lunes, junio 04, 2007

DIBUJANTES A LA FUGA

EEUU y Francia se rifan a nuestros talentos del cómic

Carlos Bueno
El cómic lleva una década fuera de su agujero. Ese boom dura ya diez años. Como soporte artístico y medio de comunicación sigue ganando adeptos. También proliferan las novelas gráficas con argumentos tan profundos como los de la mejor literatura.

Igualmente, sus historias siguen inspirando algunos de los largometrajes de mayor éxito (desde la saga Spiderman a la polémica y social Persépolis, galardonada la pasada semana en Cannes). Por primera vez en mucho tiempo, una obra de este género, 300, se encuentra cómodamente instalada desde hace meses entre los libros de ficción más vendidos.

Sin embargo, pese a todo lo anterior, los jóvenes talentos dibujantes aún tienen que emigrar si quieren vivir de contar historias en viñetas. Lo peor de todo es que la fuga de estos otros cerebros del arte secuencial aún vive su primer capítulo.

“No es imposible, pero sí complicado trabajar aquí”, reconoce José María Polls, jefe de estudios de la Escuela Joso del cómic y de artes visuales.

(...) El fundador de Norma editorial, Rafael Martínez, matiza: “Ese problema siempre está ahí. Pocos autores pueden ganarse la vida con la venta que se hace en España, pero para eso el autor tiene el gran don y la gran suerte de que su obra sigue reproduciéndose y generando derechos de autor toda su vida”.

(...) La demanda que existe en otros países de jóvenes dibujantes y la apertura de la industria estadounidense —y sobre todo francesa entre las europeas— permite mirar al horizonte con optimismo. Todos coinciden en que el mundo del cómic vive ahora un momento dulce en España. Eso, a pesar de que estos jóvenes tengan que emigrar o que casi les cueste el dinero ver sus trabajos publicados.

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