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martes, diciembre 23, 2008

STEVE Y STAN

¿Cuánto tiempo estuviste en Daredevil?

Sólo 6 o 7 números. Me rompió el corazón, porque realmente me encantaba Daredevil. Me dio mucha pena dejarlo. Lo hice porque era un buen soldado. Stan necesitaba ayuda en Spiderman, y dije "OK, lo haré". Durante mucho tiempo pensé que Ditko volvería y yo podría volver a Daredevil.

¿Había alguna sensación en la oficina de que Steve Ditko lo iba a dejar antes de que lo hiciera? Por lo que he leído, tengo la sensación de que todo el mundo pensaba que Spiderman era un trabajo que potencialmente podía expandirse.

Había oído que estaban teniendo problemas. Lo que sucedió es que estaban discrepando violentamente sobre los argumentos. Stan le dijo "De acuerdo, podrás encargarte del argumento de las historias". Entonces hubo un problema porque Stan cambiaba la dirección de las historias, su sensibilidad le hacía cambiarlas. Ditko era un pensador muy conservador. Si tenía una historia sobre una protesta estudiantil, sacaba a estudiantes horribles protestando. Infringían la ley y tenían que afrontar las consecuencias. Stan les daba motivaciones, y en lugar del blanco y negro te ofrecía las dos caras de la historia. Ditko podía hacer una historia completa de una revuelta en el campus, pero Stan podía cambiar la dirección de la historia, y eso collevaba cambios en las expresiones y en todo. Stan siempre lo hacía. Lo hizo con Jack, lo hizo conmigo. Muchas veces yo había puesto alguna idea mía en los dibujos, y él podía cambiarla hacia cualquier otra cosa. Y eso era la prueba del algodón del gran escritor y editor que era. Él podía estar impresionado con el dibujo, pero no dudaba en cambiarlo si pensaba que la historia podía ser mejor. Eso es un gran editor.

¿Conociste a Ditko personalmente?

Sólo me lo encontré unas pocas veces. Tengo unos diez grandes arrepentimientos, y uno de ellos era que no aprovechaba bien la ocasión. Cuando estás en una oficina durante años y años, siempre piensas 'la próxima vez podremos estar juntos'. Yo estaba ocupado la mayoría de las veces. Ditko podía venir andando solo, o alguien le hablaba, Marie Severin o alguien, y yo pensaba "voy a salir y charlar con él". Y nunca aproveché la ocasión. Me arrepiento terriblemente.

Tenía una sensibilidad artística única, especialmente teniendo en cuenta la época.

Le considero uno de los verdaderos creadores del negocio.

(...) Siempre he pensado que es muy significativo que Ditko fuera capaz de ser tan idiosincrático en el desarrollo del medio. Su estilo es realmente llamativo.

Esa es una de las razones por las cuales le califico como creador, porque es uno de los pocos creadores... hay una docena de tipos como él. Los George Tuskas, los Jack Kirbys, incluso Don Heck. Don Heck aportó un montón. Era como Colan, como Ditko, había unos pocos que hacían lo que lo que yo califico como un mundo entero sobre el papel. Si mirabas una sola viñeta de Jack Kirby, sabías dónde estabas. Estabas en Jack Kirbylandia. Y cuando estabas en Ditkolandia, sabías donde estabas. La razón por la que me califico a mí mismo genéricamente de ilustrador es porque yo podía hacerte creer que estabas en el mundo de cualquier otro [risas]. Podía hacer Ditko, podía hacer Jack Kirby, podía hacer Don Heck, podía hacer Caniff. Incluso Colan. Solía imitar a Colan. De modo que la cuestión es que esos tipos tenían una integridad, una plenitud; crearon un mundo completo. Mi mundo refleja el mundo real. Hago edificios reales; no los hago como Jack Kirby, los hago tal como los edificios me parece que son. Por eso me considero un ilustrador. Hago gente real. Intento hacerlos diferentes, y darles personalidad. Cuando empecé, hacía personas muy genéricas. Todos tenían la misma nariz, la misma sonrisa, el mismo hoyuelo en el mentón. Me di cuenta de que estaba haciendo esterotipos horribles. Empecé a usar actores de cine. Si tenía que hacer una historia de guerra, decía "de acuerdo, este sargento se va a parecer a Burt Lancaster. El soldado va a ser como Kirk Douglas".



