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martes, diciembre 23, 2008

STEVE Y STAN

¿Cuánto tiempo estuviste en Daredevil?

Sólo 6 o 7 números. Me rompió el corazón, porque realmente me encantaba Daredevil. Me dio mucha pena dejarlo. Lo hice porque era un buen soldado. Stan necesitaba ayuda en Spiderman, y dije "OK, lo haré". Durante mucho tiempo pensé que Ditko volvería y yo podría volver a Daredevil.

¿Había alguna sensación en la oficina de que Steve Ditko lo iba a dejar antes de que lo hiciera? Por lo que he leído, tengo la sensación de que todo el mundo pensaba que Spiderman era un trabajo que potencialmente podía expandirse.

Había oído que estaban teniendo problemas. Lo que sucedió es que estaban discrepando violentamente sobre los argumentos. Stan le dijo "De acuerdo, podrás encargarte del argumento de las historias". Entonces hubo un problema porque Stan cambiaba la dirección de las historias, su sensibilidad le hacía cambiarlas. Ditko era un pensador muy conservador. Si tenía una historia sobre una protesta estudiantil, sacaba a estudiantes horribles protestando. Infringían la ley y tenían que afrontar las consecuencias. Stan les daba motivaciones, y en lugar del blanco y negro te ofrecía las dos caras de la historia. Ditko podía hacer una historia completa de una revuelta en el campus, pero Stan podía cambiar la dirección de la historia, y eso collevaba cambios en las expresiones y en todo. Stan siempre lo hacía. Lo hizo con Jack, lo hizo conmigo. Muchas veces yo había puesto alguna idea mía en los dibujos, y él podía cambiarla hacia cualquier otra cosa. Y eso era la prueba del algodón del gran escritor y editor que era. Él podía estar impresionado con el dibujo, pero no dudaba en cambiarlo si pensaba que la historia podía ser mejor. Eso es un gran editor.

¿Conociste a Ditko personalmente?

Sólo me lo encontré unas pocas veces. Tengo unos diez grandes arrepentimientos, y uno de ellos era que no aprovechaba bien la ocasión. Cuando estás en una oficina durante años y años, siempre piensas 'la próxima vez podremos estar juntos'. Yo estaba ocupado la mayoría de las veces. Ditko podía venir andando solo, o alguien le hablaba, Marie Severin o alguien, y yo pensaba "voy a salir y charlar con él". Y nunca aproveché la ocasión. Me arrepiento terriblemente.

Tenía una sensibilidad artística única, especialmente teniendo en cuenta la época.

Le considero uno de los verdaderos creadores del negocio.

(...) Siempre he pensado que es muy significativo que Ditko fuera capaz de ser tan idiosincrático en el desarrollo del medio. Su estilo es realmente llamativo.

Esa es una de las razones por las cuales le califico como creador, porque es uno de los pocos creadores... hay una docena de tipos como él. Los George Tuskas, los Jack Kirbys, incluso Don Heck. Don Heck aportó un montón. Era como Colan, como Ditko, había unos pocos que hacían lo que lo que yo califico como un mundo entero sobre el papel. Si mirabas una sola viñeta de Jack Kirby, sabías dónde estabas. Estabas en Jack Kirbylandia. Y cuando estabas en Ditkolandia, sabías donde estabas. La razón por la que me califico a mí mismo genéricamente de ilustrador es porque yo podía hacerte creer que estabas en el mundo de cualquier otro [risas]. Podía hacer Ditko, podía hacer Jack Kirby, podía hacer Don Heck, podía hacer Caniff. Incluso Colan. Solía imitar a Colan. De modo que la cuestión es que esos tipos tenían una integridad, una plenitud; crearon un mundo completo. Mi mundo refleja el mundo real. Hago edificios reales; no los hago como Jack Kirby, los hago tal como los edificios me parece que son. Por eso me considero un ilustrador. Hago gente real. Intento hacerlos diferentes, y darles personalidad. Cuando empecé, hacía personas muy genéricas. Todos tenían la misma nariz, la misma sonrisa, el mismo hoyuelo en el mentón. Me di cuenta de que estaba haciendo esterotipos horribles. Empecé a usar actores de cine. Si tenía que hacer una historia de guerra, decía "de acuerdo, este sargento se va a parecer a Burt Lancaster. El soldado va a ser como Kirk Douglas".



