sábado, mayo 12, 2007

UN REFERENTE ARTÍSTICO Y LITERARIO

David Bowie, Steven Spielberg o Charles de Gaulle se encuentran entre los tintinófilos célebres. En España, dos fans, José Carlos Llop y Juan Manuel Bonet, hablan de su influencia en los libros y el arte mientras Manuel Leguineche y Pierre Justo reflexionan sobre su faceta periodística y política.


Juan Manuel Bonet (París, 1953), ex director de los museos Reina Sofía e IVAM y tintinófilo confeso, compara al belga Hergé con el coetáneo y compatriota René Magritte. "En su modo de representar el mundo se funden el grabado japonés en madera, el art decó -sus paquebotes recuerdan los de los carteles de Cassandre-, el realismo mágico, la metafísica, un cierto sentimiento purista de lo geométrico...".

Haciendo un recorrido de la huella artística dejada por el viñetista, rememora que en la primera generación del pop art le interesó a Roy Lichtenstein -"del que el dibujante, convertido más tarde en coleccionista, poseyó obra"- y a Patrick Caulfield. "Hay una línea clara en la pintura británica que conduce de Caulfield al hoy celebérrimo Julian Opie, pasando por Michael Craig-Martin. Todos pintores tintinescos".
(...)
---------------------------------------------------------------------------
Díselo a los detractores de Hergé. El artículo es de Elisa Silió para el suplemento Babelia de El País.
Más madera, copio del artículo
:
---------------------------------------------------------------------------
Bonet sospecha que si en los centros que dirigió hubiese programado la exposición de Hergé del Centro Pompidou -clausurada en febrero- le habrían puesto verde. "Ha sido una fantástica operación de marketing. A mí me hubiesen acusado de literato y de amante de los gabinetes. Pero como viene con la etiqueta del Pompidou... Lo mejor de esa exposición: el inmenso cohete lunar de la fachada. Pero se podía haber hecho una muestra mucho más rica, más espectacular. Menos de gabinete, precisamente".

El novelista José Carlos Llop (Palma de Mallorca, 1956) asegura que Tintín "te da unas referencias para entender el mundo". "Deja unas huellas imborrables para toda la vida. La Biblia y Tintín son dos referentes infantiles para la narratividad y la imaginación de otros mundos", razona. E incluso está convencido de que estas tiras han afectado a la concepción de algunos protagonistas de su obra: "Han influido en personajes estrambóticos que luego derivan hacia la literatura del austrohúngaro Josep Roth".

"Tintín le gusta a los que no son nacionalistas y a quienes lo son les gusta Asterix. Es un precursor de la historia de este siglo, como si las ficciones se hicieran realidad en Oriente Próximo, la Luna o Marte".