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viernes, noviembre 07, 2008

SUPER...


Portada de hoy de The National, un diario en inglés que se realiza en Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos.

martes, noviembre 04, 2008

COMICS INDUSTRY FOR...


by Kirk Manley

miércoles, octubre 03, 2007

UNA MONSTRUOSA PARTIDA DE MONOPOLY

Pues bien, pidamos un poco de voluntarismo respecto a la vivienda. Durante los últimos diez años se ha jugado en España una monstruosa partida de monopoly en la que han ganado los constructores y, como siempre, la banca. Los perdedores somos casi todos los demás, incluso los propietarios, a los que no nos pueden engañar con el espejuelo de la presunta ‘revalorización’ de nuestros pisos: permaneceremos encadenados a ellos, hipoteca mediante, hasta el final de nuestros días. Con el dinero que se ha puesto en juego durante la partida, con nuestro dinero, hemos alumbrado una clase empresarial de la que son representantes señeros algunos sujetos como Paco el Pocero, que invita a su jet y su yacht a periodistas insobornables –Herrera, Oneto–, o algunos otros personajes no menos castizos que han adquirido ya pátina de respetabilidad y controlan los consejos de administración de las grandes transnacionales españolas. Esto, créanme, no puede dejar de tener consecuencias a largo plazo.

Se trata de un gran fracaso colectivo frente al que no cabe la resignación. Las comunidades autónomas, los ayuntamientos y el Estado, por este orden, tienen que actuar. Naturalmente, con sensatez.
(...)
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Andrés Gastey, hoy en la sección de Opinión de Público.

Por otra parte, y ya por volver a los tebeos, la sección de Culturas del mismo diario recoge hoy la noticia sobre la adaptación al cine del ASTROBOY de Osamu Tezuka.

viernes, septiembre 14, 2007

¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO A LA TIERRA?

Un libro sobre ti

(...) los dinosaurios se extinguieron porque no pudieron sobrevivir cuando el mundo cambió. No fue culpa de los dinosaurios, ellos no podían controlar los cambios de su entorno. Si a causa de nuestra falta de interés, permitimos que nuestro medio ambiente cambie para peor, eso será únicamente y exclusivamente culpa nuestra. Podemos hacer algo por nuestro medio ambiente.

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Es un extracto del libro ilustrado titulado WHAT ON EARTH ARE WE DOING?, al que he llegado vía The Ephemerist. El libro en cuestión habla sobre los principales daños ambientales en el aire, en la tierra y el agua, sobre la contaminación atmosférica, los pesticidas, los gases de efecto invernadero, la contaminación acústica en las ciudades por el exceso de ruido y los gravísimos problemas que plantea la sobrepoblación mundial. También plantea una necesidad urgente de tomar medidas:

"Si estamos dañando el mundo, y empeorando nuestra vida y la de nuestros descendientes, necesitamos saber qué hacer. Este libro muestra cómo es posible prevenir el daño antes de que sea demasiado tarde. A menos que trabajemos juntos para mejorar nuestro mundo, entonces será efectivamente DEMASIADO TARDE."

El libro está ilustrado por Pat Oakley. Se publicó en 1976.

sábado, septiembre 08, 2007

THE FALLING MAN

Aquel futuro sensacionalista, con su esperanzado mecanismo de tendencia hacia el advenimiento de acontecimientos apocalípticos, no se hallaba quizá tan remoto a nuestra propia experiencia inmediata. Que alguien nos mire, pensé: forzados a abandonar nuestros hogares, arrojados a la amarga noche, perseguidos por una nube tóxica, amontonados en instalaciones provisionales, pendientes de una ambigua condena a muerte. Habíamos pasado a formar parte del material público del que se alimentan los desastres periodísticos.

Don DeLillo, RUIDO DE FONDO, 1984.

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Parecía inevitable que Don DeLillo (Nueva York, 1936) acabara escribiendo una novela sobre el 11-S y sus secuelas. No podía permanecer ajeno a un suceso tan determinante para el diagnóstico de la sociedad contemporánea el escritor que quizá mejor haya dilucidado el clima de apocalipsis y paranoia que poco a poco había ido ensombreciendo el sueño americano, hasta convertirlo en una pesadilla asfixiante. En alguna otra ocasión hemos caracterizado a DeLillo como «zahorí» de nuestro tiempo; y es que todas sus novelas están poseídas por el don de la presciencia, por una cualidad profética que nos permite no ya sólo entender la textura caótica del mundo que habitamos, sino la textura todavía ignota del mundo que nos aguarda, allá al final del túnel, dispuesto a trituranos entre sus fauces (que, en las visiones de nuestro autor, son irremediablemente las fauces de la nada, el horror vacui). Podríamos afirmar, sin exageración, que la obra de DeLillo anticipaba lo ocurrido el 11-S de 2001: en su espeleología de una sociedad asediada por el fantasma de ubicuas conspiraciones y cataclismos presentidos, por la universalización del terror, se prefiguraba la hecatombe de las Torres Gemelas.