Un joven John Romita, en 1953, dibujando al Capitán América con influencias de Milton Caniff y Jack Kirby. Pincha para ampliar la imagen

(...) Sacaba todos mis personajes de las estrellas del cine. Así es como añadí personalidad en mi trabajo. No podía crear un MundoRomita, aunque más tarde la gente me dijera que reconocían perfectamente mi trabajo. Oír eso fue un shock para mí.

(...) Es interesante, porque yo empecé la serie intentando parecer Ditko. No funcionó. Me di cuenta luego de que en realidad no lo hacía, pero entonces pensaba que estaba haciendo una imitación completa de Ditko, línea por línea.


Arriba, el primer número de Spiderman que dibujó John Romita sustituyendo a Steve Ditko, AMAZING SPIDER-MAN 39, fecha de portada agosto 1966. Abajo, un Romita de ese mismo año, en el Anual de SPIDERMAN de 1966



(...) Crecí en esa generación donde un dibujante estaba obligado a imitar el trabajo que había tomado del dibujante anterior. Lo intentaba como loco. Trabajaba con una pluma fina, incluso una historia con un Rapidograph. La historia de Rhino la hice con un Rapidograph sólo por hacerlo como Ditko, para obtener aquella lína fina y luego la línea gruesa de pincel. La única razón por la que no fui capaz de acercarme a Ditko fue porque era incapaz físicamente, igual que fallé en los cincuenta al hacer un remedo convincente de Kirby. (...) Siempre me sentí como un sustituto de última hora del bateador, un tipo del banquillo. Los otros, los Ditkos del mundo, eran los lanzadores que empezaban. Los tipos a emular. Ese era mi cometido.

--John Romita, entrevistado por Tom Spurgeon en 2002 (The Comics Journal #252, mayo 2003)

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De hecho, hizo uno de los grandes trabajos del cómic, aquella historia donde Spiderman quedaba atrapado debajo de algo, y el tempo de la historia es, para el cómic, magistral. Y cuando finalmente se quita de encima aquella cosa enorme, y Ditko le da una página entera, la sensación de alivio... ¡Es simplemente genial! Y por aquel entonces, según tengo entendido, Ditko estaba haciendo sus propias historias. No hablaba con Stan, llevaban 18 meses sin hablarse antes de que se marchara de la editorial. Estuvo trabajando hasta el número 36, pero llevaba sin hablarle desde el número 18 más o menos. Así que él bosquejaba el trabajo, lo dibujaba y se lo enviaba. Y Stan podía dialogarlo sin haber cruzado una palabra con Ditko.


Ditko es realmente una tumba sobre aquel periodo.

Eso es lo que sé sobre cómo fue la historia. Por entonces no sabía que no se hablaban. Yo estaba haciendo Captain America y The Hulk y otras cosas por entonces, durante la mitad de los sesenta. Cuando Ditko lo dejó y John [Romita] se hizo cargo, y luego llegué yo, me enteré más de la historia. Podría ser apócrifa.

¿Hablabas mucho con Ditko durante aquel periodo?

Sí, claro. En realidad, Ditko y yo nos conocimos en el estudio de Archie Goodwin cuando Archie estaba trabajando para Jim Warren como editor. Naturalmente, tuvimos una maldita discusión enorme que duró unas cinco o seis horas [se ríe]. Ya te puedes figurar sobre qué.

Por supuesto.

Después de eso, cada vez que coincidíamos, nunca discutimos sobre política ni sobre teorías políticas ni nada más [risas]. Y gracias a eso, nos iba de maravilla. Nos hicimos más o menos amigos, y no había rencor. La cosa era que, incluso cuando discutías con él, permanecía tranquilo. Era una calma tensa, pero podía permanecer tranquilo. Nunca alzaba la voz.

Parece que discutir con él era un ejercicio de amistad.

Sí, eso es lo que estoy diciendo. Cuando lo hice, me di cuenta de que él simplemente adoptaba un punto de vista y no transigía en abosluto, no había ningún modo de hacerle dar un paso atrás o de que algo distinto pudiera caber en su punto de vista.

¿A Ditko ya le había lavado el cerebro Rand por aquel entonces?

Supongo que sí. Esto fue durante los sesenta, y ella había saltado a la palestra durante los cuarenta. Incluso la película [El Manantial] se hizo a finales de los cuarenta.