Un joven John Romita, en 1953, dibujando al Capitán América con influencias de Milton Caniff y Jack Kirby. Pincha para ampliar la imagen

(...) Sacaba todos mis personajes de las estrellas del cine. Así es como añadí personalidad en mi trabajo. No podía crear un MundoRomita, aunque más tarde la gente me dijera que reconocían perfectamente mi trabajo. Oír eso fue un shock para mí.

(...) Es interesante, porque yo empecé la serie intentando parecer Ditko. No funcionó. Me di cuenta luego de que en realidad no lo hacía, pero entonces pensaba que estaba haciendo una imitación completa de Ditko, línea por línea.


Arriba, el primer número de Spiderman que dibujó John Romita sustituyendo a Steve Ditko, AMAZING SPIDER-MAN 39, fecha de portada agosto 1966. Abajo, un Romita de ese mismo año, en el Anual de SPIDERMAN de 1966



(...) Crecí en esa generación donde un dibujante estaba obligado a imitar el trabajo que había tomado del dibujante anterior. Lo intentaba como loco. Trabajaba con una pluma fina, incluso una historia con un Rapidograph. La historia de Rhino la hice con un Rapidograph sólo por hacerlo como Ditko, para obtener aquella lína fina y luego la línea gruesa de pincel. La única razón por la que no fui capaz de acercarme a Ditko fue porque era incapaz físicamente, igual que fallé en los cincuenta al hacer un remedo convincente de Kirby. (...) Siempre me sentí como un sustituto de última hora del bateador, un tipo del banquillo. Los otros, los Ditkos del mundo, eran los lanzadores que empezaban. Los tipos a emular. Ese era mi cometido.

--John Romita, entrevistado por Tom Spurgeon en 2002 (The Comics Journal #252, mayo 2003)

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De hecho, hizo uno de los grandes trabajos del cómic, aquella historia donde Spiderman quedaba atrapado debajo de algo, y el tempo de la historia es, para el cómic, magistral. Y cuando finalmente se quita de encima aquella cosa enorme, y Ditko le da una página entera, la sensación de alivio... ¡Es simplemente genial! Y por aquel entonces, según tengo entendido, Ditko estaba haciendo sus propias historias. No hablaba con Stan, llevaban 18 meses sin hablarse antes de que se marchara de la editorial. Estuvo trabajando hasta el número 36, pero llevaba sin hablarle desde el número 18 más o menos. Así que él bosquejaba el trabajo, lo dibujaba y se lo enviaba. Y Stan podía dialogarlo sin haber cruzado una palabra con Ditko.


Ditko es realmente una tumba sobre aquel periodo.

Eso es lo que sé sobre cómo fue la historia. Por entonces no sabía que no se hablaban. Yo estaba haciendo Captain America y The Hulk y otras cosas por entonces, durante la mitad de los sesenta. Cuando Ditko lo dejó y John [Romita] se hizo cargo, y luego llegué yo, me enteré más de la historia. Podría ser apócrifa.

¿Hablabas mucho con Ditko durante aquel periodo?

Sí, claro. En realidad, Ditko y yo nos conocimos en el estudio de Archie Goodwin cuando Archie estaba trabajando para Jim Warren como editor. Naturalmente, tuvimos una maldita discusión enorme que duró unas cinco o seis horas [se ríe]. Ya te puedes figurar sobre qué.

Por supuesto.

Después de eso, cada vez que coincidíamos, nunca discutimos sobre política ni sobre teorías políticas ni nada más [risas]. Y gracias a eso, nos iba de maravilla. Nos hicimos más o menos amigos, y no había rencor. La cosa era que, incluso cuando discutías con él, permanecía tranquilo. Era una calma tensa, pero podía permanecer tranquilo. Nunca alzaba la voz.

Parece que discutir con él era un ejercicio de amistad.

Sí, eso es lo que estoy diciendo. Cuando lo hice, me di cuenta de que él simplemente adoptaba un punto de vista y no transigía en abosluto, no había ningún modo de hacerle dar un paso atrás o de que algo distinto pudiera caber en su punto de vista.

¿A Ditko ya le había lavado el cerebro Rand por aquel entonces?

