martes, mayo 13, 2008

¿CUÁNDO Y DÓNDE DESCUBRISTE A WILL EISNER Y A SPIRIT?


La primera vez que descubrí el Spirit de Will Eisner fue en las ediciones de la Warren que se publicaron en los primeros 70. Era un adolescente en Vermont por entonces. Y cuando di con ellos, pensé que era un nuevo historietista que no había visto antes. Su trabajo era mucho más avanzado que lo que se publicaba por entonces. Pensé que debía ser el nuevo chico en la ciudad. Y entonces me di cuenta de que aquello había aparecido originalmente en 1942 y me percaté de que estaba estudiando el trabajo de un maestro establecido. No le conocí en persona hasta que estaba trabajando profesionalmente. Estábamos en una fiesta en los Estudios Continuity de Neal Adams, y Jim Shooter nos presentó. Y yo era el nuevo orgullo de Jim Shooter, acababa de llegar a Daredevil y estaba empezando a escribirlo y dibujarlo. Jim abrió un número de Daredevil por la primera página para mostrar lo buen narrador que yo era. Eisner inmediatamente me dijo que había usado la viñeta errónea y empezamos un debate que duró 25 años.

Has tenido una larga amistad con Eisner que culminó en el libro Eisner/Miller, que contenía un diálogo entre ambos durante un fin de semana que definiste como "el clímax de vuestro debate de décadas". ¿Qué recuerdos personales tienes de Will?

Creo que lo que más me impresionaba de Will era con lo que te salía en privado, te contaba historias sobre los cómics que no eran aptas para el consumo público. Te describía algo que bajo cualquier punto de vista era horrible, pero tenía aquel sentido del humor de la II Guerra Mundial. Era impaciente con cualquiera que se autocompadecía. Jamas se permitió sentir autocompasión. Si te autocompadecías delante suyo, te ridiculizaba por eso.

(...) ¿Hay alguna paleta especial para esta película igual que la hubo en Sin City?

La hay. Es a todo color, pero no es tanto un uso naturalista del color como un uso psicológico, un uso dramático del color. Creo que el color es un arma dramática muy poderosa, pero demasiado a menudo, cuando veo una película, siento que estoy viendo todo el espectro en cada fotograma y mis ojos empiezan a rebotar. Así que verás las cosas poniéndose rojas detrás de la gente cuando se enfaden.


(...) Con The Octopus, así lo creí, sí, teníamos un par de guantes como un sentido de némesis que había sido deliberadamente mantenido fuera de la vista y dejado sin definir por Eisner. La única forma de coger el trabajo de un escritor de historias cortas y adaptarlas a un formato largo era desarrollar a su némesis porque, sabes, al principio creí que Eisner era de la escuela de Raymond Chandler, otro novelista favorito mío. Pero me di cuenta de que realmente le debía mucho más a O. Henry *, y su sensibilidad para el relato corto necesitaba algo de sana expansión. Así que con Sam [L. Jackson] tenía la némesis perfecta para The Spirit.

(...) Hicimos pruebas a mucha gente para Spirit. Una de mis condiciones previas para entrar en el proyecto fue encontrar a alguien no demasiado conocido para el papel. No quería que fuese un vehículo para alguien ya familiar. Mi modelo, en cierto modo, era Chris Reeve en Superman, quiero decir, un actor que nadie había visto antes y que conocí como Superman. Quise hacer las pruebas para conocer a Spirit como Spirit. Gabriel [Macht] destacó porque Hollywood, antes que nada, produce muchos, muchos actores masculinos realmente buenos, pero muy, muy pocos de ellos son capaces de representar a hombres como hombres.

--Frank Miller



* "En esa época [en 1940, a punto de crear a Spirit], sus influencias literarias consistían en las revistas pulp. Eisner era un gran fan de O. Henry, Ambrose Pierce y Guy de Maupassant" (Bob Andelman, en la biografía oficial de Will Eisner EL ESPÍRITU DE UNA VIDA, 2005)