Supongo que su postura política procedía de Rand.

Sí, exacto. Era una especie de solitario. Creo que sus ideas podrían haber sido casi cualquiera, simplemente porque se aconsejaba a sí mismo. Hasta donde sé, le vi en un par de eventos sociales. Pero era un solitario.

Como Gary Cooper (risas).

Exacto. Pero esencialmente era muy, muy callado. A menudo no atendía las funciones sociales. No daba una oportunidad a que las experiencias de los demás pasaran a través suya y le cambiaran hasta cierto punto.

(...) [Alex Toth] era como Ditko, pero sólo hasta cierto punto.

¿En que era dogmático?

Era dogmático. Decir que Ditko era dogmático es de tontos. Por otra parte, había una dulzura en Ditko. Si te olvidas de aquellas cosas que defendía, el tipo es realmente dulce. Toth, por su lado, podía ser tan invasivo con sus actitudes políticas y sus puntos de vista, su amargura... Por eso le despidieron finalmente de DC. Toth era su mejor dibujante, tenía la mejor tarifa por página.

(...) ¿Así que durante 18 o 20 números, Ditko realmente estructuraba las historias?

Sí. Lo hacía todo sin hablar siquiera con Stan.

Es asombroso. Y luego Stan, por supuesto, lo dialogaba.

Exacto.

¿Sabes qué causó aquella ruptura temprana entre los dos?

Creo que era fácil meterse en situación. Llevando la parte de Stan hasta cierto punto... quiero decir, Stan era un tipo que podía cambiar continuamente. El viento soplaba y él cambiaba. Pero Ditko, por su lado, nunca cambiaba! ¿Puedes imaginarte una discusión entre esos dos?

[riendo] No, no puedo.

Eso es. Así que finalmente es lo que tenía que suceder. Llegaron claramente muy pronto a ese punto. Una vez que Ditko se sintió más seguro en su situación, después de haber hecho el personaje durante un tiempo, y probablemente, como era usual, aportando una enorme contribución al tema de la historia, igual que le dio una imagen gráfica inconfundible que se quedó en el material desde el principio.

¿Te gusta el dibujo de Ditko?


Oh, creo que su concepción de Spiderman era excelente. Nunca se documentaba. Nada era real. Al principio, solía hacer aquellas vistas de Spiderman sobre los tejados, que eran las primeras vistas que recuerdo haber visto en los superhéroes que mostrasen la ciudad entera de aquel modo. Jack las hizo antes en Sandman para DC, pero Ditko realmente lo sacaba de memoria. Podía hacer aquellas vistas tremendas que fueron la base principal para lo que hoy hace todo el mundo. Era un punto de vista que él fue el primero en generar coherentemente.

Así que debo suponer que también había seguido el mismo procedimiento en Dr. Extraño hasta cierto punto.

Yo lo supondría. Porque, como digo, él no hablaba... En realidad, él al final abandonó. No fue despedido. Llegó a un punto en que renunció. A partir de ese punto, el comportamiento tan invididualista de Ditko se convirtió en una especie de leyenda. Quiero decir, no podías presionarle. Hacía lo que quería. Si a ti te gustaba, te decía OK, y si no te gustaba, sonreía y se marchaba.


--Gil Kane, entrevistado por Gary Groth en 1996 (The Comics Journal #186)

sábado, octubre 04, 2008

EL NEGOCIO DE DIBUJAR CÓMIC$

"Este campo usa gran parte del mismo tipo de talento empleado por los syndicates, pero en su mayoría como free-lance en lugar de con un sueldo base.

Es quizás el área peor pagada de todo el negocio artístico (no es raro 25 dólares por una página entera, de entre cuatro y seis dibujos a línea) y sólo vale la pena considerarlo como refugio para desesperados. Un joven principiante puede sacar una cierta experiencia valiosa de este trabajo; de otro modo solamente un dibujante de velocidad fenomenal o una persona que trabaja con royalties puede esperar ganar algo más que el mínimo para subsistir."
 

