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jueves, enero 22, 2009

CARLOS GIMÉNEZ, NUEVO PRESIDENTE DE LA AACE

DESPEDIDA DE LA JUNTA SALIENTE AACE (Asociación de Autores de Cómic de España)

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Tras elecciones oficiales y desde el 1 de enero de 2009, la junta de la AACE que formábamos Ester G. Punzano, David Carbajal, Pedro L. López, Jaime Calderón, Óscar Camarero, Bruno Redondo, Juan Espadas y Sergio Ariño, hemos pasado el testigo a nuevos y capaces miembros de la asociación.

Queremos agradecer a todas las personas y entidades que habéis colaborado con AACE en los últimos años el apoyo y la confianza que habéis volcado en nuestra asociación.

Esperamos que sigáis todos ahí, como hasta ahora, respaldando las  iniciativas que tome la AACE a través de nuestra nueva junta, a quienes queremos desearles lo mejor en su andadura.

*Ester G. Punzano, David Carbajal, Pedro L. López, Jaime Calderón, Óscar Camarero, Bruno Redondo, Juan Espadas y Sergio Ariño.*

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CARLOS GIMÉNEZ, NUEVO PRESIDENTE DE LA AACE

Carlos Giménez (Madrid, 1941) ha tomado posesión del cargo de Presidente de la Asociación de Autores de Cómic de España. El célebre creador de obras como Paracuellos, Barrio, Los profesionales, o la más reciente 36-39: Malos tiempos encabeza la nueva Junta, elegida el pasado mes de octubre y formada además por Julio Martínez "Mart" (Vicepresidente), Álvaro Muñoz (Secretario), Manuel Berrocal (Tesorero) y Anna Morgana Alabau, Luis Fonseca, José María Varona "Ché", Iván Fernández Silva y Guillermo Velasco como Vocales.

La nueva Junta continuará la labor emprendida por la AACE en 2002, basada en la promoción cultural del cómic y en la defensa de los derechos de todas aquellas personas que forman parte del proceso creativo de una historieta (dibujantes, guionistas, entintadores, coloristas, rotulistas...), cuya actividad en muchas ocasiones no es dignamente reconocida ni remunerada en el panorama editorial español.

Para ello, la AACE seguirá trabajando para progresar y renovar esfuerzos con las siguientes acciones:

 - Continuar informando y apoyando la difusión del cómic en los diversos Salones, Jornadas y eventos relacionados con el medio que se celebran en nuestra geografía nacional.
- Organizar talleres formativos para todas aquellas personas que quieren acercarse o iniciarse en este medio de expresión.
- Establecer puentes de diálogo con las distintas Administraciones y con aquellos agentes implicados en la industria del cómic (editoriales, distribuidoras, librerías, otras asociaciones de autores, etc.) para fomentar el interés por el mundo de la historieta y mejorar las condiciones
de los artistas.
- Asesorar, apoyar y promover la creación de acciones oficiales en pro de la historieta como el Premio Nacional del Cómic.
- Continuar con la publicación del Anuario de la Historieta como obra de referencia que tome el pulso al estado de la industria del cómic en nuestro país.
- Promocionar la labor artística de todos sus socios y del ámbito general del cómic nacional.
- Proporcionar instrumentos útiles de consulta y asesoramiento profesional, tanto para los autores que se están iniciando como para aquellos que ya se han asentado en el medio profesional.

sábado, enero 17, 2009

PRÍNCIPE DE ASTURIAS

"Si existiese un premio Nobel de historietas, él lo tendría desde hace tiempo. Si algún día los responsables del Príncipe de Asturias quieren darle prestigio a su premio, se lo entregarían a Carlos Giménez"

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Carlos Pacheco, el pasado jueves, durante la charla de Carlos Giménez en la Universidad de Cádiz.

domingo, enero 11, 2009

CARLOS GIMÉNEZ EN CÁDIZ

El próximo jueves 15 de enero, en la Universidad de Cádiz, dentro del ciclo de conferencias PRESENCIAS LITERARIAS EN LA UNIVERSIDAD, charlará: CARLOS GIMÉNEZ. Presentado y entrevistado por CARLOS PACHECO.

19:00 horas. Aulario La Bomba (Cádiz).
Entrada libre hasta completar aforo.


miércoles, mayo 28, 2008

LOS PROFESIONALES

En uno de los episodios de “Los Profesionales” Carlos Giménez narra tu llegada a la agencia Selecciones Ilustradas (S.I.). Eras un crío.

Yo quería dibujar tebeos, pero era complicado saber a dónde acudir. Le comenté a mi padre que un tal Toutain era director de una agencia de dibujantes. (...)