(...) DeLillo lo hizo ya en los albores de su carrera literaria, en la desigual Jugadores (1977), y lo volvió a hacer en una de sus obras más características, Mao II (1991), en la que un personaje llegaba a afirmar: «Años atrás, pensaba que era posible para un escritor alterar la vida íntima de la cultura; ahora los terroristas y los pistoleros han ocupado ese territorio».

Sobre ese nexo entre terrorismo y arte se abunda en la novela que ahora comentamos, uno de cuyos personajes -el que brinda su título a la narración y encarna alegóricamente el estado anímico de los americanos, falling men, tras los atentados- es un performer artist que una y otra vez se arroja al vacío, sujetado por un arnés. No sería descabellado establecer ciertas conexiones entre El hombre del salto y la magna Submundo, quizá la obra más subyugadora de Don DeLillo. Ambas emplean como pórtico un acontecimiento que trastorna el curso de la historia (en Submundo, una prueba nuclear que «inaugura» la Guerra Fría); en ambas se analizan las consecuencias -los daños irreparables- de dicho acontecimiento sobre el tejido social y las psicopatías que introduce en el comportamiento humano.

Juan Manuel de Prada, sobre la nueva novela de Don DeLillo, FALLING MAN

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"El hongo atómico es la imagen cultural más representativa de la segunda mitad del siglo XX"
(Don DeLillo)

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(...) aquí se nos habla de individuos que empiezan a padecer podredumbres todavía latentes, como esas personas, espectadores próximos de un atentado suicida, a quienes «meses más tarde les salen bultos (?); y resulta que estos bultos los producen pequeños fragmentos, verdaderamente diminutos, del cuerpo del suicida». Del mismo modo que esta «metralla orgánica» provoca mutaciones en la piel, los protagonistas de El hombre del salto son víctimas de una metralla psicológica que los carcome por dentro, hasta convertirlos en jirones de humanidad. (...)

Una elegía sin sentimentalidad que conmemora a los muertos, pero sobre todo a quienes sobrevivieron al atentado y arrastran una condena acaso más lacerante, que es la de seguir vivos en una suerte de limbo. (...) El hombre del salto nos devuelve en plena forma al zahorí de nuestra época, penetrando con clavidencia entre las cenizas de un mundo en el que, como en un paisaje posapocalíptico, Dios es la voz que dice: «No estoy aquí».

Juan Manuel de Prada
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Esta fotografía muestra cómo afectaron los atentados a las vidas de la gente en esos momentos, y creo que eso explica por qué es una imagen importante. No fotografié la muerte de esa persona. Fotografié una parte de su vida. Eso es lo que decidió hacer, y creo que conseguí inmortalizarlo.

Richard Drew, el fotógrafo de THE FALLING MAN (EL HOMBRE QUE CAE). En la foto, el empleado anónimo de las Torres Gemelas que saltó al vacío, como otras doscientas personas, la mañana del 11-S

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El hombre que cae de Don DeLillo no es el mismo que dio fama al fotógrafo Richard Drew en la mañana del 11 de septiembre de 2001. Si Drew retrató el infernal salto del ángel de un empleado de las Torres, DeLillo menta desde el título de su última novela a uno de sus protagonistas, el artista que durante los meses siguientes a la tragedia practica una suerte de morboso puentismo lanzándose desde lo alto de varios edificios públicos de la Gran Manzana para quedar colgado a escasos metros del suelo. Colgado y congelado, como si de una fotografía en tres dimensiones se tratara.