Supongo que sí. Esto fue durante los sesenta, y ella había saltado a la palestra durante los cuarenta. Incluso la película [El Manantial] se hizo a finales de los cuarenta.

Supongo que su postura política procedía de Rand.

Sí, exacto. Era una especie de solitario. Creo que sus ideas podrían haber sido casi cualquiera, simplemente porque se aconsejaba a sí mismo. Hasta donde sé, le vi en un par de eventos sociales. Pero era un solitario.

Como Gary Cooper (risas).

Exacto. Pero esencialmente era muy, muy callado. A menudo no atendía las funciones sociales. No daba una oportunidad a que las experiencias de los demás pasaran a través suya y le cambiaran hasta cierto punto.

(...) [Alex Toth] era como Ditko, pero sólo hasta cierto punto.

¿En que era dogmático?

Era dogmático. Decir que Ditko era dogmático es de tontos. Por otra parte, había una dulzura en Ditko. Si te olvidas de aquellas cosas que defendía, el tipo es realmente dulce. Toth, por su lado, podía ser tan invasivo con sus actitudes políticas y sus puntos de vista, su amargura... Por eso le despidieron finalmente de DC. Toth era su mejor dibujante, tenía la mejor tarifa por página.

(...) ¿Así que durante 18 o 20 números, Ditko realmente estructuraba las historias?

Sí. Lo hacía todo sin hablar siquiera con Stan.

Es asombroso. Y luego Stan, por supuesto, lo dialogaba.

Exacto.

¿Sabes qué causó aquella ruptura temprana entre los dos?

Creo que era fácil meterse en situación. Llevando la parte de Stan hasta cierto punto... quiero decir, Stan era un tipo que podía cambiar continuamente. El viento soplaba y él cambiaba. Pero Ditko, por su lado, nunca cambiaba! ¿Puedes imaginarte una discusión entre esos dos?

[riendo] No, no puedo.

Eso es. Así que finalmente es lo que tenía que suceder. Llegaron claramente muy pronto a ese punto. Una vez que Ditko se sintió más seguro en su situación, después de haber hecho el personaje durante un tiempo, y probablemente, como era usual, aportando una enorme contribución al tema de la historia, igual que le dio una imagen gráfica inconfundible que se quedó en el material desde el principio.

¿Te gusta el dibujo de Ditko?


Oh, creo que su concepción de Spiderman era excelente. Nunca se documentaba. Nada era real. Al principio, solía hacer aquellas vistas de Spiderman sobre los tejados, que eran las primeras vistas que recuerdo haber visto en los superhéroes que mostrasen la ciudad entera de aquel modo. Jack las hizo antes en Sandman para DC, pero Ditko realmente lo sacaba de memoria. Podía hacer aquellas vistas tremendas que fueron la base principal para lo que hoy hace todo el mundo. Era un punto de vista que él fue el primero en generar coherentemente.

Así que debo suponer que también había seguido el mismo procedimiento en Dr. Extraño hasta cierto punto.

Yo lo supondría. Porque, como digo, él no hablaba... En realidad, él al final abandonó. No fue despedido. Llegó a un punto en que renunció. A partir de ese punto, el comportamiento tan invididualista de Ditko se convirtió en una especie de leyenda. Quiero decir, no podías presionarle. Hacía lo que quería. Si a ti te gustaba, te decía OK, y si no te gustaba, sonreía y se marchaba.


--Gil Kane, entrevistado por Gary Groth en 1996 (The Comics Journal #186)

domingo, noviembre 09, 2008

LA DIFERENCIA

"Y esa es la diferencia entre Caniff y Sickles. Sickles era un dibujante mucho mejor que Caniff en todos los aspectos, pero Caniff era mejor como personalidad creativa porque sus figuras y personajes vivían en la página, y con Sickles, todas las figuras y cabezas que hacía estaban muertas. Son completamente inexpresivas, e incluso a pesar de que tienen un virtuosismo más allá de toda comparación, el hecho es que sólo Caniff dio vida al producto. Caniff tenía más de Harold Gray que de los ilustradores de revistas, y el resultado es que conseguía dar vida y espontaneidad a sus personajes. Y Sickles, a pesar de todas sus espléndidas cualidades, nunca logró algo así en nada de lo que hizo".

