rôo y artículos de opinión de Rubén Varillas y Álvaro Pons.

De cómo te conocí, te amé y te odié
de Garpar Naranjo

Novedad en el XIII Salón Internacional del Cómic de Granada 2008

Ni más, ni menos, como la vida misma. De cómo te conocí, te amé y te odié es un tebeo para todos los públicos, para todas las edades y para todos los momentos, porque habla de sentimientos que todos reconocemos como propios: los que rodean al amor y al desamor. Una historia de ligoteos, cenas románticas, sexo apasionado y discusiones irreconciliables, narrada con
mucho humor y muy pocas palabras.

Gaspar Naranjo, un dibujante capaz de recrear, a través de sus personajes luminosos y esquemáticos, esas pequeñas alegrías, pasiones y tragedias cotidianas que alimentan nuestra existencia. Y todo ello desde esa virtud tan difícil de encontrar que es el humor, en su versión más sincera y generosa.

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Los días 28, 29 de febrero, y, los 1 y 2 de marzo, vamos a estar con un stand en el XIII Salón Internacional del Cómic de Granada para acercarnos a los lectores y a los medios. Gaspar Naranjo, LuisNCT, Zoraida Zaro y Juan Gargallo van a estar a vuestra disposición en nuestro stand para hablar con el lector, los medios y firmarte un ejemplar.

lunes, septiembre 24, 2007

AVANT-CRÓNICA

ESTE ERA EL ESPACIO DE TRABAJO EN EL INSTITUTO FRANCÉS.
SONIA PULIDO, DIBUJANDO CONCENTRADA. IVÁN ALAGBÉ MEDITANDO EN SILENCIO Y MARKO TURUNEN USANDO LA MESA DE LUZ.

COMIDA DEL VIERNES. MAX EXPLICA A RUTU MODAN CÓMO LLEGAR A LA "CASA ENCENDIDA", YO OBSERVO CON CARA DE ESTAR ENTENDIENDO, PERO PENSABA REALMENTE EN OTRA COSA.

CENA DE CLAUSURA. KIKO DA SILVA HACE UNA CARICATURA A PERE JOAN. MAX SE DESCOJONA DE ALGO...

EL PUNTO DE VISTA CONTRARIO. IVAN ALAGBÉ PARECE CONCENTRARSE, O QUIZÁ EVITABA LOS GASES. JORGE DIEZ Y PERE JOAN CONVERSAN, AJENOS A TODO.

ERA YA TARDE, Y A MEDIDA QUE INGIERE BEBIDAS GRADUADAS, PERE JOAN VA PERDIENDO LA PÁTINA DE INTELECTUAL DEL MEDIO, PARA CONVERTIRSE EN OTRA COSA, GENERALMENTE MUCHO MÁS DIVERTIDA. COMO UN BRUCE BANNER DE NUESTRA PROFESIÓN.

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Javier Olivares, asistente al taller MUNDO AL REVÉS en el Instituto francés -dentro de los actos de AvantCómic con ocasión de las Jornadas de Autoedición celebradas este fin de semana en Madrid-, me ha enviado un mail con esta crónica gráfica improvisada, sobre el taller y sobre la cena conjunta posterior. Gracias. Los pies de fotos son también suyos, evidentemente.

(más fotos de la sesuda charla posterior, en el flicki de Magui, ahí ya con Pere completamente desatado)

sábado, agosto 18, 2007

CÓMIC Y ABSURDO, ¿PERO DÓNDE ME HE METIDO?

OBRAS EN LAS QUE TODO ES EXTRAÑO, PARANOICO Y OSCURO. QUE CUESTIONAN LOS LÍMITES DE LA PERCEPCIÓN Y RETAN A LA RAZÓN Y SUS RAZONES. DISFRUTAR DE ELLAS ES CUESTIÓN DEL TIEMPO QUE ESTEMOS DISPUESTOS A DEDICAR A DESCIFRARLAS.

Hay quien piensa que todo producto cultural debe tender al entretenimiento inmediato, a la Ley del Mínimo Esfuerzo Intelectual y la Máxima Gratificación Sensitiva. Los adoradores de la distracción procuran no incomodar, no molestar, no importunar, no hacer preguntas embarazosas. Hay otros que prefieren enfangarse en la dichosa incertidumbre de un destino absurdo. Estos plantean una lectura como la travesía de un desierto de tártaros, en la que lanzar esas preguntas. Cuestiones baldías dispuestas a encontrar el significado del ser humano dentro del universo. En estos casos, el costoso trayecto del lector tendrá recompensas indelebles.

