Mostrando entradas con la etiqueta Luis Durán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Durán. Mostrar todas las entradas

martes, diciembre 02, 2008

JORNADAS COMIQUERAS FNAC CALLAO





Celebradas el pasado 28 de Noviembre. Muchas más fotos y autores en el flickr de Santi Ochoa

viernes, enero 04, 2008

EN MONDO SONORO

hola Pepo:

He encontrado este artículo en la revista musical gratuita Mondosonoro, sección Madrid. Dentro del habitual resumen del año que hacen cada mes de enero, hay una sección de cómic. Pensé que quizás te podría interesar tenerlo, ya sea para el blog o para ti.

un saludo

OPA
Oscar Peñate


EL AÑO EN 20 MINUTOS


Hoy en 20 Minutos

viernes, diciembre 28, 2007

EL MITO DEL HIJO PRÓDIGO

¿Dentro de qué género incluirías “El Martín Pescador”?

En una Biblioteca de Pamplona mis tebeos estaban incluidos dentro del género “inclasificable”.

¿Por qué este título?

La leyenda del Martín pescador, que es en realidad el mito del hijo pródigo que parte en busca de un sueño, engloba bien la idea que deseaba transmitir en el libro. Al final, ese mismo sueño te hace retornar, te devuelve a la orilla inicial como un espejo devuelve un reflejo.

¿Cuánto tiempo te ha llevado hacerla?

El necesario.

------
Luis Durán, entrevistado en la web de Dolmen. Sigue leyendo

(vía Entrecomics)

sábado, diciembre 22, 2007

CÓMIC CON ANCHOAS

Hoy en Público (páginas 40 y 41 del pdf), reportaje de a doble página sobre autores (y editores) procedentes de la cornisa cantábrica, titulado CÓMIC CON ANCHOAS. Lo firma Marta Riezu y habla de TMEO, Astiberri, David Rubín, Jali, Javi Rodríguez, Alberto Vázquez, Mauro Entrialgo, Luis Durán, Kiko Da Silva y Bernardo Vergara, entre otros.

jueves, julio 19, 2007

NAVEGANDO ENTRE SÍMBOLOS

Dos páginas de VOLÁTIL, lo último de Luis Durán:

jueves, junio 28, 2007

LUIS DURÁN EN LA TELE


Esta noche en Cuatroesfera, a partir de las 00.45 h.

(gracias, Juan Ignacio)

------
Más VOLÁTIL en este blog

lunes, mayo 21, 2007

VOLÁTIL


Bonita portada para lo nuevo de Luis Durán, de las mejores suyas que recuerde. La he visto en La cárcel de papel, donde hay además un par de páginas de avance.

Más en Zona Negativa (gracias, Sergio)

lunes, septiembre 11, 2006

SEIS NUEVOS CLÁSICOS DE NUESTRO TEBEO

Cuatro años es un lapso de tiempo razonable para hacer una nueva revisión de mi lista particular de obras maestras del cómic español en sus versiones de historieta realista y de humor. Es obvio que una relación de este tipo es algo personal e intransferible. Parece evidente que yo sólo puedo opinar de los tebeos que he conocido, de esos que han coincidido con mi trayectoria vital.
(...)
_________

Manuel Darias, desde su página en Diario de Avisos.com

lunes, febrero 13, 2006

MIRADAS

Ya está en la web de TVE el reportaje sobre Luis Durán (NUESTRO VERDADERO NOMBRE, Ediciones De Ponent) emitido el pasado miércoles en el programa Miradas 2.
_____

(Noticia vista en lacarceldepapel.com)

sábado, septiembre 17, 2005


DONDE DIJE DIGO….

Bueno, no exactamente, pero quedaba bien como título del post. Lo que quería decir es que si el otro día explicaba por qué no me había convencido, pese a sus buenas ideas e intenciones, CABALLERO DE ESPADAS (2005, Planeta DeAgostini), acabo de leerme otro tebeo de Luis Durán que me ha parecido muy pero que muy bien.

