domingo, junio 10, 2007

NO SON MÁS QUE LÍNEAS

Pienso como tú. Al contrario de la amistad entre hombres, la amistad entre pueblos no existe. Además, los pueblos son creaciones de magos, de gurús y de mentirosos con carisma: afirman que los hombres son hijos de una tierra cuando sólo hace falta abrir los ojos para ver que crecen en vientres nómadas. Los pueblos no son más que líneas entre los hombres para que podamos cultivar el odio de uno y otro lado.
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Del prefacio a EL GATO DEL RABINO 5. JERUSALÉN DE ÁFRICA, escrito por Philippe Val. Val, recordemos, es el director de Charlie Hebdo, y salió exculpado junto a su revista del juicio por injurias planteado por la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia y por la Gran Mezquita de París después de que su revista publicase las caricaturas danesas.

Por lo demás, el álbum que prologa a su amigo Joann Sfar (Niza, 1971) mantiene el alto nivel de esta serie realizada en solitario, con colores de Brigitte Frikandly. Terminado en 2006, el mismo año del affaire de las caricaturas, no me parece casualidad que uno de los temas explícitamente tratados en este GATO DEL RABINO sea precisamente la intolerancia entre pueblos y los fanáticos religiosos (musulmanes en el álbum, sí) que se empeñan en sentirse insultados aunque no haya intención alguna de hacerlo. Hay más en este Sfar; por suerte, no se trata de ningún panfleto monotemático: el efecto Babel (la original bíblica, no la película) de falta de entendimiento entre personas que no hablan la misma lengua, la tierra prometida que nos expulsa exactamente por los mismos prejuicios que nosotros teníamos hacia ella, el viaje como apertura al mundo... Todo con el estilo marca Sfar, que pasa grácilmente de lo cómico a lo dramático y hasta lo violento como quien salta de piedra en piedra para atravesar un río sin caerse en él.



Tan sólo una pega personal al álbum. Sfar, que es un dibujante sobresaliente, tiene aquí -igual que en otros álbumes de la serie- páginas con tan poco dibujo, tan hecho de cualquier manera, que no lo miras, lees el texto y pasas a la siguiente viñeta, y lo mismo en la siguiente. Es como leer texto sin imágenes, el dibujo pasa a ser invisible y apenas cumple función. Éste es precisamente el Sfar que no me gusta. Pero, afortunadamente, sólo aparece en páginas concretas donde no le ha apetecido dibujar o, más posiblemente, tenía demasiadas cosas de las que ocuparse ese mismo día: ilustrar un cuento infantil, supervisar alguna animación, escribir o dibujar otros álbumes... tocar el banjo.

6 comentarios:

doc dijo...

En mi opinión creo que decir que todo lo que hace Sfar es extraordinario, que es una obra maestra, que si patatín, que si patatán, es una moda, pero claro, te tropiezas con algo como el gato del rabino y la propia objetividad tiende a desvanecerse inevitablemente en todo lo relacionado con este señor. Esta obra es un ejemplo perfecto para tratar de explicar a los que desprecian el cómic que el mismo puede ser más que un entretenimiento. Yo soy muy visceral con determinadas cosas del mundo musulmán, no las entiendo, y lo que es peor, no quiero entenderlas, pero mira tu por donde me encuentro con un personaje como el coleccionista de canciones y no tengo mas remedio que pararme un momento para al menos mirar esas determinadas cosas con un poco más de interés y detenimiento, porque al terminar de leer el álbum pensé que me gustaría parecerme un poco más al coleccionista y un poco menos a la tribu de energúmenos del desierto (lo que no evitó que sintiera un malsano placer cuando el oficial ruso se cepilló al imbécil del médico. Pero ya se sabe que el mundo no se hizo en un día)

En cuanto a la desgana en el dibujo de algunas páginas, pues coño es verdad, pero que quieres que te diga, precisamente la cuarta viñeta de la primera página que has colgado hace que se me pongan de punta los pelillos del cogote.

