No hace tanto llegar y besar el santo sólo pasaba en las películas. Hoy los dibujantes españoles han saltado a la primera categoría del cómic. En las grandes editoriales conocen a Miguelanxo Prado y Max. Dos autores consagrados que ni les dan superpoderes a sus personajes, ni les enfundan en mallas. Sin embargo, sí hay nuevos dibujantes que siguen los pasos de Sergio Aragonés, Germán García, Carlos Pacheco, Javier Pulido, Víctor Mora, Daniel Torres o Hernández Palacios hace diez años. Ellos fueron los primeros en cruzar el charco y llegar a la gran industria. Las nuevas generaciones aprovechan un cambio de gusto entre el público: las grandes editoriales prefieren la autoría y el rastro personal, al producto clonado.
Algo ha cambiado
Precisamente, trabajos como el de Jordi Bernet (Barcelona, 1944) y Marcos Martín (Barcelona, 1972) son inconfundibles. También son fáciles de distinguir y apreciar las piezas de David Aja (Valladolid, 1977). Su evolución como dibujante ha sido curiosa: desde una de las ilustraciones más poéticas e inquietantes en las publicaciones diarias y mensuales de nuestro país, aterriza en EEUU con una retahíla de historias fantásticas y tipos con poderes sobrenaturales.
Conclusión: en Marvel están encantados con él, aquí no tiene nada publicado y, a pesar de eso, los aficionados, por votación pública, le eligen como autor revelación de Expocómic, festival que se celebra esta semana en Madrid.
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Peio H. Riaño, hoy en Público, que dedica dos páginas a David Aja. Sigue leyendo (en el enlace o pinchando en las imágenes, se amplían)

