jueves, junio 07, 2007

EL HOMBRE QUE AMABA A LOS OSOS

"Se creía el Príncipe Valiente, peleando contra los malos que quieren hacer daño a los osos"


La frase la pronuncia un piloto de avioneta que solía transportar a Timothy Treadwell a un Parque Nacional en Alaska. La dice en GRIZZLY MAN, un documental de Werner Herzog sobre el mencionado Treadwell, un hombre que durante 13 veranos había convivido con los osos pardos de la región, concretamente los osos Grizzly, el tercer tipo de oso más grande del mundo. Los machos suelen medir más de dos metros de altura en posición bípeda -alguno puede llegar cerca de los tres metros- y pesan, como promedio, unos 380 kilos, aunque algunos registros hayan alcanzado los 500.


Treadwell pasaba allí los veranos, casi siempre solo, en medio de un territorio de osos que los nativos tradicionalmente habían evitado. "Se peinaba como el Príncipe Valiente", dice un amigo de Treadwell sin relación con el piloto de avioneta en otro momento de la película. Treadwell a veces recibía visitas de sus novias, en particular en los dos últimos veranos que pasó en el Parque con su chica Amie Huguenard. Volvía a la civilización en otoño, cuando llegaba el mal tiempo y los osos comenzaban a hibernar. A la civilización humana que detestaba. Treadwell estaba obsesionado con proteger a los osos de los peligros que les acechaban, de la civilización, de los cazadores furtivos y hasta de los propios gestores del Parque. Se consideraba su guardián, un "guerrero amable" que les protegía. Llevaba tiempo embarcado en una cruzada para divulgar lo que había aprendido de la vida de los osos y de los peligros que supuestamente amenazaban su supervivencia, con conferencias y giras por las escuelas por las que no cobraba nada. En realidad, la población de osos en esa zona de Alaska es bastante estable, los cazadores furtivos son escasos y poco significativos y las visitas turísticas al Parque no demasiado frecuentes.

En los últimos cinco años de convivencia con los osos, Treadwell llevaba una cámara de video con la que llegó a filmar más de 100 horas, parte de las cuales fue aprovechada por Herzog para este documental. Treadwell consideraba amigos a los osos y los prefería al mundo de los humanos, como dice expresamente a la cámara en más de una ocasión. Estaba muy orgulloso de haber conseguido convivir tanto tiempo con ellos y de haber sobrevivido sin llevar nunca un arma ("jamás sería capaz de matar a uno", afirma a la cámara, "los amo"). Se acercaba muchísimo a ellos e incluso llegaba a tocarlos en ocasiones, algo prohibido expresamente por las normas del Parque. Unos osos considerados peligrosos en determinadas circunstancias porque los machos son territoriales, y además porque en algunos veranos de sequía disminuía la capacidad del río para llevar salmones, principal alimento de los osos en esta región -comen normalmente unos tres kilos de pescado al día-, motivo por el cual a veces podían llegar a pasar hambre.

En 2003, el decimotercer verano que pasaba en Alaska, Treadwell (46 años) y su novia Amie Huguenard (37) se marcharon del Parque Nacional en los primeros días de septiembre, como era habitual. Pero Treadwell tuvo un problema en el aeropuerto local con su pase, por el que discutió con una operaria. Bastante enfadado, decidió regresar al Parque con su novia, en una época, finales de septiembre y principios de octubre, en la que no solía estar allí porque la mayor parte de osos habituales que conocía hibernaban entonces y llegaban algunos, más viejos y desconocidos, procedentes de otras zonas. Treadwell acampó entre los árboles, algo que recomiendan no hacer jamás, precisamente para que los osos vean tu tienda desde la distancia y permanezcan alejados. Él estaba orgulloso de hacerlo así, de estar tan cerca de ellos, cosa que también dice a la cámara. El 5 de octubre, un oso grande y ya viejo, de unos 28 años, atacó a Treadwell fuera de la tienda. Amie Huguenard, en contra de lo que al principio le gritaba su novio, que corriera y se salvara, se quedó e intentó defenderle del oso a sartenazos. Todo esto se sabe porque la cámara de video estaba funcionando y, aunque tenía puesta la tapa en el objetivo, se conserva una grabación del sonido. El oso mató a ambos y les devoró parcialmente.

