viernes, julio 13, 2007

LA CONSPIRACIÓN

El caso CONSPIRACIÓN ha tenido una segunda parte. The Trasatlantic Institute, un think tank para fomentar las relaciones entre EEUU, la Unión Europea e Israel, envió al Parlamento Europeo un montón de copias del libro de Will Eisner sobre la historia de los Protocolos de Sión ("Protocolos" que aún hoy día siguen siendo considerados auténticos en determinadas zonas del mundo), copias que sin embargo no fueron distribuidas entre sus miembros porque los servicios de la Presidencia del Parlamento lo consideraron "publicidad" y algo que no guardaba relevancia con la agenda legislativa de la Eurocámara.

Pues bien, Emmanuele Ottolenghi, que no es el protagonista de ningún álbum de Tintín sino el director del mencionado think tank, recurrió la decisión del Parlamento ante la eurodiputada Astrid Lulling, miembro de los Cuestores (órgano del Parlamento Europeo responsable de los asuntos administrativos y económicos que afectan directamente a los diputados y a sus condiciones de trabajo). Astrid Lulling ha contestado ya a Ottolenghi y ha reconsiderado la decisión:" después de volver a examinar el libro y considerar sus explicaciones, creo que debe permitirse la distribución del libro de Will Eisner, particularmente porque creo que es una reflexión histórica". Lulling ha hecho hincapié en que el Parlamento europeo recibe regularmente un montón de publicaciones no solicitadas que son reconocibles fácilmente como publicidad, y que por tanto (por una decisión tomada en 2003 por los Cuestores) no deben ser distribuidas entre los miembros del Parlamento. "LA CONSPIRACIÓN no encaja en esa categoría", ha dicho Lulling.

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"Me crié durante la Gran Depresión, y como estudiante con inclinaciones radicales a finales de los años 30», escribió en el prólogo de la que acabaría siendo su obra póstuma, «me interesé por las divisas que usaban los antisemitas para promocionar sus mensajes; tenía que haber otras armas aparte de la condenación de los judíos por parte de los Evangelios cristianos, para que una y otra vez se volviera a cargar contra ellos, en una suerte de vampirismo que resucitaba de continuo, fomentando el antisemitismo. Estuve buscando las razones durante casi 20 años, pero no hace mucho, navegando por Internet, me topé con una traducción inglesa de Los protocolos de los sabios de Sión».

Will Eisner, citado en este artículo de El Mundo sobre LA CONSPIRACIÓN:

Eisner ejecutó las últimas viñetas de su legado artístico y moral durante su último mes de vida. En ellas, el autor de las novelas gráficas Contrato con Dios, Fagin el judío y Pequeños milagros -obras en las que ya se adentró con maestría e insólita economía de medios en las comunidades judías de los Estados Unidos de los años 40- despliega una técnica cercana a la investigación periodística. Una investigación encaminada, en todo momento, a buscar la respuesta a esta pregunta: ¿Cómo es posible que una obra cuya veracidad ha sido negada por abundantes investigaciones (las últimas de ellas, por medios como The Washington Post, L'Express o Le Figaro) sigue siendo distribuida por todo el mundo?

2 comentarios:

pepo dijo...

Ojo al comentario que ha dejado Mike Baron (sí, ÉSE Mike Baron) en el post de Heidi MacDonald que me ha servido de fuente de la noticia:

"Gee, I guess those European parliament members are just too stupid to figure these things out for themselves. Thank God they are protected from unsolicited ideas."

elpablo dijo...

mike baron, CRACK!
vaaayaa tela!