--Gil Kane, entrevistado en 1996 por Gary Groth para The Comics Journal

miércoles, octubre 01, 2008

LA CONEXIÓN GIL KANE-PAUL NEWMAN


En estos días tras la muerte de Paul Newman (1925-2008), numerosos blogs y foros comiqueros aluden a una leyenda muy extendida entre el fandom. Concretamente a que cuando Gil Kane (1926-2000) rediseñó a Green Lantern en los primeros años de la hoy llamada Edad de Plata del comic book (allá por SHOWCASE 22, octubre de 1959) se basó en el físico de Paul Newman para dibujar a Hal Jordan, alias Linterna Verde. Digo leyenda en principio porque, a pesar de que la idea está muy extendida (también está recogida en la entrada de la wikipedia sobre Paul Newman, entre otros sitios), yo al menos no he podido encontrar una fuente fiable que confirmara directamente la anécdota. De modo que para empezar vamos a ver qué pinta tenía aquel Hal Jordan que dibujó Gil Kane en 1959.

Esta es la primera viñeta de SHOWCASE 22 en la que al héroe se le distingue bien el rostro (guión de John Broome, dibujos de Kane y tintas de Joe Giella; el editor del título era Julius Schwartz, el director de aquella nueva ola en DC que remozó a varios superhéroes de la Edad de Oro):


El parecido, aunque el plano de la viñeta no es demasiado cercano, puede antojársenos razonable. Sin embargo, unas viñetas más tarde nos encontramos con este primer plano, donde o bien Kane no pensaba en Newman o bien no estaba muy inspirado ese día:


En estas otras viñetas de aquí abajo, Hal Jordan se me antoja más parecido al propio Gil Kane. Es frecuente que los dibujantes se dibujen a sí mismos en sus tebeos, consciente o inconscientemente, sobre todo si usan un espejo para las expresiones faciales:



El joven Gil Kane y su tupé:


Un ya no tan joven Kane:

(aunque no se aprecie bien en la foto, Kane también tenía un hoyuelo en el mentón)

En estas otras viñetas, de SHOWCASE #22 (octubre 1959) y SHOWCASE #23 (diciembre 1959), Hal Jordan sí podría recordarnos bastante a Newman:




Sea como fuere, en una larga entrevista de Gary Groth a Gil Kane, publicada en 1986 en The Comics Journal 186 y 187 (fragmento), el dibujante contó que durante un tiempo, en la primera mitad de los cincuenta, fue vecino de Paul Newman. Puerta con puerta.




(mil gracias por el escaneo de la página de la entrevista, David)

Gil Kane, que tenía un año menos que Newman, estaba recién casado por entonces, igual que el actor, ambos rondando ya la treintena. Kane ganaba poco, 125 dólares por semana (dibujando unas diez páginas también a la semana), pero los alquileres eran baratos y pagaba solamente 96 dólares al mes por su apartamento, así que que podía permitírselo. "Tenía dos dormitorios, un apartamento privado, con salón y cocina". Un sitio en el que también solía recibir a sus compañeros de profesión, como el dibujante Carmine Infantino o el rotulista Gaspar Saladino. Kane también le contó a Groth que le puso el nombre de Scott a su hijo precisamente porque así se llamaba el primogénito de Newman (Scott Newman, nacido en 1950 de la primera mujer del actor, Jackie Witte. Scott fue el hijo de Paul Newman que murió en 1978 por una sobredosis de droga; el actor fundó el Centro Scott Newman para la prevención del abuso de drogas en memoria de su hijo). En aquella entrevista, Kane contó además que veía a su ilustre vecino constantemente. Que por entonces el actor trabajaba en PICNIC (versión original de teatro, en Broadway) y que solían llamarle Brando porque tenía la misma pinta que Marlon Brando, el mismo tipo de labio superior alzado. Y que Newman se mudó a un vecindario mejor tras su debut cinematográfico -el actor había empezado en la televisión y el teatro- en la película EL CÁLIZ DE PLATA (1954):


Abajo, fotos de Newman en MARCADO POR EL ODIO (1956), EL ZURDO (1958) y LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC (1958). Y más páginas y viñetas de SHOWCASE #22 Presents GREEN LANTERN (fecha de portada, octubre 1959).