Por lo demás, el documental de Herzog es la película más impresionante que he visto en mucho tiempo. Las razones de ello son múltiples y diversas, pero no las he contado. Conviene descubrirlas por uno mismo.

22 comentarios:

Gabi Beltrán dijo...

Me impresionó está historia cuando la leí aunque no he visto el documental.
Hay algo que dices en tu entrada que me ha creado dudas. ¿Es correcto decir que “ambos fueron asesinados” por el oso? ¿Asesinan los animales? Ya te digo que es una duda, no una corrección, aunque yo diría que no. Creo que asesinar es algo que sólo puede hacer un ser humano, ya que es consciente y no lo hace para comer.

pepo dijo...

qué curioso. Lo he cambiado hace un rato,y antes de leerte, porque he pensado lo mismo que tú.

pepo dijo...

"Ambos murieron y fueron parcialmente devorados por el oso."

por cierto, si puedes, ve la película.

Lenin dijo...

Me gustó muchísimo esta peli, una de las mejores que he visto en los últimos años. Herzog tiene una fascinación por el romanticismo que aquí brilla como nunca a través de las imágenes prestadas. La música es también un zarpazo lleno de melancolía.

Señor Punch dijo...

coincidencias.
Tengo la peli para verla, y de hecho lo intenté anteayer... ante la infranqueable oposición de mi santa esposa. Y mira que me pega a mí que la peli además de buena, es muy entretenida, ¿no?
QUiero decir, que arrastra, no es "de arte y ensayo", para entendennos. Al menos el ratito pequeño que pude ver me dio esa impresión.
En fin... Seguiremos batallando contra los elementos hasta conseguir ver Grizzly Man, que a cabezón no me ganan, a mí, en casa :))

Michael dijo...

He visto el documental hace tiempo ya, la verdad es que está muy bien, me ha gustado mucho, y me causa gracia como uno se da cuenta de que el tio es un majara total. Se la recomiendo a todo el mundo.

pepo dijo...

"una de las mejores que he visto en los últimos años."

yo pienso lo mismo.

lenin dijo...

Punch, tienes que ser cabezón, merece la pena. La peli es desde luego menos "arte y ensayo" que otras pelis del alemán, pero a la mayor parte de los espectadores les parecerá demasiado larga simplemente para decir que el tío "estaba chalado".

A mí lo que me flipó fue la habilidad para ir planteando preguntas muy sutiles y concretas sobre nuestra identidad contemporánea a través de la carne de este príncipe valiente un tanto tragicómico.

Juanan dijo...

Pepo, si me permites la correción, tampoco morir me parece lo más acertado, sino matar, que no se murieron porque sí.

elpablo dijo...

a ver si la veo. sí que vi un documental horrible de estos de discovery donde simulaban cómo los había despedazao el oso, con qué presión, blbala. un horror. por supuesto, según el documental, el tío casi que se lo merecía. a ver la peli esta.

Gabi Beltrán dijo...

Supongo que andamos por un mundo tan violento que ya atribuimos inconscientemente maldad a todo lo que nos rodea. Creo que "mató" se ajusta más a la realidad. Rectificar errores es algo que también hacen sólo los seres humanos.
Un abrazo.
Y en cuanto pueda veo la película.

Anónimo dijo...

Ni asesinar ni morir.Cazar y comer.

Manuel Bartual dijo...

