SI ESA CONSIDERACIÓN DEL MEDIO ESTUVIERA NORMALIZADA.
En realidad no faltan obras con méritos suficientes para convencer al más recalcitrante sobre las posibilidades del medio. Falta el entorno. (...) El meollo del problema es que la historieta no ha conseguido entrar en los círculos más rituales, se mantiene fuera de los ámbitos académicos. Tenemos un sistema que funciona de esa manera, hay cauces que marcan opinión, que santifican o demonizan las cosas y nadie reivindica la historieta como cultura. Y cuando así ha sido se ha tratado de casos puntuales (...). Reconozco que esa situación marginal ha permitido a la historieta vivir sin excesivos academicismos. Pero al mismo tiempo le ha mantenido en constante estado de equilibrio inestable, siempre basado en individuos y hechos puntuales sin continuidad, sin trascendencia. El mundo académico no me gusta porque el oropel que puede dar es extrínseco a la obra, que tiene valor con independencia de lo que piense una academia. Pero si no se alcanza esa oficialidad quedamos excluidos de muchas cosas. Hay autores que podrían haber continuado su obra, que hubieran encontrado su público si su trabajo hubiera sido reconocido oficialmente como cultura, si esa consideración del medio estuviera normalizada. Para complicar más la situación, todo el mundo se atreve a la hora de escribir y hablar sobre historieta porque no abundan los medios serios.
Más aún, los intentos de hacer un análisis serio y riguroso suelen recibir acusaciones de pedantería y pretenciosidad.
Esa es otra lacra que arrastramos: la contradicción entre la queja por no ser reconocidos y la banalización del comentario sobre el medio porque los tebeos tienen que ser entretenidos. Habrá que revisar ese concepto "entretenido", porque Edipo no llega a la carcajada pero tampoco al aburrimiento. Si todo lo "entretenido" es pan y circo, no llegaremos muy lejos.
¡Viaje con nosotros!
Del 24 de septiembre al 26 de octubre de 2008.
Comisariado por Jorge Díez, este proyecto expositivo trata de ser una muestra plural del nuevo cómic español surgido en los años ochenta y que ha alcanzado su plena madurez creativa dos décadas después. Una exposición colectiva que toma el viaje como eje temático y está integrada por las obras de GALLARDO, KEKO, MAURO ENTRIALGO, MAX, MICHARMUT y MIGUELANXO PRADO. Seis autores que han logrado un lenguaje personal y que, desde seis focos geográficos distintos (Cataluña, Madrid, País Vasco, Baleares, Valencia y Galicia), dibujan con trazo propio y diverso el panorama actual del cómic español dentro de la escena internacional.












