sábado, mayo 12, 2007

EL dibujante


La verdad es que cuanto te paras a observar un dibujo de Hergé, cosa que no sueles hacer mientras lees los álbumes -la "invisibilidad" de su dibujo es casi absoluta-, es como para comentarlo. Fíjate en esas arrugas-muelle del antebrazo de Tintín, en realidad un garabato de plumilla, o en cómo resolvió el pliegue al viento de la gabardina, sin arruga alguna dentro, máxima depuración en el dibujo. Y el fondo con los coches, y el espacio en general, tan bien marcado con tan pocas líneas, pero con tanta tridimensionalidad.

5 comentarios:

mefisto dijo...

ahora entiendo lo de lichtenstein o gente como JOTACÉ, hay que ver lo que gana un aviñeta descontextualizada de un comic.
Aquí, pura abstracción que roza el realismo, y lo mejor que detrás hay hasta una historia que no da pie al repiro...Chapeau!

mefisto dijo...

joder, predonar las faltas que vengo de cervezeo!

pepo dijo...

es que el fondo del dibujo base de Hergé era SUMAMENTE realista (aunque el acabado sea sintético y caricaturesco). Y no entiendo por qué algunos parecen incapaces de ver tal cosa. Porque si fuera un bicho, les picaría, de tan evidente que resulta. Está ahí , delante de nuestras narices.

anguloagudus dijo...

La capacidad de síntesis de Hergé es prodigiosa, y es ahí donde radica su secreto. Por ejemplo, la gabardina al viento, cuya sensación de movimiento la consigue dibujando su perímetro plegado con toda exactitud, pero suprimiendo por innecesarias las líneas interiores, a excepción del bolsillo, que también se pliega. Si al ojo humano le basta con esta información para ver la gabardina al viento. ¿Para qué mas? Así de facil y de dificil a la vez.

Anónimo dijo...

Divertidísima aparición de Tintin en el último album de El gato del rabino.