De las que he podido ver de Herzog, Grizzly Man es de largo la menos "arte y ensayo". Y la mejor también, de paso. Me quedo con el estupendo retrato que hace de Treadwell apoyado en sus vídeos y con la forma que tiene de confrontar las opiniones de cómo veía el mundo Treadwell con las suyas propias (que más diferentes no pueden ser). Pero por destacar un par de cosas, vaya, porque la película está llena de hallazgos.

Ahora a por The Wild Blue Yonder, Pepo. Falso documental a la Herzog sobre una frustrada invasión extraterrestre, con entrevista a uno de los supuestos aliens que se quedaron entre nosotros. Casi nada.

jmm dijo...

"Ambos murieron y fueron parcialmente devorados por el oso."

"Ambos murieron a manos del oso..."

No, espera... Los osos no tiene manos... Hmmm...

"Ambos murieron a zarpas del oso..."

Hmmm...

No, espera...

Stereotopffer dijo...

Esta película es brutal concuerdo con Pepo y Lenin, de lo mejor que he visto en años.

Yo destacaría por supuesto el montaje, en el sentido de como encaja los fragmentos Herzog, como a veces habla por encima y como encuadra la "acción" mediante lo que nos cuenta en OFF, y la música.

pepo dijo...

Para mí fue más impactante lo que NO se cuenta que lo que se cuenta. Y ahí es donde está la mayor parte del mérito de Herzog, porque esos temas, esas conclusiones, si es que las hay, esas sugerencias las vas deduciendo tú a partir de un material concreto: no sólo el propio que grabó Treadwell, por supuesto, sino también las personas a las que entrevista Herzog y los testimonios que decide usar, en el orden en que aparecen.... y luego, bueno, bueno. Quien no la haya visto, mejor que no siga leyendo.
AVISO de nuevo: mejor que no siga leyendo si quiere descubrir por sí mismo la película.






Vamos a ver. A Para empezar, estamos viendo un documental, pero resulta que Treadwell es actor. Actor frustrado, pero actor, y eso sólo lo descubres a ciencia cierta ya bastante avanzada la película. Es decir, el tipo se ha INVENTADO un personaje, lo representa, actúa solo para la cámara de manera bastante histriónica y afectada, además... cuando se supone que únicamente quiere "grabar a sus amados osos"... Es decir, sus grabaciones tienen poco de documental y mucho de actuación ante la cámara, con interpretaciones personales de lo que Treadwell veía o rodaba -la naturaleza en estado prácticamente salvaje- interpretaciones que eran absolutamente sentimentales por otra parte, porque ésa era su personalidad.

Mientras tanto, Herzog sí está haciendo un documental de verdad con material real, pero que a su vez no es del todo material "real" cada vez que Treadwell entra en plano porque está fingiendo para sí mismo todo el rato... y cuando digo fingir, es fingir, actuar, representar un personaje que te has inventado. El momento clave es cuando te dicen a la cara lo que sospechas desde el minuto uno (minuto uno en que pensé que el tipo que veía en pantalla era un actor que encarnaba a Timothy Treadwell, no el Treadwell real, y lo creí precisamente por su dicción teatral y su histrionismo; luego me extrañó ver que sí era el real cuando le identificaron como tal con un rótulo). Y lo sabes a ciencia cierta cuando salen los padres de Treadwell, una vez muerto éste, y te cuentan que su hijo era actor, o quiso serlo, y que quedó segundo en el casting para... el papel del camarero de CHEERS. A partir de ahí, cayó en picado, ayudado adecuadamente por las drogas, con las que había tenido problemas desde más joven.
Y para resurgir y dejar de beber y drogarse en general tuvo que reinventarse como "el hombre que protegía a los osos", el guardián de los Grizzlys de Alaska. Incluso se cambió el apellido por uno inventado ("Treadwell sonaba más teatral", dice su amigo actor en el documental) y contaba que era huérfano (falso) y que era de Australia (mentira también, era de Long Island, NY).

