viernes, marzo 23, 2007

NI TANTO NI TAN CALVO

Pues ni tanto ni tan calvo. O sea, que la película de 300 ofrece más o menos lo que ya hemos visto en los trailers pero alargado hasta las dos horas. Eso sí, dos horas bastante bien planificadas en cuanto a timing y con menos escenas de lucha de las que uno podía esperar después de leer todas esas críticas americanas. Bajo mi punto de vista tratar de hacer lecturas políticas de esta película no tiene mucho sentido porque todo está a la vista, no yace más subtexto que la glorificación del héroe mediante el sacrificio, y esto es mucho más antiguo que los marines norteamericanos. Toda la obra de Frank Miller está empapada de esta filosofía, la lucha contra del individuo frente a la corrupción desde un código moral muy estricto, y en 300 lo único que hizo fue utilizar un hecho histórico (transmitido con más o menos veracidad) que le venía al pelo para que nadie se confundiese con el envoltorio. Por tanto, el reto no estaba en la plasmación del héroe, sino en dotar a la historia de una estructura que deviniera en épica, y hacerlo, por supuesto, a través del espectáculo. Ahí es donde entraban en juego el formato, el color, la planificación e, importantísimo, la cadencia y el impacto de las lacónicas y típicas frases de Miller. En este punto, la película ya parte con desventaja, no se interioriza ni emociona del mismo modo un texto escrito (sobre todo a la manera tan efectista de Miller) como una voz en off en una película.
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El tío Berni ya la ha visto.