NIHILISTAS. Pere Joan es el primero de nuestros nihilistas contra la glotonería del espectáculo de la industria cultural en masa.
(...)
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Así comienza el artículo de Peio H. Riaño para el suplemento cultural ABCD, titulado CÓMIC Y ABSURDO, ¿PERO DÓNDE ME HE METIDO?
En la sección Cómic del ABCD también se han publicado tres reseñas de Kike Benlloch, Pablo Martínez Pita y Gabriela Pedranti. Sigue leyendo, pincha para ampliar:


martes, mayo 08, 2007

EXTENDIENDO SUS TENTÁCULOS

Los del cómic, cada vez más presente en las más diversas publicaciones generales. Al espacio que El País dedica prácticamente a diario a los tebeos y la sección de cómic en el suplemento cultural ABCD del diario Abc, hay que añadir que Alex Serrano continua su recientemente estrenada sección en el magazine de tendencias LaMilk.

Por su parte, la revista cultural Benzina dedica también espacio a los tebeos. En el número de enero concretamente, además de una entrevista a Miguelanxo Prado en el cuerpo central de la revista, se incluían cinco páginas sobre cómic coordinadas por Quim Pérez: sección de opinión con un texto de Pere Joan, reseñas de Quim Pérez y dos historietas del mismo Pere Joan y de Paco Álcazar, ambas a doble página. Escaneo la página que abría:

martes, febrero 13, 2007

MENTIRAS, MEDIAS VERDADES, CUARTOS DE VERDAD


Eneko en FNAC Madrid Plaza Norte, del 8 de febrero al 31 de marzo. Inauguración con el artista mañana, 14 de febrero.


Y Pere Joan el jueves en el Espacio Sins Entido.

sábado, enero 21, 2006

CONTAR LA NADA

Hace un par de semanas me leía el ACME NOVELTY LIBRARY # 16, de Chris Ware (Omaha, Nebraska, 1967) y, como todo lo de este autor, me despertaba reflexiones y sentimientos encontrados. Por un lado, lo admirable de su ambición artística y de su capacidad de trabajo; por otro, lo desconcertante y, por qué no, discutible que a veces resultan los contenidos que propone. Formalmente, no creo ser muy exagerado si digo que ahora mismo no hay ningún otro historietista conocido en el mundo que le supere, al menos si de intenciones renovadoras del lenguaje del cómic hablamos.

ACME NOVELTY LIBRARY, como es bien sabido, es el título de la cabecera donde Chris Ware lleva publicando desde 1994, adoptando una gran variedad de formatos y tamaños. De ella, en España sólo se han publicado algunas historias cortas en la revista NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS (Inrevés Edicions) y, por supuesto, una de las historias largas de Ware más conocidas, recopilada en el libro JIMMY CORRIGAN. EL CHICO MÁS LISTO DEL MUNDO (Planeta DeAgostini).

El número 16 de ACME NOVELTY LIBRARY es, lo explica al final el propio autor en una pequeña historieta de una página, el primero que se publica él mismo, después de casi doce años amparado bajo la editorial estadounidense Fantagraphics. El protagonista del tomo en esta ocasión es Rusty Brown, un personaje que ya había aparecido en ACME, un adulto friki inadaptado y preso de sus manías coleccionistas. En esta ocasión, Ware se sitúa en la infancia de Rusty, cuando en la escuela coincide con el que luego será su amigo de toda la vida, Chalky White. Ahí les tienen a los dos (escaneo una página de ACME NOVELTY LIBRARY 16, pinchen que se amplía). Rusty es el pelirrojo de la tira principal, Chalky el de la minitira situada en la parte inferior (y, como me decía Monolo el otro día, piensen, si los ponen uno al lado del otro, a qué famosos gemelos de la historieta española recuerdan):


