GLOBAL WARNING
También tengo mi punto pesimista. En Logo, hay como un dejo de sana tristeza que expongo desde la misma tapa [la portada]. Le pedí a Liniers, un dibujante argentino amadrinado por Maitena, que en la portada pintara un zeppelín envuelto en fuego cayéndose a pique. Quería decir algo así como que el fin del mundo ya fue y nosotros nos quedamos pasmados mirándolo. Estamos quemados. Nostradamus tenía razón en sus teorías.
Kevin Johansen, músico.
--------------------------------------------
Como la población mundial la componemos unos 6.500 millones de personas, el total que expulsamos es de unas 2,4 Gt (miles de millones de toneladas) de CO2 al año. A efectos de comparación, las emisiones globales de otras actividades humanas (sin contar «respirar») suponen unas 27 Gt al año. Visto así, los humanos suponemos un diez por ciento del total de emisiones.
En cierto modo podría pensarse que tanta gente respirando es parte del problema del calentamiento global. Dicen en Tu Rutina Medioambientalmente Sostenible, con un peculiar humor negro, que el exterminio total de la raza humana sería una solución ante el problema del calentamiento global del planeta. Por un lado, se eliminaría ese 10% de forma inmediata, y por otro también las emisiones de CO2 debidas al consumo eléctrico el transporte y otros usos de la tecnología moderna se reducirían a 0 kWh/año. Problema resuelto.
Actualización (27 de julio de 2007): Tal y como nos recordó Alieg en el cálculo podrían añadirse otros animales además de los seres humanos; Nacho apunta a Livestock impacts on the environment que es uno de los muchos artículos donde se explica que las flatulencias de las vacas producen más emisiones contaminantes que todos los coches del mundo juntos (18 por ciento del total de emisiones).
Sigue en Microsiervos
--------------------------------------------
¿Qué pasará en el futuro? No creo que vaya a cumplirse la promesa del liberalismo, la promesa de que la democracia se irá extendiendo y con ella la clase media por todo el mundo hasta convertirse en la mayoritaria... Es imposible producir lo suficiente para que nuestros estándares de vida actuales se proyecten a toda la humanidad.
Rem Koolhas, arquitecto.
--------------------------------------------
UNA VERDAD AÚN MÁS INCÓMODA
Para empezar, la supuesta necesidad de salvar la Tierra es un disparate fruto de la soberbia antropocentrista. El planeta lleva millones de milenios soportando vida, y el paso del hombre es fugaz (el actual Holoceno, tras la última extinción masiva después de la que ha florecido la civilización humana, son sólo 10.000 años). Antes hubo vida y después la seguirá habiendo, evolucionando a partir de lo que quede (aunque sean bacterias). Tampoco se trata de salvar la especie, que ha vivido y vive en climas muy diferentes. El amenazado es nuestro modo de vida actual, nuestra sociedad.
(...) Si queremos apartarnos del fango y aprovechar lo positivo del mensaje ecologista, debemos ser estrictos. Es cierto que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera aumenta por la actividad humana. Es razonable que eso tenga un efecto sobre la superficie, probablemente un calentamiento. Ir más allá con evidencias y predicciones choca con la limitación de los datos disponibles, la variabilidad natural y la debilidad de los modelos que se usan. No quiere esto decir que seamos inocentes; todo lo contrario. Detrás de esas “catástrofes” que ahora se achacan rutinariamente al cambio climático, la influencia humana es quizá más demostrable de manera directa, como en el caso de la desertización (comprobado desde el Imperio Romano: la acción del hombre sobre el suelo es la principal causa) o las inundaciones, achacables no tanto a un repentino aumento de lluvias torrenciales como a la voracidad con que se invaden cauces naturales del agua al urbanizar. Sequías ha habido siempre, huracanes también, son parte del clima y sus procesos naturales. Lo que no había antes es tanta gente en su camino.
Y es que mientras planteamos el debate de la ecología en el clima y su “rescate”, convirtiendo en héroe berlanguiano a Mr. Gore (sus lucrativas conferencias merecen el premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional; ahí es nada, luchadores por los derechos humanos), hay una verdad mucho más incómoda que nadie está dispuesto a asumir. Es cierto que la civilización tal y como la conocemos corre un grandísimo peligro, pero no por un posible cambio climático, sino por la superpoblación. Para ilustrarlo se usa el concepto de “huella ecológica”, que indica cuánto terreno ecológicamente productivo es necesario para satisfacer un determinado nivel de vida (los recursos utilizados y el impacto de los residuos producidos). Este índice de sostenibilidad, aunque aproximado y especulativo, resulta en todo caso preocupante (entra en www.myfootprint.org si quieres estimar el tuyo). Incluso teniendo en cuenta los márgenes de error, la huella de nuestra sociedad consumista supera ampliamente la superficie de que dispone. Ya sabemos que el capitalismo vive a costa del resto del planeta. Lo más alarmante es que ese “resto del planeta” ya ha dejado de ser suficiente. La huella ecológica global del planeta (la media de todos, ricos y pobres) supera su dimensión. Es decir, con el nivel de desarrollo actual, la humanidad en su conjunto necesita más recursos de los que se producen en la Tierra. 
(...) Es la norma: alentar el consumo, activar la economía, agotar recursos. Ha sido así desde el principio de la civilización (pocas tribus plantaban un árbol por cada uno que cortaban, pocas antepusieron ecología a economía), pero el crecimiento reciente es mucho más acelerado que el aumento de dióxido de carbono y el “calentamiento” global que tanto asustan.
Somos 6.600 millones de personas (dos veces más que en 1965) y seguimos creciendo. Tenemos un sistema de vida basado en el incremento del consumo como desarrollo. Gastamos más y más rápido de lo que el planeta puede suministrar. Y no pensamos parar hasta agotarlo todo.
Guillermo Z. del Águila, astrofísico. Extractos de su artículo en la sección Manifesto! de la revista Rockdelux, septiembre 2007
--------------------------------------------
MERCY MERCY ME
(versión de The Strokes, con Eddie Vedder y Josh Homme, 2006)


