martes, mayo 22, 2007

MÁS HERGÉ


Otro especial centenario de Hergé, en El Mundo, con galerías y diversas secciones. Tienes ahí un buen rato para explorar y leer.
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Más: el reportaje sobre Hergé de El Cultural de El Mundo. Por ejemplo:

"Ahora bien, y dicho esto, es lo cierto que el dibujante belga profundizó mucho más que sus predecesores en esa concepción de que el dibujo y el guión (que él consideraba tan primordial del distintivo de claridad como el grafismo) debían avanzar luminosamente entre las sombras de la intriga planteada buscando la máxima comprensión por parte de los lectores, lo que le obligaba a una cadencia secuencial a ratos morosa, y más hoy que el vértigo tiende también a impregnar a los tebeos, en la que todo lo superfluo fuera desterrado, una máxima que rige por igual su empleo de la planificación o del color. Es por eso que siempre se me ha antojado que el proceder de Hergé era muy similar al de la narrativa de Agatha Christie, en la que los personajes están mínimamente perfilados (Tintín es, objetivamente, una de las creaciones con menos matices en lo que respecta a su personalidad, lo que también coadyuva a que el lector penetre más fácilmente en el relato) y en cuya dosificación del suspense hay un férreo control de los tiempos y del estilo literario para que ni siquiera el más zote se extravíe. No en vano, las cotas de popularidad alcanzadas por la escritora británica arrojan resultados muy similares a los del reportero del tupé. La maestría de Hergé es, en ese sentido, insuperable y yo diría que ninguno de sus infinitos imitadores, tal vez con la excepción del malogrado Yves Chaland, han podido transitar por esa poética académica en la que todo se cobija bajo el manto de una armonía singular.

Pero tampoco esa claridad explicaría por sí sola el que hoy algunos hablen del siglo XX como el siglo de Hergé con la misma rotundidad con que otros lo hacen como el siglo de Picasso. Y aquí es donde toca hacer alusión al humanismo (podríamos hablar de valores fundamentales de la Ilustración) de unos episodios que obedecieron a la voluntad moralizadora de un muchacho que quería ser dibujante desde muy pequeño y encontró en los círculos cristianos a su auténtica familia."

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Felipe Hernández Cava, UN SIGLO DE GENIO, en El Cultural de El Mundo.