En las páginas de ACME NOVELTY LIBRARY 16 no se cuenta más que unas horas en la vida de los personajes. Un amanecer nevado en lo que parece una pequeña ciudad de provincias estadounidense a mediados de los años setenta, la gente se levanta y los adultos llevan a sus niños al colegio. Esto es básicamente "el argumento" de la historia. En la tira principal, el punto de vista de Rusty y su padre, profesor del colegio al que asiste nuestro protagonista, que luego veremos. En la tira de abajo, que se simultanea a lo largo de toda la historia en la misma página, el punto de vista de Chalky, el moreno. Por supuesto, como es intención habitual de Ware -ya lo hizo en varios momentos de su JIMMY CORRIGAN-, la idea no es meramente "contar la nada cotidiana", sino hallar en ella las verdades profundas de lo que somos. Dicha tarea la ataca desde dos flancos básicos: primero, el recurso a una cierta parodia social de tono frío y analítico, donde prefiere la caricatura de personajes y situaciones a la representación realista de los mismos y, sin embargo, desde ella evocar sensación de realismo. Cuando digo caricatura no hablo sólo del grafismo -a la vista está el habitual estilo de tiralíneas, icónico y caricaturesco a la vez, de Ware- sino también de tratamiento narrativo de la historia.

Por supuesto, si Ware opta por la caricatura como modo de realizar su peculiar sátira social, no es porque "no sepa" escribir historias más realistas. A la vista están sus historias de "la joven cojita" (BUILDING STORIES ha llamado Chris Ware a esta subserie; alguna de ellas ocupan las últimas ocho páginas de este número de ACME), una de las cuales por cierto puede leerse en castellano en el último y reciente número de la revista NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS (12), donde hay mayor realismo y menos caricatura en el tratamiento de personajes y situaciones.

Volviendo a la historia principal del número, parece clara la intención de Ware, como decía Álvaro Pons el otro día en lacarceldepapel, de actualizar a la sensibilidad de nuestra época la esencia de uno de sus historietistas favoritos, Frank King y su tira clásica GASOLINE ALLEY. El intento de contar "cómo crece la hierba", que diríamos, de captar el momento -los momentos- de aquello de lo que principalmente está hecha la vida humana. Que no son precisamente "hazañas heroicas" ni grandes momentos de emoción e intensidad, los menos a lo largo de una vida, sino instantes del tedio y de la cotidianidad más vulgares, que son los más. Como muestra de ello, obsérvese, en la página que antes he colgado, (lo hago de nuevo justo aquí abajo, no muevan el cursor) ese momento cama de Chalky, en la minitira. El pobre y asustado Chalky, que no se quiere levantar porque, como pronto sabremos, es su primer día de colegio como nuevo alumno de un centro donde no conoce a nadie.


Minitira inferior: primera viñeta, plano subjetivo del techo, segunda viñeta, primer plano de Chalky para que sepamos quién miraba la lámpara del techo, tercera viñeta, otro primer plano de Chalky para que sepamos que ahora mira a su izquierda, cuarta viñeta, otro plano subjetivo mostrando lo que ve desde la cama -cómoda y lámpara- quinta y sexta viñeta, plano entero cenital -en la sexta, por si no se aprecia bien en el escaneo, Chalky mira ahora hacia su derecha-, útima viñeta, plano subjetivo de nuevo mostrando la ventana de su dormitario y la nieve que hay fuera de ella.
En la tira principal, el gordito pelirrojo Rusty Brown, mientras quita la nieve de delante de su casa para que el padre pueda sacar el coche, "descubre" que durante la noche, ha "desarrollado" un súper poder, el "súper-oído". Es, por supuesto, una invención del chaval. Un recurso narrativo que me parece mitad evocación de las fantasías infantiles que todo niño criado en el siglo XX suele tener, mitad guiño cómplice a la influencia mutua que parecen estar ejerciéndose últimamente Ware y Daniel Clowes (sí, me refiero sobre todo al Clowes del último EIGHTBALL, el del superhéroe). A destacar ese encuadre marca de la casa de la primera viñeta, con la figura abajo y a un lado, y toda esa amplitud de espacios encima de ella, que la empequeñece y hace ridícula, y luego el plano fijo, otro recurso habitual de Ware, que usa en cuatro de las cinco viñetas de Rusty salvo en el primer plano -fondo amarillo- de la cuarta viñeta.

Mientras viajamos al colegio, conocemos -además de a los futuros amigos Rusty y a Chalky- a varios secundarios. El padre de Rusty, un profesor insatisfecho y deprimido por la molicie y mediocridad que le proporciona su vida de casado, y la hermana de Chalky, una joven preadolescente, es decir, ya rebelde sin causa hacia sus mayores (es su abuela la que lleva a ambos en coche al colegio).

