sábado, julio 14, 2007

EL COMPLEJO DEL ACABADO Y DE LA PERFECCIÓN EN EL DIBUJO


Neal era como una fuerza de la naturaleza grande y poderosa. Sorprendía a todo el mundo con su cratividad, porque de repente abrías un cómic y ahí tenías un personaje con alas... ¡y eran alas de verdad! Nos volvimos majaras con él. Todos nosotros, que éramos unos chavalillos, sentíamos que la realidad finalmente nos había alcanzado. La influencia de Neal alcanzó su apoteosis, o su final catastrófico, con Alex Ross.


Neal era la persona que dominaba el mundo del cómic en lo que respecta a la parte del negocio y de la creatividad. Muchos de nosotros, simplemente, íbamos a pasar el rato a su estudio. Él, durante años, echó un vistazo a mi portafolios antes de que consiguiera algún trabajo. Me concedía todo el tiempo del mundo. Me inculcó su amor por los acabados y la ilustración aunque luego, de muchas maneras, me he pasado gran parte de mi carrera intentando alejarme de eso mismo, porque creo que nos dejamos llevar por el complejo del buen nivel de dibujo, y el arte de contar algo con dibujos se ha perdido por el camino. Eso no sucede en el trabajo de Neal, porque Neal narra muy bien, pero la gente que le imitaba se hacía la picha un lío.

La preocupación por la calidad del dibujo ha dominado este medio, desde el punto de vista profesional, hasta los años setenta. Sigue existiendo de muchos modos, incluso en Spawn, que se vende por sus dibujos. No hay contenido ahí dentro, se vende por la emoción que provoca su dibujo. Hay algo seductor en su estilo, según parece, que ha atraído a un montón de lectores.


Neal trajo de vuelta la línea; de verdad. Las cosas se habían convertido sencillamente en algo rutinario, como norma general. La única persona perfecta en el aspecto técnico era Kirby, y lo que hacía Kirby no animaba precisamente a la perfección en el dibujo. Sus obras eran brillantes, pero fue casi el primer dibujante postmoderno o algo así, ya que su dibujo era muy abstracto. Luego vino Neal Adams a la carga, y aportó un nivel de acabado que nos dejó alucinados a todos. Creo que es interesante señalar su impacto en la historia del medio, porque fue, en última instancia, un periodo corto en el tiempo pero muy profundo.

Ésa es una cuestión interesante. Cada pensamiento que cruza mi cabeza se ve modificado por una serie de adjetivos y adverbios, ya que aún me maravilla hasta dónde ha llegado este medio.

Bueno, creo que es algo realmente extraño que estemos hablando de un medio artístico que ha tenido un desarrollo muy raquítico y raro, pero esto acaba de empezar.

Exactamente.

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Frank Miller, en cuerpo normal, y Will Eisner, en negrita, en 2002, en una de las charlas recogidas por Charles Brownstein en el libro EISNER/MILLER (edición de Norma, traducción de Raúl Sastre). Neal es por supuesto Neal Adams, y suyos son los dibujos que ilustran este post.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

http://comics.imakinarium.net/07_otros/homenaje_pacheco_adams_green_lantern/homenaje_pacheco_adams_green_lantern.htm

Thalcave dijo...

Dos cosillas sobre este tema.
Primero, por lo que dice Miller puede parecer que el acabado y la narrativa son caminos antagónicos y no es así (Neal tenía las dos cosas y Eisner o Miller o Mazzuchelli, también).
Lo que dice Miller va más en relación a lo que comentaba Mccloud sobre las capas del arte. Cuando surge alguien brillante automáticamente genera imitadores, que al carecer de talento y visión, suelen quedarse en la superficie (en el caso Adams, el "acabado", como lo define Miller).
Pero esto también pasa ahora con el Maus. Hay mogollón de dibujantes que pretenden dibujar en estilo esquemático o caricaturesco y se quedan en la forma. Porque no tienen la capacidad de Spiegelman.

En segundo lugar. Hay una teoría procedente del libro del Mccloud que viene a decir que el dibujo es la caligrafía de un comic. Falso.
El comic consta de guión más dibujo y tan reconocible es el Moore en Watchmen o La Broma Asesina como Gibbons en Watchmen y en Martha Whasington o el Bolland en La Broma y Camelot 3000.
Tan reconocible es el Miller en Año Uno como en Elektra Asassin. Y el Sienky es reconocible siempre.

Las palabras pueden ser bellas por sí mismas y el dibujo también. Si lo son a la vez y están bien ligadas mejor que mejor. Un ejemplo de esto es el muy comentado aquí El Fotógrafo.

Creo que hay que pasar un poco del tema de si un tipo de dibujo es mejor que otro.
Por poner un ejemplo. Una buena fotografía en cine no es un obstáculo a su ritmo (aunque Bertolucci pueda hacer pensar lo contrario).
También es cierto que la única forma de narrar no es el ritmo a lo Hichtcock o Spielberg. A kurosawa no le hizo falta parar rodar Dersu Uzala.

pepo dijo...

"Primero, por lo que dice Miller puede parecer que el acabado y la narrativa son caminos antagónicos"

yo no entiendo eso. Él primero explica que de chaval estaban flipados con Neal Adams, y que él les infundió el amor por el acabado. Cosa que está muy bien para el que elija ese camino, esto lo añado yo. A continuación, dice que durante toda su carrera ha intentado alejarse del amor por el acabado, pero yo no entiendo que sea "malo" o antagónico con el cómic ni nada de eso (al final vuelve a insistir en que Adams combinó muy bien ambas cosas, acabado y narración), sino, sencillamente, porque ésa fue su elección artística como autor. Por cierto que, aunque Eisner no lo diga, él optó por el mismo camino. El acabado de sus libros a partir de CONTRATO CON DIOS es progresivamente más libre y "descuidado", sobre todo si comparamos con sus obras de juventud y SPIRIT.

Thalcave dijo...

"yo no entiendo eso"

Yo tampoco. Dije: "puede parecer...", luego explico una de las cosas que Miller deja caer, que no tiene nada que ver con la superioridad de un estilo sobre otro.