jueves, noviembre 23, 2006

COMPLOT

Más zapping semanal: Tirafrutas reseña LOS COMPLOTS NOCTURNOS, de David B. (Ponent Mon) y cuelga en su flickr cuatro páginas de muestra, sólo por las cuales deberíais ir desfilando por allí. Resulta que este tebeo me lo acabo de leer, bueno, en realidad el pasado fin de semana, y la verdad es que me ha molado cantidad. Eso sí, hay notas a pie de página para niños grandes a tutiplén: asterisco para explicar quién era Roland Topor, asterisco para explicar quién fue Giacometti en una viñeta en la que se ve -y se menciona- al Gato de Giacometti, asterisco para explicar qué eran los Jemeres Rojos; en fin, en ese plan.

Obviando ese pequeño detalle, estupenda edición y estupendas páginas: David B., qué gran dibujante. No hay narración coherente porque el libro se dedica a trasladar a viñetas los sueños del autor, pero ni falta que hace. Sus dibujos son tan poderosos, en composición, en grafismo, en las propias estampas que plasma (qué ambientes, qué sensaciones, qué seres, qué luces, en bitono azul y gris además), que adquieren significado/s por sí solos. Es.... ¡EL-PODER-DE-LAS-IMÁGENES!

7 comentarios:

santiarcas dijo...

Me cuesta recordar comics con una potencia evocadora como las de esta obra. Además, muestra que, por lo visto, David B. es "autor personal" hasta en sueños.
Y por cierto: yo no conocía a los Jemeres Rojos. ¿Soy un niño grande? (ojalá)

JCP dijo...

Sí, hombre, ¿no viste THE KILLING FIELDS?
Pero mira el google lo rápido que va:zoooom

santiarcas dijo...

Como las balas.

Señor Punch dijo...

coñoooo... tengo que ponerme al día con B.
Tengo que comprar La Ascensión 4 y 5, y estos Complots me tienen una pinta...
que tengo que ponerme con B. de nuevo, vamos... :P

Max . dijo...

Es curioso que se hable otra vez aquí del poder de la imagen, esta vez a propósito de David B. Se discutió hace pocos días de lo mismo a propósito de Keko, aunque la discusión se desvió rápidamente a Cuadrado -se ve que el crítico levanta más pasiones que el autor-.

A lo que iba: A Keko parece que se le entiende mal, o que se sospecha que hay poco contenido tras sus apabullantes viñetas-no acuso, yo fui el primero en preguntarle, desconcertado, de qué coño iba su historia en NSLM 8-, en cambio parece que David B. gusta, aunque no se le sospeche más contenido que la -siempre muy íntima- lógica onírica.
¿Qué está pasando aquí?
Arriesgo una teoría en bruto: El dibujo de David B., aunque ennegrecido por el tema nocturno o pesadillesco, proviene directamente de la línea clara europea, con ciertas aportaciones de expresionismo centroeuropeo. El de Keko proviene de los clásicos norteaméricanos. David B. no traiciona sus tradiciones gráficas, solo las lleva a su terreno onírico, y a todos nos entra la mar de bien; Keko en cambio, pervierte los códigos del cómic realista de tradición norteamericana, y de paso los del pop art, y nos desconcierta a todos. Seguramente, me arriesgo a decir, para colarnos un contenido que es demasiado incómodo para ser enunciado llanamente. Keko encripta sus historias, hay que darle bastante a la olla para salir airoso de su lectura, sí, ¿...y qué? ¿desde cuándo es eso un problema?
¿No eramos todos incondicionales de David Lynch y otros por el estilo?
Vuelvo al poder de la imagen. Ambos autores son muy poderosos como dibujantes. Convendréis conmigo en que lo gráfico por sí mismo ya transmite contenido. Y en ese punto, mirando solo dibujos, David B. me parece etéreo (aire) y Keko me parece no ya tierra, sino de una densidad "metafísica" tal que me eriza el vello. Por decirlo a lo bestia y crear polémica: los dibujos de David B. transmiten miedo a lo desconocido, los de Keko transmiten miedo -pavor- a lo conocido. Y eso es, exactamente, lo que nos echa para atrás.
Y yo diría que por eso encripta sus historias!

santibilbo dijo...

Interesante lo que dice Max sobre el distinto rasero en relación a B Y keko desde el punto de vista del estilo y como este revela un contenido secreto que predispone al rechazo o al disfrute.No se yo de otros, a mi ningún estilo me resulta en principio ajeno.Me preocupa más si tengo los códigos para descifrarlo.Ya he dicho que para mi lo onírico,aunque potente y alumbrador ,resulta fatigoso,oscuro y saturador.En el mejor de los casos se asemeja a la poesía,la cual sólo es verdaderamente asimilable en pequeñas dosis por su densidad.En la narración,pienso que lo onírico sólo funciona como aderezo.Yo sólo he leído La Ascensión, y allí lo imaginativo,lo inconsciente y lo onírico están al servicio de una narración profundamente humana,densa, a ras de tierra y que refleja una terrible realidad.Personalmente, a veces tengo la impresión que en el cómic de autor se visita mucho la vanguardia(que no está ni bien ni mal) cuando todavía hay un deficit enorme de obras maestras con los métodos narrativos tradicionales,que mayormente, son los que están arraigados a fuego en la tradición poética, e incluso antropológica

santiarcas dijo...

Tengo la sensación de que uno de los factores que han hecho que autores como David B. o Sfar hayan tenido tan buena acogida, mas allá de su potencia gráfica, es que demuestran dia a dia que se puede ser todo lo profundo que se quiera sin ser críptico. Hay muchos autores que plantean un reto al lector, le exigen un gran esfuerzo de interpretación, y finalmente lo que le dan es nada, o casi nada. A mí como lector, ya hace mucho que me cansan ese tipo de trabajos. Vale, me lo he currado y ya sé qué es lo que me querías contar, qué listo soy, pero ¿Ha merecido la pena? ¿He disfrutado algo? En algunos casos sí, pero en muchos no. Y ahí radica para mí la clave de estos franceses: te hacen disfrutar. Consiguen transmitir, ya sea contando historias de fantasía heroíca (quien me lo iba a decir, pero ahí está La Mazmorra), episodios epilépticos o un diario de sueños. Hay de todo, obras de simple diversión, obras sobrecogedoras, líricas o filosóficas, pero de alguna manera, todas dan más de lo que piden. A este argumento se le puede atacar diciendo que promueve la pereza mental, la ley del mínimo esfuerzo por parte del lector, pero yo no reniego de los autores que exigen un esfuerzo en la lectura, eso sí, tienen que conseguir que me merezca la pena.
Que conste que digo esto a raíz del comentario de Max, pero no lo digo por Keko, del que no he leído lo suficiente para opinar, sólo algunas historias sueltas (aunque las páginas que puso JCP en el post me gustaron bastante).