martes, septiembre 30, 2008

LOS PUÑETAZOS DE GIL KANE








lunes, julio 21, 2008

EL DIBUJO / EL DIBUJO (IV)

EL "BUEN DIBUJO" FRENTE A "LA IDEA"
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Éramos muy conscientes de los tipos que pasaban sus vidas usando técnicas clásicas y aplicándolas a la ilustración. Eran muy inspiradores. Eran brillantes artistas, dibujantes. A nosotros constantemente nos llamaban la atención por no ser dibujantes suficientemente buenos. Eso era todo lo que oía. Aprecio de verdad que se nos dijera entonces. Éramos muy conscientes sobre el dibujo, y aún soy muy sensible sobre lo que hago. No he cumplido mis propias expectativas como dibujante.

¿Aún no?

Oh, para nada. Incluso si pienso que estoy capacitado para lo que espero de mí mismo, ni siquiero me acerco a esas capacidades limitadas. Tengo una idea demasiado buena de lo que es el buen dibujo.

Los valores del oficio de dibujante a los que te refieres: ¿los imponían los editores sobre vosotros o tomábais conciencia de ellos a través de vuestra relación con otros dibujantes?

No, creo que era una combinación de las dos cosas. Todos queríamos dibujar muy, muy bien. Además, el buen dibujo figurativo servía a los propósitos del editor, así que en algún punto entre hacer el mejor trabajo y las necesidades de los editores conseguíamos un trabajo tan figurativo como era posible, había una determinada presión en llegar a ser mejores dibujantes. La verdad es que, por supuesto, éramos malos dibujantes. Todos éramos autodidactas, y no teníamos una gama de técnicas para dibujar. Había artistas extraordinariamente buenos, pero entre los jóvenes que empezábamos -estoy hablando de adolescentes- éramos simplemente espantosos. Creo que eso tuvo un efecto positivo, pero lo más positivo es que asimilamos los elementos emocionales y filosóficos que había en los buenos trabajos que estudiábamos. En otra palabras, si coges el trabajo de [Alex] Raymond, hay una grandeza, una grandeza de concepción en la figura que está más allá de cualquier cosa... De hecho, era muy seguido por un buen número de ilustradores de revistas que eran infinitamente mejores que él. Sin embargo, había algo en sus figuras que captaba la atención de todo el mundo. Su trabajo era extraordinariamente majestuoso. Gente de todo el mundo se daba cuenta de que el Flash Gordon de 1930 personificaba un sueño heroico del dibujo. Ese sueño heroico nos infundió una calidad de elegancia. Al menos a mí.
No reconocí ni entendí inmediatamente a Foster como el extraordinario artista de primera que era, pero estuve enormemente influido por [Burne] Hogarth. En los años treinta, los últimos años treinta, Hogarth tenía un estilo tan dinámico... Era infinitamente más expresionista que, por ejemplo, Raymond o Foster, y como resultado, a causa de su expresionismo, su trabajo era liberador, era dinámico. Como dije en otra ocasión de Kirby, lo que él y Kirby conseguían era hacer dibujos expresivos de de acción que liberaban la energía en la página de cómic y permitían una gama y una intensidad de expresión emocional en las ilustraciones que realmente no habían sido igualadas por ninguna de las técnicas tradicionales. Desde mi punto de vista, puedes calcular los comienzos reales de los cómics a partir de ese punto, no simplemente como reducidas imitaciones de las páginas dominicales, sino como una forma propia.

Quiero hablar sobre esa "intensidad emocional". Creo que puedes ver, y pienso que estarás de acuerdo conmigo, que el lenguaje visual de los superhéroes de hoy viene directamente del trabajo de Hogarth en Tarzan. ¿Es una influencia saludable?

Sí, era...

Sabes lo que te estoy preguntando. El trabajo de Burne tenía una magnificencia exagerada, pero ha sido tan vulgarizado y desnaturalizado, y ha influido tanto a todo el mundo...

