miércoles, diciembre 12, 2007

LA HUELLA DE LA ESCUELA BRUGUERA

Antoni Guiral vuelve a revisar el tesoro de esta editorial y reclama un centro de documentación de la historieta en España

Mortadelo y Filemón, que estos días cumplen 50 años, son el último vestigio de la editorial Bruguera, que dominó nuestros kioskos desde la posguerra hasta la segunda mitad de los ochenta.

El crítico, investigador y autor Antoni Guiral (Barcelona, 1959) revisa ese tesoro en Los tebeos de nuestra infancia (Ediciones El Jueves, 2007), ya que "hay clásicos de Bruguera que resisten la comparación con los clásicos mundiales, y otros que no. Aunque también es verdad que en general no hemos valorado lo suficiente nuestros tebeos".

Guiral, galardonado con el Premio a la divulgación de la historieta en el XXV Salón del Cómic de Barcelona (2007), cubrió en Cuando los cómics se llamaban tebeos (Ediciones El Jueves, 2004) la primera parte de nuestra historia. En el segundo volumen que ahora se publica se cierra el relato, que se retoma en 1964 y concluye en 1986, con la desaparición del gigante editorial.
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Reportaje de Santiago García en Adn.es. Sigue leyendo