martes, enero 29, 2008

¿ES UNA PÁJARA? ¿ES UN AVIÓN? NO, ES...

Una cosa que me ha sorprendido mogollón es, ya no el altísimo nivel literario del álbum, sino sobre todo esa misma preocupación por la expresión literaria, que no suele ser habitual en muchos autores de cómic.

Eso está también muy buscado. El objetivo básico de Súper Puta era -esto es muy egoísta-, pero era divertirme yo y hacer una cosa que a mí me llenara distinta a lo que hago normalmente. Lo iba haciendo página a página: nunca sabía lo que iba a pasar en esa página y mucho menos cómo iba a ser. Empezaba en una punta y acababa por la otra, y no quería utilizar nada vulgar en toda la página, me refiero a ningún recurso normal de un tebeo. Todo tenía que ser desmesurado. Pienso que Súper Puta se aguanta por el tono. El tono, si no la narración, sí que es igual de principio a fin. Un tono que es la pura desmesura de poner ahí no sé si el bagaje, pero sí toda la tontería que tengo en la cabeza: en el texto, en los dibujos, en los planos, en la manera de montar la página. Dibujé con pincel directamente. Cuidado: el texto es escritura automática, pero yo de Súper Puta tengo en casa veinte o treinta páginas que no están en el libro. También, si veía que la cosa no funcionaba, fuera y a empezar otro día.

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Manel Fontdevila, entrevistado por Hernán Migoya en la web de Glénat