Tienes toda la razón. También creo que estás en lo cierto, en que ha limitado el mundillo, pero sólo lo ha limitado poniendo de relieve cómo eran las ideas originales. Su trabajo ha sido vulgarizado a través de repeticiones infinitas en vez de desarrollarlo más. No fue hasta los cincuenta cuando la EC empezó a ofrecer otro enfoque que era esencialmente una técnica refinada de Dan Barry, un enfoque estéril pero competente. De repente, todo se había personalizado e intensificado de nuevo. Esa personalización del trabajo llevó a una explosión en 1960 hacia lo sumamente individual y expresivo, que por segunda vez estuvo ejemplificado por Jack Kirby.

Comparando el nivel de las ilustraciones de cómic de hoy con el gran nivel de dibujo de los cuarenta, ¿lo considerarías una regresión?

Bueno, la cuestión es que los altos estándares de los cuarenta sólo existían entre los mejores. El nivel general de los dibujantes estaba por debajo del nivel de dibujo que hay ahora. La única gran diferencia que veo es que cada dibujante tenía su propio área de interés. En otras palabras, que no estaban todos preocupados con un único, estandarizado, institucionalizado estilo Kirby. Tenían muchos tipos de intereses. Era imposible tener un 'estilo de la casa' durante los años treinta.

Porque no había una sola influencia dominante.

Exacto. Durante los treinta, si coges un tebeo como Action Comics con ocho o nueve historias diferentes, no hay dos historias que parezcan iguales salvo que las hubiera hecho el mismo dibujante. Los estilos eran tan diversos, tan opuestos diametralmente.


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Son declaraciones de Gil Kane (1926-2000) durante una charla con Gary Groth -este último en negrita- a finales de 1985. La charla tuvo lugar en el apartamento de Kane y fue publicada en The Comics Journal #226 (2000). Arriba, viñeta de Kane para GREEN LANTERN. Abajo, bocetos de Kane para AMAZING SPIDER-MAN #121 (1973) y página final correspondiente (guión de Gerry Conway, tintas de John Romita y Tony Mortellaro). Todas las imágenes se amplían pinchando en ellas.




Aquí abajo, página de SWORD OF THE ATOM (1983), guión de Jan Strnad, dibujos de Gil Kane y color de Tom Ziuko
Y ya que estamos con Gil Kane, saltemos a continuación a una entrevista con el dibujante francés Jean-Claude Mézières que tuvo lugar el año siguiente, 1986. La entrevista fue dirigida precisamente por Gil Kane y Gary Groth, y publicada en The Comics Journal #260 (2004):

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Gil Kane: Una de las diferencias con los historietistas europeos es que muchos de vosotros empezásteis en el humor. Estabas tú y...

Jean-Claude Mézières: [Jean] Giraud.

Kane: Giraud, [André] Franquin, y [Joseph] Gillain. Y me parece que como resultado trajísteis cierta libertad de gesto y expresión a vuestro trabajo que os permitió ir más allá de las técnicas, estilos y enfoques ya establecidos. ¿Cómo empezaste en la historieta de humor?

Mézières: Bien, es verdad que la mayoría de los historietistas europeos empezamos en el humor. Nací en 1938; y justo tras la guerra casi no había dibujantes realistas. Algunos creen que [Edgar] P. Jacobs era realista. Yo creo que era mitad y mitad, no demasiado. Era muy conocido y apreciado, pero el gran impacto del realismo fue Jijé [Gillain] cuando empezó su primer álbum de Jerry Spring.

Kane: Exacto, Jerry Spring.

Mézières: Yo quería ir hacia ahí. Cuando sacó su primer Jerry Spring, estaba asombrado. Puedo recordar con exactitud donde vi las primeras páginas, y caí de rodillas. De verdad. Se lo enseñé a Giraud. Estuvo de acuerdo en que era lo mejor. Y conocíamos a los realistas americanos, dibujantes realistas como Hogarth, por supuesto, y...

Kane: ¿Milton Caniff?

Mézières: No. No le conocía entonces. Red Ryler de Fred Harman.

Gary Groth: ¿Hal Foster?

Mézières: No, conocí a Foster más tarde.

Kane: Cuando viste ese material, ¿estabas en la escuela?

Mézières: Sí, estaba en la escuela. Hasta los 15 años estuve en el instituto, y no era bueno. Pero quería ir a una escuela de arte, porque era la única cosa que sabía hacer. Era inteligente también. Así que fui a esta escuela de arte en París, con 15. Estuve cuatro años. Y en la misma escuela, en la misma clase, estaba Jean Giraud.