El extracto es de un artículo de Fred C. Rodewald de 1954, publicado en American Artist, donde describía los diversos campos en los que podían trabajar los dibujantes americanos de la época. Publicidad, revistas, libros, syndicates... Todos ofrecían diversos grados de oportunidades y empleo, excepto uno del que Rodewald avisaba seriamente: la industria del comic book. Todo esto lo he leído en el blog Today's Inspiration, en un largo post sin desperdicio donde el blogger, Leif Peng, explica a continuación que en la revista Alter Ego Jim Amash entrevistó a más de cien profesionales del comic book de los primeros tiempos de la industria, y "casi todos decía que querían salirse del negocio... si pudieran. Alguno, como Jerry Robinson, lo intentó enseñando sus muestras a editores en campos más lucrativos como la edición de libros y revistas. Pero había un estigma unido a la industria del cómic, y en cuanto los editores veían que las muestras eran páginas de cómics, les daba igual lo buenas que fueran, no querían saber nada de ti." 

Leif Peng sigue contando que Jack Kamen (1920-2008) dejó la industria del cómic a mediados de los cincuenta por la misma razón. Descubrió que trabajando en publicidad podía ganar 40 o 50 dólares por dibujo. En una entrevista en The Comics Journal (número 240), Kamen contaba que podía ir a una agencia de Nueva York, y salir con trabajo por valor de 1500 dólares. "Decía '¿qué tenéis para mí?', 'Bien, tenemos por aquí 30 o 40 dibujos a 40-50 dólares la pieza'. 'Me lo llevo'." Diez años después, las tarifas por página en la industria del cómic sólo habían subido entre 10 y 15 dólares, e incluso entonces, el negocio era tan inestable que a veces cobraban solamente 20 dólares la página. John Romita Sr. explicaba en 2001 que el negocio del cómic de finales de los cincuenta y principios de los sesenta era "una montaña rusa". 

"Recuerdo haber pasado de 20 dólares la página, dibujo y tinta, a 40 dólares, lápiz y tinta. Y luego, en los dos años siguientes, cada vez que conseguía un trabajo, había un corte y terminaba cobrando de nuevo 20 dólares la página. Volábamos sin paracaídas. Solía tener miedo de meterme en una hipoteca". 

Página de un joven John Romita (21 años tenía cuando la dibujó) para la editorial Atlas. La historieta, de cuatro páginas, se publicó en STRANGE TALES #4, diciembre de 1951. Abajo, otra página dibujada por Romita con tintas de Mike Esposito. Eran ya mejores tiempos (AMAZING SPIDER-MAN #51, 1967).



A pesar de las duras condiciones, sigue relatando Leif Peng, la industria del cómic fue capaz de atraer talentos destacables en los sesenta. Por ejemplo, John Buscema (1927-2002) contaba en Alter Ego #15 que "la publicidad era una vida brutal, créeme. Por ejemplo, podía trabajar una semana entera y estar a punto de irme a casa un viernes por la noche, y recibía una llamada -el propietario del estudio podía recibir una llamada de una agencia, para una campaña que tenía que estar para el lunes. Sabes, cuando hablas de campaña, hablas de una docena de dibujantes trabajando en un solo producto. Podían ser coches, cigarrillos, cualquier cosa, y tenías que quedarte en la ciudad. Tenía que llamar a mi mujer y decirle que no podía ir a casa el fin de semana".

"Así que cuando me llamaron de Marvel, Stan Lee dijo 'no sé si querrás trabajar, te vamos a hacer feliz, económicamente, y tenemos un montón de trabajo'. No me lo pensé dos veces y regresé a los cómics".

A mediados de los sesenta las tarifas habían subido, al menos para los mejores talentos, alrededor de los 60 dólares por página según Jim Amash, que citaba esa cifra de uno de los gigantes de la industria, Jack Kirby. Hace poco leía yo en el libro de Blake Bell sobre Steve Ditko que cuando éste presionó a su jefe Martin Goodman para que le pagara los royalties prometidos por las ventas de Spiderman, todo lo que consiguió, o mejor dicho, estuvo a punto de conseguir, fue un aumento de 5 dólares por página sobre la tarifa que ya cobraba. Así lo recuerda Roy Thomas. En realidad no llegó a cobrarlo nunca porque justo el día que había sido aprobado el aumento, Ditko pasó por última vez por las oficinas de Marvel para decir que se marchaba. Era 1966.


