miércoles, marzo 26, 2008

EL VERDADERO DISFRAZ DE SUPERMAN

Como sabes, soy bastante aficionado a los cómics. Especialmente a los de superhéroes. Encuentro fascinante toda la mitología que envuelve a los superhéroes. Cojamos a mi superhéroe favorito, Superman. No es un gran cómic. No está especialmente bien dibujado. Pero la mitología… la mitología no es solamente grandiosa, es única. Uno de los elementos principales de la mitología del superhéroe es que hay un superhéroe y hay un alter ego. Batman es en realidad Bruce Wayne, Spiderman es en realidad Peter Parker. Cuando ese personaje se levanta por la mañana, es Peter Parker. Tiene que ponerse un disfraz para convertirse en Spiderman. Y es ahí, en esa característica, donde Superman es único. Supermán no se convirtió en Superman. Superman nació Superman. Cuando Superman se levanta por la mañana, él es Superman. Su alter ego es Clark Kent. Su traje con la gran S roja es la manta que le envolvía siendo un bebé cuando los Kent le encontraron. Ésa es su ropa. Lo que lleva Kent -las gafas, el traje de negocios- es el disfraz. Es el disfraz que Superman lleva para integrarse entre nosotros. Clark Kent es tal como Superman nos ve a nosotros. ¿Y cuáles son las características de Clark Kent? Es débil… es inseguro… es un cobarde. Clark Kent es la crítica de Superman a toda la raza humana.

--Bill, en KILL BILL VOL. 2, de Quentin Tarantino.



En realidad la idea básica de ese monólogo escrito por Tarantino ya estaba en lo que Jules Feiffer escribió en 1965 sobre Superman, en su ensayo THE GREAT COMIC BOOK HEROES. Extracto:

La brillantez particular de Superman no reside sólo en el hecho de que fuese el primer superhéroe, sino también en el concepto de su alter ego. Lo que hacía a Superman diferente de la legión de imitadores que le siguieron no era que cuando se quitaba la ropa podía dar una paliza a cualquiera; todos hacían eso. Lo que hacía extraordinario a Superman era su punto de origen: Clark Kent.

Recordad, Kent no era la verdadera identidad de Superman, como Bruce Wayne era la de Batman o (en la radio) Lamont Cranston era la de The Shadow. Justo al contrario. Clark Kent era lo ficticio. Los héroes previos –The Shadow, El Avispón Verde, El Llanero Solitario- no sólo eran más vulnerables; eran falsos. No lo digo por criticar, es simplemente un hecho. The Shadow tenía que nublar la mente de la gente para actuar en el ramo. El Avispón Verde tenía que pasar por toda la parafernalia fetichista de ponerse el traje, el sombrero de ala ancha, la máscara negra, la pistola de gas, el automóvil amenazador y los efectos de sonido de insecto antes de estar listo para salir a la calle. El Llanero Solitario necesitaba los accesorios de un caballo blanco, un indio y un grito establecido de Hi-yo Silver para diferenciarle de todos los demás hombres enmascarados que correteaban por el Oeste en los días de antaño.

Pero Superman sólo tenía que levantarse por la mañana para ser Superman. En su caso, Clark Kent era el falso. Aquel tipo con las gafas y el acné y las chicas que paseaban riéndose de él no era real, no existía, era un disfraz de sacrificio, un discreto acto de martirio. ¡Si hubieran sabido…!

¿Y esto para qué? ¿Acaso se convertía Superman en Clark Kent para llevar una vida normal, tener amigos, parecer un tipo agradable, conocer chicas? Difícilmente. (...) La verdad podría ser que Kent existía no tanto para los propósitos de la historia como para el lector. Kent es la opinión que tiene Superman sobre nosotros, una caricatura mordaz de lo que somos, el elemento civil, como somos realmente. Su identidad falsa era la nuestra real. Por eso le amamos. Si eso no es lo que fuéramos realmente, si no hubiera Clark Kents, sólo un montón de gafas y trajes baratos que, al quitarse, revelaran en todos nosotros nuestras verdaderas identidades... ¡Qué mundo mejor habría sido!

14 comentarios:

La pequeña Delirio dijo...

Me acaba de obligar a gastar dinero, señor Pepo. Creo que no sabe el favor que le acaba de hacer a una estudiante de doctorado, :)

Sacaluga dijo...

¿Tarantino fagocitando ideas ajenas? ¡Imposible!

Anónimo dijo...

Lo que hace Tarantino es "reciclar", no "fagocitar" :-P

el tio berni dijo...

Creo que precisamente por eso que dice Feifer es por lo que nunca me ha atraído Superman. Es decir, un niño que lee tebeos puede soñar con que un día le pique una araña radiactiva, o que al hacerse adolescente se despierten sus poderes mutantes, pero desde luego sabe que no viene de otro planeta. Imposible identificarse (ni siquiera soñar) con ese ser perfecto que tiene que hacerse pasar por imperfecto para encajar en el mundo en que ha caído.