Milo J. Krmpotic, sobre THE FALLING MAN de DeLillo

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Pero tampoco sé mucho sobre ese artista de performance que existió de verdad, el Hombre del Salto, que se quedaba colgado bocabajo de su arnés imitando la foto del hombre que cae de una de las torres con la pierna flexionada. No sabemos casi nada de él ni de sus propósitos, así que hay como un misterio al final de todo, pero es así como yo veo la ficción, la ficción seria, en los términos del trabajo del novelista, como una forma de misterio. ¿De dónde vienen las cosas? ¿Por qué las hacemos? ¿Qué significan? Ése es también el misterio de la creación.

Don DeLillo, entrevistado por Antonio Muñoz Molina
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Algunas personas al mirar la foto ven estoicismo, fuerza de voluntad, un retrato de la resignación; otros ven algo más --algo discordante y por eso mismo terrible: libertad. Hay algo casi rebelde en la postura del hombre, como si una vez enfrentado a la inevitabilidad de la muerte, decidiera llevarlo bien; como si fuese un misil, una lanza, inclinado para alcanzar su propio final. Él, quince segundos después de las 9:41 A.M., el momento en que la foto fue tomada, en las garras de la pura física, acelerando a un ritmo de 9,7536 metros por segundo al cuadrado. Pronto estará viajando a más de 241 kilómetros por hora, y está boca abajo.

Tom Junod, de su artículo publicado en Esquire sobre la fotografía de Richard Drew THE FALLING MAN y la historia real detrás de ella

lunes, septiembre 03, 2007

GLOBAL WARNING

También tengo mi punto pesimista. En Logo, hay como un dejo de sana tristeza que expongo desde la misma tapa [la portada]. Le pedí a Liniers, un dibujante argentino amadrinado por Maitena, que en la portada pintara un zeppelín envuelto en fuego cayéndose a pique. Quería decir algo así como que el fin del mundo ya fue y nosotros nos quedamos pasmados mirándolo. Estamos quemados. Nostradamus tenía razón en sus teorías.

Kevin Johansen, músico.

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Como la población mundial la componemos unos 6.500 millones de personas, el total que expulsamos es de unas 2,4 Gt (miles de millones de toneladas) de CO2 al año. A efectos de comparación, las emisiones globales de otras actividades humanas (sin contar «respirar») suponen unas 27 Gt al año. Visto así, los humanos suponemos un diez por ciento del total de emisiones.

En cierto modo podría pensarse que tanta gente respirando es parte del problema del calentamiento global. Dicen en Tu Rutina Medioambientalmente Sostenible, con un peculiar humor negro, que el exterminio total de la raza humana sería una solución ante el problema del calentamiento global del planeta. Por un lado, se eliminaría ese 10% de forma inmediata, y por otro también las emisiones de CO2 debidas al consumo eléctrico el transporte y otros usos de la tecnología moderna se reducirían a 0 kWh/año. Problema resuelto.

Actualización (27 de julio de 2007): Tal y como nos recordó Alieg en el cálculo podrían añadirse otros animales además de los seres humanos; Nacho apunta a Livestock impacts on the environment que es uno de los muchos artículos donde se explica que las flatulencias de las vacas producen más emisiones contaminantes que todos los coches del mundo juntos (18 por ciento del total de emisiones).

Sigue en Microsiervos

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¿Qué pasará en el futuro? No creo que vaya a cumplirse la promesa del liberalismo, la promesa de que la democracia se irá extendiendo y con ella la clase media por todo el mundo hasta convertirse en la mayoritaria... Es imposible producir lo suficiente para que nuestros estándares de vida actuales se proyecten a toda la humanidad.

Rem Koolhas, arquitecto.

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UNA VERDAD AÚN MÁS INCÓMODA

Para empezar, la supuesta necesidad de salvar la Tierra es un disparate fruto de la soberbia antropocentrista. El planeta lleva millones de milenios soportando vida, y el paso del hombre es fugaz (el actual Holoceno, tras la última extinción masiva después de la que ha florecido la civilización humana, son sólo 10.000 años). Antes hubo vida y después la seguirá habiendo, evolucionando a partir de lo que quede (aunque sean bacterias). Tampoco se trata de salvar la especie, que ha vivido y vive en climas muy diferentes. El amenazado es nuestro modo de vida actual, nuestra sociedad.