Volviendo a John Buscema, famoso por su velocidad para dibujar (arriba, lápices suyos junto a las tintas de Kevin Nowlan), durante una charla le soltó a un grupo de jóvenes profesionales lo siguiente: "¿Estáis familiarizados con 'una sola línea'? Lo hacéis en tres líneas, yo en una. Yo lo hago en la mitad, en la tercera parte, la cuarta parte del tiempo... Lo aprendimos en publicidad. Es una manera muy simplificada... Se supone que es muy, muy abocetado. Pero nos lo trajimos a los cómics. Queréis luchar con las páginas, queréis rellenar un fondo negro... ¿Qué sentido tiene rellenar todo un área de negro cuando simplemente puedes garabatearla? Vuestro problema es contar la historia del mejor modo posible, del modo más rápido posible... Haced vuestro trabajo. Si te ganas el sueldo, ya está. ¡Estáis en esto por el dinero! "

Leif Peng le ha preguntado también a varios profesionales del cómic por las tarifas actuales que se pagan en el cómic mainstream, al menos las habituales. Un dibujante que había estado un tiempo fuera del negocio le contó que había recibido recientemente un encargo a 300 dólares la página, dibujo y tinta. Le dijo también que "eso es más o menos la tarifa que había en 1980". Otros dibujantes le han confirmado ese precio, aunque haciendo notar que algunos trabajan por menos. Un profesional con más de una década de experiencia le dijo que "en la medida en que seas constante y tengas las cosas hechas a tiempo (o la mayoría), es más que posible vivir de los cómics. También hay ingresos adicionales de los royalties (si estás en un título que se vende suficientemente bien), de los tomos recopilatorios y las ventas de originales. También hago 'commissions' a través de mi agente. No soy rico, en absoluto, pero consigo pagar mis facturas a tiempo y no he tenido que saltarme ninguna comida todavía. No es tan lucrativo como el trabajo de la ilustración comercial, ¡pero es muchísimo más divertido!"

viernes, noviembre 02, 2007

¡Y LLEGARÁ LA MUERTE!

El post con las mejores muertes de la historia del cómic sigue aumentando gracias a vuestros comentarios. Abajo, dos de las recientes aportaciones (aviso de spoilers again):


la muerte de Sprtschk en EL VIAJERO DEL MESOZOICO, de la serie LAS AVENTURAS DE SPIROU Y FANTASIO, por Franquin, 1957 (gracias, Bernardo),


y la muerte del Capitán Stacy en AMAZING SPIDER-MAN # 90, por Gerry Conway (actualización: corrección, Stan Lee era el guionista, no Conway), Gil Kane y John Romita, 1970 (gracias, Nacho MG)

Actualización


Ismael y tristan: la muerte de Slütter en LA BALADA DEL MAR SALADO, por Hugo Pratt, 1967-1969

lunes, septiembre 17, 2007

MI CORAZÓN SE ROMPIÓ EN HOLLYWOOD


Un cómic para la serie OUR LOVE STORY de Marvel, #5, 1970, en The World of Kane. Portada de John Romita, guión de Stan Lee y dibujos de un psicodélico Steranko. Nuff said!


(gracias, elpablo)

viernes, agosto 31, 2007

GENERACIONES


Jack Kirby y Joe Sinnott, 1972


John Romita, Joe Sinnott y Stan Lee


John Romita Jr. y Joe Sinnott, 1995

Más fotos en la web del dibujante y entintador Joe Sinnott, vía Entrecomics

lunes, enero 29, 2007

CAGE

El actor Nicolas Cage es famoso por varias cosas, dejando a un lado su profesión. Por un lado, por pertenecer a la poderosa familia cinematográfica Coppola. Por otro, por sus romances y matrimonios con actrices. Y por otro por su amor a los cómics de acción. No en vano, para desvincularse artísticamente de su tío, Francis Ford Coppola, cambió su apellido por el de Cage, nombre tomado de su personaje de cómic favorito, Luke Cage. Tras intentar ser en la gran pantalla Kal-el, es decir Supermán, por fin ha conseguido dar vida a otro de sus personajes fetiche en El motorista fantasma.