EL VERDADERO NOMBRE DE LAS COSAS

En su reciente NUESTRO VERDADERO NOMBRE (2005, De Ponent), Durán vuelve de nuevo a sus obsesiones temáticas –la naturaleza mágica y simbólica de la vida-, pero, y ahí está el quid, lo ha hecho justo al contrario que en ÁLGEBRA (2004, Astiberri) y CABALLERO DE ESPADAS. Es decir, evita explicar de manera verbalizada los símbolos que aparecen en la historia, que son muchos, para centrarse en la historia misma y los personajes. El resultado, por supuesto, está mucho más conseguido a juicio de quien escribe. La historia, que por cierto prescinde de los textos de apoyo y usa únicamente diálogos, se sigue con interés, fluye con mucha más naturalidad y, sí, fascina totalmente gracias precisamente a la ausencia de explicaciones sobre los símbolos y metáforas que utiliza.

EL DIBUJO, EL DIBUJO

Cuestión aparte sigue siendo el dibujo de Durán, que parece empeñarse en dibujar hasta cierto punto de manera “realista” y “académica”. No me refiero al tipo de cabezas-melón o cuellos-palo que dibuja, nada académicas, pero sí a las perspectivas clásicas y sombras académicas, que sí se pretende seguir usando cuando es evidente que no las sabe manejar.

Esta falta de manejo de las reglas de dibujo clásico, por supuesto, no tiene por qué resultar un problema. Estamos hablando de arte contemporáneo, y hace ya más de un siglo que en el arte se admite la posibilidad de que un dibujante –o pintor- pueda serlo sin necesidad de dominar el dibujo académico, siempre que dé con un lenguaje gráfico propio que le permita expresarse y, si así lo desea, representar la realidad a su modo. Es decir, que la incapacidad de Durán para el dibujo académico no es ninguna traba pero, pienso, sí debería llevarle hacia otro tipo de grafismo alejado del que usa. Olvidarse totalmente de la anatomía académica y de los fondos tradicionales, e inventarse por completo un mundo propio. Pero veamos el dibujo de una página de Durán en NUESTRO VERDADERO NOMBRE:



La anatomía no es realista, en efecto. Sin embargo, fíjense en las sombras que pone Durán. Sí tienen pretensión de realismo académico, cosa bien patente en la última viñeta, donde el edificio proyecta sus sombras sobre el suelo. Sin embargo, el modo general que tiene de distribuir las sombras, su modo de manchar en negro, sólo contribuye a la confusión y a la "ilegilidad" gráfica de la página. Es difícil abrirse camino con el ojo en esa página, pues las manchas y rayitas -e incluso alguna perspectiva que intenta ser realista pero no lo logra- sólo contribuyen a confundirnos.

BUENOS DIBUJANTES QUE DIBUJAN "MAL" (O VICEVERSA)

Ahora comparemos el dibujo de Durán con, por poner un ejemplo, Mauro Entrialgo. Mauro prescinde de la mayoría de reglas académicas y se inventa su propio mundo gráfico con sus propias reglas, con resultados plásticos y narrativos más que notables (a mí me encanta su dibujo, lo aclaro por si acaso). Ahí va, a modo de ejemplo, una página de su serie ÁNGEL SEFIJA (Ediciones el Jueves):



Mauro ni respeta las perspectivas realistas ni intenta dar volúmenes a sus personajes ni dar color realista. Digamos que no se queda a medio camino, entre lo realista y lo irreal-expresivo, como sí hace Durán. En Mauro nada es realista, todo es plano y no tiene la más mínima pretensión de realismo. Su representación de la realidad es, por así decirlo, completamente mauriana. Sin embargo, a diferencia de Durán, los resultados de Mauro son, a mi juicio, mucho más logrados en cuanto a lenguaje gráfico. Ahí va otra página de Mauro:



Comparemos ahora el dibujo de Durán con el de Juanjo Sáez (quien, aclaro, es amigo mío, pero eso no tiene nada que ver: cuando algo suyo no me gusta, se lo digo, como él hace conmigo. Es lo que hacen los verdaderos amigos). Juanjo es otro dibujante contemporáneo que, como Mauro, se pasa por el forro las reglas académicas y se inventa su propio lenguaje gráfico para dar su propia visión del mundo. Ahí les pongo una página publicada en una extinta revista de cuyo nombre no es que no quiera acordarme, es que no me acuerdo:



Otra página de historieta dibujada por Juanjo, que quedó inédita:



Me imagino que algunos estarán pensando que "bueno, es que esto de Mauro y Juanjo es a color, y Durán suele dibujar en blanco y negro, no es comparable". Bien, veamos otra página de Mauro en blanco y negro, de su álbum LA ESCALERA (La Factoría de Ideas). Ah, no, perdón, imposible. Creía que tenía este álbum de Mauro, que es en blanco y negro seguro, porque me lo leí en su momento, pero no lo tengo; o bien lo regalé o bien me lo prestaron, no me acuerdo. Probemos entonces con el blanco y negro de la iraní residente en París Marjane Satrapi, en esta página de su famosa serie PERSÉPOLIS (Norma). Autora cuyo dibujo me gusta bastante (a pesar de que, por supuesto, no es amiga mía):



Y ahora una página de Durán, de NUESTRO VERDADERO NOMBRE. Fíjense de nuevo en que las sombras que les pone Durán a sus personajes sí tienen cierta intención de realismo/naturalismo, aun dentro de su estilo expresivo-expresionista. Pero le queda demasiado confuso porque no sigue ninguna lógica, ni realista ni expresiva:



Ahora miren cómo dibuja la anatomía humana la Satrapi:



No estoy diciendo, por supuesto, que Durán debería dibujar ni como Mauro ni como Juanjo ni como la Satrapi. De hecho, no estoy diciendo cómo debería dibujar Durán de ninguna de las maneras. Sólo estoy intentando dar mi opinión sobre por qué su dibujo no funciona cuando hay otros caminos y estilos en los que SÍ podría funcionar. Durán es un autor distinto a Mauro, a Juanjo y a Satrapi, y debe tener otro estilo, su propio estilo. Lo que estoy diciendo es que, eso me parece, Mauro, Juanjo y la Satrapi –y hay muchos otros ejemplos- sí han conseguido llegar a un lenguaje gráfico propio, efectivo y realmente plástico, aunque hayan prescindido de las reglas académicas. Durán, eso me parece, aún no lo ha logrado y se haya a medio camino, en una tierra de nadie.

Aun así, a pesar del dibujo, Durán sigue escribiendo y concibiendo tebeos fascinantes, esto no se puede negar. NUESTRO VERDADERO NOMBRE es otra muestra de ello. Si su futura evolución gráfica está a la altura de su trabajo como guionista, eso que ganará él….y todos nosotros, los que leemos sus libros.

Les dejo no sin antes comentar la cojonuda portada de NUESTRO VERDADERO NOMBRE, que les puse por ahí arriba, en una galaxia ya muy muy lejana. A pesar de que la fuente elegida para el título no es quizás la mejor, la concepción tan directa y "cruda" de esta cubierta -y sí, también el dibujo elegido- me parece fantástica.
____________________________________________________