Después de unas 15 páginas, hemos llegado al colegio y allí presenciamos varias escenas situadas en la sala de profesores. Todos, sin excepción, parecen seres igual de patéticos que Rusty y su padre: una profesora negra, Joanna Cole, y atención, un trasunto del propio Ware que es una obvia autocaricatura y que, por si no queda claro, se llama Franklin Christenson Ware. Es aquí donde empiezan mis dudas sobre el contenido de esta historia. En esta parte central, además de la insistencia en ese "sentimiento patético de la vida" ya clásico en Ware, casi diría yo un recrearse en él -todos los personajes participan de tal sentimiento, y así lo muestran una y otra vez-, hay algo más. Algo que se me antoja una influencia del peor Clowes, del Clowes más indulgente que, cuando no tiene nada mejor que contar, pone a personajes a realizar disertaciones intelectuales que encierran a la vez una especie de autoironía, un, como si dijéramos, demostrar lo listo que soy y a la vez cómo soy capaz de reírme de ello. En este caso, es el sosias de Ware quien empieza a largarle al padre de Rusty un discurso que no viene mucho a cuento sobre las teorías de Arnold Martin, un crítico "del círculo de Lacan y Baudrillard". Ahí le tienen, Ware dibujándose "a sí mismo":


Un poco antes, también ha habido un flashback con narrador en primera persona (en texto de apoyo) que cuenta otro discurso-parodia sobre el pop art, tomando de excusa los cuadros que pinta el, por supuesto, también patético personaje de Mr. Ware (suya es la voz en off, que aparece en esta otra página que les pongo ahí abajo). Todo esto me recuerda, como digo, al Clowes que no me gusta, el que de repente, como en su historieta ICE HAVEN, introduce a un personaje -un crítico de cómics- a realizar la crítica de la propia historieta. En cualquier caso, observen en esa misma página a qué dedica Ware las siete viñetas de la minitira de abajo, qué es lo que cuenta y cómo lo cuenta.


La sensación de que Ware se repite al recrearse con el patetismo de los personajes, convirtiendo así la complejidad en reiteración simplificadora, se ve reforzada por ciertas escenas que evocan las fantasías autodestructivas de los mismos. Ahí tienen una escena de suicidio imaginado que a los lectores de Ware seguro que les suena de haberla visto en trabajos anteriores:


Mi único reproche al contenido de Ware -aunque es posible que sea yo el que no entienda bien qué pretende ni adónde quiere llegar el autor-, es que si es verdad como parece que quiere capturar la vida en sus viñetas, está siendo parcial y reductor. La vida puede ser muy patética y deprimente a veces, sí, pero, como me decía un amigo el otro día, la vida no es sólo eso. En esa página, por cierto, merece destacarse un aspecto formal bastante llamativo: al llegar a este punto de la historia, la narración de la tira principal y la pequeña tira secundaria han coincidido en el tiempo y en el espacio, de modo que ahora pasamos a leer la misma historia, en una misma página, contada desde dos puntos de vista diferentes.

Está claro que Chris Ware es el máximo renovador formal que existe ahora mismo en la historieta conocida en el mundo occidental. Su inventiva está aportando un nuevo entendimiento de cómo usar los recursos tradicionales del cómic, proporcionando de paso a los autores -su influencia, de hecho, ya se está viendo en muchos historietistas, incluyendo a alguno famoso como Daniel Clowes- nuevas herramientas con las que contar, en el medio historieta y con los recursos intransferibles de la misma, un nuevo tipo de historia que los tiempos actuales demandan. Historias de mayor densidad literaria y penetración psicológica y/o emocional. Y cuando digo densidad literaria, no me refiero a abusar del texto, me refiero al planteamiento narrativo y a la multiplicidad de contenidos que se quieren transmitir. Historias que hablen no tanto del mundo exterior o de la "aventura de héroes", algo ya tradicional en el cómic y que éste sabe hacer muy bien, sino del mundo interior y el alma humana.

