viernes, agosto 17, 2007

HOPE


Pero también es en parte como mandar a la cama al joven autor de cómic que hay en mí. Sobre eso trata ese ensayo acerca de tener 35 años, porque justo has llegado a ese punto… Al principio, cuando estaba entrando en esta industria por vez primera, la parte realmente excitante era llegar a conocer a Steve Rude, o conseguir un libro firmado por Chester Brown, ese tipo de cosas, y salir por ahí con quien fuera. Luego lo haces y llega un punto en que tienes la sensación de que la gente que admirabas, tanto si es [Frank] Miller o [Mike] Mignola o Moebius, ya te tienen en cuenta y te tienen un cierto nivel de respeto como joven. Luego llegas a un punto de: “Vale, ¿ahora qué? Ya he visto mi material impreso. He trabajado con superhéroes. He trabajado en el cómic independiente. Así que, ¿ahora qué?” Con suerte esa es una oportunidad de hacer la ruptura definitiva para los próximos 35 años. Ese es el propósito profundo. Ese es el propósito de carga de profundidad.
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Paul Pope, sobre su reciente libro PULPHOPE, en una entrevista de Sean T Collins traducida e ilustrada (con un montón de dibujos) por el tio berni para Entrecomics. Otro extracto, sobre su BATMAN YEAR 100:

Con Batman, y esto ya lo he dicho antes, pero con ese personaje… Siempre que miro algo así, que es tan conocido, tan del dominio público, por así decirlo, pienso: “¿Qué es lo que todavía no hemos visto de este tío?” Simplemente creo que no hay suficiente acción física en el dibujo de superhéroes. Es emocionante, y me encanta eso en las películas de acción: esa sensación de lo que yo llamo hiper-violencia, o no hiper-violencia, sino hiper-realismo. Es lo que Kingsley Amis llamó “estados irreales”. Dijo que al leer El Señor de las Moscas, había descripciones de los árboles, el agua y la playa que eran casi febriles. Es como si sólo sintieras esas cosas cuando tienes la gripe. Me encanta esa idea, que puedes poner tanto detalle en un cómic que sea algo que sólo podrías sentir si tus sentidos estuvieran alterados, como si tuvieras la fiebre o algo. Así que esa fue la inspiración en este caso.

Sobre la diferencia entre la ilustración y los tebeos:

Eso es algo que me ha fascinado, hacer más trabajo para diseño y pósters, ilustraciones para revistas. El trabajo conceptual que hay en una sola imagen o portada en comparación con los libros o cómics, es muy diferente. Hablo mucho con James Jean sobre esto. Me doy cuenta de que si hago una ilustración, incluso si es algo donde el estilo de dibujo es bastante ligero, hay un montón de pensamiento conceptual. Eso realmente me hace revaluar el aspecto narrativo de los cómics, porque no es necesario para ningún dibujo particular ser perfecto o ser completamente ilustrativo de esta o aquella idea. El cómic funciona como una serie de eslabones.

Con C de...

Los valores del dibujo son todavía los mismos. Hay un énfasis hacia la claridad y la mano individual y el estilo. Creo que eso es algo que siempre valoramos. Puedes incluso irte hasta el movimiento de secesión austríaco con tipos como [Gustav] Klimt y [Egon] Schiele. No quiero decir que sea la primera vez en la historia en la que ha habido simplicidad en el dibujo, pero realmente se empezó a ver, en el nacimiento del expresionismo, esa sensación de triunfo del estilo y lo de “el arte por el arte”. Creo que fue un movimiento muy significativo. Aunque creo que está llegando demasiado lejos. (Risas). Eso es algo que me hace sentir muy agresivo. Quiero anunciar a voz en grito en lugar de los cómics en la historia del arte, porque pertenecen ahí, a la cultura del arte. Los cómics pertenecen a la cultura del arte.

Sobre el cómic como objeto:

(...) Hay algo genial en los cómics: son un documento de tu tiempo. Está ahí. Está producido en masa, y eso es genial.

Tú fuiste una de las primeras personas en abrirme los ojos en términos del cómic como objeto. El modo en que lo describes en Pulphope es que una historia contada con palabras o dibujos se llama “cómic” o “novela gráfica”, pero también lo es el objeto que sostienes en tus manos en el que reside la historia. Eso nunca se me había ocurrido antes.

Spiegelman dijo esto hace siglos. Dijo que todas las formas de comunicación desfasadas se convierten en arte porque se vuelven inútiles. Algo que realmente me choca es la tendencia que tiene la gente ahora de descargar películas enteras en un iPod. Las ven ahí. Estaba hablando con John Cassaday, otro dibujante, que me dijo que tenía que tomar un vuelo esa noche y que se había descargado un par de películas para ver en el avión. Le dije: “¿Cómo funciona eso?” Yo podría hacerlo con mi iPod, pero simplemente no lo hago. Me doy cuenta de que la experiencia de ver una película en un iPod no es la misma y no está pensada para ser la misma –no lo está- que verla en el cine o en una televisión de alta definición o lo que sea. También creo que eso es algo con lo que los cómics, como industria de un objeto impreso bidimensional, tendrán que lidiar, simplemente por todo el terreno que nos están ganado las películas y juegos, internet.