¿Cuántos años tenías?

Catorce.

(...) ¿Cómo era la agencia de Josep Toutain?

Toutain no era un mal dibujante, pero descubrió que podía ganar más dinero como agente que dibujando. Por el origen francés de su padre conocía el idioma, así que cogió dibujos de amigos suyos (López Espí, Jose María Miralles) y se fue a Paris. Regresó con contratos y, sobre todo, guiones. Como España estaba en la miseria, nuestros precios eran una ganga en comparación con los de los dibujantes franceses. Y así nació Selecciones Ilustradas. Toutain tenía tanta oferta de trabajo de editoriales cutres europeas que necesitaba dibujantes a punta pala y así la agencia se convirtió en Alaska, la Tierra del Oro, a donde llegaban chavales de toda España absolutamente demenciados por el cómic. Se presentaban en la puerta con una carpeta y cuatro dibujitos y, si tenían un poco de mano, Toutain les decía lo que tenían que dibujar y en quince días estaban ganando una buena cantidad de dinero.

(...) Leí que el uso de centraminas fue algo habitual en Selecciones Ilustradas.

En la primera etapa, durante la década de los 50. Imagina qué disloque. Yo tenía 17 años, acababa de terminar el bachillerato en los Maristas, estudiaba Artes y Oficios y por la tarde acudía a la agencia a aprender. Al lado había una farmacia para la que fuimos una mina porque regularmente le encargábamos una larga lista de fármacos. En la sección de administración había un cartel público en el que cada uno anotaba los medicamentos que necesitaba.

Vaya, una cosa muy formalizada.

Sí, era por el descuento que nos hacían dada la cantidad. Piensa que se aprovechaba también para los encargos familiares de cualquier medicamento. Por lo que ha estimulantes respecta se pedía centramina, dexidrina y simpatina. Entonces no había noción de lo que era, se consideraban como vitaminas y todos teníamos encima de la mesa. Cuando llegaba una sobrecarga de trabajo tomábamos una pastilla y ¡bum! a plena marcha de puta madre. Estuvimos así dos años hasta que comenzó el rumor de que era peligroso. En una ocasión, fruto de una crisis anfetamínica, repetí una página de dos viñetas sin darme cuenta. Pero no era cosa de nosotros, era media España la que tomaba.

El icono de la ama de casa de los 60 puesta de anfetamina es clásico.

Se recomendaba para adelgazar, como estimulante, como revitalizante relacionado con la anemia. Cuando salíamos de S.I. cogíamos el tranvía y nos venía el bajón. Acabábamos dormidos dentro del vagón y despertábamos en las cocheras, al final del trayecto. Éramos los fantasmas del tranvía. Pero era una cosa muy inocente que incluso explicábamos en casa.
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El ilustrador, historietista y escritor Josep Maria Beà, entrevistado por el Señor Ausente en una entrevista que publica el número 39 de Mondo Brutto, ya a la venta. La extensa entrevista ha sido fruto de varias sesiones de charla, diez horas de grabación. Otro extracto:

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Uno de tus primeros trabajos como profesional fueron tebeos románticos y pre-yeyés para niñas inglesas.

Francia se le quedó pequeña a Toutain y viajó a Gran Bretaña con la misma táctica: «tengo un ejército de dibujantes por cuatro pesetas». Los ingleses tenían como quince revistas para niñas. Empezamos a recibir guiones de la IPC-Fleetway para personajes como “Jackie” o “Valentine”. Eran historias románticas relacionadas con la música, una música pre-Beatles, crooners jovencitos como Tommy Steele, Johnnie Ray. Era todo muy light, muy finito; aunque se acercaba el gran desmadre, se intuía que el rock and roll estaba a punto de estallar definitivamente.


Un Beà de 1970 para la londinense IPC

Pero eso, para un españolito de 18 años, debía ser complejo.

Nadie tenía ni puta idea de lo que era Londres. La noción que teníamos de la capital inglesa era la de las películas de Jack el Destripador, con el Támesis envuelto en niebla, así que dibujábamos barbaridades. Si un guión decía que la pareja Tommy y Sally viajaba en el segundo piso de un autobús londinense, nosotros dibujábamos en las ventanas los techos de las casas, las antenas, que es lo que se vería si un autobús de ese tipo circulase por la España de esos años. Nos preguntábamos qué coño era una boca de riego. Cuando el guión indicaba que en una plaza había dos ancianos dando de comer a las palomas, nosotros les dibujábamos boinas en la cabeza, porque ese era nuestro código para ilustrar la vejez, y entonces recibíamos un telegrama de Fleetway preguntado por qué coño poníamos trapos negros en la cabeza de los viejos. Nos devolvían las páginas y teníamos que borrar con gouache todas las boinas. Era espantoso. Nos inventamos un Londres que luego leían cientos de niñas inglesas.

