viernes, agosto 24, 2007

HÉROES O ANTIHÉROES

Tintín es considerado como uno de los héroes más carismáticos del cómic europeo. El personaje del joven reportero creado por el belga Hergé en 1929 ha transcendido continentes y fronteras ofreciendo más de veinte álbumes de aventuras cargadas de la conflictiva esencia ideológica de su época, pero de un trazo estético impecable que le hace ser un clásico de todos los tiempos. Otro héroe clásico del cómic europeo es Corto Maltés surgido de la mano del italiano Hugo Pratt en 1967. En este caso nos encontramos con un marinero que vive aventuras donde lo mítico y lo literario se entremezclan. Su atractivo físico transciende el dibujo, y su personalidad impregnada de valores utópicos le ha convertido en el héroe más celebrado por las lectoras.

Muchos héroes del mundo del cómic viven intensas aventuras llenas de acción donde se enfrentan a seres malignos con inteligencia y determinación. También están los héroes de los cotidiano, que son en realidad antihéroes de la rutina que arrastran la pereza soñando con pequeños paraísos.

Entre todos destaca Gastón el Gafe, aparecido en 1957 de la mano del belga André Franqui, o el entrañable Carpanta, creado por Escobar en 1947. Gastón es un oficinista que vive absorto entre papeles y parece ahogarse en el ritmo lento de los horarios interminables. Carpanta es el vagabundo que representa la hambruna de la posguerra española y sueña con un plato caliente de comida. Son otro tipo de héroes que en cierta forma cuestionan el pulso social de la realidad. Gastón, aunque naciese de las tiras de Spirou, representaba a una clase media desalentada anterior a los sueños revolucionarios. Carpanta apelaba con humor al derecho de los pobres a ser reconocidos como protagonistas que sobreviven a la miseria con dignidad aunque carezcan de poder económico.

La ausencia de los héroes
Otro gran creador de antihéroes será Max, que comenzó con su personaje Gustavo a comienzos de los ochenta, mezclando el underground con la línea clara. Max aporta un toque personal e irónico al idealismo contracultural antisistema del momento. Artista en continua renovación y experimentación, le dio un giro a los mitos de la infancia con su personaje de Peter Pank aparecido en 1985.

Aquella parodia gráfica de las apropiaciones de Peter Pan representó la complejidad de las tribus urbanas que impregnaban la sociedad española en efervescente transición. Pero además Max es un creador profundamente comprometido con la realidad , y en 1993 con su fanzine «Nosotros somos los muertos» reflexionó, junto con Pere Joan y Emilio Manzano, sobre la guerra de los Balcanes, las miserias de la humanidad y la ausencia de los héroes.

El personaje más complejo y poético de Max es Bardín el superrealista, aparecido por primera vez en 1999. Max, a través de Bardín, le otorga al antihéroe el papel de filósofo, de intelectual que arrastra la poética de la existencia y la transforma en la vertiente más vanguardista y refinada del cómic.

En México, los antihéroes por excelencia son los personajes que crean Jis y Trino, en torno a la parodia del «Santo» luchador y héroe enmascarado de la cultura popular mexicana. En 1989 comenzaron en el periódico La Jornada sus tiras de «El Santos contra la tetona Mendoza», en las que se apropiaban con humor de los estereotipos sociales y culturales, dándole protagonismo al antihéroe subversivo y políticamente incorrecto.

A finales de los ochenta, el creador norteamericano Peter Bagge lanzó al universo alternativo un cómic centrado en torno a la vida de un adolescente llamado Buddy Bradley, que anhelaba escapar de su desoladora vida en New Jersey. Su cotidianidad giraba alrededor de una familia disfuncional y desmotivada. Su padre era un hombre embobado frente a la televisión bebiendo cerveza. Además tenía una hermana impulsiva y sin demasiado juicio, un hermano caprichoso y una madre desesperada que se alimentaba de mucho fervor religioso y vasos de vino para digerir el panorama del hogar.
El personaje de Buddy logrará salir de casa e irse a vivir a Seattle, donde será uno más dentro del anodino magma de una juventud sin metas precisas y carente de iniciativa. Para muchos críticos este cómic anticipó la psicología de la generación X y del movimiento «grunge», era el retrato sociológico de los jóvenes occidentales de los noventa que habían perdido la dimensión ideológica de su propia existencia y vegetaban alimentándose de la comida basura.

Reírse de los mitos
Antes que Buddy Bradley ya habían existido en los Estados Unidos antihéroes contraculturales que cuestionaban el sistema o se reían de los mitos. Robert Crumb con su personaje paradigmático Mr. Natural, surgido en 1967, articulaba con humor a un gurú del «hippismo». Incluso el mismo Crumb utilizaba su propia dimensión personal representándose en sus cómics como un ser miserable y fracasado, o ilustraba los guiones autobiográficos de su amigo Harvey Pekar narrando su vida anodina. El autor se transformaba así en el antihéroe de sus propias historietas. Tanto Peter Bagge, Robert Crumb o Harvey Pekar son ejemplos de autores que no se resignan a entender el cómic como el espacio de los sueños y las victorias. Sus personajes, reales o ficticios, conectan en muchos casos con lectores desencantados con su sociedad.

En términos generales, a Estados Unidos se le percibe como el país de los superhéroes que encandilan a los adolescentes. Estos personajes que han ido creciendo desde finales de los treinta están fuertemente enlazados con la cultura de los dioses y mitos clásicos y no se resignan a desaparecer del mercado, por lo que se metamorfosean en películas o videojuegos. Cada lector tiene sus preferencias, en mi caso reconozco que Plastic Man, creado en 1941 por Jack Cole, es uno de los más sugerentes. Tal vez porque antes de convertirse en superhéroe era un gángster llamado Eel O'Brian que, tras caer a un barril de ácido y transformarse en un hombre de goma, decide cambiar de bando.

De la página al sello
Los superhéroes y los cómics en general han marcado la memoria cultural de los Estados Unidos, y por lo tanto no sorprende encontrarlos formando parte de las colecciones de sellos. En el 2006 apareció lo que definieron como el primer capítulo de una serie dedicada a estos personajes. En este caso eran los de la saga DC. De este modo los forofos disfrutaron de Superman, Wonder Woman, Batman, Green Arrow, Green Lantern, Aquaman, Plastic Man, Hawkman, Supergirl y The Flash adornando los sellos de treinta y nueve centavos.

Recientemente han aparecido los sellos de cuarenta y un centavos celebrando a algunos de los héroes de la saga Marvel, entre los que destacan Hulk, Iron Man, Elektra, los Cuatro Fantásticos, los X-Men, el Hombre Araña o el Capitán América. En América está la reserva de los Superhéroes, personajes en vías de extinción, que sobreviven con el aliento de la eterna adolescencia de sus lectores.
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Ana Merino, en ABC

(vía Entrecomics)