sábado, junio 16, 2007

BORRAR LA NOCIÓN DE LA MUERTE

Todavía estaba Billy trabajando en esta segunda carta, cuando fue publicada la primera. La segunda carta empezaba así:
«Lo más importante que he aprendido en Tralfamadore es que cuando una persona muere, sólo muere aparentemente. Continúa estando muy viva en el pasado, y por lo tanto es muy estúpido que la gente llore en su funeral. Todos los momentos, el pasado, el presente y el futuro, siempre han existido y siempre existirán. Los tralfamadorianos pueden contemplar todos los momentos diferentes de la misma forma que usted, por ejemplo, puede observar cualquier trecho de las Montañas Rocosas, Se dan cuenta de la permanencia de todos los momentos, y pueden contemplar cualquiera de ellos que les interese. Aquí en la Tierra creemos que un momento sigue a otro, como los guisantes dentro de la vaina, y que cuando un momento pasa ya ha pasado para siempre, pero no es más que una ilusión.
»Cuando un tralfamadoriano ve un cadáver, todo lo que se le ocurre pensar es que la persona muerta se encuentra en malas condiciones en aquel momento particular; pero sabe que aquella misma persona puede encontrarse estupendamente en muchos otros momentos. Ahora, después de aquella experiencia junto a ellos, cuando oigo decir que alguien ha muerto, me encojo de hombros, simplemente, y digo lo que los tralfamadorianos dicen acerca de las personas muertas, esto es: "Así son las cosas".»
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Los párrafos anteriores pertenecen a MATADERO CINCO, de Kurt Vonnegut, un libro que ha sido la inspiración directa, al menos en términos conceptuales que no argumentales, de S., la última obra del italiano Gipi. En MATADERO CINCO, Vonnegut partió de sus recuerdos como soldado y prisionero de guerra de los alemanes que asistió, y sobrevivió, al terrible bombardeo de Dresde durante la II Guerra Mundial, para convertir ese material en una fantasía antibelicista donde su protagonista, Billy Pilgrim, recorría su propia vida entera a través de continuos saltos temporales del pasado al futuro y al presente, y de allí nuevamente al pasado.

"Quería borrar la noción de muerte", "derrotar a la muerte con la memoria", ha declarado sobre S. el historietista e ilustrador Gipi (Gianni Pacinotti, Pisa, 1963), colaborador habitual en el diario La Repubblica. La muerte a la que Gipi quería derrotar es la de su anciano padre Sergio, cuyo fallecimiento fue el detonante de un álbum que gira en torno a la figura del progenitor y que, no tengo la menor duda, es el mejor trabajo de este historietista hasta el momento. Autor de, entre otras obras, INTERIOR NOCHE, LOS INOCENTES y APUNTES PARA UNA HISTORIA DE GUERRA (todos publicados en España por Sinsentido), Gipi ha creado en S. una obra de la materia de la que están hecha los recuerdos, estructurada y realizada también en la forma en que esos recuerdos acuden a nuestra cabeza: fragmentaria y circular, repetitiva, en ocasiones con versiones divergentes de los hechos dependiendo de la persona que los recuerde... o de lo mentiroso e imaginativo que sea el narrador.

Cuenta Gipi que para hacer el libro acudió a la memoria familiar, a la suya propia, a los recuerdos de lo que su padre le contó, y a los de sus parientes, sus hermanas, sus tíos, preguntándoles cuando era necesario para reconstruir algunos de los pasajes. De este modo, presente, pasado cercano y pasado lejano se van amontonando literalmente, intercalando escenas desde los recuerdos más recientes -la vejez y muerte del padre- hasta la infancia de Gipi y mucho más allá, hacia el pasado remoto de la II Guerra Mundial, cuando su progenitor tenía veinte años y fue testigo de, entre otros momentos de horror, el bombardeo de Pisa en agosto de 1943.

Los escasos trazos de su depurada línea y las levísimas acuarelas con las que ha coloreado este trabajo (la mayoría de imágenes que ilustran este post las ha recopilado Entrecomics) contribuyen a lo etéreo del conjunto. Realizado de forma directa y sin guión previo, incluso dejando los tachones en el texto cuando así le salieron (un recurso, por cierto, profusamente utilizado por Juanjo Sáez desde sus primeros trabajos), Gipi salta adelante y atrás por la vida entera de su padre, como si él fuese Billy Pilgrim y su padre no hubiese muerto, porque en la memoria los seres que recordamos permanecen vivos. Y salta de lo trivial a lo importante, de lo cómico a lo trágico, y viceversa, adoptando un inspirado tono vitalista, muy apropiado para atrapar tanto el alma de su padre como la propia esencia de la vida, donde nunca nada es totalmente triste ni totalmente alegre. Donde aquello que se nos da se nos quita por otro lado, y viceversa.




“S. me dice que, del humo que en ese momento está envolviendo el puente, empiezan a salir hombres y mujeres con la cabeza toda hinchada y negra.

Y así de negra y negra

Llevan la ropa medio quemada por el fuego y hecha jirones por la onda expansiva. S. dice que ha sido la onda expansiva lo que ha hecho que sus cabezas se hinchen de esa manera”.


