viernes, agosto 10, 2007

HACIENDO LAS PACES CON LA VERDAD

En la introducción a las historias de La Actriz y el Obispo escribió que todos estamos corriendo en el aire como Willy E. Coyote (cuando persiguiendo al correcaminos se queda sin suelo debajo) y que de esa imagen viene la fuerza dramática de las historias. Esto de estar “corriendo en el aire” puede sonar muy nihilista, pero luego descubrimos que trata a sus personajes con suprema ternura, entonces…¿Nihilista? ¿Pesimista? ¿Optimista? ¿Una combinación de las tres cosas? ¿Qué tipo de autor (o ser humano) se considera?

¡Wow! ¡Un montón de profundas preguntas filosóficas y tan poco espacio para contestarlas! Primero: si explicara lo que quise decir con La Actriz y el Obispo al lector no le quedaría nada por descubrir. La metáfora de “caminar en el aire” está ahí para que el lector medite a solas consigo mismo sobre el asunto. Vale. A ver si me explico… Gran parte de la forma en que los humanos percibimos el mundo nos fue enseñada por nuestros mayores. Hasta La Ilustración, ese conocimiento predicaba la idea de la existencia de un Dios. Ahora que la ciencia y la razón han erosionado seriamente esa idea que gana detractores día a día, el firme suelo que pisaban aquellos de disposición religiosa ha sido borrado de un plumazo. Y aún así los creyentes, o en realidad todos nosotros, toda nuestra civilización, sigue corriendo con la firme convicción de que ese suelo inexistente está ahí aguantándola. Como en el caso de Willy E. Coyote, tiene que pasar un tiempo hasta que la realidad (desagradable realidad) se hace manifiesta y sobreviene la caída. La metáfora no me hace justicia porque la caída sugiere un terrible desastre. Para mí, en cambio, representa un momento de perfecto entendimiento, el momento de hacer las paces con la verdad.
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Brian Bolland, en una entrevista para Ediciones Glénat con ocasión de la próxima edición de BOLLAND STRIPS!