Señor Punch me escribe por mail (gracias):
Pillé esto buscando cosas para ilustrar en mi blog algo sobre la esencia de la narración en imágenes consecutivas. Cuando me puse a mirar con atención esta secuencia de viñetas de Tintín en el Tibet, flipé en colores. Porque esto es historieta pura: a ver, o lo veo yo mal o aquí hay una violentación brutal para conseguir un efecto.

Si atendemos a la mitad superior de estas tres viñetas, los picos de las montañas, apreciamos un efecto de panorámica, un limpio "travelling", claro y perfecto.
Pero si miramos la mitad inferior, la escena humana, el avance de Tintín y compañia... NO HAY PANORÁMICA. No la hay, el paisaje que rodea al grupo cambia, igual que el punto de vista desde el que se retrata a la expedición (más alto, más al ras...). Hasta las huellas que dejan en la nieve defienden este engaño visual.
El efecto global, sin embargo, nos transmite una idea de dura marcha, un verismo en la escena global. Sentimos el frío, y el lento avance. Pienso que esa forma de romper el naturalismo casi sin darnos cuenta, creando un juego de puntos de vista contrastados (el grupo) y al a vez unificados (la cordillera, los picos), algo, mucho, tiene que ver con lo logrado de la escena.
Y todo de un modo discretísimo, sin alardes, sin fuegos de artificio. Un maestro.