viernes, noviembre 30, 2007

CÓMO HAGO UN GUIÓN

Para mí, esa fase de darle vueltas en la cabeza a una idea hasta que se va convirtiendo en un guión es tal vez la más larga e importante. Cuando finalmente escribo, de hecho, voy bastante rápido, sobre todo si el proceso de fermentación previo ha tenido la duración adecuada. Durante esa primera fase de "darle vueltas", como máximo voy tomando notas sueltas: ideas, escenas, personajes que hay que apuntar para que no me olvide de ellos cuando por fin me ponga a escribir "de verdad". Luego, utilizo todo tipo de trucos para ir poco a poco dando forma más concreta a personajes y situaciones antes de llegar al guión en sí. Por ejemplo, me resulta bastante útil escribirme la historia de cada personaje por separado. Los sucesos en los que coinciden unos y otros los repito en cada historia. Esto ayuda mucho a evitar los personajes-función, da una entidad propia a cada uno. El último gran paso antes de escribir el guión propiamente dicho es lo que en cine llamáis la escaleta. En gran medida, ahí es cuando se escribe el guión, y el guión definitivo sólo es el desarrollo de eso. Pero ahí es donde se conciben las escenas definitivas a las que has estado dando vueltas de forma un poco difusa y, sobre todo, donde se ordenan, combinan, eliminan, añaden... Cuando tienes una escaleta donde las cosas más o menos encajan, tienes la sensación de que ya tienes el libro dominado. Por supuesto, la historia tal y como aparece en la escaleta todavía va a sufrir muchas modificaciones, pero por lo menos ya tienes algo sólido sobre lo que trabajar. Luego, escribo el guión dibujándolo, tal cual. Utilizando la escaleta como guía, voy dibujando las viñetas, diseñando las páginas, poniendo los monigotes, los diálogos... Digamos que ahí llego a la fase en la que estoy haciendo lo mismo que cuando dibujaba tebeos de niño. Normalmente en esta etapa se van a introducir modificaciones sobre lo que marcaba la escaleta.

Después, ese tebeo dibujado o abocetado lo convierto en un guión escrito en un procesador de textos, donde describo lo que he dibujado y reescribo los diálogos, aparte de volver a introducir de nuevo modificaciones, porque cada paso y repaso es una nueva oportunidad de pulir cosas y hacer correcciones. (...) Yo creo que la aspiración es llegar a no distinguir el trabajo de uno y del otro [guionista-dibujante], que el producto final parezca obra de una sola persona, y no "un guión dibujado".

(...) De todos modos, quería añadir otra cosa respecto a lo de los bocetos, y es que ayudan mucho a la narración. Cuando haces bocetillos simples, como los míos, y encima no sabes dibujar, como yo, acabas creando una primera versión del tebeo que se puede leer con unos elementos tan básicos que al final no te queda duda de qué es lo fundamental y qué lo accesorio para narrar una escena de forma que se entienda. O dicho de otra manera: sólo dibujas lo estrictamente necesario. Y eso ya le sirve de guía al dibujante para saber que todo lo demás sobra.

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El guionista Santiago García, entrevistado por el guionista David Muñoz en su blog. Sigue leyendo