jueves, mayo 10, 2007

VIDA Y EXCESO DE GENIO

Como ya viene siendo moneda corriente en los últimos años, cada vez que Frank Miller asoma la cabeza con uno de sus arriesgados trabajos, se alzan unas cuantas voces prestas a informar a todo aquel que no se haya enterado de que "este Miller anda de capa caída". Consideraciones tan poco generosas como ésta las recibió Hardboiled, obra maestra de la ultraviolencia de vanguardia que el autor de Batman Dark Knight escribió para el mayúsculo Geof Darrow. Sin City, sin duda la obra en la que Miller ha alcanzado el mayor grado de radicalidad plástica, no ha sido menos: como los grandes, el historietista se vuelve a mostrar como generador de pasiones extremas; grandes odios, pero también grandes amores. El problema es que esos grandes odios se antojan antes signo de la cicatería militante del habitual lector de comic books que no reflexivo voto de censura, pronunciado desde el conocimiento profundo de la obra milleriana.

Como en Perro Nick de Miguel Ángel Gallardo, el norteamericano parte aquí de referentes muy zafios, de esas novelas de serie negra de cuatro centavos escritas -como diría James M. Cain- no con el cerebro, sino con los testículos; en suma, una escritura genital cargada de hipérboles, de lenguaje cazallero y áspero, atravesado de cierta visión del mundo desesperada, sin posibilidad alguna de redención. Si Gallardo utilizaba ese punto de referencia para elaborar una pequeña, pero logradísima filigrana conceptual, (lanzar un buen puñado de clichés, lugares comunes y personajes arquetípicos a un Twilight Zone post-pop), Miller tiene la osadía de querer construir un relato hardboiled siguiendo a rajatabla las reglas de esa literatura basura, impostando la voz hasta las últimas consecuencias, confundiendo su mirada con la de ese Marv de mentón cuadrado y facciones imposibles que siembra de muertos las impecables composiciones de página de Sin City.

Con todo, subyace la parodia, y Miller se lo pasa de lo lindo acumulando un cliché machista tras otro (los comentarios de Marv sobre la posible curación del lesbianismo de su amiga no tienen precio), una escena de exasperada truculencia tras otra (aquí, la suerte última del asesino silencioso se lleva la palma), hasta desembocar en una sorpresa final que, intencionadamente, linda con lo risible. Un epílogo en el que Marv, en tanto que único personaje de historieta capaz de aguantar el tipo incluso después de la muerte, demuestra ser el más duro entre los duros, pone espléndido punto final a una incuestionable obra maestra del Miller post-Dark Knight, en la que se juega constantemente a la burla del machismo por la vía de la exaltación grotesca del mismo. Algo así como lo que se propone hacer el gran John Kricfalusi, castigado creador de Ren y Stimpy, en su previsto largometraje The Ripping Friends, el primer dibujo animado sólo para hombres en la rica y polimórfica historia del género.

En el apartado gráfico, Miller logra unir a su ya habitual maestría compositiva una concisión de trazo llevada a las últimas consecuencias: las luces y sombras de todo el cine negro clásico parecen un chirriante y verbenera explosión de matices del gris frente al extremo planteamiento de la iluminación que propone Miller. Momentos como el de la aparición de las strippers, bajo unas sensuales ráfagas de luz blanca, o ese paseo mastuerzo-reflexivo bajo la lluvia son sólo algunos de los momentos de oro dentro de una obra planteada como un tour de force desde su primera página hasta su seca conclusión. No hay que cogérsela con papel de fumar a la hora de hablar de Miller. Hay vida después de Batman Dark Knight... Vida y exceso de genio.
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Reseña de Jordi Costa recogida en el libro UN AÑO DE TEBEOS (1993, Glénat).

--Gracias por el escaneo, Sergio--

12 comentarios:

Stereotopffer dijo...

Sí, sí, ya sé que es tu blog, pero siendo tan altamente participativo comprende que sienta que un cachito es mío... lo que quería decir... ¿que pesao con el puto Miller, no? ;-)

Oye quedo fascinado con tu homenaje al Banyan... mucho Gary Panter ultimamente o qué.

pepo dijo...

sí, soy un pesao.
Sobre Panter: pues no sé, hace mucho que no veo nada de él, la verdad. Pero me gusta, claro.