En realidad es bastante surrealista.

Sí. Yo en las habitaciones dibujaba los interruptores habituales de la España de posguerra, que tenían forma de pera. Extrapolábamos lo que veíamos aquí, y aquellas niñas debían pensar «¿de dónde salen estas cosas tan raras?». Yo había llegado a poner niebla dentro de las casas. Seamos rigurosos: si en Londres había niebla… cuando abrían las ventanas entraba dentro de las casas. Y otra vez, telegrama de Fleetway: «por favor, que me quite ese tío la niebla de dentro de las habitaciones». Llegué a dibujar una familia inglesa cenando en la sala de su casa envueltos en niebla.

jueves, abril 03, 2008

LA ESTRELLA DE GOTLIB


Estoy viendo unos youtubes donde Gotlib cuenta su vida... por lo visto también fue un afectado por la Segunda Guerra mundial: llevó, con pocos años, la Estrella de David. Es curioso porque es una cosa que raramente aparece en su obra (sólo recuerdo dos páginas de la Rubrique-à-brac a las que se hace referencia en el propio documental, en las que sacaba a pasear una cabra durante una tormenta). Su padre desapareció durante la guerra. Es curioso porque visita la casa donde vivó en su niñez, una especie de patio de vecinos, y en un momento dado cuenta "Aquí vivía el portero que, cuando vino la policía a buscar a mi padre, en lugar de decirles 'sí, vive ahí, al fondo del patio', les dijo 'el señor a quien buscan acaba de salir, si se dan prisa aún lo atraparán'". Luego escondieron a los hermanos Gotlib en una casa en el campo durante el invierno del 43-44 (escenario de la historieta de la cabra en sí), porque a su madre le había llegado el rumor de que la SS se estaba llevando a los niños. Su madre les mandaba paquetes con chocolate, chucherías y, dice, siempre, un cuaderno y unos lápices de colores. Después de pasar el paquete por correos, sólo les llegaba el cuaderno con los lápices. Así se crean las aficiones.

Me llama la atención la historia por ver cómo alguien que se comió semejante marrón en la infancia hizo luego una obra totalmente alejada de ello. De todos modos, fue Fluide Glacial la revista que acogió Paracuellos en Francia, siendo una serie, además, alejadísima del libro de estilo de la revista. De hecho, por el minuto cuatro de esta primera parte del documental, aparece Gotlib con un álbum de la edición francesa de Paracuellos donde ha cambiado el nombre de Giménez por el suyo. Esa sintonía en lo personal y esa obra de registro prácticamente opuesto es lo que me parece sorprendente.

El resto de partes del documental, por lo menos las que he visto, es muy bueno también. Sus inicios como rotulista, comprensibles viendo lo primoroso de su tipografía manual. La parte de Pilote, su colaboración con Goscinny, la creación de la Rubrique-à-brac, son historia del cómic en Francia.

(Manel F., vía mail)

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GOTLIB, 1 de 6:



(Las otras cinco partes, rebuscando por aquí)

viernes, enero 04, 2008

EL AÑO EN 20 MINUTOS


Hoy en 20 Minutos

viernes, diciembre 21, 2007

MALOS TIEMPOS



Dos páginas de lo nuevo de Carlos Giménez, 36-39. MALOS TIEMPOS

sábado, diciembre 08, 2007

NOVELA GRÁFICA PARA ADULTOS


GRINGO fue realizado para el extranjero a través de la agencia Selecciones Ilustradas a partir de 1963, con guiones de Manuel Medina (y otros) y dibujos de Carlos Giménez, y publicado en España por Ibero Mundial de Ediciones a partir de 1970. Más portadas en Viñetas.

lunes, noviembre 26, 2007

EL HORROR DE LA GUERRA CIVIL, A GOLPE DE VIÑETA

"Yo no soy historiador. Ni tengo los datos ni me interesan las fechas o las batallas. Sólo he querido contar lo que es la puta guerra. El hambre, el miedo, las bombas, todo lo que traen las guerras. Lo cuento desde la perspectiva del que la sufre, del que tiene hijos y no sabe si les va a poder dar de comer, o incluso si mañana estarán vivos. Por eso voy adelante y atrás en el tiempo, para que los datos dejen de tener importancia y sólo lo tengan las personas".