(...) Si queremos apartarnos del fango y aprovechar lo positivo del mensaje ecologista, debemos ser estrictos. Es cierto que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera aumenta por la actividad humana. Es razonable que eso tenga un efecto sobre la superficie, probablemente un calentamiento. Ir más allá con evidencias y predicciones choca con la limitación de los datos disponibles, la variabilidad natural y la debilidad de los modelos que se usan. No quiere esto decir que seamos inocentes; todo lo contrario. Detrás de esas “catástrofes” que ahora se achacan rutinariamente al cambio climático, la influencia humana es quizá más demostrable de manera directa, como en el caso de la desertización (comprobado desde el Imperio Romano: la acción del hombre sobre el suelo es la principal causa) o las inundaciones, achacables no tanto a un repentino aumento de lluvias torrenciales como a la voracidad con que se invaden cauces naturales del agua al urbanizar. Sequías ha habido siempre, huracanes también, son parte del clima y sus procesos naturales. Lo que no había antes es tanta gente en su camino.

Y es que mientras planteamos el debate de la ecología en el clima y su “rescate”, convirtiendo en héroe berlanguiano a Mr. Gore (sus lucrativas conferencias merecen el premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional; ahí es nada, luchadores por los derechos humanos), hay una verdad mucho más incómoda que nadie está dispuesto a asumir. Es cierto que la civilización tal y como la conocemos corre un grandísimo peligro, pero no por un posible cambio climático, sino por la superpoblación. Para ilustrarlo se usa el concepto de “huella ecológica”, que indica cuánto terreno ecológicamente productivo es necesario para satisfacer un determinado nivel de vida (los recursos utilizados y el impacto de los residuos producidos). Este índice de sostenibilidad, aunque aproximado y especulativo, resulta en todo caso preocupante (entra en www.myfootprint.org si quieres estimar el tuyo). Incluso teniendo en cuenta los márgenes de error, la huella de nuestra sociedad consumista supera ampliamente la superficie de que dispone. Ya sabemos que el capitalismo vive a costa del resto del planeta. Lo más alarmante es que ese “resto del planeta” ya ha dejado de ser suficiente. La huella ecológica global del planeta (la media de todos, ricos y pobres) supera su dimensión. Es decir, con el nivel de desarrollo actual, la humanidad en su conjunto necesita más recursos de los que se producen en la Tierra.


(...) Es la norma: alentar el consumo, activar la economía, agotar recursos. Ha sido así desde el principio de la civilización (pocas tribus plantaban un árbol por cada uno que cortaban, pocas antepusieron ecología a economía), pero el crecimiento reciente es mucho más acelerado que el aumento de dióxido de carbono y el “calentamiento” global que tanto asustan.

Somos 6.600 millones de personas (dos veces más que en 1965) y seguimos creciendo. Tenemos un sistema de vida basado en el incremento del consumo como desarrollo. Gastamos más y más rápido de lo que el planeta puede suministrar. Y no pensamos parar hasta agotarlo todo.

Guillermo Z. del Águila, astrofísico. Extractos de su artículo en la sección Manifesto! de la revista Rockdelux, septiembre 2007

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MERCY MERCY ME

(versión de The Strokes, con Eddie Vedder y Josh Homme, 2006)

domingo, julio 08, 2007

LOGO

P: El logo del buenrollismo. Usted que es un artista de felicidad melancólica.

R: También tengo mi punto pesimista. En Logo, hay como un dejo de sana tristeza que expongo desde la misma tapa [la portada]. Le pedí a Liniers, un dibujante argentino amadrinado por Maitena, que en la portada pintara un zeppelín envuelto en fuego cayéndose a pique. Quería decir algo así como que el fin del mundo ya fue y nosotros nos quedamos pasmados mirándolo. Estamos quemados. Nostradamus tenía razón en sus teorías.
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Kevin Johansen, hoy en El País



ANOCHE SOÑÉ CONTIGO:


(clip dirigido por Claudio Divella)

martes, junio 12, 2007

AVANZAMOS SIN SABER ADÓNDE

P. ¿La educación no se ha resentido?

R. Sí, junto a los valores tradicionales se destruyó también la autoridad. En los colegios se ha impuesto la ilusión pedagógica: primero hay que apasionar a los alumnos y después hacerlos trabajar. Es al revés. Uno sólo trabaja por obligación. No hay espontaneidad en el aprendizaje. A todos nos ha marcado algún profesor, y solía ser un gran carismático que nos hacía trabajar, no un animador cultural. La ilusión pedagógica nos dice que podemos reemplazar el trabajo por el juego. De ahí el desastre. Hay que inventar nuevas formas de autoridad sin volver atrás como reaccionarios. Los pilares de la educación europea son griegos (por la cultura), judíos (por la ley) y cristianos (por el amor). Si damos el amor sin la ley, no funciona.