domingo, septiembre 11, 2005


LO METAFÓRICO Y LO LITERAL

A ver si es verdad lo que Grant Morrison nos cuenta en sus tebeos y entrevistas sobre que, cuando se "convocan" a las cosas y personas, acaban "apareciendo" (ja, ja). Lo digo porque, tras sacar a colación a Morrison en el blog, acabo de descubrir un comentario que Durán (imagino que nada que ver con Luis Durán) había dejado en el cuadradito sobre un post de hace ya tiempo, CLÁSICOS Y POSMODERNOS, comentario en el que incluye (gracias, Durán) un enlace donde los chicos de ZONA NEGATIVA reseñan una reciente entrevista a Grant Morrison, el guionista de LOS INVISIBLES (Norma/Planeta DeAgostini), ANIMAL MAN (Norma) o EL ASCO (Norma). En dicha entrevista, Morrison alaba el último EIGHTBALL de Clowes que ya se comentó por aquí, pero, además de eso, el autor escocés habla también del uso de metáforas en sus historias. Les dejo un momento para que lean lo que resumen los chicos de Zona Negativa al respecto (o si quieren, la entrevista entera: incluyen enlace a ella) y luego retomo.

[Momento Viaje a la Zona Negativa]

Ya hemos vuelto. La cuestión es que, no sé si es casualidad “mágica” o no, pero resulta que todo esto me pilla escribiendo este post sobre CABALLERO DE ESPADAS, de Luis Durán, un autor español más que interesante del que, sin embargo, prefiero sus obras de hace algunos años a lo que está haciendo ahora. Explico por qué.

Hay una cosa que me sorprende en sus últimos trabajos, y más porque Durán es alguien que siempre ha dado una gran importancia a las metáforas y símbolos en sus obras, y que sabe, porque es un autor muy listo, la importancia que tienen las metáforas en la ficción. Pues bien, la cosa que me sorprende es que Durán cada vez usa esos símbolos y metáforas de modo más explícito y evidente: porque él mismo se encarga de explicar su significado.

Para que las metáforas funcionen como es debido -véanse sus espléndidas VANIDAD (2001, Sin Sentido), LA TIERRA NEGRA (2002, De Ponent), o ATRAVESADO POR LA FLECHA (2002, Astiberri)-, no deben hacerse visibles, no deben ser evidentes, no deben estar explicadas. Deben estar integradas en la narración, sin coartar a ésta ni entorpecerla, de manera que lo que fluya sea dicha narración y, al hilo de ella, el autor codifique los símbolos o metáforas que se desee manejar. Porque, cuanto más discretas, ambiguas y codificadas estén esas metáforas, más quedan a nuestra libre interpretación, más sitio hay para que vuele nuestra imaginación y nuestro inconsciente, más espacio poético permiten.

Es lo que sucede en historias clásicas como LA ODISEA, LA ENEIDA, la mayoría de las de LA BIBLIA y veinte mil historias más. Es lo que pasa con autores como Burns, Clowes o Blutch, o con las mejores historias de superhéroes. Es lo que sucede también, precisamente, con las mejores obras del propio Durán. O con EL VIAJE DE CHIHIRO, película de la que ya hablé al empezar este blog. Conviene recordar, para que se me entienda, lo que entonces decía acerca de ella:

--------"Y si aceptamos que ciertos símbolos pueden ser mucho más efectivos para expresar emociones (o sea, ideas), los autores de ficción serán más eficaces cuanto más capaces resultan de "camuflar" el sentido de su obra a través de metáforas, en lugar de explicitarlo con mensajes directos. Por supuesto, esa introducción de símbolos o metáforas no tiene por qué producirse siempre de manera intencionada o consciente por parte del autor: recordemos que el autor también es un ser humano y, como tal, su inconsciente también está hablando por él cuando escribe una historia, la filma o la dibuja. Es más: los mejores artistas, eso creo, son aquellos que consiguen trabajar más directamente desde su inconsciente.

Un ejemplo de cómo las metáforas de la ficción pueden afectar a nuestro inconsciente: que levante la mano quien, viendo la película EL VIAJE DE CHIHIRO (Hayao Miyazaki, 2001), con todo su prodigioso mundo imaginario y animista, se emocionó con determinadas escenas y personajes sin saber bien por qué, sin entender del todo qué claves racionales existían detrás de esas escenas y personajes. Yo al menos recuerdo haberlo hecho en: a) la escena en que los padres de Chihiro se transforman en cerdos; b) la escena en que la bruja Yubaba le "roba" el nombre a Chihiro; c) todas las escenas en las que salía el personaje sin rostro; y d) la inolvidable escena en el tren poblado de sombras que viaja a través de un paisaje anegado por el mar.

