KIKI

KIKI DE MONTPARNASSE, que leí hace un par de semanas, me pareció una novela gráfica plúmbea y profundamente mediocre. Es prácticamente una colección de anécdotas -sacadas de una bibliografía extensa citada al final del libro- sobre la biografía del personaje que da título al libro, anécdotas que aparecen dramatizadas de una manera bastante básica, con escasa garra y abundante ramplonería en la puesta en página. Las escenas se suceden una tras otra de forma plana sin despertar demasiado interés, desde el momento en que lo único que parece importar aquí es el desfile de artistas famosos de la época -las primeras décadas del XX en la bohemia parisina- a los que Kiki conoció en vida a través de escarceos amorosos y sexuales o posando como modelo. Los personajes -Modigliani, Picasso, Man Ray, Cocteau, etc.- resultan cáscaras vacías y estereotipadas que se limitan a recitar las frases subrayadas de los libros consultados, y esta Kiki, para haber sido una mujer tan apasionada en la vida real, despierta pocas pasiones. Desde luego que la empresa de levantar una biografía histórica a lo largo de tantas páginas se antoja difícil, pero por eso mismo se requiere una mayor inspiración, más recursos y, desde luego, un tratamiento narrativo distinto. No puedes abordar, creo yo, una biografía histórica con los mismos recursos de un CYCLOMAN de Berberian y Mardon, que es a lo que por momentos me recordaba la lectura de estas páginas. El tema e intenciones del tocho de José-Louis Bocquet (Francia, 1962) y Catel Muller (Estrasburgo, Francia, 1964) resultan a priori muy interesantes, pero los resultados no me lo han parecido.
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La Kiki real fotografiada por Man Ray en 1922
EL VIOLÍN DE INGRES, Man Ray, 1924