(...)
P. ¿Estar en el poder cambió su forma de pensar?

R. Podría decirle que descubrí los presupuestos, pero es más profundo. En Europa tenemos una nueva generación de líderes: Zapatero, Sarkozy, Merkel. Son jóvenes y seductores, pero son pragmatismo puro. Adaptarse a la globalización es necesario, pero insuficiente, es el medio, no el fin.

P. ¿Y cuál es el fin?

R. La primera globalización, la de la ciencia moderna, quería comprender el mundo para dominarlo. Con dos metas: ser más libres y más felices. La globalización actual no tiene un objetivo superior, sólo sigue la lógica del mercado, donde la competencia es un fin en sí mismo. Si un programa de televisión no tiene audiencia, desaparece. Nuestros móviles pesan menos pero nosotros no somos más felices. Avanzamos sin saber adónde y, además, no controlamos el proceso.

P. ¿Cuando un filósofo se hace ministro se vuelve más pragmático?

R. La experiencia más fuerte que tienes cuando llegas al poder es que no tienes poder. El proceso se nos escapa. Tenemos las apariencias del poder: coches, banderas... Como mucho, un ministro puede alegrar o fastidiar la vida de 300 personas, ahí se acaba todo. Si alguien moviera los hilos de la marioneta, como creen los militantes antiglobalización, estaríamos de enhorabuena. La lógica del mercado es anónima y ciega. Los políticos tienen ahora mucho menos poder que hace 40 años.

Luc Ferry, filósofo y ex ministro francés de Educación entre 2002 y 2004.

sábado, junio 09, 2007

miércoles, junio 06, 2007

ZP EN LOS X-MEN


Lo explican en esta nueva página sobre tebeos, Actualidadcomic.com

viernes, junio 01, 2007

V DE VIVIENDA


"La vivienda no es un tema de cómic"

(visto en los comentarios de La Cárcel del Papel; Shu es quien enlaza).

lunes, abril 02, 2007

DEMASIADOS AÑOS DE GILIPOLLEZ

Creo que en Occidente todo se ha ablandado; es pandémico, algo tendrá que ver la puñetera ley del péndulo, digo yo, pero es cierto que son ya demasiados años de gilipollez y no parece que nada vaya a cambiar... ¿Se habrá parado el puto péndulo? El mundo ha dado un vuelco, y a una velocidad de vértigo, ésa es la realidad, aunque a veces no creo que los gustos y las tendencias de la gente sean muy diferentes de lo que eran; se han homologado y sincronizado, como en un pueblecito diminuto.

También dices: "Si no fuera por el color que han traído los inmigrantes, sería para apagar e irnos". ¿Qué crees que aportan al actual clima cultural?

Es como en el pueblecito del que hablaba, como un cruce entre el Comala del "Pedro Páramo" de Juan Rulfo y "La noche de los muertos vivientes" de George A. Romero. Cuando Juan Preciado llega a Comala, ¿qué se encuentra? Fantasmas que se creen vivos, ¿no? En Occidente hay muchos zombis. Los inmigrantes nos dan mil vueltas en actitud y en creatividad. Sólo hay que mirarlos: son sangre nueva, van a por todas, están alerta... Me gusta observar y aprender, que falta me hace...

Me da la sensación de que en esta entrevista me he dejado muchos cabos sueltos...
Mejor así. Siempre he pensado que cuando las cosas se explican demasiado pierden brillo.
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Josetxo Ezponda, de Los Bichos, 44 años, entrevistado por Víctor Lenore en el número de marzo de Rock de Lux.

domingo, enero 21, 2007

EL PROCESO QUE NO ARRANCABA

Habían pasado meses desde el alto el fuego y el anunciado proceso de paz no acababa de arrancar, pretexto para que los terroristas volviesen a lo suyo. Concluyeron colocando una enorme bomba en un aparcamiento de la capital y, aunque avisaron a la policía antes de detonarla, dos personas murieron en la explosión.

