ZORRA CON CÁNCER

Así, más o menos, o Zorra del cáncer, sería el título poco traducible (al menos por poco correcto, políticamente hablando) de CANCER VIXEN, un álbum de Marisa Acocella Marchetto que está a punto de aparecer en España, y bajo su nombre original. Como avanza ya desde el mismo título, CANCER VIXEN es un relato autobiográfico donde la autora, una dibujante que ha publicado en The New York Times, Glamour o The New Yorker, narra de primera mano su experiencia tras serle diagnosticado a temprana edad (cuarenta y pocos años) un cáncer de mama. Pocos tópicos, bastante humor con el que la autora busca el distanciamiento, mucho costumbrismo urbano (Manhattan para más señas, incluyendo el fantasma del 11-S que sobrevuela todo el libro de un modo nada facilón) pasado por el tamiz exagerado de la caricatura, línea clara hasta cierto punto naíf y colores chillones y planos. Pero, sobre todo, un apabullante despliegue de recursos formales propios e intransferibles del cómic: diseños de página cambiantes y atrevidos, enormes onomatopeyas que atraviesan la página, gráficos hechos a base de viñetas, flechas multicolores, splash pages imaginativas que rompen el ritmo de la narración...
"Cáncer, voy a darte una patada en el culo..." Le dice una caricatura de Marisa Acocella a un dibujo de la Parca en la tapa dura interior (la edición, al menos la original americana, lleva sobrecubierta). "Y voy a hacerlo en mis tacones asesinos de cinco pulgadas!", añade en la contraportada. CANCER VIXEN, a mi juicio, es una obra que demuestra que se puede hablar de temas serios sin renunciar a 1), el humor, 2) la "frivolidad" que proporcionan los recursos formales más estridentes y "pop" del cómic, y 3), sin caer en el tremendismo o la sensiblería. Por cierto, esto no es una reseña.
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El cómic en sí