lunes, diciembre 24, 2007

EL ETERNO FEMENINO

“Surgió de ir a conciertos en Los Ángeles y ver a aquellas jóvenes punkies de las que me enamoraba de inmediato. Estaban llenas de vida. No se parecían a nadie que yo conociera. Eran arrogantes, nada les importaba una mierda, eran estupendas”, explicaba Jaime Hernandez en una entrevista de 1989 (‘The Comics Journal’ # 126) sobre la fuente de inspiración de sus personajes femeninos. Pero la historia de sus “locas” había comenzado unos años antes.

En 1981, el panorama del cómic alternativo norteamericano era prácticamente inexistente. Después de su explosión a finales de los sesenta y comienzos de los setenta –con Robert Crumb, Gilbert Shelton, Spain Rodriguez y otros autores-, la llama del cómic underground parecía haberse extinguido. O hacías superhéroes para Marvel o los hacías para DC, no había mucho más donde elegir. Ese año, tres hermanos californianos de apellido Hernandez, Mario, Gilbert y Jaime, hijos de emigrantes mejicanos y aficionados al punk, decidían autoeditarse un tebeo al que llamaron ‘Love & Rockets’; un año después pasaba a ser editado por Fantagraphics, la pequeña editorial de Seattle responsable de la prestigiosa revista téorica ‘The Comics Journal’ (el nombre de ‘Love & Rockets’ sería copiado en 1985 por el grupo musical homónimo; fue curiosamente el británico Alan Moore, admirador de la revista, quien se la descubrió a los ex-miembros de Bauhaus; los hermanos Hernandez, cuenta Jaime, no les demandaron porque no tenían dinero para pagarse las costas del abogado). ‘Love & Rockets’ traía consigo temáticas y formas renovadoras, y pronto se convirtió en la punta de lanza de un nuevo cómic alternativo: en años posteriores, otros talentos emergentes se sumaron al catálogo de Fantagraphics, autores como Daniel Clowes, Peter Bagge, Charles Burns o Chris Ware, y también al de nuevas editoriales independientes: Chester Brown, Seth, Joe Matt, Joulie Doucet...

Pero volvamos a los pioneros de esta new wave, los tres hermanos Hernandez. Si la participación de Mario en ‘Love & Rockets’era inconstante, y Gilbert alias Beto desarrollaba la memorable saga de “Palomar”, Jaime se centró en la serie más tarde bautizada como “Locas”, cuya primera etapa (1981-1996) ha sido recopilada recientemente por Ediciones La Cúpula en tres volúmenes. Jaime Hernandez (Oxnard, California, 1959) era un joven tímido que idolatraba a las mujeres, a las que consideraba “visiones de la belleza”. Había crecido, igual que sus hermanos, leyendo tebeos de todo género a los que su madre y Mario, el mayor de seis hermanos, eran aficionados: de “Daniel el travieso” a los cómics de “Archie”, de los superhéroes de Jack Kirby o Steve Ditko a la revista satírica ‘MAD’ y el underground de Crumb, influencias muy dispares que más tarde se manifestarían en el eclecticismo de su estilo. Jaime fue el único de la familia que cursó estudios académicos, y puede que por eso –o puede que no- haya resultado un dibujante tan virtuoso, algo que demostró desde sus primeras entregas en ‘Love & Rockets’. En ellas, unas historietas disparatadas donde casaba género romántico y fantástico –había naves, dinosaurios, mecánicas “prosolares” y superheroínas-, se presentaba a sus jóvenes protagonistas, Maggie Chascarrillo y Hopey Glass, mujeres desinhibidas y de carácter que además eran latinas, como su autor.


De forma paulatina y paralela a la evolución de su dibujo, un claroscuro progresivamente más sintético y depurado, Jaime fue prescindiendo de lo fantástico para anclar su relato en el imaginario barrio chicano de Hoppers. Sus historias urbanas, cada vez más costumbristas aunque sin abandonar del todo ciertos elementos mágicos y míticos, se vieron entonces inundadas por la vida “loca” de jóvenes punks, por pandillas de “cholos” y “cholas”, conciertos de rock y líos amorosos. Este modelo cristalizó en “La muerte de Speedy” (1986-87), una compleja saga de enfrentamientos sentimentales y pandilleros donde la muerte hizo su aparición, aunque no de la forma esperada. Desde entonces, Jaime no hizo sino progresar hasta convertirse en uno de los historietistas contemporáneos más importantes del mundo: cada vez más arriesgado en sus recursos narrativos, abrazando una narrativa fragmentaria y no lineal, a menudo saltando atrás y adelante en el tiempo sin avisar al lector. A finales de década, Maggie y Hopey habían sido amantes y se habían separado varias veces; habían vivido en la calle, tocado el bajo en un grupo –Hopey- e incluso estado en chirona. Alrededor, un continuo ir y venir de secundarios tan desnortados y desarraigados como ellas.


Hasta entonces, todos los tebeos de Jaime se habían publicado en ‘Love & Rockets’, salvo los cuatro números que dibujó con guiones de Mario y Beto para la serie retrofuturista “Mr. X” (Vortex, 1984; Norma, 2006). Sin embargo, tras alcanzar en 1996 el número 50 de ‘Love & Rockets’, los Hernandez decidieron cerrarla y publicar por separado. Mientras Beto se dedicaba a varios proyectos al margen de “Palomar”, Jaime continuó con sus “Locas”, a menudo centrándose en personajes secundarios: es el caso de sus luchadoras de wrestling mejicano en “Whoa, Nellie!” (1996, Fantagraphics), de su incursión en el color con “Maggie & Hopey color fun” (1997, Fantagraphics) y de la sobresaliente “Penny Century” (Fantagraphics, 1997-2000; La Cúpula, 2004-2005), una colección de historias de registro gráfico y tratamiento narrativo variables que contaba con la participación estelar de una de las secundarias más potentes de “Locas”, Penny Century, un pendón que se había casado con un millonario -que tenía, literalmente, cuernos en la cabeza- y aspiraba a ser una superheroína.


Beto y Jaime volvieron a reunirse para iniciar el segundo volumen de ‘Love & Rockets’ (Fantagraphics, desde 2001), y ahí prosiguen desde entonces las vidas de “Locas”. El tiempo ha pasado y Maggie, antaño una joven punkie, ha engordado, se ha casado y divorciado, es cuarentona, trabaja de portera en unos destartalados apartamentos, no puede dejar de querer a Hopey. No hace mucho le preguntaban a Jaime Hernandez, casado y padre de una hija, si creía que después de realizar “Locas” durante tantos años entendía mejor a las mujeres, una virtud que siempre le han atribuido sus lectoras. “No. Todavía me siguen pareciendo las criaturas más misteriosas de la Tierra”, respondió.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas, de un tiempo a esta parte siempre he querido hacer una incursión en los tebeos de la familia Hernandez....pero siempre me he topado con el mismo escollo: ¿por donde empiezo?
Hay tantas cosas que no acabo de controlar...que es Palomar? tiene algo que ver con Locas? y From Hell?
...no pillo ni pa'trás.
En mi dubitativo estado de ánimo y confiado por la entrada que lo precedía en la web de Fantagraphics, me he hecho con HeartBreak Soup....pensando que era el tebeo seminal/fundacional de todo este universo: es asi?

Saludos!

Alex dijo...

Braaavo. Una entrada cojonuda...

José Carlos dijo...

¡Que gran resumen!
Una entrada muy buena y clarita para los que siempre hemos oido hablar de los hermanos Hernandez, y no nos acalarabamos mucho

Little Nemo's Kat dijo...

Un buen post, don Pepo. ¡Tiene mérito intentar poner orden en el tan fascinante como laberíntico universo de los Hernandez!
No extraña el desconcierto de algunos, como el anónimo de ahí arriba (por cierto, yo comenzaría por el número 1 de Locas de Jaime, claro, y por el Río veneno de Beto)

PapaCairo dijo...

Caballeros, Felices Fiestas!!

pepo dijo...

igualmente!

Anónimo: LOCAS es la gran saga de Jaime Hernandez en la publicación Love & Rockets.
Por su parte, PALOMAR es el nombre genérico con el que se conoce a la más importante de las sagas que desarrolló Beto Hernandez en Love & Rockets. SOPA DE GRAN PENA (al que te refieres), igual que otras historias de Beto pertenecen a dicha saga.En castellano hay bastante editado hasta el momento, aunque en inglés hay más cosas aún inéditas en España.