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Nicolas Cage presenta en Madrid EL MOTORISMA FANTASMA.

sábado, noviembre 25, 2006

LA ESTÉTICA DE LO INVEROSÍMIL

Me han dejado el primer arco argumental de Ed Brubaker y Steve Epting en Capitán América. Entretenido, serie B de esa de mucho oficio, rato agradable y asunto genérico. Casi olvidada ya. El caso es que en el nº 7 leo un articulillo donde han preguntado a los autores del asunto su autor favorito: ¿Kirby o Ditko?
Brubaker vota Ditko
Steve Epting va por personajes: el Extraño y el Spiderman de Ditko, y Kirby para el resto, dice.
Y a Lark, pues no le han preguntado.

(llustración, izquierda: página de Steve Ditko para AMAZING SPIDER-MAN #9)

El caso es que la chorrada me ha llevado a pensar que Ditko está cada vez más y mejor considerado, poco a poco parece que se le está dando el mérito que acapara Kirby. También pienso que es curioso que siendo Spiderman un tebeo tan "de la calle", como realista dentro de que es lo que es, suela preferirse a Ditko o Gil Kane, autores que renuncian (más Ditko, pero ambos) al naturalismo de un Romita, que en superffcie es más afín al tebeo en cuestión. Yo soy de Romita, por secuelas en mi infancia ;), y porque me encanta su estilo, tan verité, tan capaz para plasmar un tortazo de El Lagarto como una revuelta universitaria. Pero me intriga el hecho de que sea Ditko, incluso Kane, quien suele preferirse en las "encuestas", el primero con su hieratismo llevado al paroxismo (de la página a la anatomía, la disposición dentro de la viñeta de los elementos de la escena...todo es envarado, y al tiempo su Spiderman tan flexible...). Y Kane con esos rostros únicos (que odiaba de chaval, ja, ja) y esas angulaciones maravillosas.


(Izquierda: página a lápiz de Gil Kane para AMAZING SPIDER-MAN #123, el funeral de Gwen Stacy; derecha: página ya entintada por John Romita, con algunos cambios que, al parecer, solicitó el editor)

¿Por qué se los prefiere (y creo que con razón)?
Pienso que representan una cierta esencia de lo imposible que hay en el género, y que se ha desechado en beneficio de la vía "verista" de Romita. Hoy los tebeos de supers, por ejemplo este mismo Capitán de Brubaker, pasan por lo verosímil (un imposible). Incluso un Michael Lark, dibujante estilizado como pocos, tiende a esa sensación. Es curioso que (meeeec, meeec, entramos en zona Miller) uno de los autores que renuncian hoy (y hace 20 años) a la vía Romita sea Freddy Mercury, ya desde su Daredevil. Siempre se cita la influencia de Eisner en él, pero cuánto hay de esa estética de lo inverosímil en su Dan Defensor, por no hablar de su Dark Knight (el mejor tebeo de supes sin discusión, y para mí uno de los mejores de la historia).

(izquierda: página de Steve Ditko para AMAZING SPIDER-MAN #27)





(viñeta de John Romita)


(viñetas de Gil Kane, entintadas por John Romita)


(la Mary Jane original, por John Romita)

Bueno, la paja mental me lleva a Miller, pero el tema era más genérico. ¿Es la vía dominante ahora, la "realista", la más adecuada para el género? ¿Qué funciona mejor en superhéroes, un Bryan Hitch, o un Mike Allred, aún siendo ambos buenos en lo suyo?
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No empecéis a cachondearos por lo de Miller, que esto no lo he escrito yo. Es un mail que me ha enviado Señor Punch. Su turno. En el cuadradito de comentarios.

(últimas cuatro ilustraciones: página de Bryan Hitch para THE ULTIMATES, página de Frank Miller para DK2; Mary Jane por Adam Hughes, Spiderman por Mike Allred)




domingo, octubre 29, 2006

AMAZING

101,700 $ se han pagado hace unos días por esa portada que John Romita dibujó para AMAZING SPIDER-MAN #43, diciembre de 1966. Fiuu, esto cada vez se parece más al mercado del arte 'oficial', todo lo malo se pega ;-)

(visto en journalista!)

lunes, octubre 09, 2006

IRA

He aquí una biografía de Ira Schnapp, el rotulista y diseñador gráfico de la Edad Dorada y la Edad de Plata de DC comics, más de tres décadas creando su imagen clásica, incluyendo el famoso logo de Superman. Una biografía, eso sí, contada al estilo único y descacharrante de Dial b for blog. ¡Porque la historia de Ira es la historia misma de América, y sólo pudo suceder en América!

(<--portada dibujada por John Romita)