martes, julio 17, 2007

POR QUÉ NECESITAMOS HÉROES (AÚN)


Me vais a perdonar el post de opinión, pero me gustaría aclarar una cosa, posiblemente una perogrullada. En los debates de este blog a veces hablo de valores e ideales, por ejemplo del ideal de justicia (la justicia como esencia de nuestra civilización), aunque sé perfectamente que mucha gente pensará que vaya chorrada, que "menudo papel mojado", que en la vida real hay mucha injusticia, etc. En efecto, la hay, como resulta evidente para cualquiera. Pero cuando hablas de temas parecidos, de valores, de ideales o incluso de normas jurídicas, es frecuente confundir ser y deber ser. El ser es la realidad, lo existente, pero el Derecho, y por tanto los valores e ideales que inspiran a éste, no es la realidad, no es el ser, es el deber ser, lo que queremos que esa realidad sea. Así, el hecho incontestable de que no haya (suficiente) justicia en nuestro mundo no niega el hecho de que queramos mayoritariamente (o al menos se supone) que la justicia sea un valor superior de nuestro ordenamiento (es decir, de las reglas del juego de nuestras sociedades), y desde luego no es lo mismo una sociedad que crea en esos ideales (justicia, libertad, igualdad, etc.) que una sociedad que no crea en ellos. Ejemplos de este último tipo de sociedades los hay para dar y repartir en la historia; venimos precisamente de un pasado donde se aceptaba como derecho natural los estamentos, las castas, los privilegios, el sometimiento del débil y la imposición del poderoso gracias al uso y abuso de la violencia. La idea humana de justicia nos sirve precisamente para alejarnos poco a poco de la inveterada ley de la selva de la que venimos igual que el resto de animales, es decir, de la ley del más fuerte.

SER Y DEBER SER


Porque sin las ideas y valores de la esfera del deber ser (justicia, libertad, igualdad, etc.), es imposible que la realidad humana se aproxime en lo más mínimo a lo que queremos que sea esa realidad. Sin nuestros ideales y las leyes que los encarnan, estaríamos muchísimo peor de lo que estamos, en términos de injusticia, desigualdad y falta de libertades. Dicho de otro modo, que para llegar no ya al final del camino sino al menos a la mitad, tienes que tener una meta, un objetivo que te guíe; de lo contrario siempre te quedarás en la casilla de salida, la de la barbarie y el caos absoluto del que procedemos.

Y si dejamos el mundo del Derecho y hablamos de arte, de poesía y de narración, ahí aparece el sueño o modelo ideal que encarna la figura del héroe. El héroe simboliza precisamente esos ideales y valores culturales que tomamos como base de nuestra civilización, el héroe es el deber ser, lo que la realidad nos gustaría que fuese, aunque esa realidad no sea así. Por eso el héroe en la ficción se enfrenta a la realidad, es capaz de domeñarla y someterla a su voluntad, o, aunque fracase en su tarea, al menos lo intenta. Por eso los héroes son modelos, y por eso, igual que aún necesitamos ideales en el mundo material para intentar gobernar el caos que éste implica, seguimos necesitando héroes en el mundo virtual de la poesía, el arte y la ficción.

18 comentarios:

Thalcave dijo...

Estoy de acuerdo.

el tio berni dijo...

Creo que por todo esto, mi superhéroe favorito siempre ha sido Daredevil. Puede parecer una tontería, pero es uno de los pocos para los que su personalidad civil también gira en torno a la justicia.

Thalcave dijo...

A mi me gustaba Daredevil, sobretodo, porque perdía muchas veces.

Por cierto, en la etapa Miller, después de una pelea espectacular, Daredevil derrota a Bullseye que trabajaba para un Kingpin que acababa de recuperar su trono como rey del hampa de la Costa Este.

Entonces se ve rodeado de los secuaces de Kingpin y éste le ofrece un trato: encarcelar a Bullseye y llevarse documentos que implican a sus lugartenientes rebeldes y que abandone el edificio sin intentar conseguir más.
El Daredevil acepta.
¿Hubiera aceptado Rorschach?.

Peter dijo...