El texto del post, que se me olvidó indicarlo, se publicó en Rock de lux. Hala, hasta mañana, feliz comilona!

El Juan Pérez dijo...

Que felices fiestas.

alfred holanda dijo...

Con respecto a "Palomar", yo no comenzaría con "Río Veneno", aunque cronológicamente sea el principio de las historias de Luba. De hecho, La Cúpula, en uno de los pocos movimientos editoriales con un mínimo sentido que han realizado, sigue editando "Palomar" con el orden en el que fue concebido: "Palomar 1", "Palomar 2", "Río Veneno", "Luba en Norteamérica" y "El libro de Ofelia" -hasta la fecha. En inglés se puede seguir con "Three daughters" (cronológicamente posterior a todo lo anterior, es decir, en orden) y "New tales of old Palomar" 1 y 2 (cronológicamente anterior a todo lo demás, incluso a la aparición de Luba...). Además hay muchas historias del universo Palomar dispersas y protagonizadas por varios personajes de la saga: "Fritz after dark", "Dumb solitaire"... Y la saga continua en la segunda etapa de "Love & Rockets"...
Además, Gilbert, en un ejercicio de meta-cómic admirable, se ha sacado de la manga un recurso que merece la pena ser tenido en cuenta por sus seguidores. Lo explico.
Uno de los personajes de la saga Palomar, una de las hermanas de Luba, Fritz, tras dedicarse al psicoanálisis entre otras actividades, acaba desarrollando su faceta de actriz de películas de serie b (aunque de culto). En la historia, se suelen comentar títulos, argumentos, etc... de las películas que ha protagonizado este personaje. Esto le sirve a Beto Hernandez para realizar en paralelo a la saga, "novelas gráficas" con los títulos de las películas de su personaje de la saga de Palomar.
Es el caso de la estupenda "Chance in hell", publicado en formato libro de tapas duras, donde el personaje Fritz, interpreta a una puta que hace un papel secundario.
"Chance in hell" ha tenido unas críticas inmejorables en USA y -a mi juicio- es una de las mejores historias publicadas en los últimos años.
Ahora se ha comenzado a publicar la segunda de estas "películas" en formato cómic, con Fritz como protagonista principal. "Speak of the devil" es el título y ya ha salido el primer cómic-book. Fritz interpreta a una ama de casa que se enamora de un voyeur enmascarado que la espía mientras folla con su marido. El caso es que el voyeur no es otra que la hija adolescente del marido de Fritz...
En fin, y así continuará el tipo dando rienda suelta a su imaginación, sacando historias que conecta con su universo particular gracias a este recurso narrativo sencillo pero del todo efectivo... Ignoro hasta dónde llegará pero en la saga de Palomar, los títulos de las "películas" protagonizadas por Fritz y que de vez en cuando se habla de ellos, son bastantes ("The troublemakers", "Black cat moon", "For sinners only", "Three mistic eyes"... incluso una donde interpreta a su propia madre, -también la madre de Luba-, "María M.", que, en caso de dibujarla, conectaría de nuevo con el universo Palomar, en un giro completo de meta-relato, donde la ficción dentro de la ficción da lugar a juegos narrativos de nivel conceptual potente...
Hay Beto para rato.

Respecto a Jaime, La Cúpula ha publicado gran parte de su obra en los tres primeros tomos de "Locas" y los 5 números de "Penny Century" en formato cómic-book. No hay nada más en castellano de momento.
En inglés se podría continuar con "Dicks and deedees" y "Ghost of Hoppers", los dos continuaciones cronológicas del último tomo de "Locas". la serie continúa después en la segunda etapa de "Love & Rockets"... En el post de Pepo sale todo lo demás que tiene Jaime editado...

Mogollón por ambas partes...
Pero para empezar, a mi juicio lo mejor es seguir el orden de los tomos de La Cúpula en ambos autores.
Ah, "From Hell" (vaya cacaos que tienes anónimo...) no tiene nada que ver con los Hernandez, pero es un librazo cojonudo también...
Y la única relación que hay entre el universo "Locas" y "Palomar" es algún cross-over que hicieron los hermanos en algún momento...

Los que no tengais este material, pedíroslo para reyes... Merece la pena.
Chau.

pepo dijo...

muchas gracias por la exhaustiva información, Alfred.