"No me interesa mostrar cómo destripan a alguien o cómo le vuelan la cabeza. He evitado las imágenes de género de terror, no por herir la sensibilidad del espectador, sino porque voy por otro lado. Yo intento contar el hecho, no el morbo del hecho. En esta historia de muertes y desolación, intento evitar que se vean las muertes y la desolación. Trato de evidenciar lo tremendo de la guerra, lo injusto de las bombas, de los tiros en la nuca, de los paseos, esa veda que se abre para matar al ciudadano por parte de los dos bandos. Que cuando sitúas a la gente en un caldo de cultivo para el odio, lo único que produce es odio".

"No hay guerras buenas, nadie tiene la razón ni los motivos para empezarlas. Si pensamos en todas las guerras, las anteriores y las de ahora, nadie tiene derecho a comenzarlas. Una guerra sólo tiene sentido para el que la piensa, no es buena para nadie. El único beneficiario de una guerra es el hijo de la grandísima puta que la empezó".

"La guerra es el absurdo, un montón de mierda. Incluso cuando se mata, se mata mal y a destiempo. Este tipo, que tenía razones para hacerlo, no lo hace cuando se encuentra al asesino de su padre, sino más tarde, por una tontería, porque estaba inmerso en una cadena de matar y de mierda, en la que al final, no se sabe por qué, se mata"

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Carlos Giménez, entrevistado en un reportaje de Álvaro Pons publicado ayer domingo en El País. Sigue leyendo .



Más aquí y en este artículo de Borja Hermoso

lunes, septiembre 03, 2007

CONCIENCIA Y MEMORIA


De chico de los recados en un taller de decoración a dibujante de historietas. No ha tenido más oficios. Quiso ser historietista desde niño, mientras se criaba en los Hogares del Auxilio Social franquista que más tarde retrataría de forma crítica en la serie “Paracuellos” (1976-2003; Glénat). Allí, a base de hostias, de hambre y de frío, Carlos Giménez (Madrid, 1941) forjó su carácter rebelde y obstinado. Deambuló por diversos Hogares entre los cinco y los trece años porque su padre había muerto de una trepanación de oído y su madre, tras enfermar de tuberculosis, no pudo hacerse cargo de la familia. Carlos, el menor de tres hermanos, salió con catorce años del Auxilio Social para reencontrarse con su madre y con la vida en Lavapiés que más tarde evocaría en la serie “Barrio” (desde 1977; Glénat).
(...)
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Así comienza el artículo sobre Carlos Giménez que publica este mes la revista Rockdelux. Junto a dicho perfil, reseñas de tebeos: MAUS de Art Spiegelman, LUCILLE de Ludovic Debeurme, ASA EL EJECUTOR de Kazuo Koike y Goseki Kojima, y JULITO EL CANTANTE COJITO, de Hernán Migoya y Juaco. La foto de Carlos Giménez de allí arriba es de Manuel Bartual.

jueves, junio 21, 2007

PARACUELLOS DEL JARAMA

1950
NOCHE DE REYES


1951
SED


1950
LA SIESTA


Es el comienzo de tres historietas (de dos páginas cada una) que he escaneado de la edición de Glénat del primer álbum de PARACUELLOS, de Carlos Giménez, publicado originalmente en 1977 por Ediciones Amaika. La primera historieta, NOCHE DE REYES, fue la primera que leí de esta serie, juraría que en una revista de Toutain, con doce o trece años. No la he olvidado desde entonces.

Más:
* Web oficial de Carlos Giménez

* Entrevista a Giménez de David Muñoz y Antonio Trashorras para la revista U (1998)

* Ficha sobre la obra en guía del comic.com

* Giménez en Zona Negativa

* Entrevista a Giménez de Álvaro Pons

"Las primeras páginas de Paracuellos se publicaron en la revista Muchas Gracias. Me habían encargado otra cosa pero no se me ocurría nada, me tome una centramina, me quedé toda la noche trabajando y llevé página y media, que era el espacio que me habían dado. Era la primera historia de Paracuellos, la que suele publicarse en el álbum antes de los títulos. Y entonces la llevé en el momento en que la revista entraba ya en máquinas. La llevé, la leyeron y no entendieron nada, pero no podían hacer nada ya y la metieron. La semana siguiente hice lo mismo, y me parece que la segunda historia también la publicaron. La tercera ya no, "Es que esto es una cosa muy deprimente", curiosamente los mejores trabajos que he hecho o que más éxito han tenido a larga, han sido los que el editor de turno no los ha querido ni ver, no los ha entendido."