También de acuerdo.
Ahora planteo varios modelos en la fición del cómic:

el héroe milleriano, no habla ni predica, actua, y no es un modelo como planteador de soluciones ante la injusticia, sino que adquiere su aura (sucia, no?) directamente al no aceptar ni tolerar la maldad.
Digamos que, rematado en cierto martirio, se remanga teniendo muy claro que hay cosas que no deben dejarse pasar.
Subrayo además que a Miller le encanta construir un escenario completamente corrupto (el hampa criminal en Daredevil, la corrupción en Sin City, el "pervertido y maligno" imperio Persa, la Gotham más oscura y sucia...), de modo que sus héroes parecen que ya viven en una guerra perdida a la que se enfrentan no con resignación sino con obligación. Destacan sin ser ostentosos en un mundo injusto.
Para encajar tu texto en este asunto Pepo, diria que los héroes de Miller ejercitan el valor de que la justicia es algo en lo que implicarse para mantenrla, atraviesan el cinismo, las leyes ambigüas y manipuladas por en medio a ritmo de grandes onomatopeyas.
Ahora un breve parentesis: disfruto los comics "molones" de superhéroes, ¿pero os parece que se ha desarrollado ya tanto la crueldad carismática del villano que como resultado el efecto ha sido que el héroe tenga que ser más molón que el malo? En los ultimates (comic dentro del género que recomiendo pese a polémicas) reconozco que su estructura es básica: los malos arrasan en extremo hasta que la reacción es que los héroes a fuerza de mala leche responden y vencen.
¿Es justicia o venganza?
Cierro el parentesis y ya termino la chachara planteando:
¿no ha sido siempre muy borrosa la génesis del superhéroe entre la venganza y la justicia? ¿No han sido victimas (Batman) que han necesitado legitimizarse como administradores de la justicia?
Pienso que en el conde de monstecristo ya había un modelo de Batman, un prota con medios económicos que se perfecciona con un objetivo, pero Dumas juega a la moraleja de la venganza que se disfraza de justicia. Y en la mitología superheroica los villanos tratan de corromper a los héroes convirtiendo su justicia en venganza.
El modelo queda ambigüo a veces entre el vengador y el justiciero estoico. Y en Dark Knight creo que Miller hace un justiciero de ideas claras que sin embargo se enfrenta a una derrota que lastra desde su pasado: que no puede curar a Dos Caras y que tiene que matar al Joker.
(Vaya papeleta de texto que he dejado, cuando podría decir que sí, que son necesarios los héroes en la ficción)
Saludos

pepo dijo...

Sí, son héroes "con armaduras sucias", como le gusta decir a FM. Que sean los buenos pero no lo parezcan, ya sea por sus métodos (Batman), ya sea también por su personalidad y extracción social (Marv de Sin City). Así la cosa es más ambigua y no tan directa como en los relatos heroicos más clásicos.

"Subrayo además que a Miller le encanta construir un escenario completamente corrupto"

...frente al que se enfrenta el héroe. Sí, ese planteamiento heroico tiene raíces tan antiguas en la mitología occidental (judeocristiana, para ser más exactos) como la misma leyenda de Jesucristo. Un hombre bueno que defiende unos valores insólitos en su época, y que se opone sin pestañear a los injustos y corruptos de su sociedad, incluso a los de su propio pueblo (los sacerdotes del templo). Son ellos los que luego le delatarán, le detendrán y martirizarán. Pero el héroe, aunque dé su vida por los demás (sacrificio heroico), no muere porque resucita (aunque sea simbólicamente hablando, no es necesario que la resurrección sea literal), inspirando a la sociedad a seguir su ejemplo; es decir, funda una nueva civilización más justa que arrumba al antiguo régimen, etc.

Esto es básicamente la historia que lleva contando Miller desde Daredevil, con variantes más (DK, 300) o menos (Sin City, Give me liberty, Born Again) mesiánicas, más clásicas (héroes más evidentes como Matt Murdock o Martha Washington) o menos clásicas (los "caballeros oscuros" de armadura sucia: DK, los espartanos, Marv, etc.).

Pero vaya, que no se quede todo el debate en Miller, como es habitual. Que Alack Sinner también es un héroe y encarna los valores típicamente heroicos (ideales moralmente buenos) en la sociedad que le vio nacer, aunque esté caracterizado con arreglo a otros gustos y lleve otras ropas.

