QUEMANDO CROMO
EL CIELO SOBRE EL PUERTO tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.
Así comenzaba la novela que hizo célebre a William Gibson, una historia que empezó a escribir en 1982 aunque no se publicaría hasta dos años más tarde. NEUROMANTE es uno de los estandartes más reconocibles de ese subgénero de ciencia-ficción al que se bautizó como ciberpunk: transcurría en un futuro cercano de tecnologías verosímiles, contaminación ambiental más creíble aún e inmensas ciudades multirraciales pobladas por megacorporaciones todopoderosas, inteligencias artificiales y personajes humanos que entroncaban con la tradición de la novela negra. También tenía los ambientes turbios y corruptos, el estilo elíptico y los diálogos secos propios del hardboiled. Aún más: una significativa densidad de información -y buena parte de ella se daba a veces por supuesta: en muchos momentos, todo cristo en la novela sabía de qué estaban hablando menos el lector- impregnaba sus escenas, ambientes y descripciones, en un efecto acumulativo y caleidoscópico que en realidad puede encontrarse en buena parte de las obras posmodernas más representativas de los ochenta, tanto en la novela como en el cine. En el cómic, los ejemplos más evidentes son THE DARK KNIGHT RETURNS (1986) y WATCHMEN (1986-87).
Mientras escribía NEUROMANTE en 1982, Gibson oyó hablar de una película de ciencia-ficción que acababan de estrenar, alguien se la recomendó. A los diez minutos de entrar a verla Gibson se salía de la sala, completamente desesperado por su brillantez visual pero, sobre todo, por las similitudes de concepto y ambientación respecto a su novela: "el look de la maldita película era mejor que las imágenes que había en mi mente", dijo en una entrevista de 1992. Sí, el cine se había adelantado por poco al futuro que él estaba describiendo con palabras en su novela. Pero no importó, porque NEUROMANTE -que en realidad no tiene mucho que ver con aquella película, más allá de algunas texturas y ambientes- no pasó desapercibida, puso a Gibson en el mapa literario internacional y popularizó además la idea de ciberespacio, un concepto que el mismo Gibson ya había utilizado en un relato corto anterior, QUEMANDO CROMO (1982), quince años antes de la extensión y popularización de Internet (aunque en realidad el modo de acceder a su ciberespacio sea muy distinto al de Internet e inexistente en nuestro presente... al menos por ahora).
La matriz tiene sus raíces en las primitivas galerías de juego, en los primeros programas gráficos y en la experimentación militar con conexiones craneales. (...) El ciberespacio. Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones, por niños a quienes se enseña altos conceptos matemáticos... Una representación gráfica de la información abstraída de los bancos de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad inimaginable. Líneas de luz clasificadas en el no-espacio de la mente, conglomerados y constelaciones de información. Como las luces de una ciudad que se aleja...
(página 69 de NEUROMANTE, edición española de Minotauro)
Años después de publicar NEUROMANTE, Gibson coincidió con el director de aquella película, Ridley Scott. La película era, por supuesto, BLADE RUNNER (1982). Almorzaban juntos y empezaron a hablar de sus fuentes de inspiración. "Ambos teníamos muy clara nuestra deuda con la escuela de Metal Hurlant de los setenta -Moebius y los otros. Pero también era obvio que Scott comprendía la importancia de la densidad de información para la sobrecarga perceptiva. Cuando BLADE RUNNER funcionaba mejor, inducía una especie de lírica de información enfermiza, ese cóctel posmoderno quintaesencial de extásis y de temor. De eso se supone que iba el ciberpunk."
En el prólogo a la inconclusa adaptación al cómic de NEUROMANTE que realizaron Tom De Haven y Bruce Jensen en 1989, Gibson volvía a reconocer sus deudas, entre ellas algunas procedentes del cómic:
"So it's entirely fair to say, and I've said it before, that the way Neuromancer-the-novel "looks" was influenced in large part by some of the artwork I saw in 'Heavy Metal' [la versión americana de la revista francesa Metal Hurlant]. I assume that this must also be true of John Carpenter's 'Escape from New York', Ridley Scott's 'Blade Runner'", and all other artefacts of the style sometimes dubbed 'cyberpunk'. Those French guys, they got their end in Blade Runner has been said to have significantly influenced the movie business, spawning countless imitations, setting a standard for how the future might look. It has even played a part in influencing modern architecture in general. Of course it can be difficult to determine what is influence and what is prediction."
Todo esto venía a cuento de que he estado curioseando en Boingboing y ponen por las nubes la nueva novela de Gibson, SPOOK COUNTRY (2007). He empezado a indagar por el Google a ver qué se contaba Gibson sobre la influencia de los cómics en sus libros, y una cosa ha llevado a la otra. En cualquier caso, Cory Doctorow dice en Boingboing que SPOOK COUNTRY es su libro favorito de todo Gibson, lo cual es decir mucho. Yo a Gibson lo dejé de leer hace ya varias novelas, no recuerdo si fue a la altura de IDORU o alguna otra, un poco cansado ya y habiendo declinado la fascinación inicial que me produjo su trilogía del Sprawl (NEUROMANTE - CONDE CERO - MONA LISA ACELERADA). De momento, sólo puedo decir que la portada de su nueva novela MOLA UN HUEVO:
