viernes, abril 27, 2007

ENTENDER LA OBRA, TE GUSTE O NO

Mi doctrina personal como crítico se ha regido por los siguientes principios: en primer lugar, intentar entender la obra tanto si me gusta como si no, tanto si satisface mis intereses como si se encuentra en los puntos opuestos de mi poética. Creo que el crítico es un mediador, alguien que conoce las propiedades, los elementos constitutivos de un producto, y que intenta hacerlo trasmisible desde su propio juicio a los demás. Un crítico debe ponerse en la piel del autor al que juzga y preguntarse si ha conseguido o no los objetivos que en esa obra se propone, y si los medios han sido los adecuados para ello. El juicio de valor no me interesa.

(Jaime Siles, crítico literario, poeta y ensayista)
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Actualización

Pero este proceso evaluador en el que el crítico juzga la calidad o banalidad de una obra, no consiste tanto en expresar el entusiasmo o la decepción que la obra provoca, sino en evaluar el grado de conformidad de esta obra con la intención artística originaria. Así para el filósofo y esteta Rainer Rochlitz, uno de los máximos defensores de la aplicación de cánones axiológicos, comprender una obra de arte consiste en descubrir en qué elementos está realizada o fracasada, no en virtud de una preferencia falsamente objetivada, sino en base a razones intersubjetivamente defendibles.

(Anna Maria Guasch. LA CRÍTICA DE ARTE. Ediciones del Serbal --gracias, urbs)

17 comentarios:

Muriel dijo...

Ojala todos los criticos tomaran este parrafo como declaración de intenciones.

Gina dijo...

que buena reflexion...

Urbs dijo...

En la misma línea de argumentación que Siles:

"Pero este proceso evaluador en el que el crítico juzga la calidad o banalidad de una obra, no consiste tanto en expresar el entusiasmo o la decepción que la obra provoca, sino en evaluar el grado de conformidad de esta obra con la intención artística originaria. Así para el filósofo y esteta Rainer Rochlitz, uno de los máximos defensores de la aplicación de cánones axiológicos, comprender una obra de arte consiste en descubrir en que elementos esta realizada o fracasada, no en virtud de una preferencia falsamente objetivada, sino en base a razones intersubjetivamente defendibles"

(Anna Maria Guasch. La crítica de arte. Ediciones del Serbal)

pepo dijo...

gracias, urbs, acabo de subirlo.

Muriel dijo...

A todo esto, que está muy bien, tambien estaria bien recordar que a parte de lo que digan los criticos, cada uno debe experimentar la obra por si mismo.

Y aunque haya algo que no se entienda, siempre queda una sensación, eso tambien importa y al final eso es lo que queda a cada uno.

pepo dijo...

curiosamente, dos de los críticos entrevistados en el reportaje aluden a eso mismo, a que cualquier lector puede ser crítico y de hecho, a menudo, lo es aunque no ejerza públicamente. Copio:

"Cualquier lector puede, efectivamente, ser crítico. Y de hecho, por lo general, lo es: si lee atentamente y es capaz de desgranar los entresijos de su propia lectura e investigar en las causas de sus impresiones como lector. Claro que luego, si quiere ejercer, no podría ser ágrafo: deberá comunicar su experiencia mediante la escritura. De todos modos, la lectura atenta, que se puede ejercitar y perfeccionarse, debe ir amparada por ciertos saberes. Me resulta difícil concebir un ejercicio crítico cabal sin el apoyo de la historia literaria, de los fundamentos generales de una poética y sin el comparatismo, que permite trascender las fronteras lingüísticas de una sola literatura."
(Darío Villanueva)

"Sí, cualquiera que tenga formación adecuada para ello y los criterios de gusto suficientes y que fuese capaz de trasmitirlo podría ser crítico literario. De hecho, cualquier lector a su modo lo es. "

(Jaime Siles)

Javier Trujillo dijo...

Hola a todo/as,
estoy absolutamente de acuerdo con la idea general. Nunca ha acabado de comprender porqué hay críticos que no son capáces de ver el arte que hay en un estilo o en una forma de expresión determinada, sólo por que se aleja de sus gustos personales. Es decir, por poner un ejemplo muy diferenciado, ¿porqué no pueden captar la narratíva de Alex Ross y sí la de Will Eisner, y al revés?
Cuando la historia del arte está llena de grandes enfrentamientos, Delacroix VS Ingres, por ejemplo, y los dos han acabado en los museos, porque los dos tenían grandes aportaciones en su arte.
Y normalmente hay bandos, que ensalzan el suyo y menosprecian al otro. Es extraño, parece obedecer a intereses sectarios más que al interes por el arte en sí. Como la pelea Dalí/Picasso, con sus críticos, defensores y detractores, Yo encuentro grandes valores artísticos en los dos.
Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

Una película de Stallone o Uwe Boll es por tanto una estupenda muestra de arte cinematográfico, pues los resultados están acordes con las intenciones expresivas de sus creadores.