(Carlos Giménez, 1998, entrevistado por David Muñoz y Antonio Trashorras)

Y yo también estuve allí, pero me gustaría contactar con algún superviviente, deben quedar menos que del holocausto judío, no he conseguido hablar con nadie que estuviese en aquellas "colonias".
Por cierto el lugar de los horrores sigue en pie, aunque de milagro y en riesgo cierto de ruina y desplome.
Si alguien quiere contactarme sobre este tema- me daría un alegrón- dejo un par de correos.


Scila, en comentarios de este blog. Dejó su contacto aquí.

martes, junio 19, 2007

¿CÓMO SERÍA MAUS...

...si lo hubiese dibujado Carlos Giménez?

OBRAS MAESTRAS

Hay quien dice que la historieta es un arte demasiado joven como para tener obras maestras. Una afirmación arriesgada, contra la que algunos argumentarían intentando remontar los orígenes de las historietas a las tumbas egipcias o al tapiz de Bayeux. Loable intento, sin duda, pero que posiblemente abriría un segundo debate más complejo todavía, el de la definición de historieta. Optemos pues por el pragmático empirismo, dando ejemplos de obras que se merecen sobradamente el adjetivo de magistrales. Y que se acaban de publicar en nuevas ediciones.

Niños. En los primeros meses de la transición, la revista Muchas Gracias acogió el punto de partida de una de las experiencias más demoledoras de memoria histórica que se han hecho en nuestro país: la primera de las historias de Paracuellos. Narrando la vida de los niños en los hogares de acogida del Auxilio Social, Carlos Giménez conseguía una impresionante crónica de la posguerra. Pequeñas anécdotas de la vida diaria de niños de grandes ojos y zapatillas raídas que se construyen a golpe de recuerdo, humanidad y ternura, para alzarse como un grito rabioso contra los horrores de una época que forma parte de nuestra historia. Las viñetas de Paracuellos son esencia destilada de sentimientos y pasiones, de los dolores y alegrías de unos niños que se contagian necesariamente al lector, logrando que la lectura de este tebeo sea una de las experiencias más emotivas e intensas que se puedan recordar. Con el título Todo Paracuellos, la editorial Random House Mondadori acaba de publicar una edición en un único volumen que recopila los seis álbumes de esta obra magistral. Una ocasión perfecta para entrar en nuestra historia, que puede ser complementada con la lectura de Barrio, continuación natural de la anterior y de la que acaba de aparecer la cuarta entrega, publicada primorosamente por Ediciones Glénat.

Ratones. Dicen algunos que Maus ganó el Pulitzer porque es un tebeo sobre el Holocausto. Para otros, es un tebeo que representa a los judíos como ratones y a los nazis como gatos. Sin embargo, me temo, en ambos casos los que opinan sólo se han quedado con la superficie de una de las obras más importantes que ha dado el noveno arte, porque Maus es bastante más: es la historia de la relación entre un hijo y su padre. Es una larga conversación entre Art Spiegelman y su padre, Vladek Spiegelman, prácticamente dos desconocidos; uno, artista buscando inspiración para hablar del genocidio nazi; otro, superviviente de un campo de Auschwitz que tiene que vivir condenado al recuerdo de lo que ocurrió. El testimonio vital de las atrocidades del campo de concentración va dejando lugar a un repaso sobre aquellas pequeñas cosas que dan sentido a la vida y que, quizás, se aprecian sólo cuando has visto el horror de cerca. Vladek y Art hablan de la vida, del amor y de la muerte, de las alegrías y de las penas, convirtiéndose así en un conmovedor relato sobre la fuerza de la vida y su rabiosa querencia a triunfar frente a la desgracia. Una obra fundamental, presentada ahora en un cuidado volumen que edita, también, Random House Mondadori.
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Álvaro Pons, hoy en Revista de tebeos de El País.

sábado, junio 16, 2007

CUALQUIER TIEMPO PASADO...

¿Ha descubierto en los últimos años algún autor que le interese especialmente?

Pues no sé qué decir... Y sabe lo que pasa, es que en los últimos años lo que abunda mucho son historietas muy mal dibujadas... Por ejemplo, tiene mucha fama la historieta de Art Spiegelman Maus. A mí no me parece una gran historieta. Es un guión muy interesante y en el que se habla de cosas muy importantes. Pero está muy mal dibujada. Para que un producto sea completo, tiene que estar bien escrito, bien dibujado, bien editado... Lo que ocurre con las historietas actuales es que -entre que están muy mal pagadas y que los autores que empiezan no pueden hacer dibujos muy elaborados porque no les sería rentable- la mayoría de las veces son muy poco interesantes... Hay dos tipos de temas que destacan sobre los demás, que son: historietas muy banales, dos palabrotas y poco más; o esas historias de chavales de 18 años que tratan de contar sus propias experiencias, cuando todavía no han tenido ninguna. Naturalmente, hay de todo, pero debo confesar que me interesa mucho menos la historieta actual que lo que me interesó hace tiempo la historieta más clásica. Volviendo a lo de Maus, le quitas los dibujos y lo lees, y te interesa igual. El dibujo no le aporta nada; entonces para qué molestarse en hacerlo, escríbalo usted."