pepo dijo...

es que esa página es cojonuda. Yo me refería más bien a viñetas como las dos últimas que he colgado, al final del post.Y sí, el pesonaje del coleccionista de canciones, también musulmán, es el elemento más evidente de invididualidad musulmana y simboliza la filosofía del álbum, que sale expresamente en otra viñeta de camaradería entre los dos rusos, el rico borracho y el joven judío (el rico: "¡La amistad entre los pueblos es una mierda! ¡Viva la amistad entre los hombres!" El judío: "Vale, ahora vayamos a comer algo"). Personas, no pueblos. Philippe Val lo resume perfectamente en su prefacio. Y el coleccionista de canciones musulmán te recuerda que ni todos son fanáticos ni todos son animales como el joven pendenciero e integrista. Dice el coleccionista de canciones después de discutirle al fanático su interpretación del Corán:"Hace 75 años que recorro este planeta dando gracias al profeta cinco veces al día. Y no soporto que un muchacho enfurecido quiera darme clases de religión. Créeme, nuestro Dios no odia. Ama la ciencia y las artes. Y nunca es más feliz que cuando sus hijos están en paz".
Siguiente viñeta, añade el mismo personaje: "¡Lástima que permitan que tantos ignorantes hablen en su nombre!"

Anónimo dijo...

No estoy deacuerdo,estas viñetas cuentan lo que tienen que contar: Estan de viaje,a través de un desierto,y es divertido.
No le interesa la documentación ni cargar el dibujo en partes en la que la narración debe ser lo más fluida posible porque está cargada de texto.Otra opción era poner imágenes de la historia que está contando,pero eso está "Más visto que el tebeo" y daría la sensación,al variar de escenarios que el viaje es más corto.
Es cierto que el dibujo de la primera viñeta está un poco descompuesto,pero el de la segunda es cojonudo.Creo que es fiel a su estilo habitual,variando el registro en función de los tempos.
Intuyo que lasviñetas favoritas de Sfar son éstas,los más criticadas,parece que en cada libro que pasa aumenta su número.Pero bueno,"Intuición femenina".

álvaro ortiz dijo...

pues yo de un tiempo a esta parte me estoy obsesionando con los tebeos de este hombre una barbaridad

me parece un genio, enserio, y da igual como dibuje de mal en ciertas ocasiones, porque tampoco importa mucho

pepo dijo...

no, si mal no dibuja, ni siquiera en su viñeta más chunga, yo digo que a veces dibuja con la punta del rabo sin venir a cuento (y por muchas justificaciones teóricas que queremos buscarle, no siempre tiene ni un sentido narrativo ni ná: que no le apetecía,que no le ha dado la gana, que tenía más cosas que hacer, etc.). En cualquier caso, confieso que incluso a veces (no siempre, otras veces me cansa porque termino leyendo sólo el texto) en estas viñetas chungas me parece muy gracioso por lo que demuestra. "mira, esto debería ser así pero no me ha apetecido acabármelo", "esto es asá pero mejor tú ya te lo imaginas", "no hace falta tanto acabado, a la mierda el acabado". O, como me decía Juanjo Sáez, que es muy fan de Sfar, en los tebeos del Profesor Bell a veces lo dibuja un poco en plan "mira, este tío es como Peter Cushing, pero aquí no me ha apetecido terminarlo, para qué, no hace falta, ya se pilla".

PapáCairo dijo...

Yo creo que Sfar dibuja así porque ha encontrado la fórmula perfecta para dar salida a todas las ideas que bullen en su cerebro sin sujetarse a la tiranía del tablero de dibujo. Con un estilo menos depurado no podría permitirse parir una obra detrás de otra a la velocidad en que lo hace. Sfar dijo hace tiempo en el Instituto Francés de Madrid algo así como que no entendía a los dibujantes que no llegaban ni siquiera una página al día.