El jefe de Gobierno, que había intentado negociar una salida pacífica al largo conflicto, respondió con una mezcla de perplejidad y rabia. Declaró que el atentado había sido una "atrocidad" y desafió al brazo político de los terroristas a condenarlo. Éstos no lo hicieron, pero su líder, aparentemente sorprendido por el atentado, respondió de manera confusa. Dijo que era indispensable restaurar el alto el fuego, pero agregó que si el Gobierno no daba señales de sinceridad en su búsqueda de la paz, "estamos todos perdidos". (Un comunicado del grupo terrorista lamentó las dos muertes, achacándolas a la lenta reacción de la policía tras su "clara y precisa advertencia").
(...)
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John Carlin, hoy en El País. Y no se refiere a lo de Barajas.

viernes, enero 19, 2007

CINCO MINUTOS PARA EL FIN DEL MUNDO

La advertencia no viene esta vez de Nostradamus, sino de la principal publicación de los científicos atómicos, un comité asesor con 18 premios Nobel y la Royal Society de Londres: faltan cinco minutos para el fin del mundo. No teman: en este "reloj del juicio final", cinco minutos es una cantidad figurada. Pero tampoco se relajen demasiado, porque las buenas noticias se acaban ahí.

El Bulletin of the Atomic Scientists, fundado por físicos del Proyecto Manhattan y la Universidad de Chicago, ideó el reloj del juicio final en 1947, frescos aún los ecos de Hiroshima, para concienciar a la opinión pública mundial del enorme riesgo asociado a la proliferación de las armas nucleares. Un día en este reloj viene a representar la historia de la civilización humana; a medianoche llegará el apocalipsis, y los minutos que faltan para él se aumentan o reducen según la situación internacional.

Los años noventa empezaron muy bien, con el fin del mundo situado a unos tranquilizadores 17 minutos, pero la cifra ha bajado en picado desde entonces. Los científicos acaban de decidir recortarlo a cinco minutos, uno de sus mínimos históricos, y no sólo por los nuevos riesgos nucleares -con los programas armamentísticos de Irán y Corea del Norte sumándose a las 27.000 bombas atómicas ya existentes-, sino también por la destrucción de hábitats causada por el cambio climático. (...)


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Javier Sampedro, hoy en El País.

PARA QUÉ SIRVE UN ESTADO

Nunca he visto un Gobierno en mi vida, sólo he visto jóvenes con armas y mucha destrucción (...). Imagino que un Estado es algo que te protege de las balas y de los bombazos.
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Exacto, ni Savater lo hubiera explicado mejor. Lo dice Sara Alí Sharif, de Somalia. Para eso sirve un Estado, básicamente, aunque luego puede servir para otras muchas cosas buenas para todos. A pesar de ello, aún hay por ahí bastantes izquierdosos trasnochados ke kieren la la abolición de algo que tanta sangre (sobre todo de la gente menos pudiente, por supuesto) ha kostado lograr. Como suele suceder, deseamos lo que no tenemos, aunque en ocasiones sea malo para nosotros. Sara Alí también desea lo que no tiene, pero ella sí sabe apreciar lo que es bueno, precisamente porque sabe de verdad lo que significa no tenerlo.

jueves, enero 18, 2007

ULTIMATES, RIZANDO EL RIZO (LO POST-TODO)

Pues, como hace dos meses, creo que te equivocas pepo. Y el ejemplo de Starship Troopers da de pleno en la diana de tu argumentación. En la película de Verhoeven un típico redneck americano disfruta a rabiar de su superficial militarismo, porque, además, el estilo de la puesta en escena es glorificador (y la música de Poliduris no digamos, sin ningún tipo de ironía). Parece que en la película detectas fácilmente los guiños postmodernos y el sarcasmo soterrado pero en The Ultimates no, pero están igualmente ahí, otra cosa es que no lo quieras ver debido a tus prejuicios…


(...) Precisamente Millar no mete a los comunistas porque eso está ya pasado de moda, lo que está en la cresta de la ola ahora es el pulso con China, por eso lo refleja, que a ti estas referencias al mundo real te parezcan mal me parece perfecto, pero a otros nos parece que aportan algo a la obra. Yo no las considero “propaganda proamericana”. (...) la referencia a China y Rusia [no] tiene un deje anticomunista (...). Ninguno de los dos países es actualmente comunista y Millar lo sabe. La cosa no va de nostalgia de la guerra fría (para eso ya se vale y se sobra el anacrónico Capitán América). La cosa va de geoestrategia, de como los Neocons diseñaron un plan para controlar las fuentes de energía y los pozos de petróleo de Asia central. Rusia está porque sigue siendo un gigante, y por Putin, Gazprom, Irán, Georgia, Bierlorrusia… (...) Millar lo que está haciendo son proyecciones, está sublimando los sueños de poder global de un neocon americano (y a la vez mostrando todas sus miserias, banalidades y mezquindades).