Ben Day dijo...

Anonimo, tienes toda la razón, peeero no. Es decir: la mayor parte de las peliculas de Stallone buscan logros "artísticos" que no consiguen. Se quedan en el efecto y arreando, es de cajon. Si acaso, un poco en plan snob, son interesantes en cuanto se cuelan en ellas intenciones que ni sus artífices esperaban, y por eso hay un subgrupo de críticos freaks que se encargan de ellas y de otras cosas afines.

Además, lee los párrafos enteros: mira lo de que la función de la crítica no es enfatizar la calidad o la medianía, sino juzgarla mediante parámetros "intersubjetivos"... pues eso. No creas que yo estoy del todo de acuerdo con esto (aunque sí casi), pero es una muy buena aproximación a lo que la mayoría de los críticos deberían tender si pretender crear una opinión o una cátedra consensuada.

Y bueno, de cualquier modo, hablando en plata y metiendonos en opinar y todo: pon que criticamos una de Stallone y, suponiendo que no pretende otra cosa que entretener,nos ha entretenido. Stallone buscaba un cinco, vale, le damos un cinco. Ahora nos ponemos con El Gran Dictador: Chaplin tambien buscaba entretener (que la gente se salía igual del cine o más en los treinta) pero si la analizamos con la suficiente lucidez (lucidez que, por otra parte, la misma película nos contagia) nos damos cuenta de que en Chaplin hay una gran cantidad de rasgos de estilo pretendidos y concienzudamente ensayados, puestos a prueba, madurados y, por fin, conseguidos, que hacen que el film traspase el mero entretener para convertise en... otra cosa (perdoname el coloquialismo).

Y nada,Chaplin, por lo menos un nueve.

Y despues, si queremos, a interpretar toca: me parece que Lo que quiere decir es tal, creo que el mensaje antinazi es manido, etc, etc... y ahí si arriesgamos nuestra opinión subjetiva.

Yo creo que el proceso es ese, pero no soy crítico pofesional, que conste.

ID dijo...

Paparruchas. Clasismos culturales, parece mentira. La crítica ha de ser subjetiva y apasionada o no ser, eso de entrada. Baudelaire dixit. Y a ver quién descalifica a Baudelaire por obvio, que lo habrá. La crítica es un género literario y no más. Otra cosa es que haya poco talento en ese género, es otro tema. Todos los grandes críticos y teóricos, todos, son chalaos, creadores. Lo demás son complejos de académico y parasitismo.

¿Qué es eso de la lucidez, Ben Day? Lo siento pero no lo entiendo. ¿De verdad crees que la autoconciencia de Chaplin implica superioridad artística? Uwe Boll es un incapaz, pero también muy autoconsciente. En símil gastronómico (no sé qué le ocurre a mi cabeza en este momento), una avellana inconsciente y natural es una masterpiece como lo es el sorbete de patata sofisticadísimo que me tomé en Donosti.

La chanza del Anónimo pone en evidencia este debate, que, por otra parte, creo que más que enriquecer, embrutece. (Te pierden estas pijadas, Pepo, te pierden...)

Anónimo dijo...

Yo sufrí a Anna Maria Guasch como profesora un año y medio...Era un membrillo que sólo funcionaba a base de citas,eso que dice Barthes"La posmodernidad es una serie de citas sin entrecomillado" elevado a la enésima potencia.
UN crítico,antes de atreverse a escribir una palabra debe entender la obra,desarmarla ver como funciona su engranaje y volver a montarla,luego reseñarla de manera (no hay otra) subjetiva evitando adjetivar en lo posible y siendo opaco,es decir,si descubres la obra en una crítica le niegas ese placer al consumidor y ése a priori no es tu trabajo.Otra cosa es que a raiz de la obra hagas un estudio (creando otra) entonces sí te tiras al barro.

pepo dijo...

"La chanza del Anónimo pone en evidencia este debate, que, por otra parte, creo que más que enriquecer, embrutece. (Te pierden estas pijadas, Pepo, te pierden...)"

pues no sé. Tú has dado tu opinión -subjetiva y apasionada-, ahora, no sé ya si te ha embrutecido o nos ha embrutecido a los demás, yo creo que más bien al contrario. Bueno, ahí está en cualquier caso.