Gary Groth: Dijiste que Jerry Spring de Jijé fue el comienzo de una tradición realista en los cómics franceses?


Mézières: Definitivamente hubo otros, gente realista antes de él. Corentin de Cuvelier. Cuvelier era un buen dibujante.

Kane: Pero usaba un estilo muy tradicional.

Mézières: Sí.

Kane: La cuestión sobre Jijé era que cuando empezó Jerry Spring, , tú reconociste algo vital y diferente y explosivo. Era algo contagioso.

Groth: ¿En qué año aproximadamente viste el trabajo de Jijé?

Mézières: 1953-4. Creo que era el comienzo de ese año.

Groth: Así que eras adolescente.

Mézières: Pero mi dibujo no era realista en absoluto. Yo estaba en el borde, entre Hergé y Franquin, y estaba trabajando, haciendo historias. Tengo algo aquí [enseña dibujos] ¿Conocéis esto? Lo preparé para Angulema, para la exposición.

Kane: Ah, ¿sí?

Mézières: Y era lo que estaba haciendo cuando tenía 15-16. Estaba entre Morris y Franquin. Era un trabajo primerizo.

Kane: Tsshhh [impresionado]. ¿Quince años?

Mézières: Pero no era bueno. Quiero decir, era bueno. ¡Pero si vieras lo que hacía Giraud con la misma edad! Hay un libro que muestra lo que hacía con esa misma edad.

Groth: [Se ríe]

Mézières: Debo decir que ha sido duro para mí tener amigos como Giraud desde los 15 [se ríe]. Fue duro para mí.


Páginas de BLUEBERRY (FORT NAVAJO), publicadas en la revista Pilote en 1963, guión de Charlier, dibujos de Giraud.

(...) Groth: Mi segunda pregunta: ¿Puedes darnos un contexto histórico de lo que se publicaba en Francia durante los cincuenta?

Mézières: En los cincuenta, estaba Tintin y Spirou. Había otras cosas que no conocía. Estaba Coeurs Vaillants, que era una publicación católica. No la conocía (...) Sólo conocía la producción belga de Hergé y Franquin. Y Morris, que era el que más me gustaba. Por eso mi dibujo era tan humorístico.

Kane: Me has sugerido que a partir de un momento te asociaste con Gillain, y sé que Giraud colaboró con Gillain. ¿Érais ayudantes o colaboradores de él?

Mézières: No, Giraud era un ayudante, fue ayudante de Gillain en un álbum. Hizo un álbum de Jerry Spring, se lo entintó. Pero yo nunca trabajé para Jijé. Nunca, nunca, nunca.

(...) Siempre he pensado en la historia y no en los dibujos porque los dibujos son los ladrillos de la historia. No disfruto dibujando. Paso momentos duros dibujando e intento hacer cualquier cosa excepto dibujar. ¿Dibujar? ¡Yo no! Es difícil.

Groth: ¿No te gusta el acto de dibujar?

Mézières: No. Sufro demasiado al dibujar. Nunca he dibujado por gusto. Nunca he hecho ningún dibujo que no me hayan pagado. [Se ríe] Tienes que pagarme para conseguir un dibujo.

Kane: Sé perfectamente lo que dices.

Mézières: Algunas personas dibujan todo el tiempo... todo el tiempo. Llevan un cuaderno en el bolsillo, y cuando van al metro dibujan. Cuando están en un café, dibujan. Yo nunca, nunca, nunca...

Groth: ¿Encuentras mucho placer después de terminar de dibujar?

Mézières: Una vez que he superado el desagrado de verlo. [Simula gritar] Es un terrible, terrible, terrible... [Se ríe]. Después de un rato, no es tan malo. Normalmente no me gusta mi dibujo.

Groth: Gil, tú nunca has expresado ningún disgusto por tu dibujo.

Kane: En realidad, es exactamente lo que me pasa a mí. Quiero decir, incluso cuando trabajo rápidamente se me hace duro. Tengo que luchar. Y veo a alguien como Jack [Kirby]. Dibuja como si estuviese calcando. Y siempre parece correcto, y siempre funciona. Yo tengo que calcularlo todo. Tengo que luchar con todos los elementos de la imagen, y nunca estoy satisfecho con mi trabajo, con ninguno. Sin embargo, una vez que he terminado, he terminado.