Pregunta: ¿por qué esa emoción? No había mensajes claros, no había contenidos explícitos ni aparentemente profundos.

Respuesta: la emoción surgía porque los símbolos y alegorías de esa película eran captados directamente por nuestro inconsciente, que los entendía y decodificaba tan fácilmente como nuestro consciente decodifica el lenguaje literal. En otras palabras: porque la metáfora es el lenguaje del inconsciente. Analizando CHIHIRO, ya en casa después del cine, busqué sentidos a esos símbolos: por ejemplo, lo de robar el nombre. Nada más llegar Chihiro al mundo imaginario, le avisaban de que si no conseguía un trabajo, "desaparecería". Chihiro, para no "desaparecer" conseguía trabajo al firmar un contrato (de trabajo) con la bruja Yubaba, contrato por el cual ésta le "robaba el nombre" a Chihiro. Es decir, le negaba su condición de ser humano, la alienaba. El tema social estaba ahí, sólo que no de manera evidente ni literal."
_____________
Sin embargo, en las últimas obras de Durán, las metáforas están cada vez más explicadas por el autor en escenas cuya única finalidad es ésa precisamente: explicarlas. Y da la sensación de que Durán construye toda la historia en torno a esas escenas concretas.

Esto ya le sucedía hasta cierto punto en ÁLGEBRA (2004, Astiberri), y ahora también en CABALLERO DE ESPADAS (2005, Planeta DeAgostini). En esta última historia maneja varios símbolos. Una carta concreta de la baraja, precisamente el caballero de espadas, que camina hacia delante pero mira hacia atrás. Las dos manos enfrentadas como en un espejo, como símbolo del eterno retorno y también de dos (o más) posibles itinerarios del yo. La llave que está en el fondo del mar como equivalente al sendero de migas que nos guía por la vida (del sentido a la vida). Los relojes dotados de alma. La muerte, que está encarnada en un personaje que, además de ser un asesino a sueldo… tiene el aspecto cadavérico de una representación clásica de la muerte.

Y, a partir de esas metáforas y símbolos, Durán construye la historia de CABALLERO DE ESPADAS. Cuando digo la historia, me refiero a las escenas, los personajes, los diálogos, todo. Una historia que, por eso mismo, apenas existe y transcurre de modo leve, supeditada a las metáforas, como una tramoya demasiado evidente. Porque todos los personajes, desde el principal hasta el último secundario, o esa es la sensación que me transmiten, están pensados únicamente para justificar las escenas del tebeo donde, precisamente, esas metáforas se explican de modo expreso, ya en texto de apoyo, ya en diálogos.

Ejemplo: en cuanto aparece la carta del caballero de espadas, símbolo principal del tebeo puesto que ése es su título, CABALLERO DE ESPADAS, Durán explica el significado del símbolo en boca del personaje protagonista: "¿Sabes quién es el caballero de espadas? Es un joven que cabalga hacia la izquierda, hacia el pasado… al caballero de espadas el futuro le tortura… y el pasado le encadena”. Lo pueden ver ahí, en la página que les he colgado.

Más explicaciones sobre las metáforas, esta vez sobre el significado del símbolo de las dos manos reflejadas que Durán dibuja muchas veces a lo largo del álbum. Dice una señora cuyo papel no me queda claro en la historia: “…Y claro, ¿qué es el eco sino el doble o reflejo de las palabras y las cosas? Así que aquellos bondadosos lugareños concluyeron que si Mathius había surgido de aquel pozo… su doble o reflejo no debería de andar muy lejos. Mathius me contó que desde entonces iba de un lugar a otro buscándolo. O quizás lo que dijo fue… buscándose”. Ajá, ya lo pillo.