Pere Joan escribe en el último número de la revista NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS (12) sobre nuestro hombre: "Chris Ware pasa para algunos como un vacuo exquisito. Nada más lejos de la verdad. Su planificación obsesiva le sirve para retratar su punto de vista fatalista y la complejidad de las relaciones humanas. Hasta ahora las historias no se habían construido así en los tebeos. Con una limpieza de color y una línea clara de matiz antiguo pero actualizado, nos va liando en un diagrama espeso. Pero a poco que nos fijemos es así como los humanos contamos las cosas. Sin linealidad. Juntando pedazos, aportando anécdotas, interpretaciones, sueños y recorridos. Reconstruimos siempre parciamente porque no somos dioses o iluminados, sino ignorantes buscadores. Así narra Ware, como en una investigación de la trayectoria vital de pobres gentes de cabeza algo ensimismada".

Estoy bastante de acuerdo, salvo, matizaría, en eso de que no contamos las cosas linealmente. Sí que lo hacemos, al menos si nos referimos a la mayor parte de la tradición narrativa. En realidad, supongo que Pere se refiere a cómo pensamos las cosas, cómo recordamos las cosas, cómo nos las contamos a nosotros mismos (ya sea evocando conscientemente, ya sea inconscientemente, en sueños) o a los demás en un ámbito coloquial, donde, en efecto, no hay linealidad y sí saltos y digresiones constantes. Ésta, para mí es la clave de la narración de Ware. Su intento de poner en la página, de narrarnos por tanto, el modo en el que cada uno de nosotros experimenta la vida, cómo percibe su entorno y sus avatares cotidianos a la par que piensa sobre sí mismo, fantasea o evoca recuerdos. El resultado es sorprendente porque, como he dicho antes, a pesar del tratamiento caricaturesco -gráfico y narrativo- que elige Ware, consigue construir un pequeño universo que parece real.

Sí, su ambición es máxima. Ware no aspira tanto a narrar el tipo de ficción tradicional del cómic -mundo exterior, visto desde fuera, donde lo que importa es qué hacen los personajes y hacia dónde van- sino más bien a contar la vida, la vida de verdad, que es la del mundo interior: el mundo visto desde dentro del personaje, cómo sentimos, qué pensamos, qué vemos mientras realizamos nuestras banales y a veces, sí, patéticas acciones cotidianas.

En otras palabras, Ware aspira a contar la nada cotidiana y subjetiva, que en realidad es todo. O al menos todo lo que tenemos en el mundo real.

viernes, septiembre 30, 2005

DIBUJO "TÉCNICO" Vs. DIBUJO "ARTÍSTICO"

La otra cuestión que quería tratar aquí sobre Chris Ware es su grafismo, ese tipo de dibujo icónico y seudo técnico que suele emplear. A veces, excepcionalmente, rompe esta regla y dibuja con un estilo algo más suelto y gestual, como en esta cruel historieta de su personaje God, en la revista ACME NOVELTY LIBRARY (número 7, 1996), donde parece imitar un poco el dibujo de los viejos tebeos de SUPERMAN:


Pero lo habitual es que su grafismo sea icónico, muy simple, con el detalle reducido al mínimo, y ejecutado además imitando a un tiralíneas, con esa típica línea gruesa y técnica. El resultado, como ya se ha comentado en los cuadraditos, da un aspecto como de plano técnico o de manual de instrucciones de salvamento, de esos que colocan en los asientos de los aviones. Véanse los ejemplos de JIMMY CORRIGAN (1992-2000; Planeta DeAgostini, 2004) que les pongo ahí a la izquierda y luego, un poco más abajo.

Traigo aquí algunos fragmentos de un texto de Pere Joan publicado en la revista NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS (número 9, abril 2004), acerca de Chris Ware, por supuesto:

" (...) es un autor sorprendente, meticuloso y que sigue un camino propio que conjuga clasicismo y modernidad de una forma en que no se había hecho antes, moviéndose eficazmente tanto en formatos muy pequeños como inusualmente grandes. Tanto sus portadas como planificación de la página parecen dirigidas a los profesionales o diletantes del diseño, pero no se quedan en eso, como podría parecer desde una mirada superficial, sino que Ware cuenta historias que contradicen esta apariencia engañosa de placidez y esteticismo. Historias desoladoras enmarcadas en filigranas de una planificación obsesiva que no es gratuita pero sí muy juguetona, a veces forzando los límites de lo pequeño, lo legible. Unas tipografías de cuerpo microscópico que deben leerse, literalmente, con lupa. (...)