(...)
¿Cómo ve la situación de los tebeos hoy día, con tantos salones y exposiciones?

Los salones no aportan absolutamente nada al mundo de los tebeos. Incluso le diría que desde que hay salones no sólo no hay muchas más publicaciones, sino que hay muchas menos. Naturalmente, la culpa de que haya menos publicaciones no la tienen los salones, pero quiero decirle que no sirven para nada. Son un puro mercadillo, un espectáculo de fuegos artificiales, una cosa muy falsa, de un tipo de tebeos que suelen ser los más comerciales. Entonces los tebeos que tienen una cierta dignidad, en los que los autores intentan hacer unas obras de más envergadura.... en los salones pasan desapercibidos, no tienen cabida. Cada vez hay más salones y menos tebeos. Lo que demuestra lo poco importante que es el salón de cara al mundo de la historieta.
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Carlos Giménez, entrevistado hoy por Gabriela Pedranti en la sección de Cómic del suplemento cultural ABCD. En contra de lo que suelo hacer últimamente, esta vez voy a opinar directamente. Primero, puedo entender que a uno no le guste el dibujo de MAUS, sobre todo si usamos un criterio estético basado en el canon de Milton Caniff o de Frank Robbins, circa 1950 o así. Pero lo que no me cabe en la cabeza es afimar que MAUS está mal dibujado. Es más, sin ese dibujo absolutamente deliberado y pensado, capaz de aunar lo conceptual con lo emocional (y el dibujo de Giménez, mucho más acabado, limpio y literal, es ciertamente expresivo pero escasamente conceptual), MAUS no sería de ninguna forma lo que es, o sea, una obra que marca un antes y un después en el cómic americano. Del mismo modo que PARACUELLOS, de otra manera y con otro estilo gráfico y narrativo, hizo lo propio en el cómic español. Por otra parte, Spiegelman había dibujado antes de MAUS con estilos bastante más acabados; de todos modos, creo que Giménez identifica exclusivamente dibujo elaborado con un acabado final elaborado, cuando eso de ningún modo es así en todos los casos. Un dibujo puede estar muy pensado, elaborado e incluso redibujado como el que más, pero adoptar un acabado sucio y "pobre" intencionadamente. Y me parece claro que ése es el caso, entre otros muchos ejemplos y autores, de MAUS.

Segundo, ¿a qué salones nos referimos? ¿todos los salones son mercadillos? ¿no existen tebeos comerciales muy dignos? ¿acaso no hay espacio para los tebeos más, digamos, "alternativos" en esos salones? Por otra parte, ¿menos publicaciones de cómic ahora? ¿en comparación con qué? Si comparamos con lo que se publicaba en los años ochenta en España, es fácilmente demostrable que el número y variedad de títulos supera AMPLIAMENTE lo que entonces se editaba. Y ya no digamos si comparamos con hace sólo diez años.


domingo, abril 29, 2007

SER CAPAZ DE COMPRENDER LO NUEVO

–Falta de referencias para comprender la creación más joven. Es éste un reproche grave, respecto al que todo crítico deberá mantenerse alerta, y que plantea la conveniencia de buscar mecanismos de regeneración por parte de quienes regentan los espacios en que la crítica opera. La mayor virtud que puede adornar a un crítico es el olfato para lo nuevo, y no sólo para “lo bueno”; su mayor hazaña será la construcción de un lenguaje de acogida para la recepción de aquello que, por dilatar el campo de la sensibilidad establecida, carece todavía de un registro público. Con todo –y como no he dejado de decir en más de una ocasión–, una de las funciones menores de la crítica, puestos en lo peor, sería la de actuar como obstáculo, como frontón mediante el cual la sociedad y la época se defienden de las transgresoras innovaciones del joven artista. Éste se forjará, para bien y para mal, en la perseverancia y en la entereza que emplee ya en imponerse, ya en adaptarse a las convenciones con que la crítica de su tiempo lo juzga.

