Un joven autor americano de caligrafía minimalista que cuenta sus amores y desamores de una forma detallada y extensiva; te seduce por la honestidad de su propuesta y es inevitable no sentir una cierta empatía: ¿quién no ha pasado alguna vez por este mareante piélago de sensaciones que Jeffrey Brown consigue evocar a base de pequeñas pinceladas, diálogos apenas esbozados, silencios, miradas, gestos, una puerta que se abre, una flor marchita en la tetera, tú, yo y aquella tonta canción? El amor como romance juvenil pero también como camino y aprendizaje, sin moralinas, sin dramas ni alegrías: sólo dejarse llevar como un papel de caramelo con que juguetea el viento en la ciudad. Gráficamente, el dibujante se despoja de cualquier trazo superfluo y busca lo esencial; narrativamente, Brown se recrea en los ambientes e insiste en una cierta morosidad rítmica que consigue integrarnos en el relato más allá del papel de simples espectadores, en un auténtico espectáculo de implicación emocional. Lo he escrito de corrido, ja ja.
Monolo.
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Monolo se ha leído INVEROSÍMIL (La Cúpula), de Jeffrey Brown, y le he pedido una reseña (--gracias). Por cierto, acaba de salir TORPE, también de Brown y también en La Cúpula. Ni Monolo ni yo lo hemos leído, pero pensamos hacerlo. ¿Alguien lo ha hecho ya?