Anónimo dijo...

Lo único que creo que hay que añadir es que además de los fines (defender los valores positivos de la sociedad) también importan los medios (defender los derechos de todos los ciudadanos, incluso los delincuentes).

Los Ultimates no me gustan precisamente por la ausencia del aspecto heróico: los héroes científicos son locos reprimdos y psicóticos en los que no podemos confiar, es mejor fiarse de los heróicos y salvajes soldados descerebrados, los borrachos y los asesinos.

pepo dijo...

"Lo único que creo que hay que añadir es que además de los fines (defender los valores positivos de la sociedad) también importan los medios (defender los derechos de todos los ciudadanos, incluso los delincuentes)."

claro, especialmente en el mundo real. Lo que pasa es que... bueno, un héroe "grim & gritty" da más juego dramático que un héroe "clásico", sobre todo desde los setenta para acá. Así es el gusto de nuestro tiempo.

Alvy Singer dijo...

Es que para mi lo interesante de Mark Millar es que radiografía una sociedad realmente descorazonadora. En "Wanted" los SH ya se han extinguido (el mismo año que la publicación de Watchmen: Millar no sólo está lanzando un guiño sino nos está diciendo que no tiene mucho, ninguno vaya, hablar de heroísmo) y propone un neonihilismo pop, molón. Pero Wanted es ante todo el proceso de deshumanización.

The Ultimates parte de la misma idea que de su Authority: los héroes sólos on productos gubernamentales para luchar contra los villanos. Pero Millar renuncia completamente a realizar un discurso moralista, clásico. Millar reviste esta idea del pop, de lo efímero ("quiero que un cómic parezca viejo en cinco años" dice el tio) y convierte a sus degeneradores sociales en personas cool. A mi esto me parece tanto o más transgresor que la labor de Miller respecto a los héroes.

El punto clave de Millar está en su conclusión de su saga de los Authority, en los que el supergrupo propone al villano que se una a ellos. Toda esta broma emana una declaración de intenciones: la diplomacia internacional como intermediarios de lo que antes se consideraba bien y mal, es todo una pura falacia.

Por eso creo que frecuentemente se despotrica contra Millar porqué no es un escritor ético tan encomiable como SI lo es Miller (y para bien) sino un escritor más bien POLÍTICO. Su Civil War no anda lejos de su completa ausencia de heroísmo: unos superhéroes enfrentados entre si por su diferencia en el COMO salvar el mundo.

Thalcave dijo...

Suscribo lo dicho por Alvy punto por punto. Y también suscribo el pensamiento de Pepo de que Millar busca la pasta. De nuevo, son cosas no excluyentes.

pepo dijo...

Millar se hace la picha un lío y no es consecuente con sus planteamientos. A mi juicio. Primero presenta a sus héroes como antihéroes, como un dechado de defectos, personajes nihilistas que encarnan el materialismo actual, etc. Pero luego, en la parte final de sus sagas, sí los presenta (y los ensalza, muy ayudado por el realismo épico de Hitch) como héroes, luego algo no casa bien ahí. Sobre todo cuando los que son villanos son presentados como oponentes con sus razones y justificaciones (me remito a la saga ahora concluyendo en ESpaña, la de la reacción internacional contra USA) pero luego, a la hora de la verdad, se comportan como villanos de toda la vida, crueles y sanguinarios, etc. Al final, para mí, nada casa y es un totus revolutum.

"Por eso creo que frecuentemente se despotrica contra Millar porqué no es un escritor ético tan encomiable"

para mí no es por eso, es por lo que acabo de comentar. Bueno, y también porque se repite mucho, las estructuras argumentales las calca de una saga a otra. Creo que tira mucho de truco, de repertorio. Pero vaya, que no pasa nada, no es que me ofenda ni nada de eso. De hecho, ULTIMATES es el tebeo de SH más relevante de los últimos años, junto a X-STATIX y DK2. Estos dos sí me gustan, Ultimates no, pero eso no significa nada, creo que es un tebeo relevante en el género, por su repercusión y su propuesta.

elpablo dijo...

a mí me parece un poco pesao, de hecho. el millar digo. se repite más que el ajo, y cómo bien dices, no es consecuente. pero esto es porque creo que el tipo tiene el punto de mira puesto en hollywood y alí sí que gusta ese modelo: "jaja, me meo en la humanidad-pero, quién los salvará?"

pepo dijo...

ya hablamos largo y tendido de este tema. Y sí es verdad que el tío aspira a conseguir películas basadas en tebeos suyos. Con WANTED, un tebeo expresamente pensado para ello (así lo contó él mismo en las entrevistas hace tiempo, cuando empezaba con él), ya lo ha conseguido, se estrena en 2008.