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Chejonte, en la cárcel de papel (--gracias). He editado en parte el texto para no distraer con referencias coyunturales del debate en cuestión. ¿ULTIMATES, la última manifestación del post-todismo, más allá del post-modernismo? Comentarios abiertos.

martes, enero 16, 2007

LOS SUPERHÉROES REALES


Fotografía de Mary Ellen Mark de un circo mejicano: Marina Campa (abuela de Batman), Kimberly Crown Circus, Mexico, 1997.

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Wonder Woman aka María Luisa Romero trabaja en una lavandería de Brooklyn y envía a casa 150 dólares a la semana.


Hulk/Paulino Cardozo, trabaja como descargador en NY y envía a casa 300 dólares por semana. Las dos últimas fotografías son de Dulce Pinzón, de una serie que retrata a inmigrantes mejicanos que trabajan en Nueva York .

vía We Make Money Not Art (gracias, Manolo)

lunes, enero 15, 2007

PAZ

"ETA ha decidido romper su decisión de cese de la actividad terrorista, que con carácter indefinido anunció hace más de catorce meses. Muchos pueden sentir hoy la quiebra de una esperanza de paz que la sociedad española, y especialmente la sociedad vasca, han albergado durante este tiempo.
(…) En la primera declaración que realicé tras el anuncio de ETA, me comprometí como presidente del gobierno a impulsar con toda determinación las iniciativas que condujeran al inicio de un proceso de paz. Fiel a este compromiso, llevé a cabo una iniciativa de diálogo y de consenso con los líderes de todos los grupos parlamentarios.

(…) A partir del acuerdo unánime del Congreso de los Diputados, el gobierno ha adoptado decisiones significativas en materia de política penitenciaria. El gobierno ha promovido fórmulas que facilitaran el regreso de aquellos que por su relación pasada con la violencia terrorista residían fuera de España.

(…) Tengo la seguridad de que los españoles están con el Gobierno y con todas las instituciones democráticas en la defensa de la libertad, de la convivencia pacífica y del respeto a las leyes.

Tengo plena confianza en que la fortaleza y unidad que hemos demostrado en los momentos más difíciles siempre prevalecerán sobre los que intentan sembrar la desesperanza y provocar el desánimo.

El gobierno ha hecho, hace y hará todo cuanto esté en su mano por buscar los caminos de una paz definitiva. Pero al mismo tiempo, lo ha hecho, lo hace y lo hará desde el más estricto respeto a las normas del Estado de Derecho y garantizando en todo caso los derechos y las libertades de todos.

Tengo la seguridad de que triunfará la voluntad de paz que todos los españoles compartimos y que entre todos haremos realidad ese camino de esperanza".
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Sigue leyendo en Escolar.

martes, enero 09, 2007

EL ARTE QUE SE BASA EN LA DENUNCIA IDEOLÓGICA ES POBRE Y ESTÉRIL

Yo no quería estar allí, no he ido nunca de este palo, no me ha interesado la canción política, ni la protesta ni nada de eso, que me parece una pérdida de tiempo. El compromiso ha de ser vital desde la experiencia de tu vida y no desde proclamas ideológicas. El arte que se basa en la denuncia ideológica es pobre, estéril y condenado a desaparecer.

(...) Cuando digo que no me interesa el arte político de compromiso no quiero defender la banalidad y la insustancialidad. Yo creo en el criterio. Bob Dylan dice que para hacer una canción se ha de tener criterio, corazón y sensibilidad. Creo que es eso. La ideología no es más que un estrechamiento por el que pasan criterio, corazón y sensibilidad, y quedan empobrecidos porque un artista se debe a su inspiración, talento y deseos y necesidad de crear. Las ideologías son estructuras externas que intentan que el individuo quede definido y encuadrado en una manera exclusiva de pensar, ver y sentir el mundo. Por eso el artista, y menos el galáctico, no puede caer nunca en ello. No puede pactar con quien quiere reducir la vida a esquemas cortos y estrechos, porque se debilitaría. El artista ha de tener una visión amplia, generosa y abierta del mundo y de la realidad. Eso no excluye que un artista tenga sus ideas, pero no sé porqué al artista se le pide definición ideológica más allá de la que se pide al médico o al taxista.
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Jaume Sisa, entrevistado hoy en El País.