Pero hay algo en Chris Ware que lo convierte para mí en un caso casi excepcional (junto con Swarte y algún otro, quizás). Ser un admirador de Herriman y su KRAZY KAT no le ha impedido encontrar una forma de representación que utiliza la contención de la línea y el predominio del clasicismo gestual para expresar un mundo de huecos emocionales y música silenciosa. Su dibujo no se despeina en ningún momento y esto cuadra con la actitud de Jimmy Corrigan y su entorno. En el mundo llamado `independiente´pudiera parecer que el grafismo invita al gesto suelto, notoriamente personalizado, convirtiendo el trazo en un elemento narrativo y casi una firma instransferible, muchas veces fruto del nervio propio y la espontaneidad.

Chris Ware ha ido en sentido contrario y ha convertido la contención y la precisión en radicalidad."



Bajo mi punto de vista, Pere Joan da totalmente en el clavo cuando analiza el grafismo de Ware. Su razonamiento me llevó a pensar en su momento que el dibujo de Ware ha roto con casi (y yo diría que sin el casi) cualquier escuela gráfica del cómic que haya existido hasta ahora. El grafismo de la historieta ha estado a menudo, por no decir siempre, asociado a la representación realista o naturalista de la realidad, y por tanto, al trazo más o menos gestual y "suelto" como manifestación más directa del naturalismo. Ware, en cambio, ha optado por el camino contrario. Su trazo es frío, técnico, de planimetría, poco o -más bien- nada gestual. Su trazo sólo se parece lejanamente a esto:


Aunque, claro, tal como pasaba con la influencia de King, el trazo de Ware no es exactamente el mismo de esa viñeta de ahí arriba, que como ya habrán reconocido es de Winsor McCay. McCay, aún dentro de su pulcritud, racionalidad y gusto modernista por destacar las figuras y otros elementos con un reborde más grueso, todavía jugaba con la línea gestual que reflejaba perfectamente la humanidad de quien la dibujaba.

Ware, en cambio, lleva más allá ese "reborde" y emula directamente el grafismo técnico e inhumano de los planos técnicos y los manuales de instrucciones. Huyendo radicalmente de la representación realista tan típica, hasta ahora, en los tebeos. ¿Qué persigue Ware con esto? ¿cuál es su intención, o intenciones?


(Por cierto: fíjense en otro de sus rasgos de estilo, el uso de los textos de apoyo de transición tipo "And So.", "Y así.", que integra perfectamente en el dibujo mediante el uso de tipografías)

Dejando aparte la cuestión gráfica, ya se ha comentado que, en cuanto a lenguaje narrativo, Ware parte de la santísima trinidad McCay-Herriman-King, básicamente. Aunque a ella podría añadirse Cliff Sterrett (y algún autor posterior, como Schulz: SNOOPY Y CARLITOS es otra de las influencias reconocidas de Ware). De aquellos pioneros de las primeras décadas del siglo XX Ware retoma el lenguaje, el modo en que contaban las cosas, la planificación, el ritmo, para llevarlo unos cuantos, muchos, peldaños más allá. Un lenguaje que parecía abandonado al menos en el cómic estadounidense, tras un montón de décadas de realismo estilizado y de narrativa básicamente inspirada en el tebeo de superhéroes o bien en el lenguaje cinematográfico. Rompiendo con todo eso, Ware acude al lenguaje de aquellas tiras de prensa para, desde ahí, construir su propio estilo, renovar ese lenguaje narrativo, aplicarlo a temas adultos contemporáneos... y de paso revolucionar el cómic actual.

Este curioso fenómeno de "volver la vista atrás" es algo que periódicamente puede verse en Historia del Arte. Igual que el impresionismo miró algunos siglos atrás -tomando como maestros a pintores como Velázquez o Goya- para revolucionar la pintura de finales del siglo XIX; igual que Picasso miró no sólo hacia Cézanne, sino hacia muchísimo más atrás, hacia los frescos románicos e incluso al arte tradicional africano para inventar su propio lenguaje y revolucionar la pintura del siglo XX..... Chris Ware no ha aprendido de la historieta inmediatamente precedente a él, sino de un cómic mucho más viejo. El que hacían los pioneros de comienzos del XX.


(página de LITTLE NEMO de Winsor McCay, 1908)
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