Anónimo dijo...

Habrá que esperar como con Ford o con Eastwood, para que los "iluminados" se den cuenta que ese fascismo solo es caricatura.

experimento 626

vm dijo...

Hombre, Eastwood es del Partido Republicano de toda la vida.

Ford era todavía más de derechas, lo que pasa es que comparado con sus amigos, con John Wayne o Ward Bond, era un angelito. Eso y su oposición al maccarthismo, dicen, le absolvió a los ojos de la crítica más izquierdosa.

Pero eso de pensar que era poco menos que de izquierdas, como ha llegado a sugerir alguno, es salirse del orinal.

Señor Punch dijo...

carai, tengo ese libro...
era una idea bonita en un erial informativo (sin continuidad, eso sí), la del anuario, con su repaso general, sus votaciones y su lista de lo mamejó y todo. Ea, anímense, los de Glenat, que nunca es tarde para volver a empezar :)

John Space dijo...

¿Lo véis? A los fachas de Occidente los admiráis; a los de Oriente, los teméis. Por eso los fachas de Occidente me parecen más peligrosos que los de Oriente.

pepo dijo...

Es decir: según tú Eastwood o Miller son "fachas". "Fachas" igual que, como tú comparaste (te daba más miedo Miller que todos los Bin Ladens), un terrorista islamista que pone bombas. Por ejemplo, las de los trenes de Madrid.

Es una buena simplificación del mundo, sí. Bastante más que la que le achacaste a Miller.

pepo dijo...

De todos modos, es que a los artistas se les suele admirar por su obra. Si sólo podemos admirar a aquellos artistas cuyas ideas -ideológico-políticas o de otra índole- coinciden con las nuestras, qué cultura tan pobre en mi opinión

" Por eso los fachas de Occidente me parecen más peligrosos que los de Oriente."

¿a qué te refieres en concreto con Eastwood, que es uno de los nombres que ha salido aquí?

Juanan dijo...

Hombre, yo creo que hay una enorme diferencia entre ser de derechas y ser un fascista; de igual modo que no es lo mismo ser de izquierda y estar a favor de Stalin o Pol Pot

Juanan dijo...

Aparte , estoy de acuerdo con el comentario de Pepo; lo importante de un artista es su obra, no su ideología, que ya somos todos mayorcitos para tener nuestro criterio.

pepo dijo...

no, pero es que esta visión paternalista del mundo empieza a estar en todas partes y es una verdadera lata. Es decir, si admiras el arte de Eastwood, Ford o Miller, esto ahora resulta que es "peligroso" porque, se supone, te vas a imbuir de una serie de mensajes ideológico-políticos (suponiendo que tales mensajes estén claros en unas obras donde a menudo abunda la ambigüedad en los mensajes, que de ahí su riqueza artística) que serán "peligrosos" para el resto del mundo no se sabe bien por qué. Claro, y por eso mismo, porque me gustan tebeos de Miller pienso justo lo contrario que él sobre la guerra de Irak. Pero vamos al meollo del "peligro". ¿Por qué sus obras son "peligrosas" o es "peligroso" que les admiremos? ¿porque admirar su talento artístico nos va a llevar a pensar "igual que ellos"? ¿y cómo piensan ellos, por otra parte? ¿de verdad que lo sabemos siempre por sus obras? ¿Qué piensa Miller cuando hace el DK 2 o 300? ¿tan claro está? A juzgar por la multitud de interpretaciones que dio aquí mismo la gente sobre el "mensaje" de 300, me parece que de claro nada.
¿Y cuál es el mensaje ése tan claro o "facha" de, por ejemplo, CENTAUROS DEL DESIERTO, esa película tan poco importante en la historia del cine?

Por cierto, Eastwood el "facha", y ya que ha salido aquí el tema "oriente vs. occidente", condenó la guerra de Irak en 2003, tachándola de grave error y apoyando la visita a Bagdad de Sean Penn en contra de la guerra. El dato es bastante conocido. Pero esto es lo que pasa cuando todo se mete en el mismo saco y aplicamos etiquetas como "facha" a una serie de artistas dispares.

Juanan dijo...

Hay otra cuestión: la identificación entre personaje y autor: ya que hablas de "Centauros..." no creo que Ford fuera igual a Ethan.