Alvy Singer dijo...

Pepo sobre The Ultimates 2 creo que hace lo mismo respecto a los héroes que Civil War. Como siempre el tebeo consta de dos arcos. El primero tiene su mayor elemento de interés en dos hechos: los Ultimates van liberando paises y demuestran su hipocresía en la sentencia de muerte de Hulk. Bien. Y en el segundo arco Millar presenta el homólogo de los Ultimates, los Liberadores. Los Liberadores son entendidos frecuentemente como la definitiva prueba de la complacencia de Millar respecto a la major (Marvel para la que es su trabajo) y respecto al público (el norteamericano). No obstante cualquier lector astuto podrá observar varios dilemas morales que la serie resuelve según su lógica pero que dejan bastante malestar en cualquier lector atento: el primero es la necesidad de tomar partido en las guerras. Al anglosajón liberal (y lo digo en un sentido inglés, izquierdoso, para entendernos) se le queda la boca desencajada: qué obligación tiene ahora el hombre político en una época de polarizaciones inútiles, en la que sólo cuenta whose side are you on. En esta disyuntiva Millar no opta por los menos malos, sino por una estampa del todo desoladora: toda guerra de intereses (¿qué son sino los Ultimates y los Liberadores, sino los productos de última instancia del Imperio asentado y la Resistencia resentida?) tiene sus enfermos creyentes. El encuentro entre el Coronel Abdul Al-Rahman y el Capitán América sólo constanta eso: son dos personas de otro tiempo. No obstante lo curioso del primero es que sólo es una casualtie of war: su leitmotiv es el de la venganza porqué el Capi invadió su país. En su desenlace Millar repite la pirueta de Authority pero en sutil: esta vez SHIELD se lleva el cádvar del Coronel. ¿Para qué? ¿Por qué? La respuesta no se hace clara (aún) pero resulta obvio que el villano ya está completametne integrado, ya sea mediante la diplomacia con envoltorio irónico o la clásica reconversión al más puro estilo canónico.

jmm dijo...

Uno de los problemas intrínsecos de la figura del héroe es, creo, que es por definición "mesiánico"; como dice Pepo, viene a encarnar lo que debe ser. Pero, claro, eso no es lo mismo para todo el mundo...

El 300 de Miller es un ejemplo muy claro, posiblemente por la desnudez, la pureza de su premisa: Leónidas es un tío profundamente íntegro que, cuando ve que el mundo –y los que lo rigen– promueven la laxitud y hasta la traición de ideales por motivos pragmáticos perversos, se planta y dice "hasta aquí hemos llegado". En un mundo injusto, que castiga la disidencia, premia la corrupción e invita al adocenamiento, él decide ir contra las reglas y contra quienes las crean y las imponen, porque, a su juicio, han dejado de ser honestas, han dejado de ser justas.

Pero ese mismo mecanismo que justifica el discurso del héroe, su erigirse en poseedor y defensor de "la verdad"... es también el mismo que justifica el de los alzamientos fascistas para "enderezar" las cosas y restablecer el orden perdido. Para, en última instancia, que todo sea como debe ser.

En los tebeos superheróicos, la línea es a menudo igualmente difusa, si prescindimos de caracterizaciones maniqueas que nos dicen, nos señalan quién actúa del lado del bien y quién del mal, quién es héroe y quién villano. El Capitán América es bueno, y su némesis el Craneo Rojo es malo; pero, ¿lo es el Castigador? El Capitán América es, al fin y al cabo, un "vigilante" también, alguien que se ha arrogado la potestad de intervenir a título personal para decidir dónde está el mal y perseguirlo, reprimirlo y castigarlo, con la única diferencia de que no mata. Ese es, fundamentalmente, el rasgo principal que distingue a los buenos de los malos en los universos superheroicos, porque en nuestra mente colectiva impera el consenso tanto tácito como explícito de que la vida es, en sí, un valor fundamental incontrovertible.