¿Proteger a los osos de qué, por otra parte? Esto es otro tema de la película, y hay más. Los osos vivían protegidos en el Parque y, por lo que se dice en el documental, apenas había cazadores furtivos, etc. No sé, es que me ha impresionado mucho, me ha parecido inagotable en muchos aspectos. Por debajo de todo esto está lo absurdo y autodestructivo de su comportamiento (completamente humano), su obsesión, su manera sentimental (humana) de entender la naturaleza, la necesidad que tenía (humana igualmente) de dar un significado o sentido a algo que funciona sin él: la naturaleza, el mundo, el universo. Luego, en otras escenas te quedas pensando sobre el parecido entre el comportamiento de los animales y el hombre, pero en otras sobre las diferencias que hay entre ellos y nosotros... Y luego, evidentemente, el final de Treadwell (y su novia, que había decidido abandonarle al final de ese mismo verano!), qué cosa tan absurda y a la vez tan lógica, pues es precisamente lo que el hombre estaba buscando. Joder, un tío que le pegaba cachetitos cariñosos en el morro a los osos! que se ve hacerlo en alguna ocasión, a esos bicharracos! En fin, inagotable.

Andresillo dijo...

¿Por qué este post ahora? Bueno, lo mismo da, perfecto, nunca es tarde si la dicha es buena.

En su momento (casi) llegué a prometer que no vería más películas de este hombre, porque mira que ha firmado boñigas pinchadas en un puto palo astillado imposibles de ser disfrutadas por aquellos que no sean sectarios defensores de causas perdidas con ínfulas autorales. Pero a ésta me presenté el día del estreno y sólo puedo decir que es perfectamente disfrutable: recomendada. Una cinta muy buena y todavía más interesante, capaz de estimular la sensibilidad de todo aquel que la tenga.

Aún así hay un par de momentos un tanto chirriantes (recuerdo el testimonio del forense, que ese si parece un mal actor de Serie B). Un par de dejadas histriónicas de las suyas que me parece que sobran, dado lo natural que fluye la historia gracias al impagable material de partida, que casi parece que le cayó del cielo. Porque hay que reconocer que, sin pretender restarle mérito, la historia estaba ahí ya. Faltaban ordenar las piezas. Había quien decía en su momento que todo podía ser un ficción ideada por Herzog, pero ni se me pasó por la cabeza. No da tanto de sí. Pero si, que muy buena.

el Aryentino dijo...

coincido con los comentarios. Vi ademas que es un film donde queda patente la paciencia que nos tienen los bichos estos u otros iguales de salvajes.
Es impresionante ver a los osos comportarse mas 'racional y comprensivamente' que timothy.

pepo dijo...

" (recuerdo el testimonio del forense, que ese si parece un mal actor de Serie B). "

cierto, yo también me fijé.

"Porque hay que reconocer que, sin pretender restarle mérito, la historia estaba ahí ya. Faltaban ordenar las piezas. "

Faltaba contar la historia. Y eso es lo que hace Herzog, pero no cualquiera la cuenta igual de bien, o de sutil, o de sugerente.

Anónimo dijo...

No os perdais la parodia de la pelicula que hizo la hora chanante, se puede ver en el you tube.

Andresillo dijo...

Buscad "Los hombres castores", porque sino poca cosa sale. Imagino que a esa te refieres. La parodia de Kaurismaki me parece genial, ya que estamos. En cuanto a lo de contar la historia, ya digo, no pretendo quitarle mérito: las películas no se hacen solas. Pero si no saca algo minimamente bueno de ésta ya si que me prometía, de todas todas, no volver a ver nada suyo.

Stereotopffer dijo...

Claro, claro, cuando digo lo que nos cuenta Herzog tambien me refiero a lo que no nos cuenta, al dominio de los tiempos, de la insinuación... es la polla.

Por cierto, justo cuando la había visto uno de mis contactos de flickr colgó esta estupendísima ilustración;

http://www.flickr.com/photos/stefsketches/101708628/

no es dificil imaginar a Treadwell tna contento dentro del oso.