Por cierto. Pijadas le pueden parecer a uno algunas formas de expresar determinadas ideas -el párrafo de Guasch, por ejemplo- pero me parece que este tema, y estas ideas, de pijada tienen bien poco. LA diferencia entre un buen crítico y un mal crítico está en las supuesta pijadas. ¿cuál es la razón profunda de que un crítico lo haga bien y otros no? La razón es la metología a la hora de abordar esa crítica. Cuando yo leo a un buen crítico, me admiro, pero ese tío no ha llegado a escribir así por casualidad. Ha sido a base de prueba y error pero, sobre todo, porque ha leído -y reflexionado- sobre cómo abordar la crítica de una obra. Si la obra artística, -el libro, el cómic, lo que sea-, nos merece de verdad un respeto, exijámonos lo máximo a la hora de hablar de ella y explicársela a los demás.

"Paparruchas: La crítica ha de ser subjetiva"

¿alguien ha hablado de "objetividad"? Evidentemente que es subjetiva. Pero la subjetividad no impide analizar la obra más allá de si te ha gustado o no, y al margen de tus gustos. me gusta-no me gusta. ¿qué pobre, no? Y si no te gusta pero se trata de una obra relevante por diversas razones, ¿entonces qué? ¿no hablas de ella? ¿o te limitas a explicar por qué no te gusta? Me sigue pareciendo muy pobre. Con este tipo de posts tampoco pretendo resolver nada, evidentemente. Como si estos temas fueran fáciles. Sí pretendo que nos preguntemos por ellos, porque hay mucho que aprender e investigar al respecto. Eso ya queda a cada uno, al que le interese hacerlo.

ID dijo...

Me puedes con tu diplomacia, eres un gentleman. XD

No debí haber mentado la subjetividad. Mi intención era oponerme a "lo imparcial", que se suele valorar mucho como cualificación crítica y que para mí no implica más que miedo a tirarse al barro. Que me repatea, como si dijéramos.

Sí creo que damos demasiada importancia al tema de la crítica, cuando lo que hay que hacer es practicarla, el que guste, y no abogar a priori por ninguna metodología existente. Ahí es cuando crecerá la albahaca de entre las malas hierbas. Me gustan los autores radicales y apasionados, los que rompen cosas por instinto. Insisto en lo de la crítica como género literario, y es más que probable, por tanto, que me esté contradiciendo con lo del embrutecimiento, pero... Sí, me estoy contradiciendo. Fuera.

Que lo que digo es que hay tanta mierda en el terreno de la crítica, pero tanta y tanta frustración y tanta incultura y tanta ineptitud, y, sobre todo, tanto académico ortodoxo (y hablo de nuestro país porque es el que conozco, donde el caso es extremo), que no puedo evitar que me ponga nervioso el que se dedique el mismo espacio a hablar de "la crítica" que de la cosa artística en sí. Lo de que lo racional mata lo creativo es que es tan cierto la mayor parte del tiempo...

En fin, prueba y error, tú lo has dicho, eso es lo que mejor funciona. Cualquier atajo es una ilusión.

Tengo pendiente leer a Zizek, por cierto...

Ben Day dijo...

"Paparruchas: La crítica ha de ser subjetiva"

No, no: ha de ser intersubjetiva. Yo entiendo bien lo que quiere decir esto, creo. La crítica debe ser subjetiva (no le quedan más cojones), pero buscar una "subjetividad común", osea, un consenso, en principio con el lector y con el resto de la crítica, para buscar un corpus de conocimiento. Si no, a mí me gusta por delante y a otro le gusta por detrás y ahí se acaba la cosa ;D

Y digo que Chaplin es lúcido, no autoconsciente. Eso ya es lo del posmodernismo, que tampoco me acaba de convencer.

Y apasionarse tambien está bien, no dirá que no, pero cuando toca y como toca. En lo del crítico como artista me quedo de toda la vida con Wilde antes que con Baudelaire. Wilde sabía pensar mejor y era dialéctico: precisamente, en "El crítico como artista" contrapone la postura de dos contertulios, y los dos dan razones muy válidas.

pepo dijo...

"No, no: ha de ser intersubjetiva. Yo entiendo bien lo que quiere decir esto, creo. La crítica debe ser subjetiva (no le quedan más cojones), pero buscar una "subjetividad común", osea, un consenso, en principio con el lector y con el resto de la crítica, para buscar un corpus de conocimiento. Si no, a mí me gusta por delante y a otro le gusta por detrás y ahí se acaba la cosa ;D"

sí, Ben, sí. ésta es la cosa. No hace falta decir que estoy de acuerdo.