Groth: Algunos dibujantes me han dicho que en realidad dibujar les produce una especie de placer sensual.

Mézières: Para algunos, estoy seguro. Pero no en mi caso. Especialmente porque yo disfruto componiendo la página. Componiendo el dibujo. ¿OK? Pero después de eso, cuando tienes que empezar de verdad a cincelar la cosa...

Kane: Exacto, exacto, exacto.

Mézières: Es terrible. Te puedo enseñar algo. Conservo algunas muestras de malos dibujos, que habían acabado en la papelera. Empecé a guardarlos porque me pareció divertido, sabes, porque son tan malos. Tan rematadamente malos. Y cuando empiezo de nuevo, siempre puedo comparar. Y veo que acerté. Incluso si uno de ellos ha sido publicado, podría haberlo rehecho de nuevo. Podría haberlo hecho mejor.


Página de VALERIAN, AGENTE ESPACIO-TEMPORAL. Guión de Pierre Christin, dibujos de Mézières y color (en prueba de azul) de Évelyne Tranlé.

Groth: ¿Practicas en el sentido de salir a la calle y dibujar dibujos o paisajes o a la gente?

Mézières: No, porque creo que no soy capaz de hacerlo. El dibujo no me interesa. Lo que me interesa es la historia. De hecho, una vez más, la dirección es lo que me interesa.

Kane: Mi sensación es que eso es porque procedes del humor. Y los dibujantes que no proceden del humor están obsesionados con dibujar y con la calidad del dibujo. A los dibujantes que vienen del dibujo sólo les preocupa la idea. Están al servicio de la idea todo el tiempo.

Mézières: Sí, completamente cierto. A mí es lo que me preocupa completamente, porque el dibujo, la calidad del dibujo siempre está en lo que hay dentro de la historia. Lo que quiero decir es que vemos tantos cómics malos con dibujos preciosos. ¿Pero qué hay dentro? Músculos por todas partes. ¿Y para qué?

Kane: Cualquiera puede aprender a refinar su dibujo a partir de un punto en que no sea malo. La inspiración es algo más, absolutamente. El dibujo que más valoro está hecho por artistas que estaban preocupados con la idea. Son siempre los más originales. A [Frank] Frazetta nunca le preocupó la idea. Para mí representa exactamente el tipo de dibujo que es virtuosismo vacío.

Mézières: Sé que algunos de mis brazos y piernas no están bien. No tiene ninguna importancia en la historia. Si la historia es buena, si está bien mostrada, si es eficiente... Es verdad que mi dibujo no es muy bueno, pero algunos de los mejores dibujantes en Francia son así. Gotlib, no es un buen dibujante. Incluso él lo sabe. Siempre me decía, "No sé cómo dibujar arquitecturas". Recuerdo que me pidió que le dibujara algo porque no era capaz de hacerlo. Todavía hace álbumes fantásticos. Por supuesto, si eres bueno en la historia y bueno en el dibujo, eso no es malo. Pero no es tan importante. Sé que mi dibujo tiene cierto encanto, y el encanto es importante.

Groth: Así que intentas transmitir una cierta emoción o sentimiento, más que una exactitud anatómica.

Mézières: Sí, sí.

Kane: ¿Cómo trabajas para transmitir ese sentimiento? ¿Es un proceso consciente?

Mézières: Siempre está al servicio de la historia. Así que tenemos en la cabeza cómo debería ser la historia, y siempre intento situarme tan cerca como pueda de la idea de lo que debería ser la calidad de la historia, y entonces voy rellenando como puedo con el dibujo que se le da al lector.

Groth: Lo que estás diciendo es una especie de anatema para el tipo de especialización que hay en los cómics americanos.

Mézières: Debo decir que en realidad no me gustan la mayoría de cómics americanos, no los conozco demasiado. Seguro que hay una buena cantidad de dibujantes, pero no encuentro ningún atractivo en esas historias. No leo ninguno de esos cómics.

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El dibujo / El dibujo, primera parte

El dibujo / El dibujo, segunda parte

El dibujo / El dibujo, tercera parte