Quizá, si acaso, podría aducirse que los héroes "mitológicos", los que responden al esquema del sacrificio heroico, como el Neo de Matrix o cualquier otro a la imagen de Jesucristo, escaparían de la "trampa" del héroe facha, del "vigilante" justiciero en lugar de justo, por cuanto que no son ellos quienes deciden intervenir, sino que lo hacen a su pesar, elegidos por el destino, como una carga, una responsabilidad a la que no pueden negarse porque se lo exige su sentido de lo íntegro, de lo justo, y, sobre todo, porque "se lo deben" al mundo, porque su sacrificio en lucha contra "el mal" supone una clara mejora en la vida del conjunto de sus semejantes.

pepo dijo...

" El encuentro entre el Coronel Abdul Al-Rahman y el Capitán América "

sí, Alvy, ya me fijé en eso, pero... ¿y qué pasa entonces con el resto del equipo de villanos? ¿qué pinta la Abominación con cara de súper maloso de toda la vida en ese conflicto, por ejemplo? Para mí no casa.

"Uno de los problemas intrínsecos de la figura del héroe es, creo, que es por definición "mesiánico"; como dice Pepo, viene a encarnar lo que debe ser. Pero, claro, eso no es lo mismo para todo el mundo..."

sí, claro, tienes razón. Sobre lo que dices de los supes, yo creo que el hecho del "vigilantismo" del Capi o de Superman o de cualquier SH no afecta demasiado, ya sabes que pienso que eso es una premisa que nos tragamos sin cuestionar, ya sabes, se trata de que el superhéroe tenga oponentes a los que castigar y (sobre todo) pegarse de hostias, pero todo eso es un poco las reglas del juego que damos por supuesta de forma no literal. Otra cosa es el modelo Castigador, que no por casualidad surge a principios de los setenta, justo en 1973 (vaya "casualidad" de año, eh?) y que plantea nuevos problemas al tema heroico en este género. Harry el sucio es de la misma época, bueno, un poco antes, 1971.
De hecho, recuerdo de pequeño que el Castigador era fascinante porque no parecía un héroe, de hecho no se parecía al resto de héroes, pero tampoco era un villano, era algo oscuro y turbio que no era ni una cosa ni otra, daba bastante mal rollo. Y desde entonces proliferaron en el género, hasta llegar a Batman DK y a Rorschach, y de ahí para acá. También recuerdo leer con 18 años DK con una mezcla de fascinación y mal rollo, algo muy extraño, algo que cuestionaba tus convicciones, no era fácil de leer en ese aspecto. Era algo así como "joder, Batman es el bueno, y tiene la razón en lo que persigue pero... este Batman hace cosas muy chungas, que están muy mal". Seguro que a más de uno os pasó lo mismo.

.. dijo...

Pues desviando un poco el hilo yo no veo a Alack Sinner como un heroe. El ambiente de las historias de Muñoz y Sampayo es jodido (bastánte más jodior aún que en las de Miller) pero el Alack rara vez hace algo, lo normal es que llegue a la conclusión de que como todo es un mierda no merece la pena hacer nada por nadie.

Si se mueve es por algún amigo o por su novia (sea Sophie o Enfer) es decer, nunca se sacrifica por un desconocido como si hacen los personajes de Miller (que si que son heroicos ya que ademas de ver la injusticia luchan contra ella)

Yo a Alack, mas que Sinner lo veo hipócrita.

pepo dijo...

es verdad que a partir de un determinado momento en la serie Sinner se vuelve de un pasivo total, pero al principio no era así. Luego ya no, tienes razón en que ya no actúa, o apenas actúa.

Ismael dijo...

No me preocupa la realidad ni sé que es el heroismo. Lo que me interesa es la visión de la realidad y, sobre todo, como llegamos a adquirir cierta visión de lo que es real o y lo que es ideal.
No me interesan los héroes porque no son más que imitación o mero reflejo de lo que suponemos real o ideal sino los guerreros que luchando se abandonan para romper las identificaciones y reflejos inoculados por la visión dominante del mundo.
¡Jim Starlin ofrece la fe racional y Millar ofrece la nada!