De hecho, y por abundar en el tema, cualquier teórico-historiador de prestigio intenta CONVENCER a cuantos más mejor. Hasta que viene otro teórico con una teoría/canon que consigue convencer a más gente y "desbanca" al primero. Es que tiene mucha gracia cómo hay gente que da por sentada la historia del arte (bueno, en general, de cualquier disciplina científica, sea de letras o de ciencias, a estos efectos es lo mismo), como si ésta fuese algo inmanente al mundo material, algo "objetivo" que preexiste al pensamiento humano y fuera del mismo, y que además no cambia ni evoluciona. Coño, toda Historia es una construcción mental, un "cuento" que alguien te cuenta. Lo que pasa es que hay mejores y peores contadores (historiadores, teóricos, críticos), gente que te la cuenta de modo más convincente que otros, y por tanto capaces de convencer a más sujetos.

pepo dijo...

Sobre la 'capacidad de tener razón' del crítico (de persuadir a los demás con argumentos, con razones), Ignacio Echevarría:

"En un pasaje que suelo citar en ocasiones como ésta, Robert Musil, preguntándose en qué consiste el gran talento para la crítica, se responde a sí mismo: “¡La capacidad de tener razón!”. No es fácil dar una respuesta mucho más satisfactoria a la cuestión, sin duda peliaguda. Esa “capacidad de tener razón” obedece a una mezcla variable de talentos, algunos innatos y otros adquiridos, entre los cuales cabe mencionar el buen gusto, la posesión de un criterio articulado, la confianza en ese criterio, la voluntad de compartirlo y la capacidad de persuasión."

Señor Punch dijo...

El problema y la razón de lo apasionante de la crítica es que se mueve por terrenos resbaladizos. No hay reglas inamovibles, y como dice pepo lo más sagrado puede en un tiempo caer del pedestal. Es una ciencia de límites subjetivos donde nada es enteramente "matemático". Personalmente estoy con la idea racional, con el crítico que, como se ha expuesto, busca la mayor objetividad posible en factores externos (la historia, la técnica etc). Otros, aquí id, votan por el apasionamiento subjetivo. Pero entonces, si valoramos lo propio y lo visceral sobre lo demás, llegamos al riesgo de que nuestro juicio (digo, el del crítico) sea el único valedor del mismo. Es el "me gusta porque me gusta", exageración a la que la otra vía nunca podrá llegar ("me gusta porque se apoya en x características de estilo, por su relevancia hstórica, por ... mil motivos, que claro, nunca perderán elemento subjetivo y por tanto son rebatibles, pero nunca un brindis al sol)
Con todo, esto de criticar se sustenta en varios lodazales, y el primero es lo objetivo, que en el fondo es lo que hace que "la Historia sea una patraña". Lo primero que te enseñan en la carrera de Historia (al menos a mí) es la subjetividad del dato. Descubrimos enterrado un escudo, vale... ahora interp´retalo. Lo mismo un texto de 1945, todo dato se inerpreta, y la crítica, pues más aún, porque busca determinar la importancia formal de una obra, no su significación temporal.
Ajustandonos al arte, es notorio que muchos artistas son ninguneados, reivindicados, vuelven a caer en el olvido... pero finalmente la historia les otorga un peso, el documental, si se quiere. Entramos en otro terreno, entonces.
Pero al hilo, ese terreno nos permite otra pregunta. ¿Existen impepinables? ¿O todo es cuestionable? Yo cuando pienso en estas cosas me voy a Miguel Angel y la Sixtina (que es ir muy lejos, sí). Y resulta obvio que es, impepinablemente, un maestro del arte. No se entiende el arte sin su obra. Miguel Angel dio una dimensión nueva al arte. ¿Opinable? Puede gustarnos o no, el renacentista, pero ¿Podemos minimizar su peso? No sabría responder. En todo caso, es mucho más difícil hacerlo que con otros artistas, y un herror objetivo (histórico, para empezar).
En fin, al final, que a un crítico "le guste" (Miguel Angel, Falla, Davodeau o LArs Von Trier) es menos importante que determinar el valor "real" de ese artista (algo, repito, muy difícil).

Otra cosa se que, como lectores, acudamos a diversos críticos como punto de apoyo. Uno lee y lee a Pepo, a Álvaro Pons, a Jesús Cuadrado o a quien sea y conoce sus gustos y fobias, su exigencia como lector... y se fía. Se fía un poco, por lo menos.