Con los relojes con alma sucede lo mismo. Hay varias explicaciones sobre ellos y sobre la relatividad del tiempo, sobre “experimentos de simultaneidades contingentes entre dos relojes alejados… y coincidencias arbitrarias entre tiempo y espacio”. También hay alusiones a las mútiples posibilidades y opciones que sólo se definen cuando uno elige (cosa, que por cierto, y como Durán sabe, tiene que ver con la física cuántica: la realidad no existe de modo absoluto, sino como una probabilidad, y es precisamente la presencia de un espectador la que convierte esa probabilidad en algo concreto: en otras palabras, es el observador el que "construye" la realidad).

Con el símbolo de “la llave que está en el fondo del mar” sucede lo mismo: es decir, que también está explicado de modo explícito. Vemos cómo el protagonista al fin la escoge en el desenlace del álbum… y en la última viñeta vemos también cómo encuentra una “cerradura” (llena de estrellas) donde poder usarla. Pero es que resulta que, justo al comienzo del álbum, en la página 3, un narrador omnisciente (Durán, claro) nos ha dicho lo siguiente en el texto de apoyo: “A todos los niños que no desean regresar… al nacer se les dibuja en la frente la marca de un fórceps. Es fácil reconocerlos, pues caminan por la línea de la vida como si lo hicieran por un sendero sin migas de pan… y cualquier sendero sin migas de pan es una farsa… lo mismo que cualquier fondo del mar sin llaves”. Ajá. La llave del fondo del mar. Que es lo que el protagonista ha elegido al final del álbum. Llave que le permitirá abrir la cerradura llena de estrellas. Llave que Durán ha dibujado varias veces en diversas escenas a lo largo del álbum, volando por el espacio hasta llegar a una de las manos simbólicas (como se ve, por ejemplo, en la página que les he puesto ahí arriba, aunque eso mismo lo dibuja otras veces).

Y, claro, las metáforas así no funcionan, o no funcionan en su máxima expresión. No te hacen cavilar, o te hacen cavilar más bien poco: es que hay poco que pensar sobre ellas porque el autor ya se ha encargado de explicártelas, impidiendo con ello varias de las posibles interpretaciones. Además, al trasladar la metáforas al lenguaje literal (explicándolas), éstas tampoco consiguen hablar a nuestro inconsciente. El resultado queda, en todo caso, como un ingenioso juego intelectual para nuestro consciente, pero no logra trascender a éste, que es lo que sucede en las mejores historias. Y Durán sabe hacerlo; lo ha hecho en obras anteriores. Sin embargo, esto es como si un mago hiciera un número de magia.... habiendo explicado cuál es el truco antes de ejecutarlo.

Y, precisamente, al resultar tan obvias las metáforas (porque son explicadas), lo que sucede, al menos a mí, es que tras pasar la última página del álbum me olvido de ellas rápidamente: apenas queda nada por pensar, por interpretar. Con el añadido de que, al primar el autor en la historia su interés por explicar todas esas metáforas en lugar de insuflar vida a sus criaturas, los personajes -supeditados a las metáforas- aparecen ante el lector como cáscaras vacías que poco o nada tienen que ver con nosotros. Fantasmas que deambulan por la narración como títeres al servicio de un demiurgo al que sólo parece interesarle explicar los símbolos de su tarot personal.

De este modo, tras cerrar el tebeo, en lugar de quedarme un buen rato en el universo mental de Durán, o incluso de volver a él en los días siguientes, lo abandono rápidamente. Y con la sensación de que para este viaje no hacían falta tales alforjas. O, mejor dicho, de que hacían falta unas alforjas menos cargadas.
__________________
(imagen: página de CABALLERO DE ESPADAS, guión y dibujos de Luis Durán, 2005, Planeta DeAgostini)
____________________________________________