(Ignacio Echevarría, crítico literario)

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ACTUALIZACIÓN

Como me interesa debatir este tema, lo comento echando un poco de carnaza. Es éste un problema muy antiguo: cuando un creador es realmente innovador, en muchas ocasiones -no en todas, no hay que generalizar- no es comprendido en su momento sino sólo con posterioridad, precisamente porque no puede ser juzgado con arreglo a los parámetros de su época -las convenciones ya asumidas-, al haber sido capaz de trascenderla y adelantar logros artísticos hacia un nuevo paradigma que sólo al cabo de los años serán plenamente entendido y asimilado por la mayoría de la "comunidad artística" (autores-espectadores-críticos). Y no siempre el crítico tiene la capacidad de comprender esas propuestas nuevas, limitados en tantas ocasiones a aplicar una y otra vez los mismos paradigmas ya consensuados, incluso a obras que por su trasgresión y carácter innovador no se ajustan a ellos porque han creado el suyo propio.

¿Ejemplos concretos? Hay muchos. Está el caso tópico pero significativo, tantas veces se ha repetido aquí en los debates, de Hitchcock. Ninguneado en su momento por buena parte de la crítica, que no sólo era incapaz de entender sus logros artísticos sino que además los despachaba como el producto de un artesano de lo comercial, su consideración artística sólo empezó a cambiar desde que voces francesas como François Truffaut (luego también director de cine), entre otros, reinvindicaron a quien hoy es considerado uno de los mejores autores de toda la historia del cine.

¿Ejemplos en el cómic? Propongo algunos:

Uno.

Las primeras páginas se publicaron en la revista Muchas Gracias. Me habían encargado otra cosa pero no se me ocurría nada, me tomé una centramina, me quedé toda la noche trabajando y llevé página y media, que era el espacio que me habían dado. Era la primera historia, la que suele publicarse antes de los títulos. Y entonces la llevé en el momento en que la revista entraba ya en máquinas. La llevé, la leyeron y no entendieron nada, pero no podían hacer nada ya y la metieron. La semana siguiente hice lo mismo, y me parece que la segunda historia también la publicaron. La tercera ya no, "Es que esto es una cosa muy deprimente". Curiosamente los mejores trabajos que he hecho o que más éxito han tenido a la larga, han sido los que el editor de turno no los ha querido ni ver, no los ha entendido.

--Carlos Giménez, sobre las primeras páginas de esta obra publicadas en 1977, entrevistado por David Muñoz y Antonio Trashorras en la revista U (número 9, 1998)--

Dos.

Sólo un puñado de bienaventurados que reconocen y disfrutan de la obra de los genios allí donde la encuentran (...) van a romper la hucha con alegría para comprar la más reciente colección de las crónicas de Coconino, sabedores de que el tomo recopilatorio es lo mejor que van a poder hallar este año en las librerías.

(...) Pero, si es un cómic tan manifiestamente delicioso, por lo menos para un grupo de lectores -y escribo manifiestamente, ya que la mayoría de ustedes han disfrutado ya de las páginas de Herriman mucho antes de ojear esta introducción-, tan irónico, áspero y poético, ¿por qué no despertó el interés de tantísimo lector inveterado de tiras de prensa que se deleitaba con las logradas, brillantes e imaginativas páginas de Gasoline Alley, Bringing Up Father y Popeye, de E.C. Segar? La respuesta casi universal es que esos lectores no entienden el cómic ni a los personajes. Afirmaban (y afirman) que el tema de Ignatz pegando ladrillazos a Krazy resultaba reiterativo y que no eran capaces de entender la mayoría de los chistes. Lo peor de todo era que no encontraban nada atrayente (es decir, chulo) en los personajes, como era de esperar en una tira de animales graciosos. Esos lectores se hallaban muy lejos del espíritu de este cómic. Por eso, se enojaban y escribían virulentas cartas a los redactores de las secciones de entretenimiento de los rotativos involucrados. La mayoría de estos diarios -en apariencia valientes al publicar una tira de esas características- pertenecían a la cadena de periódicos de William Randolph Hearst, el joven y temible magnate de la prensa, que admiraba con fervor a Krazy Kat y que debía enfrentarse continuamente a sus editores. Estos le imploraban que les permitiera eliminar la irritante tira por culpa de la cual recibían un sinnúmero de cartas de protesta contra aquel desconcertante cómic, cartas difíciles de responder, ya que ellos mismos lo encontraban desconcertante. Las cartas quedaban sin contestar y el edicto de Hearst prevalecía: el cómic de Kat permaneció en sus periódicos durante décadas. Por supuesto, también hubo muchos lectores que compartían la opinión de Hearst; algunos vivían en el extranjero y procuraban encontrar a quien les recortara y enviara "los kats". Eran lectores de la talla de Gertrude Stein, Ernest Hemingway, Cummings, T. S. Eliot, y otros personajes conspicuos que apreciaron de inmediato el talento de Herriman. Compraron, valoraron, escribieron y hablaron de los libros -pocos y difíciles de conseguir- en que se recogían las tiras, y seguían sus apariciones en los periódicos cuando les resultaba posible.


