lunes, noviembre 19, 2007

MAX, EL DIBUJANTE SUPERREALISTA

"El moho nunca duerme": el lema de Neil Young ha inspirado la carrera de Max, que a lo largo de una trayectoria de dignidad intachable, ha pasado de rebelde del comix underground de los ochenta a ejemplo y referencia para las nuevas generaciones de autores de novela gráfica en España.

Hoy en día, la figura de Max está dotada de una autoridad indiscutible en el mundillo del cómic. Grandes nombres como Carlos Giménez o Ibáñez representan una historia y un pasado gloriosos, pero Max entronca la tradición con la actualidad.

Santiago García, en ADN. Sigue leyendo

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GRANDES ESPERANZAS DEL CÓMIC ESPAÑOL

Hace diez años, Max, el reciente ganador del primer Premio Nacional de Cómic, afirmaba que no veía solución a la crisis que entonces dominaba el panorama de nuestros cómics. "Hay alguna clave que se me escapa, no alcanzo a entender por qué la gente ha dejado de leer tebeos".

En abril de este mismo año, en el editorial del número 15 y último de la revista NSLM, el mismo Max y Pere Joan, sus co-directores, se despedían así de sus lectores: "Como sabéis, el panorama de la edición de cómic en España ha cambiado sustancial y vertiginosamente de un tiempo a esta parte. La proliferación de pequeñas editoriales independientes primero, el boom de la novela gráfica en edición de calidad después, y finalmente el desembarco de grandes grupos editoriales ajenos hasta ahora a la historieta han propiciado un aumento desmedido del volumen de títulos publicados, y con él una apertura general hacia tendencias poco frecuentadas por los editores patrios hasta hace bien poco". El vuelco vivido en diez años por la historieta española ha hecho que pasemos de un desfile de plañideras a un coro de eufóricos.

En realidad, es reflejo del auge del cómic como fenómeno cultural y comercial que se está viviendo en todo el mundo: la novela gráfica se codea con las novelas de verdad, los personajes de tebeo son las grandes estrellas del cine... Junto a los videojuegos, los tebeos se han convertido como por arte de magia en el futuro del entretenimiento cultural. No se puede decir que los cómics hayan salido de la larga crisis que arrastran desde hace casi veinte años, pero de ilusión también se vive, y la ilusión es que algo grande está a punto de pasar, y premios como el que acaba de recibir Max son otra señal más que viene a confirmarlo. Por supuesto, las dosis de optimismo se reparten según la porción de tarta que le toca a cada cual.
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De nuevo Santiago García, en ADN. Sigue leyendo