"Uno de ellos, me dice S., llega hasta la carretera y cae sentado, con el culo sobre la calzada. Su espalda se apoya contra un murete. Uno de esos muretes. Un murete normal y corriente."

"S. se le acerca, y ve que en esa cabeza hinchada y negra hay un agujero más o menos así de grande, como un puño cerrado. Probablemente haya sido un trozo de metralla de la bomba, de una bomba, el que ha hecho el agujero".


"S. corre hasta salir de la nube de polvo y humo. En ese momento se para y, ¿qué pasa? Pasa que la ciudad, después del bombardeo, ya no se reconoce. Las calles y sus cruces, ya no están."

"Entonces S. echa a andar en la que le parece que es la dirección justa. Corre, dice, y tiene el corazón en la boca por el miedo de llegar a la casa. Tiene miedo de no reconocer la casa, de encontrársela reducida a escombros. La casa de su novia".

"- Y de hecho la casa se había derrumbado.
- Madre mía."


"S. dice que yo estaba ese día.
Claro que estaba.
S. dice que tengo que dejarme de juegos con la fantasía."

"Dice que la realidad ya está bastante liada ella solita."

"Sin necesidad de inventarse nada más."


"31 de agosto de 1943"

"Ciento cincuenta bombarderos boeing B-17 del grupo estratégico de las fuerzas aéreas norteamericanas destacado en el África noroccidental llevan a cabo una misión de bombardeo pesado sobre la zona ferroviario-industrial de Pisa, la Toscana, Italia."



7 comentarios:

Valentín Vañó dijo...

Hay otro tebeo, de hace unos cuantos años, que ya participaba de la estructura fragmentaria de S. Y que, de hecho, hacía de la memoria y su naturaleza contradictoria uno de sus temas centrales. Me refiero a Violent Cases, de Neil Gaiman y Dave McKean. Tuve la oportunidad de preguntarle a Gipi si le había servido de inspiracion. Me respondió que, como no lee tebeos, pues que no lo conocía.

David Muñoz dijo...

A mi S. me pareció impresionante. Me da la sensación de que con tanto tebeo que se edita ahora, obras que hace un tiempo hubieran dado mucho de que hablar, están pasando algo desapercibidas. Le pasó también a Lucille, de Ludovic Deberume, también editado por Norma en el salón. Desde luego no es un pedazo de tebeo como S. pero sí una lectura interesante, aunque solo fuera desde el punto de vista formal.

Señor Punch dijo...

ciertamente, yo también, al leer este post, me acordé de Violent Cases (y Mister Punch), si bien al no haber leído S. no sé si hay puntos en contacto realmente, o se trata de un común punto de partida.
T¡Y sí, este S. me apetece mucho (ya me gustó bastante sus Apuntes)

santibilbo dijo...

El concepto es muy spinoziano.La pinta es impresionante

pepo dijo...

Hostia, en lo de Violent Cases no había caído y es cierto que hay algo, un cierto parecido en la estructura y en la intención de atrapar la materia de los recuerdos (de la infancia especialmente en Violent Cases, ¿no?). Aunque más allá de eso son distintos. En S. hay más tema central sobre el que gira la narración, el padre retratado, y en Cases era todo aún más fragmentario (si la memoria no me engaña), incidiendo especialmente en atrapar la visión del mundo que se tiene durante la infancia.

Creo que en S. Gipi ha logrado plenamente sus intenciones. A mí me gustaban cosas suyas anteriores, pero siempre le veía cierta impostura al elegir temas y también en la construccción de algunas escenas (aun en su mejor trabajo hasta S., Apuntes para historia de una guerra, veía esa impostura a veces). También le notaba con unas pretensiones artísticas de las que no siempre salía bien parado, incluso con cierta falta de rigor en la construcción (y no me refiero al dibujo, que dibuja acojonantemente bien, con un estilo muy despojado y a la vez "arty" sin apenas amaneramientos, que ya es difícil) del conjunto. En S., en cambio, todo me parece puro y verdadero, todo está centrado, no hay digresiones arties, etc. ES un gran tebeo, sí señor.

No tiene que ver con S., pero sí con MAtadero Cinco de Vonnegut. Leyéndolo, no puedo evitar tener la sensación de que Alan Moore también tenía en la cabeza su estructura narrativa temporal cuando escribió el capítulo 4 (Dr. Manhattan) de WATCHMEN.

absence dijo...

En el Blog Ausente estoy intentando averiguar qué película provoca los miedos infantiles de Gipi cuando se queda en la tienda de campaña con su amigo. De momento no hay respuesta, aunque dado el uso del recuerdo que hace el italliano es difícil. Pudiera ser Island of Terror (1966) pero no está nada claro. He utilizado parte de tu explicación sobre el uso de los recuerdos en S.

http://absencito.blogspot.com/2007/06/gipi-los-silicatos-el-competente-brit.html

pepo dijo...

ah, sí, esa escena está muy bien. Y los bichos que dibuja...