--Bill Blackbeard, en la introducción al primer volumen de la nueva edición de Fantagraphics/Planeta DeAgostini de KRAZY KAT--

Tres.

Este tebeo reciente, mayoritariamente incomprendido, ignorado por buena parte de la crítica, un "auténtico truño" para muchos aficionados. Que bien podría ser uno de los máximos logros artísticos de sus creadores y una obra adelantada al menos diez años a su tiempo por muchas y diversas razones.

lunes, abril 16, 2007

BARRIO


A la venta el 19 de abril.

PREMIOS AACE

La AACE, tras crear el Premio a toda una carrera en el mundo del Cómic en su vertiente Nacional e Internacional, este año se le otorgará en su primera edición a Paul Gulacy, como artista Internacional y a Carlos Giménez en su apartado Nacional. El galardón consiste en una placa conmemorativa y un carnet de la AACE que nombra al dibujante socio honorífico.

Aprovechando la presencia de Carlos Giménez en la 25 Edición del Salón del Cómic de Barcelona se le otorgará el premio durante dicho evento siéndole entregado por uno de los miembros de la Junta. La entrega se realizará el dia 19 de Abril a las 13.30 en el Salón de Actos.

martes, abril 03, 2007

RANDOM HOUSE MONDADORI TIENE UN PLAN


Su plan editorial de cómics para este año, que comienza ahora con la edición de TODO PARACUELLOS de Carlos Giménez en el sello DeBolsillo (el asunto del precio original fue sencillamente un error que han tenido que subsanar ahora, me lo acaban de decir en la editorial), y sigue con BIENVENIDO AL MUNDO. ENCICLOPEDIA UNIVERSAL CLISMÓN de Miguel Brieva, que acaba de publicarse.


Para junio sacarán nueva edición de MAUS de Art Spiegelman, y ya para el año que viene FUN HOME, de Alison Bechdel.

martes, enero 30, 2007

PARACUELLOS Y EL ESPINAZO DEL DIABLO

DM: Un tema que también ha dado lugar a malentendidos fue el homenaje que incluimos al cómic de Carlos Giménez Paracuellos. Porque era sólo eso, un homenaje a un autor al que siempre hemos admirado muchísimo. Él fue la razón por la que el protagonista se llamaba Carlos. Pero nunca quisimos hacer una versión de Paracuellos. Y me parece absurdo que alguien pueda creer que esa fuera alguna vez nuestra intención. Para empezar Paracuellos es un drama dolorosamente realista que transcurre en la posguerra, y nuestra historia era una película gótica de fantasmas que, en principio, como tú has explicado, ni siquiera sucedía en la Guerra Civil española. Pero lo que queríamos que fuera sólo un guiño para iniciados adquirió una importancia desproporcionada para algunos, especialmente en el mundillo del cómic. Sobre todo porque lo primero que hizo Guillermo al llegar a Madrid fue contratar a Giménez, del que también es gran fan, para dibujar el story de la película y realizar algunos diseños. Incluso le llegó a pedir que le diera un repaso a algunos diálogos para que sonaran a la época. O sea que, si hay algunas frases que parecen tan suyas es porque, efectivamente, lo son. No porque nosotros fusiláramos Paracuellos.

AT: Algún periodista indocumentado escribió en su día que la película era una adaptación de Paracuellos que había escrito Carlos Giménez junto a nosotros. Aquello lo escribió seguramente alguien que ni siquiera había leído los tebeos de Giménez.

DM: Paracuellos podría ser una gran película si cae en manos de un director que no pretenda convertirla en algo que no debe de ser.

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David Muñoz y Antonio Trashorras, sobre el guión que escribieron para la película de Guillermo del Toro EL ESPINAZO DEL DIABLO.

lunes, enero 08, 2007

A VUELTAS CON LA CRÍTICA

Soy de los que opinan que la crítica es, no solamente saludable, sino necesaria. Estoy completamente a favor de que existan los críticos de tebeos, de que se hagan y publiquen críticas sobre todas las publicaciones de historieta que salgan al mercado. Estoy a favor de una crítica seria, analítica, hecha en profundidad, con conocimientos, culta, bien escrita. Una crítica adulta.

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Lo escribía Carlos Giménez hace ya más de veinte años, y la foto donde puedes seguir leyendo el texto me la ha enviado Señor Punch (gracias). Está sacada de un AVENTURAS BIZARRAS de 1984 (número 5), aunque el texto completo se publicó en el número 3 de la revista COMIX INTERNACIONAL.