Yo no creo que Clark sea la crítica de Superman a la humanidad, es mucho más simple que eso. Superman necesita integrarse, está más solo que una y no le queda más remedio que ponerse a la altura de quienes están a su alrededor.

pepo dijo...

" Imposible identificarse (ni siquiera soñar) con ese ser perfecto que tiene que hacerse pasar por imperfecto para encajar en el mundo en que ha caído."

Claro, pero para eso estaba precisamente Clark Kent, para que el lector se identificara. Porque con Clark sí podía identificarse fácilmente, con su debilidad pero, sobre todo, con el hecho de que bajo la superficie de pusilánime había un "hombre de acción" . De hecho, ya desde los primeros números de Action Comics la presencia de Clark es constante, sale mucho en las historietas, mayormente para hacer el patoso/cobarde ("deliberadamente", por supuesto, para "que nadie sospechara") y ser ninguneado sistemáticamente por Lois Lane en sus patéticos intentos por conquistarla.

el tio berni dijo...

Ya, en cualquiera de los dos casos (hombres que se disfrazan de superhéroes o superhéroes que se disfrazan de hombres) tenemos una faceta con la que identificarnos, pero el nivel de identificación no creo que llegue a ser el mismo con personajes como Superman, Wonder Woman, Thor (inalcanzables, ya que han nacido súper) que con Spiderman, Daredevil o Batman. Especialmente en el caso de los personajes Marvel, claro, donde el hombre bajo la máscara suele estar muy, pero que muy jodido.

santibilbo dijo...

Joder, pues a mi Supes es mi personaje favorito y realmente no sé si he leido cuatro o cinco comics decentes de él( los de Novaro me gustaron un huevo).Yo no me identificaba ni lo pretendía.Me disparaba la imaginación y la maravilla.Por eso es grandioso.A mi eso de los héroes marvel más humanos siempre me ha hecho mucha gracia.Sólo tienen un poquín de psicología.Lo que trajeron es melodrama y sufrimiento.Salvo Conway,Starlin y Claremont, lo que tuvieron los heroes marvel fueron genios como Kirby o Miller que hubieran hecho un Supes cojonudo, sobre todo Jack.
Y el Thor de Simonson no sólo es uno de los mejores cómics épicos de siempre, es que es el único en el que el dios de los blondos cabellos me ha conmovido

arqueck dijo...

Igual lo banco al conejo.
Las grandes obras audiovisuales de los últimos diez años fueron un festival de robos genial.
Collage a la Odelay.



A favor.

escapista dijo...

Es curioso que ambos pongan como ejemplo en primer lugar a Batman (por ser muy famoso, seguramente). Pero el caso es con él pasa 3/4 de lo mismo. Cuando es Bruce Wayne está actuando, su verdadera personalidad es la de Batman...

pepo dijo...

Pero Batman (igual que el Avispón Verde y otros héroes enmascarados de la radio y los pulps de la época) no puede actuar sin el traje "de dar miedo", los bat-gadgets, bat-cuerda, batarangs, etc. Que de esa idea parte Feiffer antes de argumentar que Superman es Superman desde que se levanta hasta que se acuesta.

pepo dijo...

En cualquier caso, es sólo una disquisición sobre el personaje, una interpretación personal,una opinión argumentada que nos podrá convencer o no.
Para mí una de las cosas más fascinantes de Superman (y otros iconos populares de parecido rango) es todo lo que han excitado la imaginación del público y de los teóricos y ensayistas que han escrito sobre él. Umberto Eco ,entre otros, también analizó el mito de Superman en 1964, en sus ensayos de "Apocalípticos e integrados".

Ben Day dijo...

Joder, y era un ensayo de puta madre! Sobre todo en tanto que argumentaba las debilidades narrativas de la fórmula y ofrecía una interpretación casi inapelable: la de que la narración de los hechos en las historias del supes (y del género superheróico en general) está basada en la creación de un correlato temporal imposible que se sustenta en un status quo que no puede ser alterado. Es una lectura de izquierdas un poco tendenciosa que se puede desmontar apelando al aspecto "mítico" de la narración de marras, pero merece la pena muy muco leerla. (Joder, vaya si me marcó a mí)

pepo dijo...

Sí, lo de la cronología difusa y no lineal de la vida de Superman, y el que al final de cada historia "todo quedaba como estaba" al principio. Aunque cuando Eco escribió su ensayo no pudo tener en cuenta la influencia que ejerció el modelo de Marvel, porque precisamente a partir de los sesenta sí se ha visto alterado decisivamente el statu quo de Superman. Incluso ha muerto y resucitado (tras la lucha con Doomsday), luego se ha casado con Lois Lane, en fin, "el mito inconsumible" se ha consumido finalmente.

珊珊李 dijo...

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